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SOMBRA Y ESCALPELO

SOMBRA Y ESCALPELO

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:56.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Elena Valdés (30 años) es una brillante neurocirujana, reconocida a nivel nacional como una eminencia médica. Sin embargo, tras las puertas de su hogar, vive bajo el yugo de Mauricio, su esposo y un CEO exitoso que utiliza el desprecio psicológico y la humillación constante para mantenerla controlada. Su único refugio es su hijo de 6 años, Mateo, y el apoyo incondicional pero respetuoso de sus padres, quienes nunca aprobaron a Mauricio, pero apoyan las decisiones de su hija.

Su vida da un giro vertiginoso cuando conoce a Damián Montenegro (43 años), un magnate empresarial imponente, multimillonario y carismático, padre de dos hijos. Entre Damián y Elena surge una pasión arrolladora y un amor profundo que la hace redescubrir su valor.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

NUEVAS RAICES Y LA TORMENTA DE RISAS

​El sol de la mañana se filtraba a través de los enormes ventanales de la mansión del acantilado, disipando por completo cualquier rastro de la oscuridad y la tensión de la noche anterior. El aire olía a café recién hecho, a pan tostado y, por primera vez en mucho tiempo, a una paz genuina y sin sobresaltos.

​Elena estaba sentada en la isla de la cocina de diseño minimalista, con una taza humeante entre las manos, observando a través del gran ventanal cómo las olas rompían contra las rocas. La puerta principal se abrió con suavidad, y los pasos firmes y conocidos de Damián resonaron en el pasillo. Él se acercó por detrás, depositando un beso tierno y prolongado en su coronilla antes de rodearla con sus brazos.

​—Buenos días, doctora —saludó Damián con su voz ronca y cálida, apoyando la barbilla en su hombro—. Veo que ya te adelantaste con el café.

​—Buenos días, Zar —respondió Elena con una media sonrisa, girándose ligeramente para encontrarse con su mirada—. Aunque sigo pensando que despertar en un búnker frente al mar es un concepto de citas bastante peculiar.

​—Ya no es un búnker, Elena. Es nuestra casa —corrigió Damián con absoluta firmeza, tomando un sorbo de su taza—. Y hablando de casa... hoy llegan los chicos. Espero que estés lista para un poco más de caos.

​Elena parpadeó, deteniendo el movimiento de su taza. Aunque sabía por los informes y las breves menciones del pasado que Damián tenía hijos de un matrimonio anterior —una etapa de su vida envuelta en la misma opacidad que sus negocios—, la realidad de enfrentarse a ese momento hizo que su instinto protector se pusiera en alerta.

​—¿Están seguros? ¿Néstor verificó el perímetro? —preguntó Elena, adoptando por un segundo el tono clínico de quien evalúa un riesgo inminente.

​Damián soltó una carcajada baja, tomando su mano y entrelazando sus dedos con suavidad.

​—El perímetro está más seguro que el banco central, Elena. Pero respira hondo. Mis hijos no son criminales, aunque llevan mi sangre y mi temperamento. Y, sobre todo... creo que Mateo se va a encargar de recibirlos mucho antes de que tú alcances a preocuparte.

​Dicho y hecho. A los pocos minutos, el sonido de un motor acelerando en el patio exterior anunció la llegada de los vehículos.

​Las puertas principales se abrieron de par en par y dos siluetas juveniles irrumpieron en el vestíbulo con la energía típica de quienes se sienten dueños del mundo. Lucía, de catorce años, con el cabello oscuro, la mirada afilada y la misma postura desafiante de su padre; y Thiago, de once, con una energía desbordante y una patineta bajo el brazo que dejó caer al suelo con un seco estrépito.

​—¡Papá! ¡Al fin nos dejas volver! —exclamó Thiago corriendo hacia la cocina, deteniéndose en seco al ver a Elena sentada junto a Damián con una taza de café—. Oye... ¿y tú quién eres? ¿La nueva jefa de seguridad?

​Lucía entró detrás de él, cruzándose de brazos con una desconfianza calculada, evaluando a Elena de arriba abajo con la misma precisión con la que su padre medía a sus enemigos.

​Antes de que Elena pudiera abrir la boca para presentarse, unas pisadas apresuradas resonaron en las escaleras.

Mateo, que acababa de despertar y llevaba puesta su pijama de dinosaurios, bajó corriendo a toda velocidad. Al ver a los dos adolescentes desconocidos en la sala, frenó en seco, los miró con los ojos muy abiertos y, con la inocencia y franqueza inquebrantable de los seis años, soltó:

​—¡Guau! ¿Son mis nuevos hermanos mayores? ¡Vienen con patineta y todo!

​El silencio duró exactamente dos segundos antes de que Thiago rompiera a carcajadas.

La tensión inicial en el rostro de Lucía se desvaneció, reemplazada por una sonrisa de lado muy parecida a la de Damián.

​—¿Hermanos? Oye, enano, a mí nadie me consultó esto —bromeó Thiago, acercándose a Mateo y chocándole el puño con complicidad—. Aunque si sabes armar robots con Legos como dijo papá en el camino, tal vez no te devuelva.

​—¡Sí sé! ¡Tengo una base secreta en mi cuarto! ¿Quieres verla? —respondió Mateo emocionado, tirando de la manga de la chamarra de Thiago sin pizca de miedo.

​—Claro que sí, campeón.

Muéstrame esa base antes de que me muera de hambre —contestó Thiago, dejándose arrastrar escaleras arriba por el niño mientras reían a carcajadas.

​Lucía se quedó de pie frente a Elena y Damián. Miró a su padre, luego a Elena, y con una madurez sorprendente para sus catorce años, dio un paso al frente.

​—Supongo que eres la doctora de la que tanto hablaba Néstor en los reportes —dijo Lucía con voz firme, aunque con un brillo de genuina curiosidad en los ojos—. Si aguantaste a mi padre sin salir corriendo, supongo que te mereces estar aquí.

​Elena sintió que un nudo invisible se desprendía de su pecho. Una sonrisa cálida y genuina iluminó su rostro, y se puso de pie para extenderle la mano a la adolescente, demostrándole que en esa casa las reglas del respeto mutuo se dictaban de frente.

​—Bienvenida a casa, Lucía —respondió Elena con suavidad—. Y te prometo que, si tu padre se pone insoportable, ambas tendremos suficientes bisturíes para ponerlo en su lugar.

​Damián observó la escena desde la isla de la cocina, sintiendo por primera vez en su vida que las sombras de su imperio se desvanecían por completo ante la luz de un hogar real.

1
Zonia Guzman
Tan tonta. Le defiende y se pone antes agresiva y si se dejó pisoteardelmarido en fin novela ya no me esta gustando voy. Leer otros dos capítulos o sino dejo de estresarme
Maris Benitez
Ahora se va a llamar la neurocirujana mafiosa 🫣🫣🫣
Maris Benitez
Los enemigos moviéndose 😬😬😬🫣🫣🫣
Maris Benitez
Hufffggggggggg ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🔥🔥🔥🔥💥💥🥵🥵🥵😍💕😍💕 Que calor rrrrrrr 🫠🫠🫠🫠🫠 fogozo Damián
Maris Benitez
UPS 🫣se arrepintió primero la llevo a su casa y media hora después ya estaban en la de Damián 🤪🤪🤪 rápida desicion ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Maris Benitez
Hufffff 🫣 se está hechando enemigos encima Elena 🤦 todo por involucrarse con él Zar
Maris Benitez
Con 43 años está en su segunda adolescencia 🤪🤪🤪me encanta Elena
Maris Benitez
Claro que le está pavimentando el camino 🤪🤪pero para si casa 🏡
Maris Benitez
UPS 😬 llegó muy furiosa, pero con 2 palabras ya la calmo 🤦🤦🙄🙄🙄y una palabra más y ya la conquistó
Maris Benitez
Jejeje jejeje 😆😆😆 creo que Damián se está por encontrar con un huracán enfurecido 🤪🤪🤪🤪
Maris Benitez
Damián el salvador de Elena 🤪 porsupuesto que la quiere para él 🙃🙃🙃🙃, Humm y hubo química ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Maris Benitez
Mauricio puso en riesgo la vida de Elena y su hijo al hacer tratos con el cartel, hum pero Damián ya está ahí para protegerlos 🙃🙃🙃, veremos si firma el divorcio tranquilamente🤔🤔🤔
Maris Benitez
Damián muy interesado en Elena 🫣 y creo que a ella también le llamó la atención 🙃🙃🙃🙃
Maris Benitez
Humm que pena si ella termina en manos de un mafioso 🤔🤔🤔
Yeny Charmelo: pero es el esposo que tiene solo la humilla para sentirse poderoso,.poco hombre
total 1 replies
Maris Benitez
Excelente Elena 👍👏👏👏👏💪💪💪💪,me encantó el round de cariño a su esposo
Delia Alonso
Orgullo mal enfocado
Delia Alonso
Me gusta el comienzo
Delia Alonso
Me gusta el comienzo
Daniela Sanchez
Una sugerencia, autora: En vez de colocar de forma repetitiva 43 años, puedes sustituir, por "A su edad", "Durante sus años de vida"... así no se vería tan repetitivo y chocante en la lectura.
Daniela Sanchez: Gracias a ti por aceptar mi sugerencia🫂 Éxito con tu novela, Naibelys 🙏🏻 seguiré leyendo 🤓
total 2 replies
Silvia Muñoz Muñoz
Y donde está su niño?
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