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La Protegida Del CEO

La Protegida Del CEO

Status: En proceso
Genre:Amor tras matrimonio / Autosuperación / Matrimonio contratado
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Valeria solo quería encajar. Por eso aceptó ir a esa fiesta con sus compañeras de universidad, sin sospechar que su presencia molestaba más de lo que creía. Su brillante expediente académico y la atención involuntaria del chico más codiciado del campus la habían convertido en el blanco de una envidia silenciosa. Esa noche, una trampa meticulosamente diseñada destruyó su reputación en cuestión de horas y alteró el curso de su vida para siempre.

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Capítulo XIX La visita del abuelo

La luz de la tarde entraba cálida por los ventanales del penthouse, iluminando el amplio salón donde el silencio ya no resultaba pesado ni distante. En la mesa pequeña del balcón, dos tazas de café humeaban junto a unos apuntes de derecho que Valeria revisaba concentrada, intentando retomar el ritmo de sus estudios tras los intensos días en la clínica. Dante, con la camisa remangada a los antebrazos y sin la acostumbrada corbata, caminaba de un lado a otro con una tableta en mano, revisando informes del Grupo Salazar mientras mantenía una mirada atenta sobre ella.

El sonido firme del timbre interrumpió la tranquilidad de la estancia. Dante frunció levemente el ceño, pues no esperaba visitas a esa hora, y caminó hacia la entrada principal. Al abrir la puerta, la figura erguida y sobria de Don Franco Salazar se recortó contra el umbral. El anciano sostenía su bastón de empuñadura de plata con firmeza, vistiendo un traje impecable que denotaba la autoridad de quien había construido los cimientos del imperio familiar.

—Abuelo… qué sorpresa —dijo Dante, abriendo la puerta por completo para dejarlo pasar.

—Un hombre a mi edad no necesita avisar cuando decide visitar a su nieto favorito —respondió Don Franco con voz pausada pero potente, mientras caminaba lentamente hacia el interior del vestíbulo.

El sonido del bastón resonando sobre el mármol hizo que Valeria levantara la vista de los libros. Al reconocer al anciano patriarca, se puso en pie de inmediato, acomodándose el vestido sencillo que llevaba y sintiendo un leve cosquilleo de nerviosismo en las manos. Sabía perfectamente quién era el hombre que tenía enfrente: Don Franco no solo era una leyenda en el mundo empresarial, sino la figura máxima de respeto dentro de la familia Salazar.

El anciano avanzó hasta el centro de la sala y se detuvo en seco al ver a Valeria. Sus cejas pobladas se alzaron con una mezcla de fingida sorpresa y aguda observación. Recorrió con la mirada el rostro de la joven, notando la serenidad en sus ojos claros y la elegancia natural con la que sostenía su postura a pesar de la timidez del momento.

—Vaya… veo que la casa no está tan vacía como de costumbre —comentó Don Franco, clavando sus ojos grises en Dante con una chispa de picardía— pensé que no la volvería a ver, señorita.

Dante no pestañeó. Dio tres pasos firmes hacia Valeria y, frente a la mirada inquisidora de su abuelo, deslizó su mano sobre la cintura de ella, atrayéndola con una soltura que desbordaba protección y pertenencia. Valeria se sobresaltó ligeramente por la firmeza del contacto, pero al sentir el calor del brazo de Dante rodearla, se relajó de inmediato, apoyando la espalda de manera natural contra el costado de su esposo.

—Iba a darte la noticia este fin de semana en la reunión familiar, abuelo, pero dado que estás aquí, prefiero que lo sepas de primera mano —declaró Dante con un tono grave que no dejaba espacio a las dudas—. Valeria ya no está aquí como una visita, Valeria es mi esposa. Nos casamos hace unos días.

Las palabras resonaron con fuerza en la inmensidad del penthouse. Don Franco mantuvo la barbilla en alto, apretando ambas manos sobre el pomo de su bastón mientras procesaba la revelación. La sala quedó sumida en un segundo de expectación absoluta.

—¿Esposa? —repitió el anciano, bajando la voz—. Un Salazar no suele tomar decisiones de esa magnitud en secreto, Dante. Y menos un hombre tan frío y calculador como tú.

—Esta vez no fue un cálculo, fue una decisión definitiva —respondió Dante, mirando de reojo a Valeria. La manera en que sus ojos se suavizaron al cruzar la mirada con ella no pasó desapercibida para el patriarca.

Valeria, armándose de valor, dio un pequeño paso al frente sin separarse del agarre de Dante y miró directamente al anciano con la voz clara y sincera.

—Señor Salazar… sé que esto puede parecer repentino para usted y que no pertenezco a su círculo social —dijo con total honestidad—. Pero amo a su nieto y mi único deseo es acompañarlo y respetarlo como su esposa.

Aunque era una mentira y para Dante Valeria solo estaba cumpliendo con su acuerdo, él sintió algo de validez en su corazón.

El silencio volvió a instalarse por unos instantes, pero esta vez la tensión comenzó a disiparse. Don Franco miró las manos de ambos, notando cómo los dedos de Dante se entrelazaban con los de Valeria de forma instintiva, buscando transmitirle seguridad. Vio cómo la joven miraba al magnate no con la devoción sumisa de quien busca dinero o estatus, sino con la entereza de una mujer que había encontrado un compañero de vida en quien confiar.

Una sonrisa lenta y profunda comenzó a dibujarse en el rostro curtido del viejo patriarca. Sus ojos brillaron con el triunfo silencioso de quien ve encajar la última pieza de un rompecabezas que él mismo había diseñado en la sombra.

Cuando Don Franco exigió meses atrás que Dante sentara cabeza para asegurar la dirección absoluta del grupo corporativo, sabía perfectamente que su nieto necesitaba algo más que un matrimonio por alianzas comerciales. Necesitaba una mujer de carácter noble, fuerte y transparente, capaz de derretir el muro de hielo que la ambición y el deber habían construido alrededor de su corazón.

El anciano dejó escapar una risa corta y satisfactoria que rompió por completo cualquier solemnidad.

—Por fin hiciste algo inteligente con tu vida personal, Dante —dijo Don Franco, dando un par de pasos hacia ellos y extendiendo su mano arrugada hacia Valeria—. Acércate, hija. En esta familia no se le llama 'Señor Salazar' al abuelo de tu esposo. Para ti, soy simplemente Don Franco.

Valeria sintió que una ola de alivio le recorría el cuerpo. Sonrió de corazón y aceptó la mano del anciano, quien la sostuvo con una calidez inesperada antes de darle un suave apretón aprobatorio.

—Es un honor conocerlo, Don Franco.

—El honor es mío, muchacha. Se nota a leguas que le has devuelto la luz a este apartamento que parecía más una oficina de funerales que un hogar —bromeó el patriarca, lanzándole una mirada conejera a su nieto—. Y me alegra profundamente saber que el apellido Salazar ahora está en manos de una mujer con verdadera fortaleza.

Don Franco dio un paso atrás, apoyándose de nuevo en su bastón, y adoptó una postura más fuerte.

—Precisamente a esto venía, Dante —continuó el anciano, fijando la mirada en la pareja—. En tres días se celebrará la fiesta de compromiso de mi bisnieto. Todo el clan familiar estará reunido y los socios principales asistirán a la recepción. Es un evento de suma importancia para la imagen de la familia.

Valeria escuchó atentamente, sin sospechar en lo absoluto que aquel "bisnieto" del que hablaba el anciano no era otro que Mateo, su compañero de universidad.

—Quiero que ambos asistan —ordenó Don Franco en un tono categórico que no aceptaba un 'no' por respuesta—. Ya es hora de que la familia conozca a la mujer que elegiste. Beatriz y la prometida de mi bisnieto llevan semanas haciendo gala de su supuesta alianza y creyéndose las dueñas de la dinastía. Les vendrá bien una sorpresa de esta magnitud.

Dante cruzó una mirada conjetural con su abuelo, sabiendo perfectamente lo que significaba esa asistencia y el impacto que causaría en todos los presentes.

—Allí estaremos, abuelo —aseguró Dante con una frialdad llena de determinación—. Te prometo que será una velada inolvidable.

—Eso espero, muchacho —sentenció Don Franco con una sonrisa complacida antes de encaminarse a la salida—. Cuando entren a esa recepción, todos sabrán de una vez por todas quién es la verdadera señora de la casa Salazar —, dijo el abuelo mirando a Valeria.

1
Ruth Stella Osorio
se repitió el capítulo
Liliana Torres
Me encanta , 💕💕💕
Eli
maravillosa novela por más como esta
Kim Nava
hay no odio los finales 😭😭😭😭
se me hizo tan corta y muy buena 👍😍
Liliana Torres
Asi es ya esta bueno , Manda a Mateo y a Diana a comer basura 🗑
Liliana Torres
La fuerza de la familia unida puede mas , Dante y vale .no van a dejar a Alex solo , esos parásitos que trabajen
Liliana Torres
Por lo menos Vale ya no tienes esa angustia de tu hermano
Kim Nava
y como no si parecían conejos 🤭😍
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Lindo 👀
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
El abuelo me cae bien jeje 🤭
Maya
Que estúpida esa chica en lugar de avisar con su esposo va como tonta a caer en la trampa
Liliana Torres
🤭🤭🤭La rabia y la envidia los va a matar
Miriam Colín
Valeria dales con todo a esas escorias🤛👊 que vean que contigo no se pueden meter.
Miriam Colín
La jefa ya dejó todo claro Dante y los Salazar son todos suyos.
Kim Nava
pero por qué solo a si se van sin ir presos 🤔
Miriam Colín
Así se habla Valeria demueztrale a esa suripanta de que estás hecha y que nadie toca lo tuyo.
Miriam Colín
Que ganas de joder, porque no se ponen a trabar y dejan ser feliz a la gente.
Kim Nava
ya te avisa tardado valeria🤭
Kim Nava
hay no como no pueden Dante y Valeria se van con el que menos tiene vela en este entierro😡
Miriam Colín
Pobre Valeria, por lo menos ya no tiene la angustia de la salud de su hermano.
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