NovelToon NovelToon
ECOS EN LA COLINA

ECOS EN LA COLINA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Maltrato Emocional / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Elisa Ramos, una brillante graduada en literatura, ve sus sueños destrozados una fatídica noche tras sufrir una brutal agresión en los suburbios que la deja atrapada en un mutismo selectivo severo. Justo cuando su humilde familia se enfrenta a la ruina y a una tragedia irreparable, en su vida irrumpe Liam Vance, un implacable y hermético CEO de la construcción. Lo que comienza como un frío acuerdo corporativo se transforma en un refugio inquebrantable cuando Liam la traslada a su mansión y se convierte en su "sombra pacífica". Mientras Elisa intenta recuperar su voz a través de las páginas de una libreta, Liam utiliza su inmenso poder para tejer una red de ingeniería legal y atrapar al culpable: Hugo Santoro, un heredero arrogante e intocable de la zona alta. Una historia magistral donde la sed de justicia y el amor más puro se unen para demostrar que los cimientos del corazón son indestructibles.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 13. LA HUELLA DEL LOBO

El Mercedes negro avanzaba por la carretera que subía hacia la colina, devorando las curvas con la precisión de un felino nocturno. Liam Vance mantenía las manos firmes sobre el volante de cuero, pero sus dedos apretaban el material con una fuerza que amenazaba con rasgarlo. La cena en la mansión de los Santoro le había dejado un sabor amargo en la boca, una mezcla de náusea y furia contenida que no lograba quitarse de encima.

Aún podía ver la sonrisa displicente de Hugo, la forma en que movía el vaso de whisky y, sobre todo, aquella marca blanquecina en su muñeca derecha. La pequeña cicatriz en forma de medialuna bailaba ante sus ojos cada vez que parpadeaba. Su intuición de negocios, aquella que le había permitido levantar imperios financieros y anticipar las jugadas de sus rivales antes de que siquiera las pensaran, le gritaba que no estaba equivocado. Hugo Santoro era el hombre del callejón. El monstruo que vestía trajes de sastre italianos y se amparaba en el dinero de su padre para destrozar vidas humanas sin un solo gramo de remordimiento.

Cuando el coche cruzó la verja de seguridad de su propiedad, el silencio sepulcral de los pinos altos pareció envolverlo como un manto protector. Liam apagó el motor y se quedó sentado en la oscuridad del habitáculo durante un largo minuto. Inspiró el aire frío de la noche, forzando a su mente a recuperar el control. No podía entrar a la casa transformado en un torbellino de ira. Elisa necesitaba paz, rutinas predecibles y un guardián sereno, no un hombre desbocado por la sed de venganza.

Se bajó del vehículo, se ajustó la chaqueta del traje y cruzó el vestíbulo de la mansión con pasos amortiguados. La luz de la entrada estaba atenuada, señal de que el servicio nocturno ya se había retirado. Subió la gran escalera de madera con suavidad, evitando cualquier ruido que pudiera perturbar el descanso de la colina. Su destino natural era su despacho, donde pretendía encerrarse a revisar nuevamente las grabaciones perimetrales de la calle Mayor, pero un impulso más fuerte lo desvió hacia el pasillo de la habitación de invitados.

Al acercarse a la puerta de Elisa, notó un leve destello dorado que se filtraba por la rendija inferior. Seguía despierta.

Liam llamó a la madera con dos toques apenas audibles. Esperó unos segundos y, al no recibir ninguna señal de alarma, empujó la hoja con cuidado.

Elisa estaba sentada en medio de la inmensa cama, con las piernas cruzadas y el suéter azul pálido envolviendo su pequeña silueta. La lámpara de la mesita de noche proyectaba una luz cálida sobre sus facciones, pero lo que llamó la atención de Liam de inmediato fue su postura. Ya no estaba encogida ni miraba hacia el vacío del jardín con los ojos desprovistos de alma. Su espalda permanecía recta y sostenía el cuaderno de cuero contra su pecho con ambas manos, apretándolo como si fuera un escudo o un tesoro incalculable.

Cuando sus ojos claros se cruzaron con los de Liam, el empresario detectó una vibración diferente. No había miedo. Había una urgencia silenciosa que le recorrió la columna como una descarga eléctrica.

—Hola, Elisa —dijo Liam con voz pausada, dando dos pasos hacia el interior del cuarto y deteniéndose a la distancia de seguridad que la doctora Adler siempre le recordaba—. Siento volver tan tarde. Los negocios se han alargado más de la cuenta.

Elisa no asintió ni buscó el bolígrafo para escribir una respuesta rápida como solía hacer. En lugar de eso, separó el cuaderno de su pecho y lo extendió hacia adelante con los brazos completamente estirados. Sus dedos delgados temblaban sutilmente, pero su mirada se clavó en la de él con una fijeza implacable. Quería que lo leyera. Quería que lo hiciera en ese mismo instante.

Liam comprendió la gravedad del momento. Avanzó con movimientos lentos, reduciendo el espacio que los separaba, y tomó la libreta de cuero de sus manos. El papel aún conservaba el calor de los dedos de la joven. Al bajar la vista hacia la página abierta, la caligrafía de Elisa se presentó ante él. No eran las líneas cortas de los días previos; era un párrafo entero, denso, escrito con una inclinación elegante que recordaba a sus días de brillante estudiante universitaria, aunque los trazos mostraban los baches lógicos de una mano que luchaba contra el peso de un recuerdo espantoso.

Liam leyó en silencio:

«No era un monstruo sin rostro. Tenía los ojos oscuros y vacíos, unos ojos que miraban pero no veían a las personas. Apestaba a un alcohol caro mezclado con un perfume dulce, un olor que se me pegó a la piel y que todavía me hace vomitar por las mañanas. Pero recuerdo algo más. Cuando intenté empujarlo, cuando saqué las pocas fuerzas que me quedaban para apartar su rostro de mi cuello, mis uñas se clavaron en su muñeca derecha. Sentí cómo su piel se rasgaba, escuché su maldición ahogada y vi la sangre manchar el puño de su camisa blanca. Le dejé una marca. Sé que le dejé una marca».

El aire pareció congelarse en los pulmones de Liam. Las palabras impresas en el bloc de notas chocaron directamente con la imagen mental que traía de la cena en la mansión Santoro. La cicatriz blanquecina en forma de medialuna. La muñeca derecha de Hugo. El desprecio absoluto por los que consideraba inferiores.

Las piezas del rompecabezas no solo encajaban; se soldaban con una violencia matemática que no dejaba lugar a ninguna duda. Hugo Santoro era el culpable. Tenía la marca física de la resistencia de Elisa grabada en su propia piel, un sello que ninguna lluvia torrencial ni ningún borrado de callejón había podido eliminar.

Liam levantó la vista del papel. Su rostro, habitualmente una máscara inexpresiva tallada en piedra para las mesas de negociación más duras del país, se quebró por un segundo. Sintió un nudo feroz en la garganta al procesar el dolor de la muchacha, pero también una oleada de determinación tan pura y afilada que le devolvió la total claridad mental. Ella se había atrevido a mirar hacia el interior de su propia pesadilla solo porque él le había prometido que haría justicia. No podía fallarle.

Elisa lo observaba sin pestañear. Su respiración era rápida, entrecortada, como si el simple hecho de haber sacado ese secreto a la luz le estuviera quemando el pecho. Buscaba en la reacción del imponente CEO la confirmación de que estaba a salvo, de que su verdad no la destruiría.

Liam cerró el cuaderno con un sonido seco pero suave. Se agachó despacio hasta quedar a la altura de la cama, mirándola directamente a los ojos, transmitiéndole toda la seguridad de la que era capaz un ser humano.

—Lo has encontrado, Elisa —dijo con una vibración baja, firme, que llenó cada rincón del cuarto—. Has puesto la última pieza que faltaba. Sé exactamente quién es. Sé a quién le pertenece esa marca y te juro, por la memoria de tus padres y por mi propia vida, que no va a volver a caminar libre por estas calles.

Por primera vez desde que la recogió de aquella casa abandonada, Elisa dejó escapar un largo suspiro que no fue un sollozo, sino una liberación de aire contenido durante meses. Dos lágrimas gruesas resbalaron por sus mejillas pálidas, pero sus ojos claros emitieron un brillo nítido, un destello de justicia que empezaba a abrirse paso en mitad de la destrucción. Movió la mano derecha, tocó el borde de la colcha y, en un gesto diminuto pero monumental, rozó los dedos de Liam con una gratitud profunda.

—Descansa ahora —añadió él, levantándose con cuidado y depositando el cuaderno en la mesita de noche—. El papel ha hablado, y ahora me toca a mí mover las fichas. Aquí el frío ya no te va a alcanzar.

Liam salió de la habitación de invitados y cerró la puerta con suavidad. Al quedarse solo en el pasillo en penumbra, la máscara de tranquilidad se desvaneció por completo. Sacó el teléfono móvil de su bolsillo y marcó un número directo mientras bajaba las escaleras hacia su despacho con pasos rápidos y decididos. El juego silencioso de las sospechas había terminado. Era el momento de activar la trampa legal.

1
Paty Perdomo
hasta lo que he leído va muy buena la historia, te felicito
Zulema Neme
Hermoso Día Me Encanta la Felicidad que Sienten 💓💓💓💓💓💓💓👏👏👏👏👏👏
Zulema Neme
Buenísima la Historia Por fin Encontraron la Paz y la Justicia 💗💗💗💗💗💗💗💗🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
Adelante Liam Descubre al monstruo pronto y Salva a esa Niña 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Adelante. Liam.Te Apoyamos Descubre y Lleva a la Justicia a es Malnacido de Hugo 😚😚😚😚😚😚🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Pobre Elisa Dios te Proteja Espero que Liam. Cumpla su Palabra y te Cuide 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
H. Parra
felicitaciones, excelente redacción. súper recomendada 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
H. Parra
muy bien redactado |s ritora. excelente historia, diferente y entretenida
H. Parra
estoy de acuerdo con Helizahira. es poco común pero interesante y entretenida
H. Parra
ese infeliz tiene que pagar todo el daño que causó. es ley de vida, recibes lo que siembras
H. Parra
hermosa historia... gracias
H. Parra
comienza bonito e interesante
Gladys Dona
Realmente hermosa novela lastima que no pones las foto de los protagonistas acá falto Elisa Lían Leo la bb cuando era pequeña bueno de a poco iras poniendo rostro porque como Escritora hay que sacarse el sombrero Excelente Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Hermoso capitulo
Gladys Dona
Yo no se si porque realmente se crían solo en el olfato sin cariño afecto porque son muchos y cuando uno quiere adoptar la burocracia te pide mil cosas pero tengo amigas que adoptaron ya uno de 2 años otra de 4 pero no tienen idea lo adulto que son por su corta edad la educación que tienen pero eso es lo que tiene que ver el Estado hay muchoas familia que buscan un hijo pero la mayoría también quieren bb pero no saben lo que se pierden si ya esta creciendo tienen mucho amor para dar
Gladys Dona
Caíste en tú propia trampa Rebeca ahora vos y ese Infeliz de Manuel van a pasar unos años bajo la sombra que mujer que no tiene cerebro estas hueca pensaste que era fácil sacar un niño y hacerle creer a Liam qué era su hijo porque conociste su pasado de abandono pero siempre 4 ojos 👀 ven mejor que dos y todo gracias a Elisa
Gladys Dona
Por Dios lo que hace la ambición todo 💰 y 💰 sacó un niño del Olfanato para decir que es hijo de Liam anda Teabajar y Igual que tu macho Impostora
Gladys Dona
Realmente esta buenísima tú novela Escritora
Gladys Dona
Puro fuego 🔥
Gladys Dona
Me encanta Escritora que todo se resuelva rápido y tantas vueltas algunas Escritora lo hacen para alargar la novela pero no se dan cuenta que se pone monótona y repiten cada capitulo fragmento de lo que pasó y que pasa deja de leer y como ser YO anotó la Escritora y nunca más una novela con su nombre pero esta novela y las anteriores que leí con tú nombre me encanta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play