NovelToon NovelToon
EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo
Popularitas:26.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

El perdió todo un día, excepto a mi

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 3

El hospital olía a muerte. No literalmente, claro. Había cloro, alcohol, medicamentos y ese aroma artificial a limón que usan en los pasillos para disimular lo demás. Pero Mariana, juraría que esa noche el hospital olía a muerte. Porque algo en el aire le decía que Ricardo se estaba yendo, y ella no podía hacer nada para detenerlo.

Llegó en un taxi. No recordaba haberlo llamado, ni haberse subido, ni haber dado la dirección. Solo recordaba el teléfono en la mano, el número desconocido, las palabras accidente y hospital y venga ahora. El resto era niebla.

Cuando entró a la sala de urgencias, la niebla se hizo más densa.

Luces blancas. Gente corriendo. Camillas. Alguien gritaba. Alguien lloraba. Mariana se quedó parada en medio de todo eso como un poste en medio de un huracán, hasta que una enfermera de bata celeste la tomó del brazo.

—¿Usted es Mariana?

—Sí

dijo, y su voz sonó ajena, como si no fuera suya.

—El señor Ricardo Méndez la tiene como contacto de emergencia. Por favor, sígame.

La llevó a una sala pequeña. Una sala de esas que nadie quiere conocer, con sillas incómodas y una máquina de café que no funciona y un letrero que dice Sala de Espera Familiar. Mariana se sentó. O creyó sentarse. Tal vez sus piernas cedieron.

—¿Qué pasó?

preguntó.

La enfermera respiró hondo.

—Accidente automovilístico. Iban cuatro jóvenes en un solo vehículo. El conductor perdió el control y chocaron contra un poste. Los otros tres tienen heridas leves, pero el señor Ricardo…

La enfermera hizo una pausa, como si buscara las palabras menos terribles.

— Él iba en el asiento del copiloto. Fue el más afectado.

—¿Qué significa más afectado?

La voz de Mariana temblaba, pero sus ojos seguían secos. Aún no.

—Tiene traumatismo craneoencefálico, fractura de vértebras, daño en la médula espinal… y perdió mucha sangre. Está en quirófano. Los doctores están haciendo todo lo posible.

Todo lo posible. Esa frase, pensó Mariana, es lo que dice la gente cuando ya no hay nada que hacer pero no quieren decirlo.

Se quedó sola en la sala. Las manecillas del reloj avanzaban con una lentitud cruel. Diez minutos. Veinte. Una hora. Llamó a los padres de Ricardo. Su madre contestó con voz de sueño, luego de preocupación, luego de histeria. Dijeron que tomarían el primer vuelo. Que llegarían en la mañana.

En la mañana. Para entonces, Ricardo podría estar muerto.

Mariana se levantó. Salió de la sala. Caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta del quirófano. No había ventana, solo un letrero rojo que decía Área restringida. Se sentó en el piso, con la espalda pegada a la pared, y se quedó ahí.

Las horas pasaron.

A las 6:13 de la mañana, las puertas se abrieron.

Un cirujano alto, de cabello canoso y bata manchada de algo que Mariana no quiso identificar, salió con una máscara colgando del cuello.

—¿Familiares del señor Ricardo Méndez?

—Yo

dijo Mariana, levantándose con las piernas dormidas

— Soy su…

¿Qué era, Amiga, Más que amiga, Menos que amiga?

— Soy su familia.

El cirujano asintió, como si esa respuesta fuera suficiente.

—Está vivo

dijo.

Mariana exhaló. No sabía que había estado conteniendo la respiración.

—Pero

continuó el médico.

—su estado es crítico. El trauma en la columna fue severo. Le hemos colocado material de osteosíntesis en las vértebras afectadas, pero habrá que esperar a que despierte para evaluar el daño neurológico. Existe la posibilidad de que haya afectación en la movilidad de sus extremidades inferiores.

—¿En español, doctor?

pidió Mariana, con una frialdad que no sabía que tenía.

El médico la miró. No con desdén, sino con respeto.

—Puede que no vuelva a caminar.

El mundo se detuvo otra vez. Pero esta vez no fue un accidente. Fue una bomba.

Mariana sintió las piernas flaquear, pero no cayó. Apoyó una mano en la pared y respiró hondo. No voy a desmayarme, se dijo. No ahora. Él me necesita.

—¿Puedo verlo?

preguntó.

—Cuando salga de recuperación, sí. Pero prepárese. No tiene buena cara.

Ricardo estuvo tres días en coma inducido.

Mariana no se movió del hospital. Dormía en la sala de espera, comía lo que le daban las enfermeras, se bañaba en el baño de pacientes con una toalla prestada. Los padres de Ricardo llegaron, se quedaron un par de horas, firmaron papeles y se fueron a resolver unos asuntos del trabajo. Volvieron al día siguiente. Se fueron otra vez.

Mariana se quedó.

El cuarto día, lo trasladaron a una habitación privada. Habían reducido la sedación, pero Ricardo seguía sin despertar. Mariana se sentaba a su lado, tomaba su mano fría, llena de vendas y moretones y le hablaba.

—Ricardo

decía en voz baja.

— Soy yo, Mariana. No sé si me oyes, pero estoy aquí. Y no me voy a ir. ¿Me oyes? No me voy a ir nunca.

Él no respondía. Los monitores pitaban. El respirador subía y bajaba con un ritmo mecánico, cruel.

Una noche, Mariana no pudo más. Apoyó la cabeza en el borde de la cama, junto a la mano de él, y lloró. Lloró todo lo que no había llorado en cinco días. Lloró por el miedo, por la rabia, por el amor que nunca le había confesado y que ahora tal vez nunca podría confesarle.

Y en medio de ese llanto, entendió algo.

Yo no quiero volver a sentir esto. No quiero volver a ver a alguien que amo en una cama de hospital sin poder hacer nada. Quiero saber. Quiero entender. Quiero poder salvar.

Levantó la cabeza. Sus ojos estaban rojos, hinchados, pero había una claridad en ellos que no había tenido nunca.

—Voy a estudiar medicina

susurró, como un juramento.

— Por ti. Para que nunca más tenga que ver a alguien como te veo ahora.

Y en ese momento, aunque Ricardo no se movió, aunque los monitores no cambiaron su ritmo, Mariana sintió que algo en el universo se alineaba.

1
Anyeli Sinraiza
Amo esta novela y esta pareja que supera las dificultades
Anyeli Sinraiza
😭 lo sabia lo sabía
Anyeli Sinraiza
ojalá eviten algo peor yo creo algo hará ese juancho
Ana Mosqueado
excelente buena ortografía y emotivo cada capítulo en la lucha de ricardo
Laura Gaza
una trama entretenida atrapante y hermosa
Laura Gaza
😭se pudo evitar tenían q tomar previsiones
Laura Gaza
en este caso ricardo tiene razón esto pierde traer consecuencias peores
Paula Perez
este desgraciado nooo
Paula Perez
tremenda historia de superación personal
carmen Payares
😭😭 noooo ahora falta q le haga algo
carmen Payares
hermosa historia de amor
Paula Perez
ese Juancho es un desastre completo ya esta dando su verdadera cara
carmen Payares
creo que ese Juan hoy será más que un dolor de cabeza
carmen Payares
la oportunidad de la vida Ricardo
Sofia Vermel
buena novela una excelente trama
Lavaña Sierra
ricardo y mariana que lección dan a la vida de superación
Payal Gugta
emotiva hermosa y sencilla
Cushy Cumary
excelente novela me gustó mucho gracias autora
María Osorio
muy buena
Andreina Mesa
simplemente me encanta la novela
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play