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La Mujer Que Nunca Encajo

La Mujer Que Nunca Encajo

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:64.5k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Una joven reservada y profesional trabaja en la empresa de la familia de su exnovio, soportando humillaciones constantes por no encajar en el ideal de “mujer perfecta”: dulce, sociable y complaciente.
Durante un evento corporativo, salva la vida de un misterioso hombre que ha sido atacado. Sin saber quién es realmente, lo ayuda a escapar y cura sus heridas.
Él desaparece… pero no la olvida.
Cuando finalmente va a buscarla, descubre que ella fue despedida injustamente. Y quienes la destruyeron… están más cerca de lo que cree.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 5

Bastian

Tres días.

Tres días escuchando a distintas empresas hablar sobre transporte, logística, contratos y promesas que, en su mayoría, sonaban vacías.

No era mi primera convención.

Y definitivamente no sería la última.

Pero esta… tenía algo distinto.

Mi interés era claro: necesitaba una empresa que realmente entendiera la Convención Internacional sobre la Compraventa de Mercaderías. Alguien que no solo hablara de envíos, sino de responsabilidad, seguros y cumplimiento real.

Alguien que no me hiciera perder el tiempo.

Los stands estaban llenos. Demasiado llenos.

Personas acercándose, sonriendo, ofreciendo servicios.

—Señor Kros, un momento.

—Bastian, tenemos una propuesta para usted.

—Solo cinco minutos…

Sonreí por cortesía.

Rechacé con elegancia.

Y seguí caminando.

Pero mi atención no estaba en ellos.

Estaba en otra cosa.

En las miradas.

En los movimientos.

En lo que no encajaba.

---

La noté.

Una mujer en uno de los stands.

No por su presencia… sino por su comportamiento.

Demasiado atenta.

Demasiado fija.

Seguí caminando como si no me hubiera dado cuenta.

Pero ya estaba alerta.

---

La multitud aumentaba.

Demasiadas personas.

Para un evento como este… no era normal.

Lo sería en una convención de videojuegos, quizá.

Pero no aquí.

No en transporte marítimo.

Algo no estaba bien.

---

Me dirigí hacia el auditorio, pero antes pasé frente a un stand que no reconocí.

Una mujer de unos cincuenta años lo lideraba.

Sonreía.

Amable.

Perfecta.

—Bienvenido —dijo con una voz suave, casi melosa—. ¿Le gustaría conocer nuestros servicios?

Me acerqué.

No porque me interesara.

Sino por el espejo detrás de ella.

Un pequeño detalle… perfectamente ubicado.

Lo suficiente para ver lo que pasaba a mis espaldas.

—Claro —respondí.

Ella comenzó a hablar.

Palabras dulces.

Bien estructuradas.

Vacías.

Mientras tanto…

Yo observaba.

Tres hombres.

Luego cuatro.

Moviéndose entre la gente.

Sin acercarse demasiado.

Sin perderme de vista.

Confirmado.

---

Eran más de las siete de la noche cuando ocurrió.

No lo vi venir.

Solo lo sentí.

Un corte.

Preciso.

Frío.

Algo se enterró en mi costado derecho.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.

Giré apenas.

Un joven.

No más de dieciocho años.

Sus ojos… vacíos.

Presioné la herida de inmediato.

Sin hacer escándalo.

Sin detenerme.

Y caminé.

Como si nada hubiera pasado.

---

Entré en una bodega cercana.

Cerré la puerta tras de mí.

Mi respiración se volvió más pesada.

La sangre empezaba a empapar la tela.

—Maldición…

Entonces…

Escuché una voz.

—¿Hay alguien ahí?

Me giré.

Y la vi.

---

Se detuvo en seco al verme.

Sus ojos se abrieron ligeramente.

No gritó.

No huyó.

Eso fue lo primero que noté.

Cabello castaño.

Ojos negros.

Profundos.

Y algo más…

Tristeza.

Una tristeza que no encajaba con el caos del momento.

—Está herido… —dijo en voz baja.

—No llames a nadie.

Silencio.

La tensión se instaló entre nosotros.

Podía ver el miedo en su postura.

Pero no en sus decisiones.

—Te ayudaré —dijo finalmente.

Y salió corriendo.

---

Regresó en menos de un minuto.

Con panfletos en la mano.

Y un botiquín demasiado grande para alguien que “no sabía”.

Se quitó su carnet y lo dejó a un lado.

Se colocó guantes.

Tapabocas.

Movimientos rápidos.

Decididos.

—No soy experta… —murmuró mientras abría mi chaleco— pero puedo hacer lo básico.

No respondí.

La observé.

De cerca.

Demasiado cerca.

Sus manos temblaban apenas.

Pero no se detenían.

—Perdón… —añadió antes de limpiar la herida.

El dolor fue inmediato.

Agudo.

Pero no dije nada.

Sus dedos eran cuidadosos.

Meticulosos.

Como si hacer bien eso… fuera importante.

Más de lo que debería.

---

Entonces escuchamos pasos.

Fuera.

Rápidos.

Desordenados.

Ella se quedó inmóvil un segundo.

Luego… siguió.

Como si nada.

—Ya casi… —susurró.

Mi mirada no se apartó de ella.

De su concentración.

De su silencio.

De la forma en que ignoraba el miedo para terminar lo que empezó.

---

Terminó.

Y me extendió una bolsa.

—Póngase esto —dijo—. Es una camisa de la empresa.

Blanca.

Con logo.

—Puede cubrirlo con la chaqueta.

Asentí.

Me dio espacio.

Se giró.

No preguntó.

No dudó.

---

Cuando terminé, guardé la camisa ensangrentada en la bolsa.

Ella se acercó a la puerta.

Miró.

Escuchó.

Esperó.

—No hay nadie.

Abrió.

Y me miró.

—Vamos.

---

Caminamos por el pasillo.

En silencio.

Pero la tensión seguía ahí.

Latente.

Pesada.

Llegamos a la salida de emergencia.

—Desde aquí puede salir sin llamar la atención —dijo.

La miré.

Un segundo más de lo necesario.

—Gracias.

Asintió.

Y dio un paso atrás.

Como si no quisiera estar ahí más tiempo del necesario.

---

Pero antes de irme…

Tomé su carnet.

Sin que lo notara.

Nina Galen.

El nombre quedó grabado en mi mente.

---

Salí.

Llegué a mi auto.

Y conduje directo al hospital.

---

No pasó mucho tiempo antes de que mi madre apareciera.

Y, por supuesto…

Sofía.

Y mi padre.

—No llevas ni un mes en el país —dijo mi madre, preocupada— y ya ocurre esto.

—No es grave —respondí.

—Claro que lo es —replicó.

Sofía cruzó los brazos.

—Deberías volver a pagar a tus “orangutanes” para que te cuiden.

Solté una leve risa.

—Tal vez.

---

Pero mi mente no estaba ahí.

No estaba en el hospital.

No estaba en el dolor.

---

Estaba en ella.

En la única persona que no huyó.

En la única que se quedó.

---

Nina Galen.

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yennifer rodriguez
Felicidades segunda novela de su autoria, y me encantó su trama es completa, la mayoría de las personas o personajes deberían ser así audaces capaz de enfrentar.. No de lo mismo la protagonista frágil qué le pasa de todo a esperar el hombre que lo puede todo.. Realmente mostrar novelas así vale la pena leer.. Gracias por tu tiempo y dedicación para todos tus lectores 😍🙏
yennifer rodriguez
👏👏👏
Zonia Guzman
Nunca se supo quien lo hirió la primera vez cuando lo encontró nina
Zonia Guzman
Y la tonta de nona todavía. Lo defiende y le dice a bastian que no le haga nada como tonta la muchachita
Zonia Guzman
Que estúpida
Zonia Guzman
Esa estúpida no se que tanto hace en la calle en vez de cuidarse solo da problemas
Zonia Guzman
Ya esta como aburrida tanta seguridad y nada que. Pueden contra ese loco
Zonia Guzman
Ahora falta que la secuestren y. Pierda el bb,
Zonia Guzman
Yo creo que ya esta embarazada
Zonia Guzman
Que susto
Graciela Saiz
porque adoptar si pueden tener hijos propios, 🤷,. excelente 👏 gracias autora 👏 me encantó 👏👏
Zonia Guzman
Esa si más tonta como no déjalas pruebas en otro lado ya esta como aburrida
Zonia Guzman
El loco ese le hizo algo
Graciela Saiz
no tenían ya seguridad 🤷
Zonia Guzman
El malo debe ser Damián me imagino
Zonia Guzman
Pero esa si. Mucha tonta dejarse. Manipular así
Zonia Guzman
Vieja estúpida
Zonia Guzman
La foto de cánula nada que ver no tiene presencia
Zonia Guzman
Lindo
Zonia Guzman
Bonita la protagonista
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