Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Mansion Laurent 3
Cuando el duque finalmente salió de la mansión, Kayla ya estaba subiendo al carruaje.
—¡Duque Laurent! ¡Apúrese!
Benjamin aceleró el paso.
—Lady Kayla...
Subió al carruaje y se sentó frente a ella.
Apenas comenzaron a avanzar, el duque tomó aire.
—Debemos hablar.
Kayla asintió inmediatamente.
—Claro.
Se acomodó en su asiento y comenzó a hablar.
—Estuve pensando en las donaciones. Creo que podríamos organizar mejor la entrega si primero clasificamos las cosas según la zona. También podríamos utilizar los puertos más cercanos para evitar...
Benjamin levantó una mano.
—Eso podemos hablarlo mañana.
Kayla se quedó callada.
—Ah.
Lo miró.
—Entonces... ¿de qué quiere hablar?
Benjamin permaneció serio durante unos segundos.
—Es importante que comprenda algo.
—¿Qué cosa?
—Las personas de este ducado pueden comenzar a hablar si usted y yo nos acercamos demasiado.
Kayla parpadeó.
—¿Hablar?
—Sí.
—¿De nosotros?
Benjamin asintió.
—Somos dos personas con títulos importantes. Debemos tener cuidado con nuestra conducta.
Kayla lo miró fijamente.
[¿Tiene novia?]
La pregunta apareció en su cabeza de inmediato.
Luego pensó en otra posibilidad.
[¿Esposa?]
—¿Tiene novia?
Benjamin negó rápidamente.
—No.
—¿Esposa?
—Tampoco.
Kayla inclinó la cabeza.
—¿Entonces qué problema hay?
Benjamin suspiró.
—No es tan sencillo cuando dos personas con títulos comienzan a acercarse.
Kayla lo observó.
—¿Está enamorado de alguien?
Benjamin se quedó completamente quieto.
—Lady Kayla...
—¿Sí?
—No deseo hablar de eso.
Kayla entrecerró los ojos.
[¡Aquí hay drama!]
Y ahora quería saberlo todo.
—¿Está enamorado?
Benjamin permaneció en silencio.
—¿De verdad está enamorado?
—No quiero hablar del tema.
—¿Es alguien de su familia?
—No.
—¿Una noble?
Benjamin miró por la ventana.
—El peso de mi título y las expectativas de la sociedad hacen difícil expresar ciertos sentimientos.
Kayla dejó de hablar.
Lo observó atentamente.
[Espera...]
Su mente comenzó a unir las piezas.
Frank.
¿Por qué Frank la había dejado viajar sola hasta la mansión de un hombre soltero?
¿Por qué Benjamin era tan cuidadoso con ella?
¿Por qué hablaba constantemente de la sociedad?
¿Por qué parecía existir una razón tan importante para no acercarse a alguien?
Y entonces apareció una posibilidad.
Kayla abrió ligeramente los ojos.
[¡Ah!]
Miró discretamente al duque.
[¿Y si le gustan los hombres?]
De pronto, todo parecía tener sentido.
[¡Eso explicaría muchas cosas!]
Pensó en Frank.
[Frank jamás me habría dejado ir sola a la mansión de un hombre soltero si pensara que podía pasar algo.]
Luego volvió a mirar a Benjamin.
[Además, este hombre es demasiado correcto.]
Y recordó sus palabras.
[“El peso de mi título. La sociedad. Es difícil expresar mis sentimientos.”]
Kayla sintió una punzada de comprensión.
[Quizás en esta época eso sea todavía peor.]
Aunque aquel mundo tuviera magia, seguía siendo una sociedad extremadamente tradicional en muchas cosas.
Y si Benjamin había tenido que alejarse de alguien que amaba por miedo a lo que dirían los demás...
Kayla sintió pena por él.
No quiso presionarlo.
Pero necesitaba confirmar algo.
—Duque Laurent.
Benjamin la miró.
—¿Sí?
—Solo quiero preguntarle dos cosas.
El hombre dudó.
Finalmente asintió.
—Está bien.
Kayla habló con cuidado.
—¿Se alejó de una persona que quería por lo que diría la sociedad?
Benjamin permaneció en silencio.
Su mandíbula se tensó ligeramente.
Finalmente...
Asintió.
Kayla sintió que su teoría acababa de confirmarse.
[Lo sabía.]
Luego hizo la segunda pregunta.
—¿Fue por el peso de su título que no pudo expresar lo que sentía por esa persona?
Benjamin volvió a asentir.
Kayla se quedó callada.
Ya no quiso preguntar nada más.
[Entonces realmente debió sufrir.]
Miró por la ventana.
Pensó en lo difícil que debía ser vivir en una época donde las personas podían tener que ocultar una parte tan importante de sí mismas por miedo a perder su posición, su familia o su reputación.
[Qué injusto.]
No conocía los detalles.
Ni quién era aquella persona.
Ni qué había ocurrido entre ellos.
Y tampoco iba a obligarlo a contárselo.
Si él no quería hablar, lo respetaría.
Benjamin, mientras tanto, la observaba en silencio.
Al verla tan seria, pensó que finalmente había comprendido lo que intentaba explicarle.
[Al fin.]
Creyó que Kayla había entendido que debía ser cuidadosa.
Y, en cierto modo, sí.
Solo que por razones completamente diferentes.
El carruaje continuó avanzando hasta llegar al puerto.
Cuando bajaron, el ambiente cambió inmediatamente.
La brisa marina era mucho más intensa.
Las luces del puerto comenzaban a reflejarse sobre el agua.
Había barcos entrando y saliendo.
Marineros trabajando.
Comerciantes transportando mercancías.
Y el sonido constante de las olas acompañaba todo el lugar.
Kayla abrió los brazos.
—¡Me encanta!
Benjamin la observó.
—¿No está cansada?
—Sí.
Kayla sonrió.
—Pero estoy feliz.
Finalmente se sentaron a comer en un lugar desde donde podían contemplar el mar.
Kayla probó el primer plato y sus ojos se iluminaron.
—¡Está delicioso!
Benjamin sonrió ligeramente.
—Me alegra.
Y, poco a poco, la tensión de la conversación anterior desapareció.
Kayla comenzó a hablar de la ayuda.
De los productos.
De las personas que recibirían las donaciones.
Después pasó a contarle algunas cosas divertidas de la mansión Fletcher.
Terminó hablando de Frank.
Y de cómo probablemente volvería con Francis.
Benjamin la escuchaba.
De vez en cuando respondía.
Y Kayla volvió a reír.
Reía con facilidad, como siempre.
Sin fingir.
Sin pensar demasiado.
Sin preocuparse por las normas.
Benjamin la observó durante un momento.
Había esperado que después de aquella conversación ella estuviera incómoda.
Pero no.
Kayla seguía siendo exactamente la misma.
Alegre.
Espontánea.
Directa.
Y completamente despreocupada.
Ella levantó su copa.
—Duque Laurent.
—¿Sí?
—Mañana tenemos mucho trabajo.
Benjamin asintió.
—Lo sé.
Kayla sonrió.
—Entonces coma bien.
Él arqueó una ceja.
—¿Por qué?
—Porque mañana vamos a mover medio ducado.
Benjamin soltó una pequeña risa.
Y Kayla sonrió satisfecha.
[Quizás no quiera hablar de lo que pasó.]
[Está bien.]
[Algún día, si quiere contarlo, lo hará.]
Mientras tanto, ella pensaría en cómo ayudarlo sin invadir su privacidad.
Aunque, por supuesto, seguía completamente convencida de una cosa..
[Definitivamente a este hombre le gustan los hombres.]
Y con esa conclusión equivocada, Kayla continuó cenando tranquilamente frente al mar, mientras Benjamin no tenía la menor idea del malentendido que acababa de instalarse en la cabeza de su nueva huésped.
Dos bombas sexuales🤭👏👏