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El CEO y la Bebé

El CEO y la Bebé

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Niñero / Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:430.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Vitória Tavares

Eduardo Belmont lo tiene todo: poder, dinero y el control absoluto de un imperio empresarial. Pero tras la muerte de su esposa, el hombre más temido del mundo corporativo se convirtió en una sombra. Se refugió en el trabajo, en noches vacías y en una frialdad que mantuvo a todos a distancia, incluida su propia hija.

Clara tiene apenas meses de vida y nunca ha sentido los brazos de su padre.

Cuando Alana llega a la mansión Belmont como niñera, lo único que espera es un empleo estable. Lo que encuentra es una casa llena de silencio, una bebé que necesita amor desesperadamente y un hombre que parece incapaz de sentir. Pero detrás de la mirada gélida de Eduardo, Alana descubre algo que nadie más ha visto: un corazón roto que todavía late.

Lo que comienza como un deber profesional se transforma en algo que ninguno de los dos puede controlar. Cada sonrisa de Clara los acerca. Cada roce accidental enciende algo prohibido. Y mientras Eduardo lucha contra lo que siente por la mujer que le devolvió la luz, alguien observa desde las sombras, dispuesta a destruir todo lo que Alana ha construido.

Entre la pasión que crece, los secretos que acechan y una obsesión peligrosa que amenaza con arrasar con todo, Eduardo tendrá que decidir: seguir escondiéndose detrás de su armadura de hielo... o arriesgarlo todo por el amor que jamás creyó merecer.

Una historia de segundas oportunidades, amor prohibido y la familia que el destino tenía reservada.

NovelToon tiene autorización de Vitória Tavares para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5 — Seis meses después

Seis meses.

Fueron necesarios seis largos meses para que Eduardo Belmont volviera a poner un pie en la empresa.

El imponente edificio de cristal del Grupo Belmont seguía tan grandioso como antes, pero algo había cambiado.

No el edificio.

Él.

El hombre que bajó del auto esa mañana ya no era el mismo que alguna vez sonreía al teléfono mientras hablaba con Eleonor entre una reunión y otra.

Ahora, Eduardo era puro hielo.

El traje azul oscuro perfectamente entallado, la corbata negra impecable y el reloj de lujo en la muñeca hacían de él la imagen perfecta del CEO poderoso.

Pero la mirada…

La mirada era fría.

Vacía y sin vida.

En cuanto entró al vestíbulo, todos los empleados guardaron silencio.

Algunos bajaron la cabeza en señal de respeto.

Otros simplemente observaban en silencio, sintiendo el aura pesada que lo rodeaba.

— Buenos días, señor Belmont — dijo uno de los directores.

Eduardo apenas asintió.

Sin sonrisa.

Sin respuesta.

El sonido de sus pasos resonaba sobre el mármol pulido mientras atravesaba el pasillo principal.

Cuando las puertas del elevador se abrieron en el último piso, Patricia Fonseca ya lo esperaba.

Elegante, con un vestido formal entallado y el cabello perfectamente arreglado, sostenía una carpeta con la agenda del día.

— Buenos días, señor Eduardo.

Lo miró con cierta cautela.

— Su primera reunión comienza en quince minutos.

Eduardo pasó junto a ella sin siquiera aminorar el paso.

— Cancélala.

Patricia parpadeó, sorprendida.

— ¿Señor?

Él entró a la oficina.

La sala enorme, rodeada de vidrios y con vista a toda la ciudad, parecía aún más fría esa mañana.

— Cancela todo lo que no sea urgente.

La voz salió firme y autoritaria.

— Hoy solo quiero reportes.

— Sí, señor.

Patricia asintió de inmediato.

Al cerrar la puerta, respiró hondo.

Todos comentaban que el CEO había vuelto diferente.

Más duro.

Más distante.

Y ella lo notó desde la primera mirada.

Eduardo se acercó a la ventana.

Las manos en los bolsillos.

La mirada perdida en la ciudad allá abajo.

Por un segundo, recordó a Eleonor sentada en ese mismo sillón, embarazada, esperándolo al final de la jornada.

El pecho se le oprimió.

Cerró los ojos.

Y enterró el recuerdo.

El resto del día lo consumieron reuniones rápidas, firmas y decisiones duras.

Eduardo parecía una máquina.

Sin pausas.

Sin emoción.

Sin humanidad.

Cuando cayó la noche, finalmente abandonó el edificio.

Pero en lugar de ir a casa, su celular vibró.

Pedro Villar.

— Ya es hora de salir de esa tumba, amigo.

La voz de su mejor amigo llegó del otro lado de la línea.

— Guilherme ya nos está esperando en el bar.

Eduardo permaneció en silencio unos segundos.

Luego respondió:

— Voy para allá.

El bar era uno de los más sofisticados de la ciudad.

Luces bajas.

Música elegante.

Copas de cristal.

Hombres de traje.

Mujeres impecablemente vestidas.

Un ambiente perfecto para quien quería fingir que nada dolía.

Guilherme ya lo esperaba en una mesa reservada, con un vaso de whisky en la mano.

— Por fin decidiste volver al mundo de los vivos — dijo el primo, intentando aligerar el ambiente.

Pedro esbozó una leve sonrisa.

— Ya estábamos empezando a pensar que te habías casado con la oficina.

Eduardo se sentó.

— Ahórrenselo.

La voz salió seca.

Pedro y Guilherme intercambiaron una mirada rápida.

Sabían que seguía destrozado.

El mesero trajo la bebida.

Eduardo dio el primer trago como si necesitara quemar el dolor por dentro.

— Tienes que vivir un poco — dijo Guilherme. — No puedes pasar el resto de tu vida encerrado en esa mansión.

La mandíbula de Eduardo se tensó.

— ¿Vivir?

Soltó una risa amarga.

— Esto no es vivir.

Levantó el vaso.

— Es distracción.

Pedro se inclinó un poco.

— A veces es exactamente lo que necesitas.

Y tal vez lo era.

Porque esa noche, entre copas caras, conversaciones vacías y mujeres interesadas, Eduardo descubrió una nueva forma de escapar.

No del mundo.

Sino de sí mismo.

Cuando volvió a casa ya pasaban las dos de la mañana.

La mansión estaba en silencio.

Doña Adelaide lo esperaba en la sala, sentada en un sillón.

— Señor Eduardo.

Él se aflojó la corbata.

— ¿Qué pasó?

Ella vaciló por un segundo.

— La pequeña Clara lloró mucho hoy.

El rostro de él se endureció.

— ¿Y?

— Parece que lo extraña.

Silencio.

Eduardo desvió la mirada.

— Tú la estás cuidando.

El ama de llaves lo miró con tristeza.

— Sí, la cuido.

Su voz salió suave.

— Pero necesita a su papá.

La frase quedó flotando en el ambiente.

Eduardo subió las escaleras sin responder.

Pero al pasar frente al cuarto de su hija, escuchó un pequeño quejido que venía de la cuna.

Se detuvo.

La mano quedó sobre la perilla.

Por un largo segundo.

Pero no entró.

Siguió caminando.

Y se encerró en su habitación.

Solo.

Una noche más.

1
Maria Luisa Cornara de Bodart
hermosa , hermosa hermosa 🥰😂☺️🤣😭🤭👏👏👏👏👏👏
Maria Luisa Cornara de Bodart
hermosa historia de Amor 🥰😂☺️🤣😭🤭
Maria Luisa Cornara de Bodart
no es fácil salir de un duelo ..
audelina barra guzman
otra vez te digo Rosi te pásate excelente bella historia gracias y bendiciones 🙏❤️
audelina barra guzman
si pero Patricia duro poco porque a Rosi no le gusta las mujeres falsas jajaja 🎉🍼
audelina barra guzman
abra otro Eduardo así de romántico 🥹❤️ es puro amor y hasta pienso que a Eleonora no fue tan grande su amor ❤️
audelina barra guzman
ya estoy llorando 🥹🥹🥹🍼🍼🍼🍼 Rosi segunda historia que leo tuya son excelente son preciosas te Felicito ❤️❤️❤️
YENIS MORENO
me encanta esta historia la verdad no tiene capitulo malo felicidades autora
audelina barra guzman
que lindo Eduardo ❤️❤️❤️❤️🎉🎉🎉🍼🍼🍼🥹
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ahora entendemos por qué Patricia no lo quería dejar ir 🫣🫣🤭😈
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Por fin la despidió, se había tardado bastante, desde la primera vez que lo amenazo lo hubiera hecho 😤
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Eso le pasa por pensar con la de abajo e involucrarse con cualquier loca 🤦🏼‍♀️😤
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Parece tonto él, que no tiene poder, una simple secretaria siempre lo amenaza que se va arrepentir y él no hace nada, ya la hubiera despedido 🤦🏼‍♀️🤬
Lucy alejo
muy buena me gustó felicidades a la autora
audelina barra guzman
bien excelente el amor todo lo soporta ❤️❤️❤️❤️❤️❤️
audelina barra guzman
Eduardo supongo que ya la despediste del trabajo a esa diabla 😈😈😈
audelina barra guzman
esa Patricia no se quiere ni un poquito no tiene dignidad zorrita
audelina barra guzman
está tóxica se ISO ilusiones sola porque Eduardo le dijo bien clarito que eso era solo sexo
audelina barra guzman
tuve miedo pensé que le reclamaría que no tiene apellido para entrar en su familia Felicidades 🎉
audelina barra guzman
Rosi porque no mandas una maratón son muy cortitos los capítulos 🤔🤔🤔
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