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Mi Misión Es Eliminar A La Heroína

Mi Misión Es Eliminar A La Heroína

Status: En proceso
Genre:Romance / Fantasía / Timetravel / Aventura
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Luz de luma

Morir por un golpe en la cabeza no estaba en los planes de Elysia. Despertar en La Sangre de la Corona, el mahwa que leía en secreto, tampoco.

El problema es que no reencarnó como la protagonista. Reencarnó como la comandante del villano. Del hombre destinado a perder la guerra por el trono.

Aster es letal, frío y no malgasta palabras. También es, para su desgracia, exactamente su tipo, al menos hablando de su fisico.

Pero todo se complica cuando recibe una orden imposible: eliminar a Athena, la heroína de la historia, la chica que el guion protege.

Atrapada entre su lealtad, su instinto de supervivencia y un jefe que empieza a mirarla como ningún villano debería, Elysia deberá decidir si acepta el destino... o lo reescribe ella misma.

Porque si va a morir como villana, al menos lo hará peleando.

NovelToon tiene autorización de Luz de luma para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22 — NO ACTUAR

Tres días antes del consejo, el castillo amaneció en silencio.

No era el silencio de la paz. Era el silencio de la contención. El silencio de un puño cerrado antes de golpear. El silencio de una cuerda tensada al máximo, a punto de romperse o de disparar la flecha.

Elysia lo sintió desde el momento en que abrió los ojos. Estaba en el aire. En la forma en que los sirvientes caminaban más rápido de lo normal. En la forma en que los guardias apretaban las mandíbulas. En la forma en que Aster no apareció a desayunar.

Se vistió con el uniforme de diario y bajó al comedor. Lian ya estaba allí, con su café negro y su expresión de quien lleva horas despierta.

—El señor Aster no ha bajado —dijo, sin preámbulos.

—Lo imagino.

—El cocinero está ofendido. Otra vez.

—El cocinero vive ofendido.

—Sí, pero esta vez ha hecho pastel. Pastel. Para el desayuno. Y Aster no ha bajado a probarlo. Eso es un crimen en cualquier reino.

Elysia casi sonrió. Casi. Tomó un trozo de pan y una fruta, sin molestarse en sentarse. No tenía hambre. Tenía el estómago cerrado por la tensión.

—¿Dónde está Kael? —preguntó, más por rutina que por interés real.

—En el patio. Entrenando. Ese chico entrena más que nadie. —Lian hizo una pausa—. Creo que quiere impresionarte.

—No necesita impresionarme.

—Lo sabe. Por eso lo hace.

Elysia negó con la cabeza y salió al patio. El aire fresco le golpeó el rostro, arrancándole el calor del castillo. El cielo estaba encapotado, gris, como si el sol también estuviera esperando algo malo.

Kael estaba junto al poste de madera, repitiendo una secuencia de cortes con la espada de práctica. Sus movimientos eran más precisos que antes. Más seguros. Ya no parecía un cachorro torpe. Parecía un soldado de verdad. Pero cuando vio a Elysia, su expresión se iluminó exactamente igual que el primer día.

—¡Comandante! Digo, ¡Elysia! —Bajó la espada y se secó el sudor de la frente—. Buenos días.

—Buenos días, Kael. Veo que madrugas.

—No puedo dormir. Con lo del consejo y todo... estoy nervioso.

—Es normal.

—¿Tú también estás nerviosa?

Elysia dudó. Miró el cielo encapotado, las murallas, las banderas negras ondeando con el viento.

—Un poco —admitió.

Kael la observó con esos ojos verdes que nunca dejaban de brillar.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Adelante.

—¿Crees que el consejo saldrá bien? ¿De verdad?

Elysia no respondió de inmediato. Porque no lo sabía. En el mahwa, el consejo ni siquiera existía. Era un evento nuevo, algo que no estaba en el guion original, algo que ella misma había provocado sin querer con su mera presencia. Y no saber era lo peor. No saber significaba que no podía anticiparse. Que no podía proteger a nadie.

—Saldrá como tenga que salir —dijo al fin—. Y nosotros estaremos listos.

Kael asintió, conforme con esa respuesta ambigua.

—Yo estaré listo. Lo prometo.

—Lo sé.

Elysia le dedicó una sonrisa breve y siguió su camino. Tenía que revisar los puestos de guardia, los protocolos de seguridad, los relevos. Pero mientras caminaba, una idea le rondaba la cabeza. Una idea que llevaba días evitando.

Athena volvería pronto. Y con ella, Aslan.

Y con ellos, el principio del fin.

Esa tarde, Aster la convocó a su despacho por segunda vez en la misma semana.

Elysia subió las escaleras con el corazón latiéndole más rápido de lo normal. No sabía por qué. Aster la convocaba a menudo. Era su trabajo. Pero esta vez sentía algo distinto. Algo que no podía nombrar.

Llamó. Entró.

Aster estaba sentado en su sillón, con los codos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas frente al rostro. No había mapas. No había cartas. Solo él, con esos ojos grises que parecían atravesarla.

—Cierra la puerta.

Cerró.

—Siéntate.

Se sentó.

Aster la miró un instante en silencio. Elysia sostuvo la mirada, aunque por dentro se sentía como un insecto bajo una lupa.

—He recibido confirmación —dijo él—. Athena llegará pasado mañana. Aslan, un día después.

—Lo sé. He visto los informes.

—¿Y qué opinas?

—Opino que tenemos que estar preparados para cualquier cosa.

—Eso ya lo sé. —Aster se reclinó en el sillón—. Te he pedido que confíes en mí. ¿Lo recuerdas?

—Lo recuerdo.

—Voy a pedirte algo más difícil. —Hizo una pausa—. Voy a pedirte que no actúes.

Elysia parpadeó.

—¿Que no actúe?

—Durante el consejo, habrá provocaciones. Palabras. Gestos. Cosas que te harán querer intervenir. Athena es experta en eso. Aslan también. Van a intentar sacarnos de nuestras casillas. Y tú eres impulsiva.

—No soy impulsiva.

—Lo eres. Lo he visto. Cuando algo te parece injusto, actúas. Es una de las cosas que... —Se interrumpió. Carraspeó—. Es una de las cosas que te hacen buena comandante. Pero en el consejo, actuar sin pensar puede ser un error fatal.

Elysia apretó los puños. Quería discutir. Quería decirle que no era impulsiva, que podía controlarse, que no la tratara como a una novata. Pero se contuvo. Porque en el fondo, Aster tenía razón.

—¿Qué quieres que haga, entonces? —preguntó, con la voz más calmada de lo que se sentía.

—Quiero que observes. Que escuches. Que analices. —Aster se levantó y fue hacia ella—. Quiero que seas mis ojos y mis oídos en esa sala. Porque yo estaré ocupado respondiendo a los ataques. Y necesito a alguien que vea lo que yo no puedo ver.

—¿Y si veo algo que requiere acción inmediata?

—Entonces actúa. Pero solo entonces. Y con cabeza, no con tripas.

Elysia asintió lentamente. Entendía la estrategia. Era buena. Como siempre.

—Confías en mí para eso —dijo, más para sí misma que para él.

—Confío en ti para eso. —Aster la miró—. Y para más cosas.

El silencio que siguió fue distinto. No era tenso. No era incómodo. Era un silencio lleno de cosas no dichas. De miradas que decían más que las palabras. De una cercanía que ninguno de los dos había planeado.

—No te defraudaré —dijo Elysia, con la voz apenas por encima de un susurro.

—Nunca lo haces.

Aster dio un paso atrás. El momento se rompió. Volvió a ser el príncipe frío, el estratega, el villano.

—Ve a descansar —ordenó—. Pasado mañana empieza todo.

Elysia se levantó y fue hacia la puerta. Con la mano en el pomo, se detuvo.

—Aster.

—¿Qué?

—Tú también deberías descansar. No puedes enfrentarte a tu hermano con ojeras.

Salió sin esperar respuesta. Pero antes de que la puerta se cerrara, le pareció oír algo. Un sonido casi imperceptible. Algo que, en cualquier otra persona, habría sido una risa.

Quizá solo fue el viento.

Esa noche, Elysia se sentó en su cama y se miró las manos. Las mismas manos que sostenían la espada. Las mismas manos que corregían la postura de Kael. Las mismas manos que habían rozado las de Aster al coger una copa.

En dos días, todo cambiaría.

Y ella tenía que estar lista.

—No voy a fallarte —murmuró en la oscuridad—. A ninguno.

Y se durmió con la espada cerca, como siempre. Como si el metal frío fuera lo único que podía protegerla de lo que estaba por venir.

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Noé sanchez
me muero por saber que pasa a continuación autora por favor continúe la historia!!
Elysia: muchas gracias 😭 hoy justo subi este cap, el prox es el domingo, peroooo a lo mejor sin confirmar nada, talvez subo otro antes
total 1 replies
Elysia
Me voy a autopuntear porque es mi creación favorita
Cliente anónimo
NECESITO MAAAAAAS
Cliente anónimo
y si tiene hambre?
Cliente anónimo
owwww
Cliente anónimo
soy yo
Cliente anónimo
lei pelon 😭
Cliente anónimo
Toco decirle chachorro
Cliente anónimo
aja
Cliente anónimo
curioso
Cliente anónimo
padres en común nomas
Cliente anónimo
se pueden ambas?
Cliente anónimo
ni los muertos andan en paz creo
Cliente anónimo
nah, la vecina
Cliente anónimo
como habrá crecido una comandante así?
Cliente anónimo
tons no era de los ovnis?
Cliente anónimo
bueno, al menos le sirve
Cliente anónimo
Detallitos....
Cliente anónimo
me robare el decir "no era un cumplido, era una observación"
Cliente anónimo
de chivo o como?
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