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Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Multi-reencarnación / Amor tras matrimonio / Época / El Ascenso de la Reina / Completas
Popularitas:162k
Nilai: 5
nombre de autor: Liora Valcendra

Morí anciana, después de gobernar el reino cincuenta años como reina regente: la mujer más poderosa que ha visto esta corte. Y desperté de golpe con dieciséis, el día en que el rey lee el decreto de mi boda.
Lo recuerdo todo. En mi vida pasada tomé a un sexto príncipe sin nombre ni futuro y, con mis propias manos, lo convertí en rey. Me pagó con la traición. Así que lo enterré y goberné en su lugar medio siglo.
Mi hermana Rosalía también renació. Y cree que el secreto de mi poder fue el hombre. Por eso corre a arrodillarse ante el rey para quedárselo.
Pobre tonta. Nunca entendió nada. Al trono no lo hizo el príncipe. Lo hice yo.
A mí me casan con Adrián, el cuarto príncipe: el favorito del rey, envenenado en secreto por la reina, agonizando mientras toda la corte espera la noticia de su muerte. Me miran con lástima, como si me mandaran a un entierro.
No saben que acaban de entregar al príncipe moribundo a la única persona capaz de salvarlo. Sé de medicina. Sé de venenos. Y esta vez no pienso levantar a un traidor: voy a coronar al hombre que todos dieron por muerto.
Quédate con tu príncipe, hermana. Yo hago reyes.

NovelToon tiene autorización de Liora Valcendra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Capítulo 15 — La visita de los tres días

(Escena del príncipe Damián y de Rosalía.)

Al día siguiente, antes de que amanezca, Damián ya está en pie, aseado y listo para la visita a casa de sus suegros.

Para lucirse ante el marqués de Montenegro se ha puesto una casaca de terciopelo azul zafiro, mandada hacer días atrás. Antes de la boda, de la magra asignación que le llega de palacio, apartó a duras penas cincuenta escudos para encargarla a medida.

En palacio siempre vivió con estrecheces. Aunque por rango le correspondían una renta mensual y las ropas y joyas propias de un príncipe, los chambelanes con mando se las escamoteaban en silencio. Sin poder, sin nombre, se pasó los años leyendo caras ajenas, sin nadie que lo respaldara, tragándose las humillaciones con los dientes rotos y la sangre por dentro.

Creía que esa sería su vida entera.

Pero desde que se firmó el decreto de matrimonio, esos mismos lacayos que lo miraban por encima del hombro dieron media vuelta de golpe. Hasta le devolvieron, por propia iniciativa, la renta que le habían robado.

Damián lo tiene muy claro: todo se debe a que va a casarse con la hija legítima de la casa Montenegro, y a que ahora tiene por suegro al marqués Bernardo, un hombre con el ejército en la mano. Al fin y al cabo, hasta la reina y el heredero le guardan miramientos.

Por eso hoy, en la visita, Damián está decidido a quedar bien ante el marqués.

—Alteza. —Rosalía sale de la alcoba y, al verlo sentado junto a la ventana con un libro, le sube a los labios una sonrisa tierna—. ¿Desde cuándo estás levantado? ¿Por qué no me has llamado?

Damián deja el libro, se pone en pie y la rodea con el brazo, con un gesto de lo más natural.

—Anoche acabaste agotada. Quería que durmieras un poco más.

Rosalía se ruboriza y patalea, con fingido enfado.

—¡Alteza!

Damián la mira a la cara y no puede evitar pensar que, si la primera mitad de su vida fue tan amarga, quizá el cielo le compensa ahora con una esposa perfecta. Hermosa sin discusión, de buena casa, y con un suegro que empuña la espada del reino. Puede que su destino, a partir de aquí, se reescriba entero.

Con ese pensamiento, le toma la mano y suaviza aún más la voz.

—Vamos. No hagamos esperar a tus padres.

Rosalía asiente. Y, como quien no quiere la cosa, deja caer:

—El príncipe Adrián está enfermo. A lo mejor hoy mi hermana vuelve sola a casa.

Casarse con un enfermo que ni siquiera puede moverse por sí mismo condena a Isabela a una vida de humillaciones. No ya a caminar del brazo de su marido: le costará hasta dejar un solo hijo. Un destino de viuda en vida.

Algo se remueve en Damián.

—Rosalía… ¿no envidias a tu hermana?

—¿Envidiarla? —Rosalía finge sorpresa—. ¿Por qué?

—Se ha casado con el hijo predilecto del rey. En el palacio del príncipe Adrián todo es de lo mejor…

—El favor que se ve por fuera no siempre es favor de verdad. —Rosalía levanta la mano para cortarlo, con esa bondad tan convincente en la voz—. El príncipe Adrián es tan endeble que el rey lo compadece, y eso es lo natural. No envidio a mi hermana. Yo solo deseo un marido de cuerpo sano, que envejezca a mi lado y me llene la casa de hijos y nietos.

¿Que en el palacio del príncipe Adrián todo es de lo mejor? Menuda ironía. En ese palacio lo que sobra son ojos vigilando en cada rincón, reglas en cada rincón, y trabas y desprecios en cada rincón.

El príncipe Adrián ya le repugna a la reina de por sí. E Isabela, encima, el día mismo de su boda desafió a la gente de la reina, y al día siguiente la desairó no yendo a rendirle homenaje. Una insolencia así solo puede acrecentar el odio de la reina. A Isabela le esperan malos días. ¿Cómo iba Rosalía a envidiarla?

Damián, ajeno a lo que ella piensa, se conmueve con esas palabras hasta no saber qué hacer, y le aprieta la mano.

—Rosalía, poder casarme contigo es la mayor suerte de mi vida.

Rosalía baja los ojos con una sonrisa suave y esconde la ambición que le arde en el fondo.

"Si un día llego a ser reina, también será mi suerte", se dice sin voz.

Los dos toman los regalos, escogidos con cuidado, y suben al carruaje rumbo a la casa Montenegro.

La marquesa Ofelia sale a recibirlos desde lejos y se cuelga del brazo de su hija, deshecha de cariño.

—Rosalía, ¿cómo estás? ¿Todo bien desde la boda? ¿Nadie te ha dado disgustos? ¡Me tenías con el alma en un hilo…!

—¿Y de qué había que preocuparse? —interviene el marqués Bernardo, grave—. Rosalía se ha casado, no ha ido a la guerra.

Por los ojos de Damián cruza una sombra, pero enseguida habla con respeto:

—Tranquilícese, señora. Yo cuidaré de Rosalía, la protegeré, la trataré como a un tesoro. En toda mi vida no le fallaré.

Ofelia tuerce apenas la boca y responde con un gruñido tibio.

"Ni a ti mismo puedes protegerte —piensa—, ¿y vas a proteger a Rosalía? Con que no la arrastres a los disgustos, me doy por contenta."

Pero se acuerda de ese sueño premonitorio que le contó su hija, y se traga las palabras. Sabe que, si Damián tuviera de verdad la más mínima ocasión de aspirar al trono, cualquier frase que suelte hoy podría servirle mañana de pretexto para vengarse. Así que, por muy poco que le guste esta boda, Ofelia manda igualmente disponer buen vino y buenos platos para el matrimonio.

—Madre, ¿mi hermana no ha vuelto? —Rosalía gira la cabeza y no ve a Isabela por ninguna parte.

Salieron el mismo día para casarse; lo lógico es que vuelvan el mismo día.

—Isabela no ha venido —contesta Ofelia, seca.

—Andará ocupada cuidando del príncipe Adrián, y no habrá podido escaparse. —El marqués intenta suavizar la cosa, y con la mirada le indica a su mujer que mida lo que dice.

Ofelia pone mala cara, pero calla.

—Puede que mi hermana solo piense en atender al príncipe y ni se acuerde de que hoy tocaba volver a casa. —Rosalía sonríe con fingido pesar—. Al fin y al cabo, ayer la reina la mandó llamar por decreto, y ni siquiera tuvo tiempo de presentarse ante ella…

—¿Qué has dicho? —Ofelia se sobresalta y muda el color—. ¿Isabela desobedeció un decreto de la reina?

Rosalía aprieta los labios y asiente, con la cara algo pálida y la voz baja.

—Ayer la reina montó en cólera. Yo…

—¿Te lo hizo pagar la reina a ti? —Ofelia le toma las manos, angustiada, y la revisa de arriba abajo por si tiene alguna herida—. ¿Qué le pasa a Isabela? ¿Cómo… cómo se atreve a desobedecer un decreto? ¿Es que quiere hundirnos a todos?

1
Jessy Grey
me encanta esta protagonista que no se deje de la Reyna y de nadie
Lucelus Acuña
no tiene sentido si dice que Isabela lo mato y gobernó ella sola
Ingrid R
Maravillosa novela cautivanty cautivante novela e
Ingrid R
Verdaderamente magnífica esta novela! Tiene de todo un poco.
Felicidades autora. 🙏🤗🌹🌹🌹
Omori
Muy buena historia, gracias, algunos detalles se le escaparon, cómo por que y como sus disque sirvientas sabían artes marciales y tenía guerreros sombra, fuera de y otros detalles, estuvo bien llevada.
Omori
Hay que celebrar, ha nacido el heredero 🧨🎉🧨🎉🧨🎉🧨🎉🧨🎉
Omori
Ambos son muy buenos reyes y que sean gemelos.
Omori
No hay nada más bello que la espera de un hijo y más cuando ambos se aman, se respetan y se complementan en todo y no habrá quien los separé aunque lo intenten
Omori
A pasado la seremonia de coronación y es más importante su amor que un reino. Felicidades 🫂
Omori
Hasta que el abrió los ojos e hizo algo bueno para el reino. Ahora si, Adrián e Isabel ya nadie los mueve.
Omori
Obtuvieron lo que ellos sembraron, el general que una vez fue su padre nunca dió la cara por Isabela, las dejo que hicieran maltrato y demás, es tan culpable cómo ellas, no tiene cara para reclamar. 🎉🧨🎉🧨🎉🧨 Seguro el Rey, va a pasar la corona a Adrián 👑 VIVA EL REY VIVA LA REINA 👑 LARGA VIDA A LA PAREJA REAL.
Omori
Ahí van las buconas, dales una buena arrastrada. Les digo la pareja perfecta, ahora van a ser cuñadas y hermanas.🧨🧨🧨🧨🎉🎉🎉🎉🎉
Omori
Guau que cambio tan drástico ha dado la historia, de una vida a otra felicidades ha roto uno de los cliché más repetido, hasta el hecho de que el hermano no le dirige la palabra, sino se dedica a la prueba y luego la explicación, el reencuentro será más emotivo y fraternal.
Omori
Teníamos razón es la princesa perdida y gracias a que Adrián tenía bien puestos los pantalones 👖 y los huevos en su lugar, serán la pareja imperial, nada ni nadie los va a separar. En su cara desgraciados busgueses. jajajaja
Omori
Estoy llorando 😭😭😭😭😭😭😭😭 quien no quiere un esposo o esposa así, los hay uno quizás cinco en un millón. La novela es fantasía pero me llegó como ninguna 😂😂 gracias 🫂 autora, ne hizo el día tan hermoso.
Omori
Ella es la princesa, está poniendo a prueba al principe heredero, si la merece o no, si su respuesta fuera que acepta, habría guerra.
Omori
Si es Isabela, va a ser su mayor apoyo, sera invencible
Omori
Las primas unidas jamás serán vencidas, siiiiiiiii 🎊🎊🎊🎊🎊🎇🎇🎇🎇🎇🎆🎆🎆🎆🎉🎉🎉🎉🧨🧨🧨👏👏👏👏👏👏👏
Omori
Y ahora qué, lo bueno que el Rey esta vez no sé dejó mangonear, bravo por él. 👏👏👏👏👏👏
Omori
👍👍👍👍👍👏👏👏👏😄😄😄😄😄Ha vuelto a ganar, las estrellas 💫 lo dijeron, no hay otra igual.
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