NovelToon NovelToon
Destellos De Traición

Destellos De Traición

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Reencuentro / Venganza
Popularitas:8.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Abigail ha pasado años tallando la vida perfecta: una carrera prestigiosa como diseñadora de joyas de alta gama y un matrimonio que creía inquebrantable con Julián. Sin embargo, la perfección se astilla cuando descubre que su esposo y Mónica, su mejor amiga y socia, no solo mantienen un romance clandestino, sino que han estado conspirando para robar sus diseños y dejarla en la quiebra.
​En medio del colapso de su mundo, reaparece Sebastián, un antiguo amor de la juventud que ahora es un magnate de la industria minera de gemas. Mientras Abigail planea su venganza —una tan fría y elegante como un diamante—, deberá decidir si permite que el fuego del pasado con Sebastián purifique su corazón o si las heridas de la traición la han vuelto tan dura e impenetrable como la piedra que diseña

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 12

​El amanecer en la ciudad tenía un tono grisáceo, como si el cielo mismo estuviera cansado de sostener las mentiras del mundo. Abigail no había dormido. Se encontraba en su estudio privado, el único rincón de la casa que Julián todavía respetaba por una mezcla de desidia y arrogancia.

​El sobre de manila sobre su escritorio parecía pesar una tonelada. Elías Thorne se lo había entregado esa madrugada en un estacionamiento subterráneo, sin palabras, solo con una mirada que decía: "Lo siento".

​Abigail rompió el sello. Lo primero que cayó fueron las fotografías. No eran las imágenes granuladas de un encuentro fortuito; eran retratos de una vida paralela. Julián y Mónica en un casino clandestino a las afueras de la ciudad.

Él, rodeándola con el brazo mientras ella lanzaba los dados con una desesperación febril en los ojos. Él, entregando fajos de billetes a hombres de aspecto turbio en callejones iluminados por el neón.

​Pero lo que realmente detuvo el corazón de Abigail no fue la infidelidad, sino el rastro del dinero.

​Extendió sobre la mesa los extractos bancarios que Thorne había logrado rastrear. Julián había sido meticuloso, pero no lo suficiente para alguien que conocía las entrañas de la empresa.

Había creado una red de empresas fantasma, pequeñas filtraciones mensuales que salían directamente de la cuenta de ahorros personal de Abigail —el fondo que ella había destinado para la jubilación de sus padres y la expansión de su taller—.

​Abigail sintió un frío que no venía del aire acondicionado. Era una humillación biológica. Se dio cuenta de que cada beso de Julián, cada palabra de aliento durante sus crisis creativas, tenía un precio de transferencia. Él no la estaba amando; la estaba "ordeñando".

​La traición de Mónica adquirió un matiz patético. No era solo la "otra mujer"; era una adicta cuya enfermedad estaba siendo financiada con la sangre, el sudor y el genio de Abigail. Julián no era un amante apasionado, sino un facilitador que usaba el patrimonio de su esposa para comprar la lealtad de una mujer rota.

​—No eres un villano de película, Julián —susurró Abigail a la habitación vacía—. Eres simplemente un ladrón de poca monta con un buen desastre

​Abigail conectó los auriculares a su computadora y reprodujo el archivo de audio número 04. La voz de Julián llenó sus oídos, nítida y cruel.

​"Tranquila, Mónica. Ella ni siquiera se da cuenta. Está tan obsesionada con sus telas y sus estúpidos diseños que podrías vaciarle la caja fuerte en su cara y pensaría que es un error contable. Mañana te haré otra transferencia. Solo controla tus apuestas esta vez, L'Eclat no nos pagará hasta que entreguemos los patrones originales".

​La risa de Mónica que siguió fue un sonido agudo, una burla que rasgó los últimos jirones de piedad que quedaban en el alma de Abigail. Escuchar su propia pasión por el arte descrita como una "obsesión estúpida" fue el catalizador final.

​La tristeza se retiró. El dolor se compactó. Lo que quedó fue una furia analítica.

​Los cálculos eran devastadores. En los últimos dieciocho meses, Julián había desviado cerca de ochocientos mil euros. Dinero que Abigail creía seguro, protegido por la confianza ciega que le tenía al hombre que dormía a su lado.

​Mónica tenía deudas de juego que superaban el millón. Julián estaba usando a Abigail como un puente financiero hasta que la venta a la firma francesa L'Eclat se concretara. El plan era simple: robarle el prestigio, robarle el dinero y dejarla con una empresa vacía y una cuenta en cero mientras ellos escapaban a una nueva vida de lujos en el extranjero.

​Abigail cerró el sobre. No llamó a la policía. No despertó a Julián a gritos. Se levantó y caminó hacia la caja fuerte oculta tras un panel de madera. Sacó un cuaderno negro donde llevaba el registro real de la propiedad intelectual de sus obras.

​Si Julián quería jugar con las finanzas, ella le daría una lección de economía que nunca olvidaría.

--​Primero: Llamó a su abogado de confianza, alguien fuera del círculo de la empresa. "Quiero iniciar un proceso de separación de bienes retroactivo por fraude", dijo con voz firme.

​--Segundo: Accedió al sistema de la oficina de forma remota. Cambió las rutas de acceso de los diseños "cebo" que había preparado en el capítulo anterior. Se aseguró de que los archivos que Julián planeaba vender a L'Eclat fueran los que contenían los errores estructurales fatales.

​--Tercero: Congeló la cuenta de ahorros, pero dejó un "rastro de migajas". Permitió que Julián viera un saldo ficticio para que no sospechara que el grifo se había cerrado.

​La Máscara Final

​A las siete de la mañana, Julián entró en el estudio, estirándose con la falsa indolencia de siempre.

​—¿Madrugando de nuevo, Abby? Deberías descansar. Te ves pálida —dijo él, acercándose para besarle la coronilla.

​Abigail no se tensó. Permitió el contacto, sintiendo el mismo asco que uno siente al ser rozado por un insecto, pero manteniendo su rostro en una calma perfecta.

​—Solo revisando algunos presupuestos, Julián. Tienes razón, hay cosas que necesitan un ajuste urgente —respondió ella, cerrando su computadora.

​Él sonrió, sin detectar el doble sentido. Se sentía tan seguro en su engaño que ya ni siquiera se esforzaba por ser un buen mentiroso. Para él, Abigail era una variable controlada. Un activo que trabajaba mientras él disponía.

​Cuando Julián salió de la habitación para ducharse, Abigail volvió a mirar las fotos de Mónica en el casino. Sintió una punzada de desprecio humano, casi de lástima. Mónica creía que Julián la amaba lo suficiente como para arriesgarlo todo, pero Abigail sabía la verdad: un hombre que le roba a la mujer que construyó su imperio, le robará a la mujer que lo ayuda a destruirlo en cuanto las cosas se pongan difíciles.

​La prueba irrefutable no era solo sobre el dinero o el sexo. Era la prueba de que Abigail Sterling estaba sola en el campo de batalla, y esa soledad era su mayor ventaja. No tenía nada que perder porque ya se lo habían quitado todo, excepto su inteligencia.

​—Disfruta tu ducha, Julián —murmuró Abigail, guardando el sobre en un lugar seguro—. Porque va a ser la última vez que te sientas limpio en esta casa.

1
Marjorie Pogo
Esta super entretenida.... Es lindo ver como uno no se deja vencer por malas personas en las que uno confío eso a uno lo vuelve más fuerte☺️..... Quiero seguir leyendo hasta el final... Actualicenla pronto 🤭🥰
Ana Leidi Reinosolappot
👏☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play