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Amarte Es Mi Perdición

Amarte Es Mi Perdición

Status: Terminada
Genre:Casada Con Mi Ex's Familiar / Amante arrepentido / Venganza / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

A solo tres semanas de pronunciar el «sí, quiero» ante el altar, la vida de Valery Lezcano vuela en pedazos. Su prometido, Adrián, se ha esfumado la noche anterior, escapando con quien solía ser su mejor amiga. Expuesta al escarnio público y con el orgullo roto frente a cientos de invitados, Valery se prepara para el peor colapso de su vida. Pero el desastre toma un giro inesperado cuando Marcos Sánchez da un paso al frente.
Marcos, el implacable, gélido y peligrosamente atractivo hermano mayor de Adrián, no está dispuesto a permitir que el apellido familiar se hunda en el fango. Con una mirada calculadora y una propuesta audaz, le ofrece un trato salvaje: casarse con él en ese mismo instante, unir sus fuerzas y orquestar una fría e implacable venganza contra los traidores.
El plan roza la perfección absoluta. Adrián se verá obligado a ver a su ex prometida del brazo del único hombre al que siempre ha temido y envidiado.

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Capitulo 19

El eco de los golpes secos y el crujir de la madera resonaban por todo el piso de la alta dirección de la Constructora Sánchez, quebrando la pulcra y corporativa calma matutina. La escena del apartamento de soltero se había trasladado, con el doble de rabia acumulada, al corazón del imperio familiar. Al enterarse del atrevimiento de Adrián de haber acosado a Valery en su propio despacho, Marcos había perdido por completo el control que tanto lo caracterizaba. Lo había interceptado en los pasillos de cristal y la confrontación física había estallado al instante, salvaje y desprovista de cualquier pudor ejecutivo.

—¡Eres un maldito cobarde! —rugía Marcos, con su voz de barítono rota por una furia primitiva mientras estrellaba a su hermano menor contra una de las columnas de mármol del pasillo. Sus nudillos, ya lastimados de la noche anterior, volvían a impactar en el rostro de Adrián.

La pelea no tardó en sacar a la luz los viejos rencores familiares que llevaban una década pudriéndose bajo la superficie de la empresa. Cada puñetazo iba cargado con los años en que Marcos había cargado con la responsabilidad de la constructora mientras Adrián malgastaba el dinero y era el consentido de Estela; cada insulto de Adrián destilaba la envidia patológica de haber sido desbancado por el verdadero alfa de la casa y haber perdido a la mujer que nunca supo valorar.

—¡Siempre quisiste todo lo que era mío, Marcos! —escupió Adrián con la boca ensangrentada, intentando devolver un golpe que Marcos esquivó con la agilidad de un depredador—. ¡Te quedaste con mi puesto, con mis acciones y con mi novia!

—¡Tú la tiraste a la basura el día que la dejaste plantada en el altar, infeliz! —le devolvió Marcos, propinándole un impacto demoledor en las costillas que hizo que Adrián cayera de rodillas, gimiendo de dolor.

El escándalo atrajo a secretarias, ejecutivos y guardias de seguridad, pero nadie se atrevía a interponerse en el camino de un Marcos Sánchez completamente fuera de sí, cuyos ojos oscuros brillaban con una intención asesina. Fue en ese momento cuando las puertas del ascensor privado se abrieron y Valery apareció en el pasillo.

Al ver la escena, el pánico inicial de Valery se transformó en pura determinación. Sabiendo que Marcos era capaz de matarlo allí mismo si nadie lo detenía, avanzó con paso firme, ignorando el caos, y se interpuso directamente en la línea de visión de su esposo.

—¡Marcos, basta! ¡Mírame, mírame a mí! —gritó Valery, agarrándolo de los brazos firmes y tensos. Su tacto, el aroma floral y caro de su perfume, y el brillo suplicante de sus ojos almendrados actuaron como un ancla en medio de la tormenta mental de Marcos.

Él se detuvo con el puño en el aire, el pecho subiendo y bajando con violencia, la camisa blanca rota y salpicada de sangre. Miró a Valery, y la testosterona salvaje que lo dominaba pareció encauzarse hacia otra dirección al sentir la cercanía de su cuerpo. Valery no perdió tiempo: lo tomó de la mano y, con una mezcla de autoridad y urgencia, se lo llevó a su despacho privado, cerrando la puerta con pestillo tras de sí para dejarlos a salvo de las miradas de los empleados.

En el interior del despacho, la atmósfera cambió en un pestañeo, cargándose de una adrenalina espesa y una urgencia sexual incontrolable. El peligro y la violencia del pasillo habían encendido un fuego denso en las venas de ambos. Valery obligó a Marcos a sentarse en el borde del gran escritorio de caoba. Fue a buscar el botiquín de primeros auxilios con manos temblorosas, pero cuando regresó y se posicionó entre las piernas de él para curar sus heridas, la distancia desapareció por completo.

Valery vestía un ceñido vestido de canalé color verde esmeralda que marcaba de forma pecaminosa la curva de sus caderas y el vaivén de su respiración agitada. Con un trozo de gasa con alcohol, rozó con extrema suavidad el corte en el labio de Marcos y los nudillos ensangrentados de sus manos largas. Marcos soltó un siseo bajo, pero sus ojos oscuros no se despegaron de los labios carmín de ella, que estaban entreabiertos por la agitación.

—Te dije que no dejaría que te tocara de nuevo, muñeca —murmuró Marcos con la voz rota y ronca, su aliento caliente impactando directamente en el escote de Valery.

—Casi lo matas, Marcos... —susurró ella, sintiendo que el corazón le latía con una fuerza desbocada en los oídos, no de miedo, sino de una excitación abrumadora ante la demostración de posesión absoluta de su esposo.

—Se merecía eso y más por ponerte las manos encima —replicó él.

Marcos no pudo contenerse más. Dejó caer las manos sobre la cintura de Valery con una presión demandante, tirando de ella hacia delante hasta que su pelvis chocó firmemente contra la de él. El contacto eléctrico a través de la tela del vestido hizo que Valery soltara la gasa, que cayó al suelo olvidada. Sus manos subieron instintivamente a los hombros anchos de Marcos, hundiéndose en los jirones de su camisa rota.

El encuentro que se desató sobre el escritorio de caoba estuvo desprovisto de cualquier delicadeza; fue puro erotismo matutino impulsado por la adrenalina residual de la batalla. Marcos la atrapó en un beso salvaje, húmedo y devorador, saboreando el rastro metálico de su propia sangre mezclado con el dulzor de los labios de Valery. Sus manos grandes viajaron por los muslos de ella, levantando la tela del vestido esmeralda con una impaciencia ardiente que hizo que Valery arqueara la espalda, gimiendo contra su boca mientras se entregaba por completo al calor líquido que la consumía viva. En esa penumbra de la oficina, Valery se sintió más correspondida, deseada y blindada que nunca.

El precio de la furia, sin embargo, no tardó en cobrarse. Tras la brutal golpiza, Adrián había tenido que ser trasladado de urgencia por los servicios médicos. El diagnóstico era reservado: costillas rotas, una fuerte contusión cerebral y un sangrado interno que lo había dejado ingresado en la unidad de terapia intensiva del hospital privado de la familia, debatiéndose entre la vida y la muerte en un estado crítico.

Por la tarde, la enorme mansión principal de los Sánchez se sumió en un silencio fúnebre. Estela de Sánchez, enterada de la situación y con el orgullo del apellido herido, convocó a Marcos a su biblioteca privada.

Cuando Marcos entró, vistiendo una camisa limpia pero con el rostro aún marcado por los golpes, Estela lo esperaba de pie junto al ventanal. Su habitual expresión gélida e impecable destilaba una rabia contenida y una profunda desilusión.

—¿Se puede saber qué demonios te ocurrió, Marcos? —confrontó la matriarca, su voz madura vibrando con una dureza cortante—. Tu hermano está en terapia intensiva, entubado, y la prensa ya está oliendo el escándalo en la constructora. Te eduqué para ser el director general, para ser infalible y cerebral, no una bestia salvaje que destruye a su propia sangre en los pasillos de la empresa. ¿Por qué te peleaste con tu hermano de esa manera? ¡Exijo una explicación ahora mismo!

Marcos se detuvo en seco en mitad de la habitación. Escuchar los reproches de la mujer que siempre había consentido las peores bajezas de Adrián mientras a él le exigía una perfección inhumana fue la gota que derramó el vaso. La paciencia y las máscaras corporativas se rompieron en mil pedazos. Marcos decidió desahogarse, dejando salir la verdad que llevaba guardada en lo más profundo de su ser.

Dio un paso al frente, clavando sus ojos oscuros e inyectados de fuego directamente en los de su madre, con una honestidad tan cruda que hizo que Estela retrocediera imperceptiblemente.

—¿Quieres saber por qué lo hice, madre? Lo hice porque tu hijo consentido entró al despacho de Valery e intentó forzarla —soltó Marcos, su voz de barítono tronando en las paredes de la biblioteca con una autoridad aplastante—. Intentó besarla a la fuerza y la amenazó en mi propia empresa.

Estela abrió los ojos de par en par, perdiendo por un segundo su habitual compostura aristocrática, pero antes de que pudiera articular palabra, Marcos continuó, con la voz rota por la intensidad de sus sentimientos.

—Llevo toda mi vida cargando con el peso de este apellido, limpiando los desastres de Adrián y sacrificando mi propia felicidad para que la constructora no se hundiera. Soporté tu frialdad y tu preferencia por él, pero no voy a tolerar que toque a mi esposa. Valery no es parte de un contrato, ni un berrinche, ni un maldito trofeo para ganarle la herencia a Adrián. ¡Ella es la única cosa pura, real y auténtica que he tenido en toda mi miserable vida! Y te juro que si Adrián vuelve a respirar cerca de ella, lo que le hice hoy en la empresa parecerá un juego de niños.

Estela se quedó en silencio, completamente sorprendida e impactada por la arrolladora seguridad y la cruda vulnerabilidad con la que su hijo mayor defendía a Valery. Comprendió, con un respeto nuevo y gélido en los ojos, que Valery ya no era una pieza en el tablero: era la debilidad y la mayor fortaleza del nuevo rey de los Sánchez.

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Susana
Me encantó la historia escritora!!! Excelente....😍😍😍😍
Susana
Que hermoso como la defendió 💖💖💖
Susana
Si viva el amor ♥️♥️♥️
Susana
WOW que hermoso capitulo 💖💖💖💖
Susana
Hermoso comienzo 💖💖💖
Nereida Hernández montes
🤣🤣😂😂 Muy bien dicho 👌 y hecho para cada parásito se tiene palabras ade cuadras 😭👿😈
Nereida Hernández montes
Excelente 🤣🤣😂 así es que se trata a los hombres de poca monta es decir que no sirven😂😂🤣💚
Nereida Hernández montes
Excelente 🤣🤣😂 así es que se trata a los hombres de poca monta es decir que no sirven😂😂🤣💚
Lourdes Iglesias calderon: y ahora cuando salen los otros capítulos
total 1 replies
Ese Marcos la tendrá en sus brazos
no fue un beso para nada fingido
otra nueva historia, escritora tu no esperas
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