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SOY LA SUEGRA De Mi EX Prometido.

SOY LA SUEGRA De Mi EX Prometido.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:47.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Aleska es una jovencita ilusionada con su boda, con una vida de amor y felicidad, pero llega la traición, la peor de todas.

Su prometido la vende a mafiosos, ¿la razón?, quiere deshacerse de ella lo más rápido posible, ha conseguido enamorar a una niña rica, la cual quiere que termine lo más rápido con esa pobretona. Pero cuando ella había perdido las esperanzas, algo extraño pasa, ¿una coincidencia?, ¿algo planeado?, nadie lo sabe, o tal vez solo una persona lo sepa.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 4 Es lo que necesitamos

Aleska salió, cerró la puerta y contó hasta diez. Respiró. Abrió la puerta.

Y entró.

No con pasos tímidos, sino con la zancada medida que había practicado. Cruzó el umbral, tomó el centro del espacio en dos pasos precisos, se detuvo (una pausa perfecta) y dirigió su mirada primero a Drago, luego a Sofia.

No dijo una palabra. No hacía falta.

Drago intercambió una mirada con Sofia. Un microscópico asentimiento pasó entre ellos.

—El instinto está ahí —murmuró Sofia, solo para él—. Brutal, pero ahí.

—Es lo que necesitamos —respondió Drago en voz igualmente baja.

—Bruto y dispuesto a ser esculpido.

Se volvió hacia Aleska.

—La tercera lección termina aquí. Has aprendido a tomar el espacio. La próxima lección —anunció— será sobre cómo defenderlo. Con palabras. Sofía le enseñará a modular una voz que no pida permiso, que exija atención. A soltar frases que cierren puertas o abran abismos. A sonreír solo cuando la sonrisa sea un arma.

Aleska, aún bajo el efecto del foco y la adrenalina de haber sido observada, asintió. Su corazón latía con fuerza, pero ya no de miedo. Era el bombeo rítmico de un motor que acababa de encenderse.

—Estoy lista —dijo. Y esta vez, su voz, proyectada desde el diafragma, llenó el estudio vacío sin necesidad de gritar.

Desde su rincón, Sofía observaba. No solo a la alumna, sino al maestro. Vio cómo Drago observaba a Aleska con la intensidad de un coleccionista que ve tomar forma a su obra maestra. Y en sus ojos grises, además de profesionalismo, surgió una pregunta silenciosa y peligrosa: ¿Quién está esculpiendo a quién en este juego?

La lección de finanzas no tuvo lugar en la biblioteca, sino en la sala de juntas de Krutoy Holdings. Drago, detrás de la cabecera de mármol, no era el mentor íntimo de la biblioteca. Era el CEO despiadado.

—Olvida todo lo que crees saber sobre dinero —comenzó, mientras proyectaba gráficos complejos en una pantalla—. Aquí no se gana. Se captura. Se redirige. Se asfixia al competidor. Tu ex y mi hija juegan a ser depredadores. Yo te voy a enseñar a ser el ecosistema entero.

Durante horas, Drago desmenuzó imperios. Le mostró cómo se estructuran las holding para ocultar activos, cómo se usan las fundaciones para lavar influencia, cómo un préstamo apalancado puede ser un arma para estrangular una empresa rival o, en este caso, para cercar a un traidor.

Aleska, sentada al otro lado de la mesa, absorbió todo como el desierto la lluvia. No tomó notas. No parpadeó. Sus ojos, ahora afilados por meses de entrenamiento, seguían cada línea de los balances, cada flecha en los diagramas de propiedad. No era memorización; era comprensión profunda. Veía la historia, el poder y la vulnerabilidad detrás de cada cifra.

—La fortuna de los Krutoy —explicó Drago, señalando un esquema laberíntico— no está en yates o penthouses. Está aquí. En estas participaciones cruzadas, en estas patentes, en estas concesiones. Quitarle esto a alguien no es robarlo. Es desenredar una maraña y tejerla de nuevo a tu nombre. Es un arte. Y Clarissa, con su impaciencia de niña rica, solo ve el yate. No ve la madeja.

Al final de la jornada, Drago apagó las pantallas. El silencio fue absoluto.

—Pregunta —ordenó.

Aleska no dudó.

—El punto débil del esquema no es financiero. Es legal. El fideicomiso que controla las acciones con derecho a voto… tiene un cláusula de sucesión por matrimonio reconocido, no solo por filiación. Tú lo redactaste así para protegerlo de… situaciones como esta. De una hija rebelde.

Drago la miró. No hubo sorpresa en sus ojos, solo una confirmación profunda y resonante. Era como si hubiera estado esperando, durante años, que alguien viera eso.

—Exactamente —dijo, su voz grave cargada de algo parecido al respeto más absoluto—. El 51% del voto va al cónyuge legítimo en caso de mi incapacidad o muerte, antes que a cualquier heredero de sangre. Es un candado. Y tú acabas de encontrar la llave.

Se levantó.

—Ven conmigo.

No fue a los aposentos privados. Fue a su estudio legal, donde un notario y dos abogados esperaban, impasibles, junto a una pila de documentos.

—Firma aquí —dijo Drago, señalando la línea punteada en la primera página. Era el certificado de matrimonio. No había anillos, ni flores, ni votos. Solo tinta sobre papel.

—El acuerdo prenupcial está adjunto —añadió el notario con tono neutro.

—Estipula que, en caso de disolución del vínculo, la señora Aleska Volkov recibirá una compensación líquida generosa, propiedades específicas valoradas en cien mil millones, pero renuncia a toda pretensión sobre el patrimonio histórico de Krutoy Holdings, las acciones con derecho a voto y el control fiduciario.

Aleska leyó cada cláusula. El acuerdo era justo en su crudeza: riqueza personal, sí; poder dinástico, no. Era un pago por servicios prestados, un seguro de vida dorado. No un trono compartido.

—¿Es suficiente para ti? —preguntó Drago, observándola. No era un reto. Era una pregunta genuina.

Aleska levantó la vista del papel y lo miró a los ojos. En ellos no vio al estratega calculador, sino al hombre que había visto su potencial en el fondo de un almacén y lo había convertido en esto. Un socio. Una cómplice. Su esposa, en el único sentido que importaba para la guerra.

—No firmo por lo que obtengo al divorciarme —dijo, con una claridad que heló la sangre incluso a los abogados.

—Firmo por lo que podemos destruir estando casados.

Una sonrisa, lenta y peligrosa, se dibujó en el rostro de Drago. Era la respuesta perfecta. Tomó su pluma y firmó con un trazo enérgico. Aleska hizo lo propio. El notario estampó los sellos. El clic-clac de la prensa sonó como el cerrojo de una celda que se cerraba para Clarissa y Mateo.

Eran marido y mujer. En la ley. Y en la venganza.

ALESKA

DRAGO

1
Daniela ❤️
Fantástica
Daniela ❤️
🤭🤭🤭
Daniela ❤️
🤣🤣🤣🤣le estas dando donde más le duele 🤣🤣🤣su ego millonario
Daniela ❤️
No hay nada mejor ,q meter un poco de psicología miedosa 🤭🤭🤭
MINNY@24💕
buenísima,,,, me encanta
MINNY@24💕
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Leyendo podemos aprender también. 👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Esto suena a un amor de "40 y 20", o quizás más, porque en medio de su venganza, se pueden enamorar. 👏👏👏🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Lia C
Es una chica hermosa y que hace creer que es ingenua, pero con un maestro como Drago ella es todo menos eso🤭🤭🤭🤭 ya quiero leer como se va dando todo entre ellos, quiero ver amors🥰🥰🥰🥰
Mila
Drago te está montando en la olla Aleska.
Mila
En su afán de destruir, se va a destruir ella.
Mila
Mateo solito se mató.
Mila
Ese es el proceder. Quién dijo miedo?
Bk Reyes Valderrama
está buenísimo el condenado de Drago , felicitaciones mi querida Adrix tus novelas son cada vez más excelentes, bendiciones 👏👏👏
Sandra Robles
precioso relato como nos tienes acostumbradas ,genia total ,gracias autora !!
Mila
Que decisión tomará Aleska? Y cuándo se acostaron? Es un decir o qu
Mila
Le pesa la muerte del vigilante, eso dice mucho de él. Tiene buenos sentimientos.
Mila
Ahora el trío de traidores van a saber lo que es bueno.
MINNY@24💕
Ámor eso significará cuando todo esto termine 🤗🤗🤗🤗
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