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ME ENAMORE DEL HIJO DEL CEO

ME ENAMORE DEL HIJO DEL CEO

Status: En proceso
Genre:CEO
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

Sin spoyler

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

UN ROSTRO DEL PASADO

La lluvia golpeaba suavemente los ventanales del último piso de Corporación Vértice.

El ambiente en la oficina de Adrián era más tenso que de costumbre.

Desde el intento de 3nv3n3n@rlø con la copa de vino y la posterior mu3rt3 de la exempleada, la seguridad de la empresa se había reforzado.

Había más guardias.

Más controles.

Más revisiones.

Pero la pregunta seguía siendo la misma.

¿Quién estaba detrás de todo aquello?

Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Adelante.

Entró el jefe de seguridad con una carpeta negra entre las manos.

Su expresión era más seria de lo habitual.

—Joven Adrián, creo que encontramos algo.

Adrián dejó de revisar unos documentos.

—Siéntese.

El hombre tomó asiento frente al escritorio.

—Analizamos las llamadas, los movimientos bancarios y los mensajes de la exempleada durante las últimas semanas.

Abrió la carpeta.

Había fotografías, registros telefónicos y copias de documentos.

—Encontramos varias transferencias realizadas desde cuentas intermediarias.

Adrián observó los papeles.

—¿Se sabe quién las hizo?

—No directamente.

El jefe de seguridad respiró hondo.

—Pero sí sabemos quién dio la orden.

Hubo unos segundos de silencio.

—¿Quién?

El hombre colocó una fotografía sobre el escritorio.

Adrián bajó la vista.

Su cuerpo quedó completamente inmóvil.

No podía creer lo que estaba viendo.

La fotografía mostraba a una joven elegante, de cabello negro perfectamente peinado y una sonrisa impecable.

La conocía demasiado bien.

—...No puede ser.

El jefe de seguridad habló con cautela.

—¿La reconoce?

Adrián no respondió de inmediato.

Su mirada permanecía fija en aquella imagen.

Después de unos segundos murmuró:

—Valeria...

Un nombre que llevaba años sin pronunciar.

---

Los recuerdos regresaron sin pedir permiso.

Preparándose para los exámenes finales de preparatoria.

Las risas en los pasillos.

Los partidos de baloncesto.

Las tardes estudiando en la biblioteca.

Y ella.

Valeria había sido su primera novia.

Cuando comenzaron a salir, Adrián tenía diecisiete años.

Ella era inteligente.

Carismática.

Popular.

Durante meses creyó haber encontrado a alguien que lo quería por quien era.

Hasta que todo cambió.

Una tarde escuchó una conversación por accidente.

Valeria hablaba con dos amigas.

—¿De verdad te gusta Adrián?

Ella soltó una risa.

—Es atractivo...

—¿Entonces?

—Lo importante es quién es su padre.

Las tres comenzaron a reír.

—Imagínate cuando herede toda la empresa.

—Serás millonaria.

Valeria sonrió con orgullo.

—Exactamente.

Aquellas palabras fueron suficientes.

Ese mismo día terminó la relación.

Sin discusiones.

Sin gritos.

Simplemente le dijo que todo había acabado.

Ella intentó convencerlo de que estaba equivocado.

Pero Adrián ya había escuchado suficiente.

Desde entonces nunca volvieron a hablar.

---

—Joven Adrián...

La voz del jefe de seguridad lo hizo volver al presente.

—¿La conoce?

—Fue mi novia en la preparatoria.

El hombre abrió mucho los ojos.

—Entonces...

—Terminamos hace años.

Nunca volvimos a tener contacto.

El jefe de seguridad acomodó varios documentos.

—Eso hace esto aún más extraño.

—¿Qué encontraron exactamente?

Sacó otra fotografía.

En ella aparecía Valeria entrando a un restaurante.

Sentada frente a la exempleada que había intentado darle la copa.

La fecha era de apenas cuatro días antes de la fiesta.

—Se reunieron dos veces.

—¿Hay audio?

—No.

Solo imágenes.

Después mostró otra fotografía.

Valeria entregándole un sobre color café.

Y otra más.

La exempleada guardándolo rápidamente dentro de su bolso.

Adrián cerró lentamente los ojos.

No quería sacar conclusiones precipitadas.

Pero las pruebas eran difíciles de ignorar.

—¿Ella admitió algo?

—La contactamos de manera informal antes de presentar la información a las autoridades.

—¿Y?

—Negó conocer a la exempleada.

El jefe de seguridad dejó otra hoja sobre el escritorio.

—Mintió.

Tenemos fotografías, registros de llamadas y mensajes entre ambas.

Adrián apretó ligeramente la mandíbula.

—¿Qué decían esos mensajes?

—La mayoría fueron eliminados.

Solo pudimos recuperar algunos fragmentos.

Leyó uno de ellos.

—"No puedes fallar."

Otro.

—"Después de esta noche recibirás el resto."

Y un tercero.

—"Nadie debe sospechar de mí."

La oficina quedó en silencio.

Adrián sintió una profunda decepción.

No por el dinero.

No por el ataque.

Sino porque alguien de su pasado había estado dispuesto a llegar tan lejos.

---

Horas después...

El presidente de Corporación Vértice entró en la oficina de su hijo.

—Me informaron de los avances.

Adrián asintió.

—Parece que Valeria está involucrada.

Su padre observó las fotografías.

—La recuerdo.

Era tu novia cuando estabas en la preparatoria.

—Sí.

El presidente suspiró.

—Nunca me dio buena impresión.

Adrián levantó la mirada.

—¿Por qué nunca me lo dijo?

El hombre sonrió con serenidad.

—Porque eras joven.

Necesitabas aprender a reconocer por ti mismo quién estaba contigo por cariño y quién por conveniencia.

Hubo un breve silencio.

—Lamento que esa lección haya sido tan dolorosa.

Adrián no respondió.

---

Mientras tanto...

En un lujoso penthouse al otro lado de la ciudad.

Valeria observaba el paisaje desde el enorme ventanal.

Su teléfono vibró.

Contestó de inmediato.

—¿Sí?

La voz al otro lado sonaba nerviosa.

—La empresa ya sabe que ustedes se reunieron.

Valeria frunció el ceño.

—¿Cómo?

—Consiguieron fotografías.

Ella permaneció callada.

Después sonrió con tranquilidad.

—No importa.

—¿Qué haremos?

Valeria caminó lentamente por la habitación.

—Ellos creen que ya descubrieron toda la verdad.

Pero apenas encontraron una pequeña pieza del rompecabezas.

Colgó la llamada.

Se acercó a un cajón y sacó una antigua fotografía.

En ella aparecía junto a Adrián cuando ambos tenían diecisiete años.

La observó durante unos segundos.

Luego la dejó nuevamente sobre la mesa.

—Si no pudiste ser mío...

Su voz era apenas un susurro.

—...nadie más te tendrá.

Sus palabras no nacían del amor.

Sino de una obsesión que había crecido durante años.

---

Al día siguiente, Adrián bajó al área administrativa para despejar la mente.

Los acontecimientos recientes no dejaban de darle vueltas.

Mientras caminaba por el pasillo, vio a Sofía organizando unas carpetas.

Ella levantó la vista y sonrió.

—Buenos días.

Él respondió con un leve asentimiento.

—Buenos días.

—¿Todo está bien?

Por un instante dudó.

Era la primera persona que le hacía esa pregunta sin esperar nada a cambio.

—He tenido días complicados.

Sofía sonrió con calidez.

—Entonces espero que hoy sea un poco mejor.

Fue una frase sencilla.

Sin dobles intenciones.

Sin interés.

Solo un deseo sincero.

Adrián sintió que, por primera vez en varios días, la tensión en sus hombros disminuía.

—Gracias.

Ella volvió a sus documentos como si aquella conversación hubiera sido la cosa más normal del mundo.

Adrián continuó caminando.

Y mientras se alejaba, comprendió una diferencia que hasta ese momento no había visto con tanta claridad.

Valeria siempre había hablado con él mirando el poder que algún día heredaría.

Sofía, en cambio, lo miraba directamente a los ojos.

Sin importar quién era su padre.

Sin importar el tamaño de la empresa.

Solo veía a Adrián.

Y eso, en medio de tantas mentiras, comenzaba a convertirse en el refugio que él llevaba años buscando

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Dulce María Aguilar Rodríguez
porque no dejan que termine la novela eh leído 7 y ninguna termina eso no es justo
Pau jurado(Alfa P D)💜❤️: la verdad eh estado ocupada toto el dia pero tratare de actualizarla el dia de hoy
total 1 replies
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