Esta noche te libero de este matrimonio sin amor y te deseo toda la felicidad del mundo con aquella mujer a la que jamas pudiste olvidar. Me llevo en mi vientre el regalo que te iba a confesar en nuestro aniversario. Ojalá ella te ame igual o más de lo que yo te he amado.
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intentando entender
Verlo desmayado en los brazos de su madre quebró algo dentro de mí ¿qué le había pasado? ¿Acaso estaba enfermo? No había nada en su historial médico que me hubiese dicho lo contrario, él era un niño sumamente sano.
Al principio, ver a ese hombre tocarlo con familiaridad me revolvió el estómago y estuve a punto de golpearlo, pero cuando hablo por teléfono y escuche que era un médico, no, no es solo un médico, es médico pediátrico y de guardia ¿qué mierda está ocurriendo? Lo toma en sus brazos y me tenso, sé que parezco un idiota y estaba a punto de demostrar que lo era cuando quise interponerme en su camino. Mi hermana me grita algo que ni siquiera registro y los sigo a pasos apurados. El sonido de la ambulancia me devuelve a una cruda realidad, mi hijo está siendo acostado en una camilla y se dirigen a un hospital.
Tardo nada en llegar a mi auto y seguirlos, puedo notar como mi hermana y el médico acompañan a Melany en la sala de espera y siento que debería acercarme y pedir explicaciones, pero el haberla escuchado llorar me detiene. Una médica sale y explica cosas que ni siquiera entiendo ¿sincope? ¿Estrés? ¿Mi hijo ve a un terapeuta? Las preguntas se formulan en mi mente sin tener ninguna respuesta aun de todo este caos. Puedo sentir como un aura asesina se está por acercar a mí y ahí es cuando lo noto, sus ojos, aquellos ojos que antes me miraban con ternura y amor, ahora me miran con odio y no la culpo, mi hijo esta así por mi culpa, pero escucharla decir que me odia es una puñalada directa al corazón. Me pregunto ¿cuántas veces apuñale yo el suyo?. Miro de reojo a mi hermana que me mantiene la mirada enojada, hasta el medicucho, no perdón Gonzalo me miraba de forma despectiva, prometo no golpearlo solamente por como atendió rápido a mi hijo.
sé que no soy bienvenido de quedarme, pero por primera vez en mi vida, poco me importa lo que piensen, aquí es donde debo estar y aquí es donde me quedaré.
No entiendo ¿por qué mierda estás aquí?- me había dormido en la silla de la sala de espera. Levanto la vista y Magda está parada a mi lado, aun con el vestido rosa pálido, mirando con odio.
Sabes que tengo derecho de estar aquí- le respondo mientras me acomodo en la silla, mierda me duele todo el cuerpo ¿cuánto habré dormido? Miro mi celular y son casi las 4 de la mañana -¿cómo está?- sé que no me lo dirá, pero no pierdo nada intentando averiguar.
¿Realmente quieres saberlo? Tenía entendido que Mel solo era una cazafortunas y que había quedado embarazada de alguien y te quería encajar un hijo- sus palabras me sorprenden y se debe notar en mi cara.
¿De qué mierda estás hablando?- mi voz salió casi gritando y una enfermera que pasaba, más el resto de los que estaban esperando nos miraron con mala cara.
No te hagas el idiota, Santiago, no te queda bien. Te lo repetiré por última vez, aléjate de ellos. Italia no es Estados Unidos y aquí llevas todas las de perder- me dijo y comenzó a caminar hacia la salida.
No me voy a alejar, maldita sea Magdalena- le dije tomándola del brazo, pero sin ejercer presión alguna -es mi hijo, tengo derechos y lo sabes. sabías de él y me lo ocultaste al igual que ella, merezco estar en su vida y que él me conozca- me acerque despacio hasta quedar casi pegado a su rostro.
Ya veo, ahora que la zorra te cago, te diste cuenta de que estás solo y quieres algo que jamás te perteneció, te recuerdo hermanito que fue tu culpa que los perdieras en primer lugar y si quieres hablar de traición y toda esa mierda, te recomendaría que la próxima vez que amenaces a alguien sea de esta manera, cara a cara y sin dejar huellas de tus hirientes palabras. Si intentas algo contra ellos, te voy a destrozar- siseo soltándose de mi agarre y dejándome con más dudas que respuestas.
Tome mi celular y llame a Cristian, quería que me consiguiera todo lo necesario para saber a qué me enfrentaba y entender por qué todos me culpaban a mí de algo que ni siquiera sabía que era culpable.
Estaba tan concentrado en mi teléfono, mientras me devolvía a mi asiento que no me di cuenta de que alguien chocaba conmigo. Levante la mirada del aparato para pedir disculpas y reconocí al hombre que estaba junto a Melany y a Magda en el concierto, el mismo que aunque quisiera negarlo, le había salvado la vida a mi hijo.
Lo lamento- dije y tomé asiento nuevamente en mi lugar. Note como se me quedaba viendo un poco más y luego se iba negando con la cabeza. Quería hacerle miles de preguntas, pero sabía que sería igual de hostil que mi hermana o quizás peor.
Dormite un poco más, hasta que el llamado de Cristian me despertó por completo. Me había mandado mensajes y como no se los respondía, había optado por llamarme. me consiguió, vaya a saber como, los reportes del ingreso a la sala de emergencias de hace más de un mes. Lyon se había desmayado en el colegio, ni bien leí lo del síncope vasovagal, entre en mi buscador a ver de que se trataba. Ellos habían dicho que era por estrés y que él iba a una psicóloga, pero ¿que estrés podría pasar un niño de 8 años? ¿cuál habría podido ser el detonante de algo así? Otra vez tenía muchas dudas en mi cabeza, me levante de la silla y me fui a la cafetería del hospital, estaba a punto de sentarme cuando reconocí a Ignacio, se encontraba esperando unos cafés y llevaba en sus manos diversas galletitas. ¿Quizás el sí querría darme algunas respuestas?
¿Podemos hablar?- le dije mientras veía como pagaba por todo.
No es necesario, ahora si me disculpas, debo llevar esto a la habitación- sutil, pero cortante educado, pero frío. No esperaba menos de un hombre que fue criado en la Mafia.
Necesito respuestas- le dije ya cansado de que todo el mundo me esquivara.
Y ellos que te vuelvas a borrar del mapa, pero eso no podrá ser, a menos que pida algunos favores, qué gente de mi antiguo entorno me debe- dijo esbozando una media sonrisa.
Dale esto a Melany- saque una tarjeta de presentación de mi bolsillo -en cuanto todo esto pase, quiero tener una reunión con ella y avísale que mi abogado llega mañana- le dije.
¿Es una amenaza señor Bruce?- sus ojos se había puesto de color oscuro.
Una simple charla, me lo merezco- dije y salí del lugar y del hospital directamente, no obtendría respuestas y es más que obvio que todos los protegían, así que esperaría a que ella quisiera hablar conmigo.