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EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lara creía que su loba interna jamás volvería a aullar. Tras ser rechazada por la codicia del Alfa Roderick, su espíritu quedó roto. Obligada a asistir al Baile de la Luna, la gran gala de segundas oportunidades, Lara viaja solo para esconderse en las sombras. Lo que no imagina es que el hilo del destino ya está escrito.En mitad de la gala, el aire se congela con la llegada del Rey Alfa, el soberano absoluto de todos los licántropos. Al clavar sus ojos en Lara, el lazo de segunda oportunidad estalla. Él la reclama como su Reina definitiva, pero Lara, indómita e independiente, se niega a ser la compañera sumisa que la corte espera, desatando una intensa tensión entre ambos.Mientras el Rey lucha por derribar los muros de su corazón, una amenaza avanza desde el norte. El hermano menor de Roderick, manipulado con mentiras sobre la muerte de su hermano, jura venganza eterna contra el Imperio y contra Lara. ¿Podrá el Rey Alfa proteger a su Reina, o la guerra devorará su imperio?

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CAPITULO 5. EL REFUGIO DE LA CORONA

Las pesadas puertas de madera tallada del ala norte se cerraron tras nosotros con un eco sordo, aislando de golpe la tensión política y el murmullo hostil de la corte. Al entrar en el comedor privado, el calor de la chimenea encendida me recibió junto a una mesa larga de piedra pulida, dispuesta con una cena ligera que exhalaba un suave aroma a romero y pan horneado. El silencio aquí arriba era denso, roto únicamente por el crujido de las astillas de madera consumiéndose en el fuego. El Rey se despojó de su abrigo oscuro de terciopelo con un movimiento pausado, revelando la robusta fijeza de su porte guerrero, y me indicó la silla principal con un ademán de su mano.

Me senté a paso lento, alisando los pliegues de mi vestido rojo oscuro, sintiendo que los ojos del monarca seguían fijos en mí, analizando cada traza de mi semblante pálido.

—Sé que este banquete de gala no ha sido el remanso de paz que esperabas, Lara —su voz profunda y ronca rompió la quietud de la estancia, modulada con un tono bajo que denotaba un respeto supremo—. Mi corte está arraigada en costumbres milenarias y la presencia de una joven de la manada central despierta la necedad de sus lenguas. Pero en este sector del palacio, sus juicios no tienen valor alguno. Estás bajo el amparo de mi corona y mi único deber es blindar tu seguridad.

—No me asustan las murmuraciones de sus sibilas, mi señor —le respondí en un susurro firme, levantando la mirada con ese carácter indómito y aguerrido que me definía—. En mi hogar me enseñaron a no agachar la cabeza ante nadie. Lo que verdaderamente me abruma es la inmensa opresión de este lazo. No me siento preparada para ser la compañera que vuestro trono exige. Mi loba sigue apagada, herida en lo más profundo de su orgullo por la traición del pasado, y no creo que pueda ofreceros la sumisión que vuestro pueblo espera de una soberana.

El Rey se plantó frente a mí, apoyando sus manos de dedos firmes sobre el borde de la mesa de piedra, acortando la distancia física entre ambos de una forma tan magnética que me hizo contener el aliento. Su semblante, habitualmente parco y severo, no mostró la menor señal de disgusto; al contrario, una devoción implacable y madura titiló en sus pupilas, enviándome ráfagas de una calidez reconfortante que comenzó a derretir el gélido invierno de mi pecho.

—No busco una hembra sumisa, Lara —confesó el monarca con una tranquilidad pasmosa, barriendo mis facciones con una fijeza que me caló hasta los huesos—. Llevo más de dos siglos gobernando estas tierras y he visto caer imperios enteros por culpa de la debilidad de sus líderes. Lo que mi corona necesita es la firmeza de tu orgullo, no tu obediencia. No me importa el tiempo que le tome a tu loba sanar de sus heridas, ni las barreras que levantes en mitad de esta penumbra para proteger tus pedazos astillados. Esperaré lo que sea necesario. Cenemos en paz esta noche; la hermosa promesa de la Diosa Luna no se rige por las prisas de los hombres.

Sus dedos rozaron la yema de mi mano por un milisegundo por encima de la piedra, desatando una descarga eléctrica, sutil y abrasadora, que me recorrió las venas de forma instantánea. Cenamos en un silencio pausado y reverente, una tregua silenciosa donde la diferencia de nuestras costumbres y la agónica melancolía de mi mente herida comenzaron a equilibrarse gracias a su pacífica presencia. Sabía que el choque de voluntades contra el soberano más parco del imperio estaba lejos de terminar, pero en mitad de la negrura de mi exilio, la certeza de su protección feroz empezaba a transformarse en el único escudo capaz de sostener mi alma rota frente a la inminente tempestad que ya se gestaba en los pinares del norte.

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Maria Rojas
una vez mas gracias por compartir otra bella novela bendiciones 🙏😊
SIKEVALEN: Gracias a ti por leerlas y darme mucha fuerza para seguir con mi pasion que es la escritura, espero que no te pierdas el siguiente libro de la saga, pronto empezare a subirlo. Abrazos.
total 1 replies
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