Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.
Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.
Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.
Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.
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21- el novio
Dos días después...
El trabajo en el Hospital Santa Emilia no daba tregua.
Valentina acababa de salir de una cirugía cuando revisó el reloj.
Las cuatro y media de la tarde.
—Por fin...
Murmuró mientras se quitaba el gorro quirúrgico.
Apenas dio dos pasos por el pasillo, Camila apareció frente a ella.
—¿Sobreviviste?
Valentina dejó escapar una risa cansada.
—De milagro.
—Cuatro cirugías en un solo día...
El director definitivamente quiere acabar contigo.
—No le des ideas.
Las dos comenzaron a caminar hacia los vestidores.
Camila la observó de reojo.
—¿Hoy viene tu novio falso?
Valentina sonrió sin poder evitarlo.
—No lo sé. No hemos hablado desde ayer.
—Qué extraño... Pensé que ya te habías acostumbrado a que apareciera por sorpresa.
Valentina iba a responder cuando una enfermera se acercó.
—Doctora Valentina. Dicen de recepción que la esperan en la puerta principal.
Ella frunció ligeramente el ceño.
—¿Otra vez?
—Sí.
Valentina intercambió una mirada con Camila.
Las dos sonrieron al mismo tiempo.
—Creo que ya sabemos quién es.
Cinco minutos después... Las puertas del hospital se abrieron. Y allí estaba Alessandro.
Apoyado tranquilamente contra el BMW.
Con las manos en los bolsillos.
Como si llevara varios minutos esperando.
Cuando la vio salir, sonrió.
—Buenas tardes, doctora.
Valentina caminó hasta él con una mezcla de sorpresa y diversión.
—¿Qué haces aquí?
Alessandro fingió pensarlo unos segundos.
—Vine a recoger a mi novia.
Ella no pudo contener la risa.
—Cada vez dices esa frase con más naturalidad.
—Estoy practicando. Tenemos quince días para convencer a tu familia.
Valentina negó divertida.
—Eres demasiado aplicado.
—Siempre.
Ella estaba a punto de responder cuando una voz conocida interrumpió el momento.
—Así que era verdad.
Los dos giraron al mismo tiempo.
Daniel caminaba hacia ellos con las manos en los bolsillos de la bata.
Su expresión estaba muy lejos de ser amistosa.
Se detuvo frente a Valentina. Ignorando por completo a Alessandro.
—¿Qué hace este hombre aquí?
Valentina respondió con absoluta calma.
—Vino por mí.
—Eso ya lo veo.
Lo que quiero saber es por qué.
Ella sostuvo su mirada.
—Porque quiso.
Daniel soltó una risa incrédula.
—¿Y desde cuándo dejas que un desconocido venga a buscarte al hospital?
Valentina cruzó los brazos.
—Desde que dejó de ser asunto tuyo.
Daniel dio un paso hacia ella.
—Claro que es asunto mío.
Ella negó lentamente.
—No, Daniel. Ya no lo es.
Hubo un breve silencio.
Entonces Alessandro avanzó un paso.
Sin decir una sola palabra... Tomó con naturalidad la mano de Valentina.
Ella sintió un ligero sobresalto.
Pero no la retiró. Alessandro miró directamente a Daniel.
—Creo que la doctora ya respondió.
Daniel apretó la mandíbula.
—¿Y tú quién eres para meterte en esta conversación?
Alessandro mantuvo la calma.
—Su novio.
Daniel soltó una carcajada llena de incredulidad.
Miró nuevamente a Valentina.
—¿De verdad estás haciendo esto?
¿Estás utilizando a un extraño solo para molestarme?
Valentina respiró hondo.
Después respondió con una serenidad que sorprendió incluso a Alessandro.
—No estoy usando a nadie. Y aunque así fuera...
Seguiría sin ser asunto tuyo.
Daniel abrió la boca para responder.
Pero Alessandro habló primero.
Con un tono tranquilo. Casi amable.
—Vámonos, mi amor.
No tienes que darle explicaciones a nadie.
Valentina sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.
"¿Mi amor?"
Por un instante olvidó completamente que aquello formaba parte del plan.
Notó cómo el calor subía hasta sus mejillas.
Alessandro abrió la puerta del automóvil.
Esperó a que ella subiera.
Y solo entonces rodeó el vehículo para ocupar el asiento del conductor.
Daniel permaneció inmóvil observando cómo el BMW se alejaba.
Apretó los puños con fuerza.
—¡Maldita sea, Valentina!
¿A qué estás jugando?
—¿Con quién discutes?
Preguntó una voz femenina detrás de él.
Daniel giró.
Lucía sonreía mientras se acercaba.
—Pensé que me estabas esperando.
Daniel respiró hondo.Intentó ocultar el enojo.
—Sí... Vamos.
Lucía entrelazó su brazo con el de él.
Sin dejar de sonreír. Y ambos entraron nuevamente al hospital.
Mientras tanto...
Dentro del BMW...
Valentina seguía mirando por la ventana.
Hasta que, unos segundos después...
Comenzó a reír. Alessandro la miró de reojo.
—¿Qué pasó?
Ella negó con una sonrisa.
—Nada... Es que...
Eso de "mi amor" fue bastante convincente.
Alessandro carraspeó.
—Improvisé.
—Pues... No estuvo nada mal.
Alessandro sonrió de lado.
—Yo tampoco esperaba decirlo.
Valentina terminó riéndose otra vez.
—Pues... Te salió bastante natural.
Él arqueó una ceja.
—¿Eso fue un cumplido?
—Supongo que sí.
Hubo un pequeño silencio.
Esta vez fue Alessandro quien habló.
—¿Te molestó?
Ella giró la cabeza para mirarlo.
—¿Que me llamaras así?
Él asintió.
Valentina sonrió con tranquilidad.
—No. Solo me tomó por sorpresa.
Pero era justo lo que necesitábamos.
Daniel se lo creyó por completo.
Alessandro volvió la vista hacia la carretera.
—Ese era el objetivo.
La sonrisa de Valentina desapareció poco a poco.
—Gracias.
Él soltó una pequeña risa.
—Otra vez esa palabra.
—Sí... Otra vez.
Porque apareciste justo cuando comenzaba a ponerse incómodo.
Alessandro permaneció unos segundos en silencio.
Después habló con un tono mucho más serio.
—Hay algo que sí voy a pedirte.
Ella lo miró con curiosidad.
—¿Qué cosa?
—Si Daniel vuelve a hablarte de esa manera... No lo enfrentes tú sola.
Valentina frunció ligeramente el ceño.
—Alessandro... Puedo manejarlo.
—No digo que no puedas. Pero no me gusta la forma en que te trata. Actúa como si todavía tuviera algún derecho sobre ti.
Ella bajó la mirada.
—Supongo que todavía no acepta que todo terminó.
—Pues tendrá que aceptarlo.
La firmeza con la que Alessandro respondió hizo que Valentina levantara lentamente la vista.
Aquellas palabras no sonaban a una frase del contrato. Sonaban completamente sinceras.
Decidió cambiar el ambiente antes de que los dos comenzaran a pensar demasiado en ello.
—Por cierto... Hoy medio hospital nos vio.
Alessandro sonrió.
—Eso también era parte del plan.
—Lo sé. Pero mañana las enfermeras van a inventar una historia distinta.
—¿Tan rápido empiezan los rumores?
Valentina soltó una carcajada.
—Trabajas en tecnología.
Yo trabajo en un hospital. Créeme...
Aquí las noticias viajan más rápido que una ambulancia.
Los dos comenzaron a reír.
El ambiente volvió a relajarse.
Pocos minutos después, el BMW se detuvo frente al edificio de Valentina.
Ella desabrochó el cinturón.
Pero antes de abrir la puerta, volvió a mirarlo.
—Nos vemos mañana.
Alessandro sonrió.
—Si no ocurre ninguna emergencia médica...
Ahí estaré.
—No prometo nada. Ya sabes cómo es mi trabajo.
—Y tú ya sabes cómo soy yo.
Si puedo ir... Voy a ir.
Valentina sintió que una sonrisa aparecía sin pedir permiso.
—Hasta mañana, Alessandro.
—Hasta mañana, doctora.
Ella bajó del automóvil.
Esperó a que él arrancara antes de entrar al edificio. Desde el retrovisor, Alessandro la vio desaparecer tras la puerta principal.
Negó lentamente con la cabeza.
—Cada día es más fácil fingir...
Murmuró para sí antes de poner el automóvil en marcha.
Frente al edificio... Dos hombres permanecían sentados en una cafetería.
Uno de ellos bajó lentamente el teléfono con el que acababa de tomar varias fotografías.
Miró a su compañero.
—Creo que ya tenemos suficiente.
El otro asintió. Se levantó de la silla.
—Vámonos.
Los dos dejaron unas monedas sobre la mesa y abandonaron la cafetería.
Matteo primero, luego Giovanni y Lorenzo y los osos juntos esa química es indudable y ellos no quieren aceptar que están enamorados.
Alessandro no se imagina lo que la loca de Camila le dejo en su gaveta 🤣😂🤣😂
Quien secuestro a Valentina 🤔🤔🤔❓❓❓
Porque lo hizo de quien se quiere vengar 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Dónde está Lucia fue ella quien lo hizo o tuvo ayuda de alguien 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Alessandro ahora sí sacará a relucir su apellido Moretti a relucir y quien lo haya hecho se busco su muerte porque si no lo hace Alessandro lo hará el viejo Don Vittorio.
Valentina lo dejaste como novio de pueblo vestido y alborotado.
Hasta tu padre se dió cuenta que están perdidamente enamorados.
Bombón así necesito uno que me dé muchos regalos 🤣😂🤣😂
Es verdad lo que dice Camila ustedes dos ya no respetan el contrato eso ya pasó a hacer una relación verdadera besos, me quedo a dormir etcétera cuando darán el paso a sincerarse.