Para el mundo, Ada Medina de 35 años es una ingeniera en sistema muy exitosa en un campo dominado por hombres, pero para su familia, es solo la hermana que nunca superó a su amor de la infancia Sebastián Hernández, sin embargo, bajo la sombra de la etiqueta de “pagafantas” que su hermana Victoria con malicia se encargó de difundir, la realidad es que Ada guarda un secreto.
Desde hace años Ada vive un romance clandestino con Damián Hernández un valiente bombero de 37 años, y hermano mayor de Sebastián.
Al ser ambos los eternos postergados y los “segundos” de sus respectivas familias, han preferido mantener en secreto su “vínculo” bajo la imagen de una simple amistad para evitar el estallido de conflictos muy dolorosos.
Pero el silencio tiene un límite y Ada está a punto de demostrar que no es el plan B de nadie, y que el amor de su vida siempre estuvo ahí, esperando el momento adecuado para salir a la luz.
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Capitulo XXIV:Un hada en mi mundo gris
Damián sintió que el corazón se le partía en dos al escucharla, y ver a la implacable campeona regional de debate y la mente más brillante que conocía, llena de dudas por su culpa, fue peor que cualquier golpe recibido durante sus años de formación como bombero.
Sin pensarlo, le tomó el rostro con ambas manos, obligándola a mirarlo a los ojos, y a pesar de sus manos ásperas por el arduo trabajo, su tacto estaba cargado de mucha ternura.
—Ada, mírame—le dijo con mucha seriedad, clavándole una mirada cargada de devoción— Jamás vuelvas a decir algo así.
La estrechó nuevamente contra su pecho, rodeándola en un abrazo protector, y en su interior se dijo que no quería convertirse en el canalla que se aprovechó de la vulnerabilidad de Ada ni permitiría que ella confundiera la pasión de este momento con un intento de sanar el desamor por la traición de Sebastián.
—Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida—le dijo con voz suave— Y desde que llegaste hoy vestida de blanco, parecías un hada real iluminando mi maldito mundo gris, hoy te rechazo, es porque, aunque me estoy muriendo por estar contigo… no quiero que sea un impulso por despecho.
Ada tragó saliva, y su imagen de Damián cambió de una forma que definiría el curso de la relación entre ambos para siempre, porque él realmente la veía como una mujer deseable, pero la respetaba tanto que nunca traspasaría un límite para el cual ella aún no estaba lista.
—¿Entonces es solo por eso que te detienes? —preguntó en un hilo de voz.
Damián acarició sus pómulos con los pulgares, mientras limpiaba la humedad que allí se acumulaba, suspirando con pesadez.
—Ada, eres más importante para mí de lo que piensas, pero en este momento estás en medio de demasiadas cosas, además acabas de cumplir dieciocho años.
—Ya soy mayor de edad —argumentó ella, recuperando de inmediato ese instinto analítico que a él tanto le fascinaba— Además, es mi cuerpo, y yo puedo decidir cuándo y cómo será mi primera vez.
A Damián se le escapó una sonrisa porque había regresado esa parte combativa de ella que tanto le gustaba.
—Ada, la primera vez es un momento muy crucial para una mujer y el momento que decidas entregarte a alguien, no puede ser un impulso en la recepción de un hotel, sino que tiene que ser perfecto y con alguien que realmente signifique mucho en tu vida.
Las palabras de Damián calaron muy hondo en la mente de Ada, quitando cualquier rastro de inseguridad y llenándola de una emoción que tan intensa que se le humedecieron los ojos, porque salvo su abuelo y su hermano, nadie más la había cuidado de esa manera.
—¿Y tú … estarías dispuesto a ser hombre? —preguntó Ada con timidez.
—Sí, estoy dispuesto … siempre y cuando seas libre de esos fantasmas en tu cabeza, no me importa esperar el tiempo que sea necesario para convertirme en ese hombre para ti.
Ada recordó la fama de mujeriego de Damián y esta actitud no coincidía con esa imagen, y comenzó a preguntarse por qué se había ganado esa mala reputación cuando era todo un caballero y eso era algo que no se podía fingir.
Sin embargo, para poder romper la hermosa tensión del momento, Ada esbozó una sonrisa y recuperó su actitud de chica despreocupada.
—Damián… ¿Podrías venir a mi baile de graduación?
Ada sabía que ese día sería galardonada oficialmente como la estudiante más destacada de su generación por sus propios compañeros de promoción.
Sin embargo, también tenía la certeza de que su padre se negaría a asistir, que su abuelo —residente en un hogar de retiro a más de una hora de la ciudad— difícilmente podría viajar, y que, si Mateo intentaba acompañarla, solo se buscaría problemas con Mónica.
Damián sonrió de medio lado, aliviado de verla sonreír nuevamente, aunque existía una situación que los dos no podían obviar.
—Ada, voy a intentar ir… aunque no creo que a tu padre le guste mucho verme cerca de ti —respondió, recordando la mandíbula rota de Gerardo.
Ada se encogió de hombros porque tenía varios días que no veía a su padre, era como si deliberadamente la evitara y sabía que esto era obra de su abuelo.
—No me importa mi padre —dijo ella con firmeza.
Aceptando los posibles inconvenientes que esto traería, no hicieron falta más palabras, Damián prometió ir al baile de graduación de Ada aunque tuviera que permanecer en las sombras, se dieron un último beso, este fue solo un pequeño roce.
Ada giró sobre sus talones sintiendo que una parte de ella se quedaba afuera con Damián.
Minutos después, cuando Ada finalmente descansaba en la comodidad de su cama de hotel, se llevó los dedos a su boca, y tocaba sus labios, sintiendo que aún estaban encendidos, sumida en una profunda confusión sobre sus emociones porque no sabía cuando exactamente las cosas entre ella y Damián se habían transformado del chico que la protegía en la infancia a ser el hombre que le arrancaba un par de suspiros.
Damián por su parte caminó hasta su auto, controlando sus pensamientos, cuando llegó a su residencia, se desvistió rápidamente y se metió a la ducha el agua era helada, pero ni aun así podía controlar el fuego interno que sentía en ese momento.
A la mañana siguiente, Damián la esperaba puntual en el vestíbulo para acompañarla al terminal de pasajeros, y antes de que ella tuviera que subir al autobús, se dieron un fuerte abrazo como si con eso pudieran alargar el tiempo.
—Llámame en cuanto llegues a casa —le pidió Damián, sosteniéndole la mirada.
Ada asintió, y se despidió con la mano, luego subió al autobús, y mientras el vehículo encendía el motor y comenzaba a moverse, sintió que el corazón se le oprimía debido a la nostalgia, no tenía deseos de separarse de Damián, pero sabía que debía regresar a casa y terminar el año escolar.
Ese mismo día, la vida profesional de Damián comenzaba formalmente, se presentó en la estación de bomberos, con toda la disposición para cubrir su primer turno oficial; estaba muy emocionado al usar su uniforme de servicio, aunque era consciente de que en la estructura jerárquica del departamento de bomberos estaba en el escalón más bajo.
No obstante, su plan era seguir formándose y estudiar sin descanso, porque sabía que este nombramiento era solo el primer paso de la grandiosa carrera que pensaba construir, porque a diferencia de lo que pensaba sus padres era un hombre con metas y objetivos muy claros solo que ellos nunca se tomaron el tiempo de escucharlo.
Entre tanto, Ada continuaba su trayecto de regreso a la ciudad capital, apoyó la cabeza contra la fría ventana del autobús mientras observaba como el paisaje cambiaba a través del cristal.
Tuvo que admitir que le gustaba mucho la ciudad en la cual vivía Damián; porque poseía una identidad única, se trataba de una hermosa mezcla de arquitectura moderna con un toque de nostalgia por la época colonial, algo que no poseía la ruidosa y caótica ciudad capital en la cual Ada vivía.
Las tres horas del recorrido no le parecieron aburridas en lo absoluto; sino que, por el contrario, el viaje la ayudó a mantenerse muy relajada, con su mente flotando en los recuerdos de los besos de la noche anterior y la calidez de la mano de Damián.
Al llegar al terminal Ada decidió posponer su regreso al nido de víboras, así que no fue directamente a la residencia de los Medina, sino que, abordó un bus local que la dejaría cerca de la casa de retiro donde vivía su abuelo, después de todo su coartada no era mentira, sino que dentro de sus planes estaban visitar al único hombre de su familia que jamás la había traicionado.
hermosa me encantó 💕
en ningún momento ella se dejó almedendrar x esos atorrantes poca cosa , dejan mucho q desear como personas especialmente el padre