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¡Su Majestad, Juro Que No Soy La Heroina!

¡Su Majestad, Juro Que No Soy La Heroina!

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Pareja destinada / Reencarnación
Popularitas:18.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosangel Pérez

Un temible asesino a sueldo reencarna por karma en el cuerpo de una noble atrapada en una novela trágica. Su destino: casarse con el volátil Emperador de Fuego para calmar su ira, ser abandonada por la protagonista real y morir de depresión.

Dispuesto a cambiar su destino (y a costa de su hombría), decide jugar el juego: curará la inestabilidad del Emperador, pero planea exigir un divorcio millonario para recorrer este nuevo mundo mágico a su antojo. Lo que no esperaba es que al Emperador de Fuego le fascinara tanto su fría y letal esposa. Entre conspiraciones, magia y un romance que no quiere aceptar, el antiguo asesino tendrá que luchar para demostrar que ella (el)... definitivamente no es la heroína de esta historia.

NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16: El ritual de la posesión

__¡Con ustedes, su Majestad Imperial, el Emperador Kaelen Vulcane, y su Emperatriz, Mirelle Vulcane!__.

El anuncio del heraldo resonó por todo el

Gran Salón como un trueno, cortando el murmullo de la nobleza. Las puertas doradas se abrieron de par en par, revelando a la pareja imperial. Kaelen avanza con la arrogancia de un león en su territorio, sosteniendo el brazo de Mirelle con una firmeza que, aunque protocolaria, envia un mensaje claro a cualquier observador: ella me pertenece.

Mirelle, con la postura impecable de una mujer que ha aprendido a ocultar sus miedos bajo capas de seda y joyas, camina a su lado. A simple vista, son el agua y el aceite; él, la encarnación del fuego destructor; ella, la calma gélida de un lago profundo. Pero, para los nobles presentes (aquellos buitres que codician el poder imperial), la vista de ambos juntos genera un escalofrío involuntario. No es solo una unión de cuerpos, es una alianza de fuerzas capaces de reducir el imperio a cenizas si deciden que el caos es su mejor opción.

El banquete es una oda al derroche. La opulencia del Imperio de Fuego se desplega en cada esquina: copas de cristal tallado que nunca se vacian, manjares que desafian la lógica de las estaciones y flores que arden con llamas perpetuas en los centros de mesa. Mirelle, bajo su máscara de indiferencia, siente una satisfacción profesional. Todo esta perfecto. La puesta en escena es impecable, y cada detalle esta diseñado para cimentar su posición.

Entonces, llegó el momento del primer baile.

Kaelen tomó la mano de Mirelle. Sus dedos, se cerraron sobre ella con una seguridad que no admite réplicas. La guio al centro de la pista, donde la orquesta comenzó un vals lento y melódico. Pero lo que siguió no fue el baile protocolario de un emperador y su consorte. Fue una guerra silenciosa.

Kaelen no mantuvo la distancia prudente que dictan las normas de la nobleza; la rompió. Su mano dominante se posó en la espalda de ella, presionando con una posesividad que obligó a Mirelle a pegarse a su cuerpo, mientras su otra mano se aferró a la de ella como si temiera que, en un descuido, la Emperatriz pudiera desvanecerse en el aire.

Mirelle no se apartó, aunque cada fibra de su ser, la de Vance, el antiguo asesino, quiere mantener su espacio personal.

La sincronía es perfecta, casi aterradora. Mientras giran, Mirelle siente el calor irradiando de Kaelen, un magnetismo al que le cuesta cada vez más resistirse. Los presentes los observan con una mezcla de envidia y repulsión; el baile es demasiado íntimo, demasiado cargado de una tensión sexual que roza la obscenidad pública. El Emperador esta marcando territorio, y la Emperatriz, contra todo pronóstico, le esta siguiendo el ritmo.

Al finalizar la pieza, Mirelle sintió un temblor traicionero en sus piernas. Afortunadamente, el volúmen de su vestido ocultan su reacción física. El baile hab terminado, y con ello, la obligación de permanecer en el salón. Kaelen, quien siempre cumple las normas cuando le conviene, se inclinó hacia ella, rompiendo la burbuja de los invitados.

__Nos retiramos, mi Emperatriz__. Susurró, con la voz ronca cargada de una intención que no deja lugar a dudas.

__Hay un matrimonio que consumar, un muro que derribar y un maná que estabilizar__.

Sin esperar respuesta, la guio hacia la salida, su mano firme en la cintura de Mirelle. Ella quiso protestar, articular alguna respuesta sarcástica o venenosa para recuperar el control, pero su corazón late con una furia errática. "¿Cómo es posible?" pensó Vance, sintiendo el pánico de una virginidad forzada que él no pidió. "Soy un hombre, un profesional, un asesino... y estoy a punto de ser devorado por un hombre que me mira como si fuera su presa favorita".

__Nerviosa, mi Emperatriz__. Murmuró Kaelen, guiándola por los pasillos hacia los aposentos reales.

__No tienes de qué preocuparte. He hecho mi tarea muy bien__.

Aquellas palabras hicieron que Mirelle se estremeciera. Sabe a qué se refiere él con "su tarea": ha estudiado cómo complacer a una mujer, cómo asegurarse de que la primera vez no sea un trámite doloroso, sino una experiencia agradable y placentera. Es una consideración que desarma a Vance, quien esperaba un trauma que, al parecer, el Emperador no tiene intención de ejercer.

Al cruzar las puertas de los aposentos reales, Mirelle se quedó sin aliento. La habitación es un templo a la aristocracia imperial: una cama de dimensiones colosales, sábanas en tonos rojo borgoña y naranja que evocan la pasión y el fuego, bordadas con hilos de obsidiana que parecen danzar. Decoraciones en oro, espejos negros que reflejan la luz de las antorchas... es un escenario diseñado para la seducción.

"Cálmate, Vance", se ordenó a sí mismo. "Es una misión. Modo asesino activado. Solo tienes que actuar como una estrella de mar, dejar que el objetivo haga el trabajo y sobrevivir a la noche. Es simple táctica".

Se separó de Kaelen, enderezando la espalda y recuperando la frialdad que lo caracteriza. Miró al Emperador a los ojos, manteniendo la firmeza de un verdugo antes de ejecutar una sentencia.

__Bien, terminemos con esto__. Dijo Mirelle, con voz gélida.

__Así tu maná se estabiliza y yo aseguro mi supervivencia en este juego político__.

Hizo el amago de quitarse el vestido, pero la mano de Kaelen la detuvo en seco. Sus dedos, cálidos y firmes, se cerraron sobre sus muñecas.

__Así no, mi Emperatriz__. Sentenció Kaelen, y esta vez, en su voz no hay orden, sino una determinación aterradora.

__No quiero que nuestra intimidad sea un trámite, algo obligado por la necesidad. Te deseo, eso no es un secreto, pero quiero que esto sea real. Aunque hoy no haya amor entre nosotros, podría haberlo en un futuro, y no permitiré que se vea empañado por un recuerdo frío y doloroso__.

Mirelle abrió la boca para replicar, para recordarle que no le importa el "amor", pero Kaelen no la dejó. La calló con un beso. No fue el beso de protocolo del templo; fue una embestida de fuego. Mirelle sintió que sus defensas se derriten, que su cuerpo, a pesar de la protesta de su mente, responde a la intensidad del Emperador. Es como si el fuego de Kaelen finalmente encontro el agua que necesita para hervir.

Mientras el beso se profundiza, Kaelen comenzó a despojarla de las capas de su vestido con eficiencia. Mirelle quedó expuesta, revelando la lencería que Mara preparó para ella: un baby doll de un azul profundo, que contrasta con su piel pálida. El corset, una maravilla de ingeniería moderna que realza sus curvas sin asfixiarlas, esta bordado con hilos de fuego y encaje de obsidiana. El escote de corazón cae con elegancia, y la prenda, corta hasta la mitad de los muslos, es una invitación abierta al deseo.

Cuando se separaron, Kaelen la observó con una intensidad que hizo que a Mirelle le faltara el aire. El Emperador tragó saliva, sus ojos naranjas oscureciéndose por la lujuria que lucha por contener.

__Eres una visión, Mirelle__. Susurró él, con una voz que era puro peligro.

__Y te aseguro que, por mucho que intentes mantenerte al margen, esta noche te haré olvidar quién eras antes de entrar por esa puerta__.

Kaelen respiró hondo, forzando un autocontrol que rara vez ha tenido que ejercer. Sabe que la noche de bodas a penas comienza: primero, se asegurará de que ella sienta el placer que él ha planeado meticulosamente, y solo después, cuando ella este rendida ante la marea de sensaciones, él reclamará su propio deseo. La cacería ha terminado; la conquista, apenas empieza.

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Alma Morales
Ya se está dando porvencida 🤣🤣🤣
Alma Morales
Le llegará su regla🤣🤣🤣🤣
Maria Solorzano
Bien dicho, así les cierra el pico 🤐 a esos impertinentes 👍❤️😁
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
lamentablemente tú cuerpo te traiciona mi querida Emperatriz aunque tú mente no quiera eso, es un verdadero conflicto interno 🤦😜
Fanny
va genial la historia, hace reír, me encanta
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja el cuerpo de Mirelle no más no coopera con Vance 🤦🤦🤦🤦🤦
DAISY VARGAS
cuando uno ama de verdad no le repugna nada experiencia vivida
Edwin Rodríguez
ohhh ya quiero ver qué locura hace su alma y de hombre contra su cuerpo de mujer🤣🤣🤣🤣🤣
Arely Castañeda
le dijo mi amor🥰🤭
Alma Morales
Se van a enamorar muchísimo 💞💞💞
Alma Morales
También le gustó a Vins 🤣🤣🤣🤣
Alma Morales
Osea ya se entero Kaelen de que ella era hombre en su otra vida😱😱😱😱y aun así le gusta😱😱😱
Alma Morales
En ese imperio ya están aburridos de lo mismo😤
Alma Morales
Se topo con el emperador 🤣🤣🤣y ella ni por enterada🤣🤣🤣🤣
Alma Morales
No te queda de otra ,desaser el compromiso con un emprendedor es muy difícil 😱😱😱
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣 ya sos un Vance caido home🤣🤣🤣
Anonymus
Literalmente, sin palabras, Vance, te dieron, sopa, seco, plato fuerte, entremedio, postre y te empacaron un poquito para llevar 🤭🤭🤭🤣😂🤣😂🤣😂
DAISY VARGAS
la envidia es mala vence🤣🤣😅😅
DAISY VARGAS
tu dignidad quedó en el suelo🤣🤣🤣😅😅😅😅
Elena LP
😳😳🤭🤭jejjejeje
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