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Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amor prohibido / Ella Mayor Que Él
Popularitas:21.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Renata creyó que el peor error de su vida había sido amar a un hombre que jamás la quiso.

Durante tres años fue la esposa perfecta de Rodrigo, soportando humillaciones y sacrificios con la esperanza de que algún día él la mirara con amor. Pero la noche de su tercer aniversario descubre la verdad más cruel: su esposo la engaña con Daniela, su propia hermana, la mujer que desde niña le arrebató todo lo que alguna vez quiso.

Decidida a recuperar su dignidad, Renata pide el divorcio y jura no volver a depender de ningún hombre. Sin embargo, cuando cree haber perdido a la única familia que le quedaba, alguien inesperado comienza a sostenerla en silencio.

Adrián siempre estuvo ahí.

Quince años menor que ella. Hermano de su mejor amiga. El hombre al que jamás debería mirar.

Lo que Renata ignora es que Adrián lleva años enamorado de ella, observándola desde la distancia, esperando el día en que pudiera demostrarle que el amor no duele, no humilla y mucho menos traiciona.

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Capítulo 20

La enfermera los llevó al mostrador y les mostró el libro de registro, y Renata pasó el dedo por la última página hasta la línea de las nueve de la noche.

El renglón estaba ahí. Una firma torpe, ilegible a propósito, y un nombre escrito con letra apretada: Familiar — R. Ospina.

—¿Ve? —La enfermera bajó la voz—. No tiene sentido. Don Genaro no tiene sobrinos ni hermanos vivos, me lo dijo mil veces, que estaba solo en el mundo. Y de repente aparece un "R. Ospina" justo la noche que se pone mal.

Renata se quedó mirando el nombre falso, y sintió el frío subirle por la espalda. Alguien había llegado antes que ellos. Alguien sabía que iban a venir, sabía que el viejo iba a hablar, y se le había adelantado por unas horas. Y solo un puñado de personas sabía de esta visita: ella, Adrián, Téllez, y las enfermeras que le habían pasado la razón a Ospina.

La razón. Esa era la grieta. Téllez había mandado la razón hacía cuatro días. Cuatro días en los que alguien, en algún punto, se había enterado.

—Nos vamos —le dijo a Adrián en voz baja—. Ahora.

En el carro, Renata no habló hasta que salieron del pueblo y agarraron carretera abierta, donde nadie podía oírlos ni seguirlos de cerca.

—Nos están vigilando. —Lo soltó al fin, con las manos apretadas en el regazo—. Piénsalo, Adrián. Nadie sabía de Ospina hasta hace cuatro días. Téllez mandó la razón, y cuatro días después el hombre está en coma justo la noche antes de que llegáramos. Eso no es casualidad. Alguien está enterado de cada paso que damos.

Adrián apretó la mandíbula, con los ojos en la vía.

—Puede ser alguien del asilo. Alguien que oyó la razón y la vendió.

—O alguien más cerca. —Renata se giró hacia él, y de repente el miedo que sentía no era por ella—. Adrián, esto es más grande de lo que pensé. Mataron a mi mamá hace veinte años, encubrieron todo, y siguen dispuestos a matar por taparlo. Acaban de dejar a un viejo en coma para que no hablara. —Se le quebró la voz—. Y tú estás metido en el medio por mi culpa.

—Estoy metido porque yo quise.

—Pues no debiste. —Renata subió el muro de golpe, el reflejo de siempre, empujarlo lejos antes de que le pasara algo—. Esto no es tuyo, Adrián. No es tu mamá, no es tu pelea, no tienes por qué arriesgar el pellejo por una historia vieja que ni siquiera te toca.

—Renata—

—No. —Le tembló la voz—. Escúchame. Tú tienes veintiocho años, una empresa, una vida entera por delante. Yo no me voy a perdonar si por acompañarme en esto a ti te pasa algo. Ya bastante tengo con lo de mi mamá, no voy a cargar también con… —se le cerró la garganta— …contigo. Consíguele a Téllez lo que necesite y quédate al margen. Por favor. Es lo mejor.

Adrián frenó el carro a un lado de la carretera, tan de golpe que a Renata la echó hacia adelante contra el cinturón. Se giró hacia ella, y por primera vez desde que lo conocía de adulto, había algo parecido a la rabia en su cara.

—¿Otra vez? —La miró—. Otra vez con lo mismo. Cada vez que te acercas un centímetro, das dos pasos atrás y te escudas en que me estás protegiendo. Pero no me estás protegiendo a mí, Renata. Te estás protegiendo tú. Porque te aterra que a alguien le importes de verdad, porque no sabes qué hacer con eso, porque toda la vida te enseñaron que no lo merecías.

Renata se quedó sin aire.

—No es justo que digas eso.

—No, lo justo sería que me dejaras decidir a mí si quiero estar en tu pelea o no. —Adrián bajó la voz, y el enojo se le disolvió en algo más cansado—. Pero tú no dejas decidir a nadie. Decides sola que no vales, decides sola que vas a estorbar, y con eso ya crees que me estás haciendo un favor. —Volvió a mirar la carretera—. No me estás haciendo ningún favor.

Arrancó el carro y no volvieron a hablar en las tres horas de regreso.

Renata llegó a su apartamento agotada, con el corazón hecho un nudo y la certeza espantosa de que Adrián tenía razón en todo y de que ella no sabía cómo dejar de hacerlo.

Estaba metiendo la llave en la cerradura cuando una voz la detuvo.

—Renata.

Se giró. Al final del pasillo, apoyado en la pared junto a su puerta, estaba Rodrigo. Traía un ramo de flores en una mano —blancas otra vez, el muy torpe seguía sin entender que ni siquiera le gustaban las blancas— y dos vasos de café para llevar en la otra, y una cara de perro apaleado que Renata no le había visto en tres años de matrimonio.

—¿Qué haces aquí? —Renata se puso tensa—. ¿Cómo conseguiste mi dirección?

—Te traje café. —Rodrigo levantó los vasos, como una ofrenda—. Del que te gusta. Con canela, ¿ves? Me acordé de que te gusta con canela.

—Nunca me gustó con canela. —Renata lo miró con frialdad—. Le echabas canela al tuyo. Tres años y ni eso aprendiste de mí.

Rodrigo bajó los vasos, y por un segundo la máscara de arrepentimiento se le resquebrajó, pero enseguida la recompuso.

—Tienes razón. —Suavizó la voz, se hizo el humilde—. Tienes toda la razón. Nunca te presté atención, nunca aprendí lo que te gustaba, te traté como no debía. Por eso estoy aquí, Renata. Para arreglar las cosas. Para pedirte perdón de verdad. He tenido tiempo de pensar y me di cuenta de que fui un imbécil, de que lo que tenía contigo no lo tuve nunca con nadie, de que—

—No me interesa. —Renata terminó de abrir la puerta—. Buenas noches, Rodrigo. La próxima vez que quieras hablar, que sea a través de los abogados.

—Es sobre tu mamá.

Renata se quedó congelada con la mano en el pomo.

Rodrigo lo notó. Vio cómo se le tensó la espalda, cómo se detuvo en seco, y algo se le encendió en la cara, la satisfacción del que por fin encontró la carta que le faltaba.

—Ah. —Rodrigo dio un paso hacia ella, bajando la voz—. Con eso sí me escuchas.

Renata se giró despacio.

—¿Qué sabes tú de mi mamá?

—Sé cosas. —Rodrigo se encogió de hombros, saboreándolo—. De cuando murió. De lo que pasó de verdad esa noche. Cosas que tu papá lleva veinte años escondiendo y que yo, casado con la familia todos estos años, alcancé a oír donde no debía. —Levantó otra vez el café, con una sonrisa suave—. ¿Me dejas pasar, y hablamos? Un café nada más. Y te cuento lo que sé de tu mamá.

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Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no aparecen nuevos capitulos
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no hay mas capìtulos
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no hay mas capìtulos
Maria Gonzalez Gonzalez
bien dice el dicho "Dios los hace y ellos se juntan" bola de hienas 💩💩
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Ximena tu y tus prejuicios 🤔🤔🤔
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata será muy mensa si te dejas manipular por esa arpia de tu "hermana"
Maria Gonzalez Gonzalez
malditos miserables, son tal para cual 😡😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata no te desanimes y tú vive tu momento con Adrián, total la gente siempre hablará y depende de ti y de Adrián seguir juntos o no🤔
Maria Gonzalez Gonzalez
abusada Renata ahí tiene una buena pista sobre el accidente y muerte de tu mamá 🤔😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
ni tu sabes lo que es Rodrigo y ahí estás todo idiota para presionarla .....pero se les acabó su mensa , porque Renata es mucha mujer para ti idiota 🤔😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata con 43 años y Aguantado a un padre así, te casaste de 40 años con un don nadie, tu vales mucho Renata, no te dejes de ese par de imbeciles, tu vales más, mucho más 🤔❤️😍😂
Maria Gonzalez Gonzalez
ánimo Renata que ese colágeno se te está entregando solito ❤️😍❤️😍❤️😂
Maria Gonzalez Gonzalez
no te dejes Renata y llévate ese vestido y manda esa foto a tu abogado para meter el divorcio y dejarlo sin un quinto .😂😂😂
Maria Gonzalez Gonzalez
sueña iluso y verás lo que perdiste 🤔
Aligatica23
No vengo a decir nada feo de la novela autora, conozco tus obras son maravillosas, solo una cosa Renata es una mujer de 43 años que todavia se comporta como una chiquilla, no se que le puede tener miedo a esta altura, con razón el marido le vio la cara de idiota y la trataron como tal pero bueno es asi la novela
Maria Gonzalez Gonzalez
exelente inicio, interesante 🤔🙏
Mercedes Jimenez
que te pasa por qué lo alejas necesitas más apoyo en estos momentos
Mercedes Jimenez
esos son los que más cola tienen para pisar 😏 de Ben buscar
mariela
Renata no te soporto eso de alejar a las personas porque según tú el que se acerca lo dañan por su culpa y lo mejor es alejarse no me jodas.
mariela
Que diabólico es Octavio Cárdenas como buen abogado sabe cómo torcer la verdad y poner a Renata en una mentirosa para que nadie le crea así por revistas, prensa e internet la catalogan de loca obsesiva.
Mientras Adrian buscando y averiguando la vida de Roxana sale una foto de los amantes Octavio Cárdenas y Roxana como siempre lo han sido amantes.
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