En su primera vida, ella muere de una enfermedad. Pero renace en un mundo nuevo, con posibilidades mágicas de cambiar su destino.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Ducado Lovelace 2
Lila apoyó con cuidado dos dedos sobre la muñeca del duque.
Su pulso era irregular.
Por momentos acelerado.
Por momentos tan débil que casi desaparecía.
Frunció ligeramente el ceño.
Aquello no era normal.
Levantó la vista hacia el mayordomo.
La dulzura de su voz seguía allí.
Pero ahora estaba acompañada por la firmeza de una profesional.
—Necesito los registros médicos del duque.
El hombre dudó.
Lila continuó sin apartar la mirada del paciente.
—También necesito saber exactamente qué le ocurre.
El mayordomo permaneció inmóvil.
Como si no supiera cuánto podía revelar.
—Yo...
No alcanzó a terminar la frase.
Desde la cama se escuchó una voz grave, áspera por el dolor.
—Fuera...
El duque respiró con dificultad antes de continuar.
—Salgan...
Los músculos de su mandíbula permanecían tensos.
—Los dos.
El mayordomo reaccionó de inmediato.
—Sí, mi señor.
Realizó una reverencia y caminó hacia la puerta.
Convencido de que la joven maga lo seguiría.
Pero no fue así.
Cuando el mayordomo cruzó el umbral...
Lila levantó una mano.
La puerta se cerró sola con un suave golpe.
Un delicado círculo mágico apareció apenas un instante sobre la madera.
El cerrojo giró por sí solo.
El mayordomo, desde el otro lado, quedó completamente inmóvil.
Dentro de la habitación, el duque abrió ligeramente los ojos.
Su mirada ámbar se clavó en ella.
Un profundo gruñido escapó de su garganta.
Era evidente que no deseaba que permaneciera allí.
Lila ni siquiera respondió.
Simplemente acercó una silla hasta el borde de la cama.
[Está sufriendo demasiado.]
[No puedo perder tiempo discutiendo.]
Apoyó nuevamente una mano sobre su muñeca.
Con la otra comenzó a reunir maná.
Un suave resplandor blanco apareció alrededor de sus dedos.
Al principio era apenas una pequeña luz.
Pero, poco a poco...
Fue creciendo.
El brillo iluminó toda la habitación.
La oscuridad provocada por las cortinas cerradas desapareció bajo aquella cálida luz.
El duque volvió a tensar los músculos.
Como si intentara resistirse.
Lila habló con una voz tan tranquila que casi parecía un susurro.
—No se esfuerce. Solo quiero ayudarlo.
Él no respondió.
Su respiración seguía siendo agitada.
Lila cerró lentamente los ojos.
Y dejó que el maná fluyera.
Nunca antes había utilizado tanta magia de una sola vez.
La energía atravesó sus brazos como un río desbordado.
Podía sentirla recorrer cada rincón de su cuerpo.
[Es muchísimo...]
[Pero...]
[No puedo detenerme.]
Su magia comenzó a extenderse por todo el organismo del duque.
No buscaba únicamente aliviar el dolor.
Primero examinó cuidadosamente cada parte de su cuerpo.
Tal como le habían enseñado.
Y tal como ella misma había aprendido observando a los médicos durante tantos años.
El tiempo comenzó a perder importancia.
Los minutos pasaban lentamente.
El sudor apareció sobre la frente de Lila.
Su respiración también comenzó a acelerarse.
El enorme flujo de maná consumía rápidamente sus reservas.
Nunca había llegado tan lejos.
[Resiste un poco más...]
[Por favor...]
[Puedo sentir que el dolor está disminuyendo.]
La luz blanca continuó envolviendo la habitación.
Pasó media hora.
Luego cuarenta minutos.
Finalmente...
Casi una hora después...
La tensión en el cuerpo del duque comenzó a desaparecer.
Sus manos dejaron de aferrarse con fuerza a las sábanas.
El ceño, que había permanecido fruncido durante todo ese tiempo, empezó a relajarse lentamente.
Su respiración recuperó un ritmo mucho más estable.
Lila abrió despacio los ojos.
Lo observó con atención.
[Se calmó...]
El hombre seguía profundamente agotado.
Pero el sufrimiento que antes deformaba cada uno de sus gestos había desaparecido casi por completo.
Por primera vez desde que había entrado en aquella habitación...
El duque parecía descansar.
Pocos segundos después...
Se quedó dormido.
Un sueño profundo.
Tranquilo.
Sin sobresaltos.
Lila dejó escapar el aire que llevaba tanto tiempo conteniendo.
—Qué alivio...
Murmuró casi sin voz.
Intentó ponerse de pie.
Pero apenas lo hizo, sus piernas temblaron.
Tuvo que apoyarse en el borde de la cama para no caer.
[Usé...]
[Demasiado maná.]
Una fuerte sensación de agotamiento recorrió todo su cuerpo.
Recordó entonces el largo viaje.
Había pasado casi un día entero en el carruaje.
Había dormido muy poco.
La misión anterior también había terminado apenas unas horas antes de partir.
Y ahora acababa de gastar la mayor cantidad de magia de toda su vida.
Todo el cansancio acumulado cayó sobre ella de golpe.
Intentó mantenerse despierta.
[Primero...]
[Debo avisar...]
Pero sus párpados pesaban demasiado.
Buscó una silla cercana.
No llegó.
Su cuerpo se dejó caer lentamente junto a la cama.
Apoyó los brazos sobre el colchón sin siquiera darse cuenta.
La última imagen que vio fue el rostro tranquilo del duque, que continuaba durmiendo en paz.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
[Al menos...]
[Ya no le duele...]
Segundos después, vencida por el agotamiento, Lila también se quedó profundamente dormida junto a la cama del hombre al que acababa de conocer.
Al parecer es ella su única medicina y creo que no la. dejara ir tan fácilmente