Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Guardias 1
A la mañana siguiente, Kayla despertó mucho más animada.
Lo primero que hizo fue aplicarse la poción sobre los pequeños rasguños.
Para su sorpresa, el efecto había sido excelente.
Las molestias prácticamente habían desaparecido.
—¡Mucho mejor!
Se miró al espejo y sonrió.
[Definitivamente esta poción es maravillosa.]
Después de arreglarse, bajó al comedor.
Y apenas entró, se quedó inmóvil.
Sobre la mesa había una bandeja llena de pastelitos.
Los mismos que había comprado el día anterior.
Los ojos de Kayla brillaron.
—¡Pastelitos!
Se sentó rápidamente y tomó uno.
—¡Son los mismos!
Una doncella sonrió.
—El duque ordenó que los compraran esta mañana.
Kayla mordió uno.
Su expresión se iluminó.
[Definitivamente...]
Miró hacia la puerta.
[Es casi perfecto.]
Terminó de desayunar y decidió buscar al duque.
Cuando llegó a su oficina, descubrió que Benjamin llevaba horas trabajando.
Había documentos por todas partes.
—Buenos días.
Benjamin levantó la mirada.
—Buenos días, Lady Kayla.
—¿Ya está trabajando?
—Desde temprano.
Kayla se acercó.
—¿Hay novedades?
Benjamin dejó uno de los documentos sobre el escritorio.
—Sí. El primer barco saldrá esta tarde.
Kayla abrió los ojos.
—¿De verdad?
—Sí.
—¿Con las donaciones?
—Con parte de ellas. Ya está todo organizado.
Kayla no pudo contenerse.
Lo abrazó con fuerza.
Benjamin quedó completamente rígido.
Sus brazos permanecieron pegados a su cuerpo.
[¿Qué está haciendo?]
Kayla, completamente despreocupada, sonrió.
—¡Gracias!
Benjamin parpadeó.
—¿Por qué?
—Porque está ayudándome a ayudar a otras personas.
Ella finalmente lo soltó.
Benjamin seguía procesando lo ocurrido.
Kayla no pareció notar nada extraño.
—Quiero ir a ver el barco.
—No es necesario.
—Quiero verlo.
—Tengo mucho trabajo.
—Entonces yo iré.
Benjamin suspiró.
—Está bien.
Kayla sonrió.
—¡Perfecto!
Salió de la oficina.
Benjamin volvió a sus documentos.
Pero solo unos minutos después levantó la mirada.
Recordó perfectamente lo que había ocurrido el día anterior.
Kayla caminando sola por el puerto.
Kayla metiéndose en una pelea.
Kayla dando órdenes a los guardias.
Kayla terminando con rasguños.
Benjamin se imaginó una posibilidad todavía peor.
[¿Y si hoy decide pelearse con alguien más?]
Hizo una pausa.
[¿O con una gaviota?]
La imagen mental de Kayla discutiendo con una gaviota le pareció tan absurda que soltó una pequeña risa.
Luego se levantó.
Fue a buscar al guardia encargado.
—Cuando Lady Kayla salga, quiero que se asegure de que no le ocurra nada.
—Sí, mi lord.
—Y que no se enfrente con nadie.
El guardia hizo una pausa.
—¿Con nadie?
Benjamin lo miró seriamente.
—Con nadie.
A cierta distancia, Kayla vio al duque hablando con el guardia.
Y entonces lo vio sonreír, es que el duque nuevamente estaba imaginando a Kayla enfrentarse a una gaviota.
Kayla abrió los ojos.
[¡Awww!]
Miró a ambos.
[Qué ternura.]
Inmediatamente llegó a una conclusión completamente equivocada.
[Amor prohibido.]
Incluso una canción se vino a su memoria.
♫Y cuando al fin Estemos juntos los dos ♫
♫ Que importa que diran Tu padre y tu mama ♫
Aqui solo importa nuesto amor, Te quiero ♫
♫Amor prohibido murmuran por las calles ♫
♫ Porque somos de distintas sociedades ♫
♫ Amor prohibido nos dice todo el mundo ♫
♫ El dinero no importa en ti ni en mi.
Ni en el corazon oh, oh baby ♫
Kayla se llevó una mano al pecho.
[Pobre duque.]
[De verdad eres casi el hombre perfecto.]
Se acercó.
—¿Irán los dos?
El guardia negó inmediatamente.
—Solo yo, mi lady.
Benjamin lo miró.
Entonces recordó que Kayla ya había entendido que él no iría.
Y también recordó el desastre del día anterior.
Cambió de opinión.
—Sí.
Kayla sonrió.
—¡Perfecto!
Benjamin se quedó pensando.
[Será mejor que vaya.]
Kayla, sin embargo, interpretó la situación de una manera completamente diferente.
[Claro.]
[Como el guardia no iba antes, él tampoco quería ir.]
[¡Pero ahora que el guardia irá, él también irá!]
Asintió satisfecha.
[Definitivamente hay algo entre ellos.]
Durante el viaje, Kayla decidió conversar.
—La guardia del ducado parece muy eficiente.
—Lo es.
—¿Llevan mucho tiempo trabajando juntos?
—Algunos llevan muchos años aquí.
Kayla asintió.
—¿Confía en ellos?
—Muchísimo.
Kayla sonrió.
—Eso es bueno.
Hubo un breve silencio.
Luego Kayla murmuró..
—Pobre duque... usted es casi perfecto.
Benjamin giró la cabeza.
—¿Qué dijo?
Kayla abrió los ojos.
—Nada.
—Creo que dijo algo.
—No, no.
Sonrió inocentemente.
—A veces hablo de más.
Benjamin asintió lentamente.
—Eso es cierto.
Kayla abrió la boca, ofendida.
—¡Oiga!
Benjamin la miró.
Kayla fingió estar profundamente herida.
—Qué falta de respeto.
Por primera vez, Benjamin dejó escapar una pequeña risa.
Kayla también comenzó a reír.
Y durante unos minutos el viaje se sintió extrañamente tranquilo.
Cuando llegaron al puerto, encontraron el primer barco preparado.
Los trabajadores cargaban cajas.
Había alimentos.
Ropa.
Medicamentos.
Herramientas.
Materiales para reconstrucción.
Todo estaba organizado según los listados.
Kayla se acercó emocionada.
—¿Ya está todo?
Benjamin asintió.
—Sí.
Kayla revisó los documentos.
Cada cargamento tenía especificado su destino.
—Los niños serán los primeros.
Benjamin asintió.
—Así está indicado.
Kayla sonrió.
Ver aquellas cajas abandonar el puerto le provocaba una felicidad que jamás había sentido en su primera vida.
No era dinero.
No era reconocimiento.
No era una fiesta.
Era la sensación de que algo que ella había iniciado realmente podía cambiar la vida de alguien.
Finalmente, los trabajadores terminaron de cargar.
El barco comenzó a alejarse lentamente.
Kayla observó cómo se separaba del muelle.
Sonrió.
—Lo logramos.
Luego se giró hacia Benjamin.
—Gracias.
Y antes de que él pudiera reaccionar...
Lo abrazó nuevamente.
Benjamin quedó tieso.
Completamente rígido.
Frente a los trabajadores.
Frente a los guardias.
Frente a los habitantes del puerto.
Frente a prácticamente todo el mundo.
Benjamin miró hacia un lado.
Luego hacia el otro.
Kayla se dio cuenta.
Y comenzó a reír.
[¡Está mirando a todos!]
Entonces pensó en su teoría.
[Claro...]
[¡No quiere que su guardia lo vea abrazando a otra persona!]
Kayla sonrió.
—Está bien.
Lo soltó.
Benjamin respiró nuevamente.
Kayla volvió a mirar el barco.
Estaba feliz.
Mientras tanto, Benjamin permaneció en silencio, intentando recuperar la compostura.
[Definitivamente necesito hablar con ella sobre los límites.]
Pero al ver la sonrisa de Kayla mientras observaba el barco alejarse, no pudo evitar sonreír también.
Por primera vez desde que ella había llegado a su ducado, Benjamin comenzó a pensar que quizá aquella joven, con su comportamiento impredecible, sus abrazos inesperados y su extraña manera de hacer justicia.
No era una molestia.
Quizás era simplemente...
Una persona que le daba sonido a su vida.
Dos bombas sexuales🤭👏👏