Valeria Silva lo perdió todo a los 24: su libertad, su dignidad y 2 costillas rotas a manos de Ricardo del Valle.
Escapó con 2.7 millones robados y una promesa: nunca más.
8 años después es CEO, madre de 118 niños rescatados y el objetivo #1 de Errol Musk, el hombre que trafica con “Oro Rojo”: niños.
Cuando Errol quema sus casas y secuestra a Ana, su hija de 8 años, Valeria deja de ser CEO.
Vuelve a ser superviviente.
Junto a Gael Torres, (su primer Amor) que mató a su ex por ella, lanzan Operación Cuna: rescatar a 844 niños y enterrar a 750 monstruos.
"No dejes monstruos sobre la faz de la tierra"
Tags: #Venganza #CEO #Mafia #MadreCoraje #Acción #RomanceAdulto #Thriller #BasadoEnHechosReales #Secuestros #Geopolítica
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Capítulo 22 : La casa blanca de los ositos.
750 nombres. 5 Casas. 5 Madres. Y Kimbal acaba de comprar un satélite. Porque la próxima "fiesta" es en un ático de Manhattan con un ex-presidente en la lista, los Silva llevan la guerra a EEUU 🔥🇺🇸
Daniel, el primer niño que salvó Gael, acaba de pedir una Glock para su 18 cumpleaños,
Cada menor rescatado será un soldado en el futuro, si así ellos lo eligen.
Madeira. Casa do Farol. 04:33 am.
[CONTABILIDAD: 210/750] tras caer el #2/750: Senador brasileño. Casa Inés #2 lo ejecutó Maria da Penha.
La casa huele a sal, a pólvora y a victoria. Aún nos tiemblan las manos.
Sandra acaba de suturar a Preto. Rasguño de bala. Nada. Él ni se queja. La mira como se mira a quien te cose el cuerpo y el alma.
Gael tira el cuchillo ensangrentado al fregadero. Clank. Se gira. Me busca. Siempre me busca.
No decimos nada. No hace falta. Después de cada nombre de la lista, pasa lo mismo. La muerte nos vacía. Y solo hay una forma de volver a llenarnos: piel con piel.
Me arrastra al cuarto. Sin palabras. Sin permiso. Porque entre nosotros el permiso se dio hace 8 años y nunca caducó.
La puerta se cierra. El mundo se queda fuera. Los 210 nombres, los 60 niños, los 750 que faltan.
Dentro solo estamos Gael y yo. Templario y CEO. Mano derecha y mano izquierda. Supervivientes.
Nos miramos. Sudor. Sangre seca en la ceja de él. Sal en mis labios. La adrenalina todavía nos galopa en las venas. Es rabia. Es alivio. Es vida gritando que sigue aquí.
Y entonces caemos. A la cama. Al suelo. Da igual. Nos buscamos con las manos, con la boca, con los años que nos robaron. No es dulce. Es necesario. Como respirar después de ahogarte.
Él entierra la cara en mi cuello. Yo clavo los dedos en sus cicatrices. Las cuento. Las bendigo. Cada una es un niño que no murió. Cada jadeo suyo es un "seguimos vivos". Cada jadeo mío es un "te elijo otra vez".
Cuando acabamos, no hablamos. Le escucho el corazón. Desbocado. Como el mío. Me abraza tan fuerte que duelen las costillas. Como si soltarme le fuera a romper.
"Te amo", dice contra mi pelo. Roto. Entero. "Te amé cuando era nadie. Te amo ahora que somos guerra."
"Pues gánamela cada día", le respondo. "Porque mañana hay otro nombre."
Nos dormimos enredados. Sin sábanas. Sin miedo. Con la Glock bajo la almohada y la lista en la mesita.
Cubierta 2. Casa Inés #0. Misma noche.
Sandra termina de vendar a Preto. Sus manos son firmes. De veterinaria. De soldado. Él no le quita los ojos de encima desde Recife.
"Gracias", dice Preto. Su voz es lija. "Nadie me había curado sin cobrar."
Sandra se ríe. Sin humor. "Yo no cobro, Preto. Yo cobro después."
Se miran. Dos almas rotas. Dos supervivientes. Dos que saben que mañana pueden morir.
La adrenalina del combate aún le quema a él en la sangre. A ella le quema lo vivido.
Se acerca. Despacio. Preguntando sin palabras. Él contesta acercándose también. Porque los valientes no piden permiso para salvarse.
Se besan. Primero con rabia. Con la de 6 años infiltrado. Con la de 20 años curando sin que nadie la cure. Luego con algo más. Con ternura robada. Con promesa.
No hay cama. Hay una camilla. No hay velas. Hay luces de quirófano. No hay mañana. Hay ahora.
Y ahora basta. Porque después de matar monstruos, necesitas recordar que eres humano. Y lo humano se recuerda en la piel de otro humano que sangra igual que tú.
Cuando terminan, Preto apoya la frente en la de ella. "Os meninos de Deus tienen madre", susurra. "Pero yo no tenía a nadie. Hasta hoy."
Sandra le besa la cicatriz del machete. "Pues ya tienes. Y tengo mal carácter. Acostúmbrate."
05:58 am. Terraza.
Gael y yo salimos. Preto y Sandra ya están. Café. Armas. Ojeras. Sonrisas pequeñas. Cómplices.
No hablamos de lo que pasó adentro. No hace falta. Se nos nota en cómo nos miramos. En cómo nos protegemos la espalda sin tocarnos.
Kimbal entra en videollamada. Ojeroso. Cabreado.
"Tenéis un problema", dice. "El #3/750 es en Manhattan. Ático. Mañana. **Ex-Presidente. Fiesta. **12 'ositos' en el menú."
Pone una foto en pantalla. La lista de invitados. Se me hiela la sangre. Cantantes. Senadores. Un miembro de la realeza europea.
Gael aprieta la mandíbula. "¿Cuántos niños?"
"12", dice Kimbal. "Y 200 de seguridad. FBI comprado. NYPD comprado. **Es la Casa Blanca de los Ositos."
Sandra mira a Preto. Preto me mira a mí. Yo miro a Gael. Las cuatro manos de la guerra.
"Pues habrá que ir", dice Gael. Se levanta. Sin miedo.
Preto se levanta también. "Os meninos tienen un equipo en Queens. 20 hombres. **Esperando orden."
Sandra recarga su Glock. "Carmen se queda con las niñas. Sor Ángela y Maria cubren Europa. **Nosotras vamos."
Yo abro el portátil. @OsMeninosDeDeus: Caso 3/750. Mañana. Manhattan. **Haced ruido."
Elon contesta en 10 segundos: "El satélite es vuestro. Y acabo de comprar el edificio de al lado. " Sorpresa."
La adrenalina vuelve. Distinta. No es la de después. Es la de antes.
Gael me agarra de la mano. Fuerte. Preto agarra la de Sandra. Igual.
Dos parejas. Una guerra. 750 nombres. 12 niños que dormirán en casa mañana.
"Por Ana", digo.
"Por Daniel", dice Gael.
"Por minha irmã", dice Preto.
"Por todos los que no pudieron", cierra Sandra.
Nos miramos. Amor. Fuego. Venganza. Familia.
El sol sale en Madeira. En 18 horas, arde Manhattan.
[CONTABILIDAD: 210/750]
[CASAS INÉS: 5]
[PAREJAS DE GUERRA: 2]
[MOTIVACIÓN: Infinita]
Manhattan. Un ático. Un ex-Presidente. Y los Silva llegando con un ejército de madres, un billonario y dos parejas que se aman como si el mundo se acabara... porque para algunos, se va a acabar.