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¡Esto No Es Un Cliché De Reencarnación!

¡Esto No Es Un Cliché De Reencarnación!

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Matrimonio arreglado / Juego de roles
Popularitas:20.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

—¡Esto no es un cliché de reencarnación!

exclamó la protagonista reencarnada con todo los elementos que le hace un cliché.

Sin embargo, todo cambia cuando lo conoce a él. Su misterioso y falso “esposo"

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: La propuesta y un paseo sin adornos

La brisa de la mañana en la plaza principal aún traía el eco lejano del murmullo de la multitud, pero para Leonardo, el mundo entero parecía haber reducido su escala a los pocos centímetros que lo separaban de Claudia.

Ella continuaba con el trozo de pan medio oculto tras el pliegue de su vestido, mirándolo con una mezcla de sorpresa y expectación.

—¿Una cita? —repitió Claudia, parpadeando despacio mientras procesaba sus palabras—. ¿Ahora mismo?

—Ahora mismo —reafirmó Leonardo con una sonrisa tranquila, ofreciéndole el brazo con elegancia—. Si no tienes compromisos urgentes que atender con la panadería o la repostería local.

Claudia miró su propia vestimenta: un vestido sencillo de diario, cómodo para caminar por las calles de la capital, sin encajes ostentosos ni las capas de tela ajustada a las que estaba acostumbrada en la alta sociedad de su país. Su cabello estaba recogido de manera informal y no llevaba más adorno que la calidez del sol matutino sobre su piel.

—Leonardo, solo salí a dar un paseo informal —dijo, riendo levemente para ocultar un repentino ataque de timidez—. Ni siquiera llevo un atuendo adecuado para salir con un noble. No estoy arreglada para una cita.

Leonardo la observó detenidamente, recorriendo con la mirada el brillo genuino de sus ojos, la soltura de su postura y la frescura natural de su rostro.

—Te ves absolutamente hermosa —respondió con una voz suave pero rotunda, desprovista de cualquier falsedad—. No necesitas joyas ni vestidos ceremoniales para destacar, Claudia. Para mí, esta versión tuya es más que perfecta.

Las palabras cayeron directas al corazón de Claudia, provocando que un tinte rosado volviera a marcar sus mejillas. Sin añadir más objeciones, dio un paso al frente y deslizó con delicadeza su mano sobre el brazo de Leonardo.

—Está bien —cedió ella con una sonrisa complacida—. Pero la condición es que caminemos hacia el paseo del canal. Dicen que los jardines florales a esta hora están tranquilos.

—Tus deseos son órdenes —asintió él, comenzando a guiar el paso.

Avanzaron lentamente alejándose del bullicio del mercado. La conversación fluía de manera orgánica; Claudia le contaba con entusiasmo y Leonardo escuchaba con atención fascinada, disfrutando del simple hecho de verla hablar con pasión de cosas tan cotidianas.

Sin embargo, entre la prisa por encontrar a Claudia tras salir de la villa de verano, Leonardo había cometido un error crucial: había olvidado aplicarse el fino polvo mágico que habitualmente alteraba sutilmente la percepción de las personas para que no reconocieran las facciones del Emperador.

Al doblar la esquina hacia la gran avenida que conectaba el distrito comercial con la zona administrativa, el paso de la pareja se cruzó con un contingente de la guardia imperial. Al frente de la formación marchaba una mujer de postura rígida, armadura de combate impecable y capa dorada. Era la Comandante de la Guardia Real del Palacio Interior.

La comandante realizó un movimiento rutinario para evaluar a los civiles que transitaban por la vía, pero al fijar la vista en el hombre que caminaba del brazo de la joven, sus pasos se congelaron.

Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Reconocía perfectamente esa estructura ósea, la postura erguida y la presencia abrumadora que ni siquiera las ropas sencillas de viajero podían disimular. Era su majestad, el Mago Supremo, caminando al aire libre en plena mañana.

—¿Su... Su Majestad? —interrumpió la comandante, dando un paso al frente por puro instinto militar y haciendo una reverencia apresurada pero confusa—. ¿Qué hace por aquí con una fachada tan...?

Antes de que pudiera terminar la frase o mencionar el título imperial, la mirada de Leonardo se posó sobre ella.

Fue una fracción de segundo. Mientras Claudia miraba con curiosidad a la imponente mujer militar, Leonardo dirigió a la comandante una mirada helada, afilada y cargada de una amenaza implícita que prometía consecuencias devastadoras si decía una sola palabra más.

Al mismo tiempo, con una serenidad pasmosa, Leonardo miró de reojo hacia atrás, por encima del hombro de la comandante.

—Me temo que se ha confundido de persona, comandante —dijo Leonardo en un tono casual y amigable, señalando vagamente hacia la multitud a sus espaldas—. Si busca al caballero de la guardia o a algún alto dignatario, me parece que vi a alguien con uniforme imperial un par de calles más atrás.

La comandante, entrenada en las tácticas del palacio y con un instinto de supervivencia agudo, comprendió la situación en un parpadeo. El Emperador estaba de incógnito con una mujer y no deseaba ser revelado bajo ninguna circunstancia.

Sintiendo una gota de sudor frío en la nuca, la comandante se incorporó de inmediato y bajó la cabeza con torpeza calculada.

—Ah... pido mil disculpas —se apresuró a decir, modulando la voz—. La luz del sol y el parecido me han jugado una mala pasada. Confundí a un distinguido ciudadano con otra autoridad. Lamento haber interrumpido su paseo, señor.

—No hay problema alguno. Buen día, comandante —respondió Leonardo con un asentimiento cortés.

La mujer militar ordenó a su tropa continuar la marcha a paso ligero, alejándose rápidamente del lugar. Mientras se distanciaba, no pudo evitar mirar hacia atrás una última vez por la comisura del ojo.

Allí estaba el hombre más poderoso y temido del continente, el soberano que había destruido ejércitos enteros sin pestañear, ajustando con delicadeza el abrigo de una joven baronesa para protegerla del viento. En la mente de la comandante se instaló un pensamiento de pura incredulidad:

«¿Es ella la mujer a la que tanto hablan en la corte?... Si es esa mujer la única capaz de sostener el peso sin ser consumida por su poder?»

Ajena a la tormenta de tensión que acababa de desplegarse a medio metro de ella, Claudia soltó una pequeña risita mientras continuaban su caminata hacia el canal.

—Vaya —comentó Claudia, mirando a Leonardo con gracia—. Esa comandante se veía tan imponente y estricta... y terminar confundiendo a un noble adinerado con el Emperador.

Leonardo la miró de reojo, divertido por la interpretación de los hechos.

—¿Te parece tan descabellada la confusión? —preguntó él con un tono juguetón.

—¡Por supuesto! —respondió Claudia sin dudar, soltando una risa suave—. Quiero decir, eres un hombre muy apuesto y con recursos, pero no tienes el aire distante ni la frialdad de un tirano. Eres una persona de buen corazón, Leonardo. Alguien amable que se preocupa por ayudar a los demás. Aunque debo decir que no conozco a su majestad para decir algo de él. Solo los rumores... Pero no me fío de ello.

Las palabras de Claudia resonaron en el pecho de Leonardo con una fuerza inesperada. Durante toda su vida, el mundo lo había calificado como un monstruo, un arma viviente o un soberano absoluto e indomable. Nadie jamás lo había mirado a los ojos para decirle que era un hombre "bueno".

Una emoción cálida y profunda le oprimió el garganta. Saber que, a sus ojos, él no era un ser oscuro sino una presencia reconfortante, le hizo desear más que nunca que el tiempo se detuviera en aquel paseo.

—Me alegra mucho que pienses eso de mí, Claudia —murmuró él, apretando suavemente la mano que descansaba sobre su brazo mientras caminaban bajo la sombra de los sauces del canal—. Más de lo que imaginas.

1
Laura Ojeda
valery necesita vacaciones eternas...🤭
Marlucha💋
Osea fuera de aquí 😂😂
Marlucha💋
Eso es Leonardo💪
Marlucha💋
Me encanta que Claudia sea inteligente y no se deje llevar por zisañas💪
Marlucha💋
Pata que respete!, ahorita se hace la víctima la arpía esa
Blanca Pirela
Eso es lo que yo llamo una alta dosis de ubicatex por venenosa
Marlucha💋
Esta tipa sale hasta en la sopa!
Nata Mazó
que le corten la cabeza
Nata Mazó
🤣🤣🤣🤣🤣 a qué te cojo ratón el gato y el raton🤣🤣🤣🤣
Blanca Pirela
Tu alma es demasiado negra y está más corrupta que la maldición en la magia de Leo, eres exactamente lo opuesto a lo que él necesita
Blanca Pirela
Está ya me está cayendo mal ya me está pareciendo que está enamorada de Leo y todo lo que ha hecho y hace no ha sido por error ni mente militar, más bien por despecho
Elizabeth Yepez
ya soltó la la sopa, Valery está celosa
Elizabeth Yepez
bella pareja
Elizabeth Yepez
que bueno que se casaron
Elizabeth Yepez
que mujer más necia esa Valery
Marlucha💋
Solo espero que no intente perjudicar a Claudia
Flor♡ G.D.
y a ti que te importa, el es el emperador, el sabe lo que hace, tu no tienes voz para reclamar o seras castigada /Right Bah!//Right Bah!/
Elizabeth Yepez
como Clau viene del futuro es muy lista y estuvo atando cabos y supo quién era Leo,y el por ser mago descubrio lo de ella
Marlucha💋
Ahogate en tu propio veneno vibora envidiosa 😂😂
Limaesfra🍾🥂🌟
Claudia esta abrumada con todo lo que ocurre, no sabe que ella es la prota de la historia que no conoce o no recuerda ser una reencarnada conoce a alguien tan poderosi e ir otra vez con los de la corte o los de mayor status la asustaria si. Bien hecho Leo💪💪💞❤
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