Lía fue obligada a casarse cuando tenía 20 años, casamiento por beneficio, por dos años trato de funcionará, de que sea lo más normal posible
El día que firmo el papel de divorcio fue el día que los conoció, Damiano, Dante y Rocco, los dueños del país, los Voloco, quien la reclamarán como suya desde el primer momento enseñándole que vale muchísimo
¿Podrán ser felices?
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No sos mi tipo
Llego al Hotel, a la hora que acordamos, una hermosura sin lugar a dudas, me acerco a la mesa entrada
Conserje- Señora Benetti, aquí tiene la tarjeta, habitación 2204
Asiento aun sin poder creer, "Señora Benetti" suena linda, suena a algo verdadero que hoy se logrará, en el elevador acomodó mi vestido, mi cabello, aguantó la emoción, Las puertas del elevador se abren, camino lento escuchando mis propios pasos, mi propia respiración, mi propio latido, llego frente a la habitación 2204, paso la tarjeta con mano temblorosa, escucho el clik. La puerta se abre, respiró profundo y entró, pero no es lo que me esperaba
Un tacón rojo en el suelo, un bolso de marca que no es mío, un vestido azul como el que traigo puesto, una camisa blanca
Me abre equivocado de habitación
Al mirar a la cama veo que si es la habitación, Renzo en medio de sus dos mejores amigas, las que siempre le decían que debía tratarme mejor, que era bella, que era especial por aguantarlo, cuantas veces no se habrán reído de mí como ahora, Renzo levanta la vista y me regala una sonrisa, una qué jamás obtuve y ahora la veo
Renzo- miren quien llego, la esposa perfecta
Los tres se ríen
Valentina- La señora Benetti, cuidado y no nos corra
Martina- que sucede se aburrió de limpiar
Vuelven a reírse, cada risa me martiria mi oído, dos años siendo eso, la esposa perfecta, la que jamás preguntaba, la que no se metía, no hablaba, no molestaba, la sirvienta de la casa, un mueble más y ahora me doy cuenta, siempre fui eso
Renzo se levanta solo en bóxer, abre el cajón de la mesa de noche y me tira tres papeles
Renzo- él divorció, fírmalo, ya viste que no eres mi tipo Lía, bueno jamás lo hubieras sido, mírate- dice señalando de arriba a abajo- no eres bella, no tienes bonito cuerpo, solo sirves para ser un mueble, un arreglo más, bueno para arreglo no llegas
Risas y más risas, tal vez lo merezco, dos años y jamás busque nada, siempre me conforme mientras él metía en la casa a sus dos amigas y amantes, Martina se levanta en ropa interior, me extiende una lapicera
Martina- ya firma señora perfecta, sin tanto drama, comprobaste que Renzo si se calienta con las indicadas
Renzo- Lía, amor, ¿Viste? Esto es una mujer de verdad, saben divertirse, saben prender fuego una cama, Vos, en cambio...- Niega con la cabeza- Vos no podés ni encender un fósforo, dos años, Lía, ni una chispa, no sos mi tipo, Firmá el divorcio, ya llamé a mi abogado, firmas, te vas, te doy lo que acordamos, la casa no, obvio, pero dinero suficiente hasta que te consigas otro hombre que te trate como mueble, digo para que no extrañes
Sonrió, una sonrisa pequeña y peligrosa, agarró la lapicera, los papeles, firmo, última firma como señora Benetti, estira la mano y terminó arrojando los papeles en su cara
- Tenés razón, Renzo, no soy tu tipo, Pero vos tampoco sos el mío, te vas a arrepentir de creer que soy un mueble, los muebles, cuando los tirás... a veces vuelven y te caen encima
Doy media vuelta, tacones firmes sobre la alfombra, abro la puerta, aunque antes de salir lo vuelvo a mirar
- Disfruten su trío barato, yo ya me aburrí de obras de teatro malas
Cierro con educación y decencia, bajo por el elevador, entrego la tarjeta al encargado y salgo, afuera una llovizna leve, de las que caen cuando más las necesitas, Sonrió y esa sonrisa termina siendo real, una carcajada, el que me ve seguro piensa que estoy loca y lo estoy
Dos años siendo la esposa perfecta, la de catálogo, teniendo la casa en orden, con buen aroma, sus camisas planchadas, la cena lista, jamás interferir en sus cosas, jamás pedí nada, pero ahora sin más resulta que ser buena es ser una tonta, que ser una buena esposa no ayuda, mientras yo mantenía la casa en orden, él se iba a divertir con sus amigas, mientras yo lo esperaba y mendigaba amor, él se divertía y se burlaba de mí
- Qué tonta fui- seco mis lágrimas de risa, me enderezó- no hay mal que por bien no venga
Me acerco al coche, el chófer no dice nada, me lleva en silencio a la supuesta casa que compartíamos, subo derecho a la habitación de huéspedes, una maleta donde entra la ropa, un bolso donde cabe el famoso dinero de acuerdo, bajo y el chófer se acerca
Chofer- tengo permiso de llevarla a donde pida señora como último acto de su esposo
- Gracias por tus servicios, pero prefiero que ya no sepa donde estaré, permiso
Salgo a la calle, camino hasta la esquina, así de esquina en esquina, un taxi ni siquiera pasa, suerte la mía, veo unas luces
Hostal Doña Jujeña
Decido entrar, mi dinero no alcanzará para algo cinco estrellas, pero cualquier lugar es mejor que estar con Renzo
Señora- Buenas en que la puedo ayudar
- Buenas busco una habitación, la más simple que tenga no pretendo mucho
Señora- tengo una, por aquí
Me lleva a un pasillo, a una puerta, en verdad es pequeño, un baño, una cama, un placard, una mesa con dos sillas y un sillón, más que perfecto porque es mío, pagó y firmó, desempaco y me siento en la cama, el reloj me marca las 10:45 pm
- Me cansé de ser la esposa perfecta, la niña perfecta, la hija perfecta, desde pequeña todo lo debía hacer bien ya no más, estoy soltera y lo voy a celebrar
Me ducho, el vestido azul al basurero no quiero algo que me recuerde una mentira dicha por Renzo, seguro que cuando lo compre se imaginaba a Valentina o Martina en él
Sacó un vestido negro, escotado, medio muslo, me maquillo sencillo, veo en el celular que tengo un boliche cerca iré a celebrar que estoy sola, ironía de la vida, casado dos años y aún sigo siendo virgen, a quien le cuente eso se reiría en mi cara
- Bien llego el momento de alocarse