NovelToon NovelToon
La Novia que Él Humilló

La Novia que Él Humilló

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía estar viviendo el sueño de toda mujer: comprometida, viviendo con Henrique Lacerda, con la boda planeada y un futuro perfectamente organizado. Estaba segura de que estaba a punto de comenzar la mejor etapa de su vida.

Todo se derrumba cuando Catarina Prado, la exnovia que abandonó a Henrique en uno de los momentos más difíciles de su vida, reaparece diciendo que está gravemente enferma. Frágil, llorosa y rodeada de suplicas de lástima, Catarina ocupa demasiado espacio nuevamente. Y Henrique, usando la cruel excusa de que ella “está muriendo”, empieza a cruzar límites que nunca deberían tocarse.

Isadora comienza a ser humillada, ignorada y relegada a un segundo plano. Hasta que llega el golpe final: Henrique utiliza todo lo que habían preparado para su boda —la ceremonia, los invitados, los símbolos— para montar un falso matrimonio con su ex, todo en nombre de la compasión.

Con el corazón destrozado y la dignidad herida, Isadora acepta una propuesta inesperada: un matrimonio arreglado con Miguel Montenegro, un hombre frío, poderoso y rodeado de misterios. Un acuerdo sin promesas de amor, solo respeto.

Lo que comenzó como una huida se transforma en un nuevo comienzo. Lejos de quien la menospreció, Isadora descubre su fuerza, reconstruye su autoestima y aprende que el amor no puede nacer de la humillación.

Y cuando el pasado intenta regresar, ella ya no es la novia que aceptaba todo en silencio.

Ahora, es ella quien decide.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Isadora supo que aquel día sería diferente desde el momento en que despertó.

No había ansiedad descontrolada, ni miedo explícito. Era algo más sutil. Una atención mayor a sus propios gestos, como si estuviera entrando en un territorio que exigía presencia plena. Conocer a la familia de Miguel no era solo un compromiso social. Era atravesar una frontera invisible del acuerdo que habían firmado.

Ella no iba como novia enamorada.

Ni como mujer sumisa.

Iba como esposa por elección. Y eso cambiaba todo.

El desayuno fue silencioso, pero confortable. Miguel estaba más serio de lo habitual, aunque intentaba disimular con comentarios prácticos sobre el tráfico y el horario.

—No esperes acogida inmediata —dijo él, mientras colocaba la taza en el fregadero—. Mi familia es… contenida.

Isadora sonrió levemente.

—No espero nada —respondió—. Solo no quiero ser invisible.

Miguel la encaró por un instante.

—No lo serás.

La casa de la familia Montenegro quedaba apartada del centro, cercada por jardines bien cuidados y un silencio que no era exactamente tranquilo. Había algo allí que comunicaba tradición, poder y expectativa.

Isadora sintió eso así que el portón se abrió.

—Respira —murmuró Miguel, antes de apagar el coche.

Ella respiró.

La puerta fue abierta por una mujer elegante, postura impecable, mirada evaluadora.

—Isadora —dijo ella, con una sonrisa educada demasiado para ser espontánea—. Bienvenida. Soy Helena Montenegro.

La madre de Miguel.

—Gracias por recibirme —respondió Isadora, firme, sin exagerar en la cordialidad.

Helena hizo un gesto para que entraran.

La sala era amplia, clara, organizada con precisión. Todo allí parecía cuidadosamente escogido para transmitir permanencia. Isadora percibió, de inmediato, que aquel era un ambiente donde nada era dejado al azar.

—Siéntete a gusto —dijo Helena, aunque el tono no sugiriera exactamente libertad.

Otros miembros de la familia surgieron poco a poco. Un hermano más joven, Eduardo, con mirada curiosa y menos formal. Una tía silenciosa. Un padre observador, que hablaba poco y analizaba mucho.

—Entonces —comenzó Helena, después que todos se acomodaron—, el matrimonio fue… repentino.

Isadora sintió el peso de la palabra.

—Fue consciente —respondió, antes que Miguel dijera algo—. No siempre el tiempo define la profundidad de una decisión.

Helena arqueó levemente la ceja.

—Interesante —murmuró.

Miguel lanzó a Isadora una mirada rápida. No de corrección. De reconocimiento.

Durante el almuerzo, las preguntas vinieron de forma disimulada. Dónde ella trabajaba. Qué pretendía hacer ahora. Si planeaba adaptarse a los compromisos sociales de la familia.

Isadora respondió todo con claridad. Sin justificarse demasiado. Sin intentar impresionar.

—No dejé mi carrera atrás —dijo, en determinado momento—. Sigo trabajando. Y pretendo crecer.

El padre de Miguel, hasta entonces silencioso, la observó con atención.

—¿Y cómo pretende conciliar eso con las responsabilidades del nombre Montenegro? —preguntó.

Isadora mantuvo la postura erguida.

—No creo que un nombre deba limitar a una mujer —respondió—. Creo que debe sustentarla, no contenerla.

El silencio que se siguió fue denso.

Miguel respiró hondo, pero no interfirió.

—Hablas con mucha seguridad —comentó Helena.

—Yo necesité aprender —respondió Isadora—. No siempre fui así.

Helena la observó por algunos segundos.

—Las mujeres aprenden pronto a adaptarse —dijo—. Algunas demasiado.

Isadora inclinó levemente la cabeza.

—Algunas aprenden a no perderse —respondió.

No hubo réplica inmediata.

A lo largo de la tarde, la tensión disminuyó un poco. Eduardo sacó conversación, contó historias antiguas, intentó aliviar el clima. Isadora percibió que no todos allí compartían la misma rigidez.

En determinado momento, Helena llamó a Isadora para el jardín.

—Quiero ser directa —dijo ella, mientras caminaban entre las flores bien cuidadas—. Mi hijo no acostumbra a actuar por impulso.

Isadora mantuvo la mirada atenta.

—Yo tampoco —respondió.

—Él ya tuvo que lidiar con mujeres que confundieron espacio con poder —continuó Helena—. No quiero que eso se repita.

Isadora paró de caminar y se giró hacia ella.

—Yo no confundo espacio con poder —dijo, con firmeza tranquila—. Confundo silencio con error. Y eso yo no cometo más.

Helena la encaró, sorpresa contenida.

—Miguel necesita estabilidad —dijo.

—Y yo necesito respeto —respondió Isadora—. Felizmente, no son opuestos.

Helena permaneció en silencio por algunos segundos.

—No intentas agradar —observó.

—No —Isadora concordó—. Yo intento ser honesta.

Cuando volvieron a la sala, Miguel se levantó inmediatamente.

—¿Todo bien? —preguntó, en tono bajo.

—Sí —respondió Isadora—. Conversamos como adultas.

Helena observaba a los dos con una mirada diferente ahora. No calurosa. Pero atenta.

Al despedirse, ella sujetó la mano de Isadora por un instante más de lo necesario.

—Eres… diferente de lo que imaginé —dijo.

Isadora sustentó la mirada.

—Yo también imaginé otras versiones de mí en el pasado —respondió—. Ninguna de ellas me sirvió.

En el coche, de vuelta para casa, Miguel permaneció en silencio por algunos minutos.

—Fuiste impecable —dijo, por fin.

Isadora sonrió levemente.

—Yo fui yo.

Él asintió.

—Eso es más raro de lo que parece.

Ella apoyó la cabeza en el cristal, observando el paisaje pasar.

—Yo no fui allá para ser aceptada —dijo—. Fui para no disminuirme.

Miguel la miró con atención profunda.

—Y no te disminuiste en nada.

Cuando llegaron a casa, el día parecía finalmente acomodarse dentro de ella. No había cansancio emocional. Había un tipo nuevo de satisfacción.

Ella no había pedido permiso.

No se había moldeado.

No se había explicado más de lo necesario.

Y sintió que pertenecer no significaba desaparecer.

Significaba ocupar el propio lugar.

Al cerrar la puerta tras de sí, Isadora supo:

si aquel era el mundo de Miguel, ella entraría en él con la cabeza erguida.

O no entraría.

Y esa elección, ahora, era enteramente de ella.

1
Norma Bachi
la verdad no me atrapo para nada,
Norma Bachi
no entiendo cuál es el juego de Caterina
Margarita Jaime
Catarina manipula todo a su antojo
Martha Teresa Torres Castañeda
no inventes que hombre tan tonto. lo dejaron y horita esta.como tonto cuidando al a ex seria bueno que lo deje su pareja actual
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play