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MI VENGANZA SERA CONVERTIRME EN TU MADRASTRA

MI VENGANZA SERA CONVERTIRME EN TU MADRASTRA

Status: Terminada
Genre:Edad media / Reencarnación / Villana / Completas
Popularitas:328.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Cristhel Auren

Morí una vez intentando salvar una vida. No pienso morir una segunda vez por culpa de unos traidores.
Cuando Saray Lagranh reencarna como Kaileris Enthal, la villana destinada a ser ejecutada en una novela que había leído, descubre que la verdadera culpable era su mejor amiga y que su prometido jamás estuvo de su lado.
Conociendo su trágico final, decide cambiar su destino de la forma más escandalosa posible.
"¿Mi ex prometido y mi ex mejor amiga me convirtieron en la villana? Perfecto. Entonces voy a convertirme en la mujer más influyente de este imperio. Y si para lograrlo termino casándome con el padre de mi ex prometido, mejor aún."
Entre intrigas nobles, planes de venganza, animales rescatados y una protagonista tan inteligente como sarcástica, Kaileris está decidida a demostrar que la mejor venganza no es destruir a tus enemigos...
Es convertirte en la persona que jamás podrán superar.

NovelToon tiene autorización de Cristhel Auren para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una más para mi lista, Selius.

—¡No te atrevas a darme la espalda, maldita víbora! —rugió Selius, perdiendo por completo los papeles.

Antes de que pudiera dar tres pasos, su mano se disparó hacia adelante con una velocidad nacida de la furia y el despecho. Sus dedos se cerraron firmemente alrededor de mi cuello, empujándome hacia atrás hasta que mi espalda impactó con un golpe seco contra la sólida pared de piedra del pasillo. La caja de terciopelo que contenía el vestido de la Emperatriz viuda se me resbaló de las manos, cayendo al suelo con un eco sordo.

El aire se me cortó de golpe y la presión en mi garganta fue inmediata. Los ojos de Selius estaban inyectados en sangre, completamente desorbitados por la humillación acumulada y el veneno que Sabell le había estado metiendo en la cabeza.

—¡Estoy harto de tu maldita arrogancia! —siseó, acercando su rostro al mío, apretando los dedos con una fuerza peligrosa—. ¿Te crees muy segura porque mi padre te mete en su cama? Eres una aparecida, Kaileris. Una basura que mi padre usa para castigarme. Si yo quiero, puedo destruirte aquí mismo y nadie... ¡nadie moverá un dedo por una mujer que no es más que un juguete temporal!

A pesar de la falta de oxígeno y del latido acelerado en mis oídos, no me permití mostrar ni una sola pizca de pánico. En mi vida anterior, había lidiado con tipos violentos y desesperados en el mundo corporativo; hombres que recurrón a la fuerza física únicamente porque sabían que intelectualmente ya estaban muertos. Selius era exactamente eso: un cobarde acorralado.

Sostuve su mirada con mis ojos fijos en los suyos, inyectados en una frialdad tan absoluta que vi el primer destello de duda vacilar en sus pupilas. Con una calma que lo descolocó por completo, levanté mi mano derecha y, en lugar de intentar quitar sus dedos de mi cuello, apoyé la punta de mi uña directamente sobre la arteria de su muñeca, presionando con fuerza.

—Suéltame, Selius... —mi voz salió como un susurro sibilante, ronco por la falta de aire, pero cargado de una autoridad tan letal que el pasillo pareció congelarse—. Suéltame ahora mismo si quieres llegar vivo al fin de semana.

—¡¿Crees que me asustas?! —bramó, aunque la presión de su agarre disminuyó un milímetro por puro instinto de preservación.

—No intento asustarte, te estoy advirtiendo —respondí, esbozando una sonrisa torcida y macabra a través de la opresión de mi garganta—. Estás tocando a la mujer elegida por el General de Sangre. Estás profanando el palacio del hombre que puede borrarte de la existencia con una sola orden. Si no me sueltas en tres segundos, no será tu padre quien te destruya... seré yo misma quien le entregue tu cabeza a la Emperatriz viuda. ¿O ya olvidaste de quién es el sello que adorna esa caja en el suelo?

Selius miró de reojo la caja de terciopelo azul marino con el escudo imperial de oro brillando a la luz del sol. La realidad pareció golpearlo como un balde de agua fría. Comprender que no estaba atacando a la Kaileris mansa del pasado, sino a una aliada directa de la corona y a la mujer que su padre había reclamado como suya a fuego la noche anterior, lo hizo palidecer.

Lentamente, como si sus dedos quemaran, Selius me soltó. Dio dos pasos hacia atrás, respirando agitadamente, mirándose las manos como si acabara de darse cuenta de la soga que él mismo se había atado al cuello.

Me acomodé el cuello del vestido con total elegancia, sin romper el contacto visual, y solté una tos leve para aclarar mi garganta. El dolor muscular de la noche anterior se mezclaba ahora con la adrenalina del ataque, pero me mantuve firme, erguida como la soberana que pronto sería.

—Una fuerza bruta muy impresionante, Teniente —me burlé, agachándome con una gracia imponente para recoger la caja de terciopelo, limpiándole el polvo inexistente con la palma de mi mano—. Es una lástima que esa sea la única fuerza que te queda. Tu cerebro, claramente, ha dejado de funcionar.

—Esto no ha terminado, Kaileris —amenazó Selius, intentando recomponer su postura militar, aunque sus manos seguían temblando de rabia y miedo—. En la gala de la Ópera, cuando Sabell y la facción del sur demuestren quién manda en la capital, verás cómo mi padre te desecha. No eres nada para él.

—Sigue repitiéndote esa mentira todas las noches antes de dormir, Selius. Tal vez así logres conciliar el sueño —le dediqué una sonrisa letal, cargada de una superioridad absoluta—. Ahora, quítate de mi vista. El aire a tu alrededor me resulta insoportablemente ordinario.

Selius apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos, pero no se atrevió a dar un paso más. Se giró bruscamente y se marchó a zancadas furiosas por el pasillo, desapareciendo tras la esquina del ala este.

Una vez que estuve completamente sola, exhalé el aire que había estado reteniendo, apoyándome un segundo contra la pared. Llevé una mano a mi cuello, sintiendo el calor de la piel donde sus dedos me habían presionado, sin duda, habría marcas sutiles allí y más con mi piel tan blanca podría decir que saldría un morado de una vez.

(En sus pensamientos: Oh, Selius... ibas a ser destituido y enviado a la frontera helada por el contrabando de los Sabell. Pero acabas de tocarme. Acabas de ponerme las manos encima en la casa de tu padre. Ahora, la frontera helada va a parecer un paraíso comparado con el infierno que Xilian te hará pasar y esta marca del cuello me ayudará).

Caminé a paso firme hacia mis aposentos, con la caja del vestido imperial bien sujeta contra mi pecho. Una más para mi lista, Selius. No haré alboroto, dejaré que tu padre suba a nuestra recámara y note la marca, y fingiré ser una débil que no pudo defenderse, aunque sí... tienes fuerza, maldito.

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Rubí Salgado
❤️ que envidia y de la mala ❤️ tener todo un hombre así atu disposición 🤤🤤🥰🥰🔥🔥
Rubí Salgado
bajaran de su nube a la sabell y de que manera
Rubí Salgado
Kaileris está vengando lo que le hicieron
Rubí Salgado
Xilian es muy protector asia su amada y silius cometió el error de atacarla
Rubí Salgado
cre e el muy tonto que puede con semejante hombre le falta toda una vida y más para estar asu altura de un verdadero hombre
Rubí Salgado
silius espera tu castigo
Rubí Salgado
ese silius le salió lo cobarde y espera tu merecido
Rubí Salgado
tu padre es más hombre que tu y de seguro solo te recogió de un basurero solo por caridad
Finesa Micha
lo dijis lo dijiste🤣🤣🤣🤣
Ivis Medina
el libro está chévere, pero te equivocas mucho con las descripciones de los personajes, xili tiene cabello negro y ojos rojos, kai tiene el cabello negro y los ojos violeta y el hijastro tiene el cabello plata.
Lily
Algo no cuadra, como va a querer parecer una cortesana 🤭🤭
Lily
Me agrada el cambió, lo que no me agrada es que caiga en lo vulgar. Se puede presumir se ser hermosa sin andar enseñando de más, no caigas en eso. Eres una dama y tienes experiencia úsala y castigalo con el látigo de tú desprecio 🤣🤣🤣
I love Ferret
reescribir su árbol genealógico🤣🤣🤣
Lis
Pero es su hijo es la excepción 😒
Atdasha
Vean esos ovarios que mujerrr
amalia aguilar
Este padre trata regulera a su hijo
Quica Romero
Pero si ya te cobraste por adela. °~😌~°😈😏😈😁😈
Ésto es un bono extra.°~😁~°😄😆😅😂
Yoennis Torres Gonzalez
hermosa historia 😍🤩🤩🤩
Quica Romero
Tú lo has dicho Sabell, "la imitación es la imitación".
Y tú...¡No llegas ni a Simi!.
Porque aunque se crea bueno no deja de ser lo que es: "Una paloma, codiciando migajas desechadas, creyendo que era pan de primera y Dandose cuenta que solo era puro recorte de basura.😈😈
😈😈 Pero al fin y al cabo la basura de unos es el tesoro de otros.°~😌~° Y al no tener algo bueno con que comparar... Lo comparan con la liquidación del bote😈.😏😈 ¿Verdad "Reina "?.°~😌~°😈😈😈😏😈😁😈😉😈
Quica Romero
¿Y ahora quién dijo que "que solo sus chicharrones truenan"... General?.😈°~😌~°😈😁😈😈😄😈😂😈😆😈🤣😈😉😈
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