Esta noche te libero de este matrimonio sin amor y te deseo toda la felicidad del mundo con aquella mujer a la que jamas pudiste olvidar. Me llevo en mi vientre el regalo que te iba a confesar en nuestro aniversario. Ojalá ella te ame igual o más de lo que yo te he amado.
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¿una cita?
Dos meses habían pasado de todo ese problema, dos meses en los cuales con su terapia y el acompañamiento de nosotros, Lyon estaba progresando mucho. Valentino había sido citado junto a sus padres a la dirección para pedirle disculpas a mi hijo por sus burlas y cuando su madre se enteró de lo que él hacía en el colegio por poco se arrodilla delante de nosotros para pedir perdón, creo que ese niño jamás volverá a burlarse de nadie, porque la mirada que le dio el padre nos dio miedo a todos los presentes en ese cuarto.
Las terapias también habían estado ayudando muchísimo y el primer informe de su psicóloga determinaba que él estaba con una depresión por todo lo ocurrido en el colegio y por las contestaciones que había recibido de su progenitor, por ende Cielo, su psicóloga había propuesto una serie de pasos para poder ayudarlo a superar todo esto. Ahora dos noches a la semana nos juntábamos los cuatro a hablar de las cosas que nos hacían felices o que nos ponían tristes, para darle a el también su espacio para poder decir lo que sentía. Los viernes se habían vuelto las noches de películas y pochoclos y para castigo de Magda casi siempre eran de terror, un género que notros amábamos y ella odiaba. Los domingos se los dividían los padrinos, puesto que Cielo también me había explicado la importancia de tener un tiempo para mí y dejar que él compartiera también tiempo con sus otros dos adultos favoritos. Así que mientras yo hacía días de ocio en casa con música y lectura, ellos lo llevaban al parque, al zoológico o a museos.
Hoy era el domingo de Ignacio y se había ido a una feria, así que Magda y yo aprovechamos para salir a hacer los mandados de la semana al mayorista que se encontraba cerca de casa.
¿Agarraste el café y la leche?- pregunté mientras escogía las galletas que le gustaban a Lyon.
No encontré la leche, pero café tenemos una dotación entera para un mes- me dijo riendo -uy tienen las de membrillo me llevas unos paquetes, voy por las pastas- asentí mientras la veía doblar dejándome el carrito al lado.
¿Señorita Green?- voltee en cuanto escuche que me llamaban.
¿Gonzalo?- era el médico de guardia que había atendido a Lyon cuando tuvo su crisis, lo habíamos visto dos veces más para controles y ya después el pediatra de cabecera de mi hijo se había hecho cargo de él.
Es un placer volver a verte ¿cómo está, Lyon?- me pregunto acercándose a mí.
Está muy bien por suerte y muchas gracias por la recomendación de Cielo, es espectacular con él y lo ha ayudado muchísimo- le dije estrechando su mano.
Le alegra oír eso, es una gran terapeuta y es muy especial con los niños, la conocí cuando hacía sus prácticas en el hospital y dime ¿volvió a tener alguna crisis?- estaba realmente preocupado por él.
No, gracias al cielo no. está muy sano y su pediatra le dio una dieta rica en verduras, frutas y proteínas, le hace controles cada dos meses y responde muy bien a los estímulos- le expliqué.
Entonces me alegro mucho más, si para los adultos es complicado manejar el estrés, no me imagino como debe ser para los niños- me confesó.
Nos quedamos hablando un rato más de diversas cosas hasta que vi por detrás de el que Magda volvía con muchos paquetes en sus brazos.
Oh doctor, es un placer volver a verlo- le dijo de forma demasiado amistosa, ya me imaginaba por donde iba.
El placer es todo mío- le dijo saludándola también con un apretón de manos -Melany me gustaría invitarte a cenar, si no crees que es inapropiado claro, hay un buen restaurante cerca, si estás de acuerdo nos podríamos encontrar directamente allí mañana a eso de las 8 o podría pasar a buscarte- se notaba un leve sonrojo en sus mejillas y también pude escuchar como Magda contenía el aliento.
Si me gustaría- le dije sonriendo, quizás si era tiempo de conocerse gente y salir un poco, aun si eso me llevaba a tener nuevas amistades, lo cierto es que con él me sentía cómoda hablando.
Te dejo mi número, te pasaré la dirección o pasaré por ti como te sea más cómodo- dijo entregándome una tarjeta de presentación, asentí mientras la tomaba.
Te escribo en cuanto llegue a mi casa esta tarde y coordinamos- le respondí y él se despidió de nosotras.
Mmm con que el médico ¿no?- podía sentir como mis mejillas se ponían rojas como los paquetes de galletas que tenía en mis manos.
Ah ya cállate, es solo una cena de conocidos- le dije restándole importancia al asunto.
Terminamos las compras y nos fuimos a casa, no sé porque me sentía como una adolescente al momento de mandarle un mensaje a Gonzalo para poder arreglar lo de mañana, pero se ve que Magda noto mis nervios porque comenzó a reírse como hiena a mi lado.
Si sigues así se hará martes y te habrás perdido de una deliciosa cena- dijo mientras se secaba las lágrimas.
Déjame en paz, no quiero parecer desesperada- le contesté mientras le tiraba con uno de los almohadones del sillón.
Oh vamos, a esta altura debe estar pegado al celular esperando, líbralo de ese sufrimiento por favor- creo que para este punto si se seguía riendo se terminaría descomponiendo y mi domingo lo pasaría en la guardia del hospital.
Si vomitas de la risa te juro que te dejo sola y limpias todo- le dije haciéndome la ofendida.
Si no le mandas mensaje, te saco la tarjeta y me hago pasar por vos para coordinar la salida- mierda apreté con fuerza el pequeño papel que tenía en mis manos para evitar que me lo sacara.
Bien, le mandaré- dije sacando mi celular del bolso.
"Hola soy Melany ¿cómo estás?" está bien lo admito tengo quizás la peor manera de iniciar una conversación.
"Hola, estaba esperando tu mensaje ¿te parece bien encontrarnos mañana a las 8 en la cucina dei sapori (la cocina de los sabores)?" conocía ese lugar, tenía muy buenas reseñas de las pastas y de las carnes.
"Si me parece perfecto, nos veremos mañana entonces, que descanses"
"Muchas gracias por haber aceptado una salida, nos vemos mañana Mel"
El corazón me latía con fuerza mientras que Magda ahora se había tirado en el sillón panza para abajo y movía las piernas de arriba hacia abajo como una niña, ahora realmente me planteaba en que carajos me había metido.
Lyon con sus padrinos, Magdalena e Ignacio jugando en el parque un domingo que decidieron salir juntos.
Gonzalo, médico de guardia que atendió a Lyon durante su crisis.