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No Me Dejes Ir

No Me Dejes Ir

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Venganza de la protagonista / Amor eterno / Novia sustituta / Ascenso de clase social / Completas
Popularitas:2.9M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Miry - C

Después de dos años de casados, Mía descubre que durante todo ese tiempo, ha Sido una sustituta, que su esposo se casó con ella, por su parecido a su ex, aquella ex, que resulta ser su media hermana.

NovelToon tiene autorización de Miry - C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Ariel despertó aquella mañana, y antes de abrir sus pesados párpados, extendió instintivamente el brazo hacia el espacio donde se suponía debía estar Mía, su esposa, buscando el calor familiar de su cuerpo y la suavidad de su piel.

La costumbre de esos dos años compartiendo el lecho matrimonial había grabado ese gesto en su memoria muscular.

No obstante, ese lugar estaba vacío y las sábanas frías delataban que hacía tiempo que ella se había levantado. El silencio en la habitación era absoluto, sin rastro de los suaves sonidos que Mía solía hacer mientras se arreglaba por las mañanas.

La ausencia de su perfume en el aire confirmaba que ya no estaba en la habitación desde hace un buen rato.

Ariel se dio un baño prolongado, dejando que el agua caliente relajara sus músculos tensos por la preocupación, luego bajó las escaleras de madera antigua en busca de su esposa. La casa familiar permanecía en calma, sus familiares aún dormían en sus respectivas habitaciones, la única que estaba despierta era su madre Miley, quien al verlo descender con expresión preocupada, levantó la vista de su taza de café matutino y lo cuestionó con ese instinto que nunca fallaba.

—¿Qué se te perdió, hijo? —preguntó mientras revolvía suavemente su café con una cucharita de plata.

—Mía, ¿ya bajó? —inquirió Ariel, intentando mantener un tono casual que no revelara su creciente inquietud.

—Acabo de levantarme hace apenas media hora —dijo Miley con voz tranquila pero escrutadora—. ¿No está en tu habitación? —Ariel negó con un movimiento de cabeza que delataba su tensión— ¿Tienen problemas? —aunque ayer habían intentado mantener las apariencias durante la cena familiar, Miley, con su aguda percepción maternal, había notado que de vez en cuando Mía se quedaba perdida en sus pensamientos con una mirada triste que ensombrecía sus normalmente vivaces ojos.

—¿Por qué lo preguntas? —En ese preciso momento, el teléfono de Ariel vibró en su bolsillo, y un mensaje apareció en la pantalla, haciendo que su corazón diera un vuelco.

«Ella me pidió que nos encontráramos esta mañana temprano. Vamos a vernos, Ari. No puedo negarme después de lo que me dijo». Fue el inquietante mensaje que Zoe le envió, cada palabra cayendo como un peso sobre su consciencia.

Ariel sintió que la sangre se le helaba en las venas y un escalofrío recorrió su espina dorsal. Ese mensaje fue como si le echaran agua directamente traída de la Antártida. Su rostro bronceado palideció notablemente, aunque Miley, ocupada sirviendo más café, no notó el súbito cambio en la expresión de su hijo.

—¿Qué sucede, cariño? —preguntó su madre, finalmente percibiendo algo extraño en su comportamiento.

—Nada —dijo inmediatamente Ariel, con una voz que intentaba sonar despreocupada pero que traicionaba su ansiedad—, me iré, tengo que atender un asunto urgente.

Subió trotando las gradas de dos en dos y agarró apresuradamente sus cosas, metiendo desordenadamente las llaves y la billetera en los bolsillos. Al bajar nuevamente, su madre lo interceptó en el recibidor, con preocupación pintada en su rostro— ¿Y Mía? —Ariel tragó grueso, sintiendo un nudo en la garganta.

—Ella se ha ido temprano, me ha enviado un mensaje explicando que tenía que hacer algunas diligencias y me ha pedido que le disculpen por irse de esa forma —mintió, intentando sonar convincente.

Sin más preámbulos se despidió de su madre con un beso apresurado en la mejilla, solicitando que le disculpara con su padre y hermanos por no quedarse al desayuno familiar. El peso de la situación le oprimía el pecho mientras salía de la casa pensando que quizá ya no alcanzaría a evitar ese encuentro.

Ariel llamó inmediatamente a Zoe con dedos temblorosos, quien se encontraba sentada en una cafetería del centro comercial, el lugar donde había quedado de verse con Mía. La joven esperaba, revolviendo un café que ya se había enfriado, pero Mía aún no aparecía, y los minutos se convertían en horas interminables.

—¿Por qué? —le cuestionó Ariel en un tono bajo y cargado de angustia— ¿Por qué aceptaste verla sabiendo lo delicado de la situación?

—Porque ella insistió, dijo que había pasado la noche contigo y… —la voz de Zoe se quebró ligeramente— me mostraría pruebas de ello —comentó con profundo dolor que se filtraba en cada palabra— Ari… ¿En serio sigues durmiendo con ella como un matrimonio normal mientras me juras amor a mí?

Ariel se mantuvo en un silencio sepulcral, cerró los ojos con fuerza y pensó en lo cruel y despiadado que estaba siendo Mía al decirle esas cosas a Zoe, utilizando la verdad como un arma para lastimar a ambos. El remordimiento le carcomía las entrañas mientras recordaba cada momento de su momento íntimo con Mía.

—No la veas —pidió con voz suplicante. Zoe maldijo en sus adentros, porque la petición desesperada de Ariel no significaba protección hacia ella, sino hacia Mía. En su corazón, entendió que él no quería que ella supiera la verdad completa: que era una simple sustituta en una historia de amor que no le pertenecía.

—Creo que no vendrá después de todo —suspiró Zoe con una mezcla de alivio porque creía que había ocurrido lo que planificó—. Llevo casi dos horas esperándola en esta cafetería, pero aún no aparece. El personal ya me mira con lástima.

Ariel sintió un alivio momentáneo, un gran alivio porque Mía aún no había llegado a ese encuentro que podría destruir el frágil equilibrio de sus mentiras.

—Dime exactamente dónde estás —pidió con urgencia—, iré por ti ahora mismo.

Zoe le dio la dirección exacta del café en el centro comercial, y seguido cortó la llamada con un suspiro pesado. Ariel, sintiendo la urgencia creciente en su pecho, inmediatamente intentó comunicarse con Mía, pero el celular de esta no daba respuesta alguna, parecía estar deliberadamente apagado, aumentando su ansiedad con cada intento fallido.

Lo que ninguno de ellos sabía era que Mía se encontraba en ese momento en la fría sala de espera de la delegación policial del distrito norte, temblando no solo por el aire acondicionado sino por el trauma reciente. Mientras ella se dirigía al encuentro programado con Zoe, con la intención de confrontar la situación de una vez por todas, un acontecimiento terrible había interrumpido sus planes: alguien la había atacado en el camino solitario que cruzaba, alguien con intenciones perversas había intentado abusar de ella en la penumbra de ese lugar solitario.

Si no hubiese sido por David Stevens, un hombre que pasaba en su coche a esa hora temprana y se detuvo al escuchar sus gritos desesperados, la situación habría terminado en una tragedia irreparable.

Este desconocido, que apareció como un ángel guardián en el momento preciso, no solo ahuyentó al atacante, sino que también tuvo la presencia de ánimo para tomar fotografías de la matrícula del vehículo en el que el agresor escapó.

Este hombre, caído verdaderamente como un ángel del cielo en el momento más oscuro, ayudó a Mía no solo a recuperar la compostura, sino también a reunir el valor necesario para presentarse en la delegación y poner una denuncia formal en la policía. David permaneció a su lado durante todo el proceso, proporcionando su testimonio detallado para que las autoridades pudieran iniciar la búsqueda del malhechor que había intentado perpetrar tan horrible crimen.

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Lilia Zambrano
Preciosa historia ❤️✨
Imacairy Lopez
Linda novela, me encantó 👏🏻👏🏻👏🏻
Imacairy Lopez
Linda novela, me encantó 👏🏻👏🏻👏🏻
Rosaura Román
Ahora tiene que dejar que Mía vaya sanando, presente, pero sin obligarla
ary
hermoso historia
ary
yo quiero saber siii cuente. el chisme
ary
perro 🐕
Mar Sol
Zoé es nefasta, mala, ella planeó ese ataque a la ilusa de Mia.
Mar Sol
Ahora otra vez va a ir al hospital Ariel, cuando se entere que Mia y Zoé ya se vieron, hasta el azúcar se le va a subir al cínico.
Mar Sol
Ariel definitivamente es un soquete, Zoé, si, estuviera ocupando el lugar de Mia, pero nadie asegura que ella todavía siguiera con él y que la familia la apreciará como a Mia.
Mar Sol
Que infame Ariel, utilizó a mía para no extrañar a Zoé, esa osadía la va llorar con sangre el canalla.
Mar Sol
Ariel es un cínico desleal y cobarde, seguramente anda de infiel.
Conny Jurado
muy bueno.
Ana María Lastra
se veía interesante la historia, pero Ariel el protagonista es muy estúpido, y sobre todo lanzando acusaciones infundadas, está creando un abismo con Mia /Smug//Smug//Smug//Slight/
Ivana Margagliotti
pobre samaritano🤣
Aide Falconi Gutierrez
que flojera me esta dando este estira y afloja de ambos...
Lidia Magnolia Mauro García
es muy cierto. emocionante y por sobre todas las cosas, el amor prevalece cuando es transparente y genuino.
felicitaciones, buenísima historia con sus altos y bajos en cuanto era posible presentarse.
Silvana Menéndez
EXCELENTE HISTORIA escritora espero leer más historias así de interesantes que ests
Ana María Lastra
Espero que Mia le haga pagar su estupidez, de querer divorciarse y para cereza del pastel están esperando bebé /Grimace//Smug//Smug//Smug/
Nora Alba
En mi opinión debería ir a donde sus suegros, y así liberarse de una vez. Jaaaaero al fin novela,
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