Un día crees que todo va bien, pero al siguiente día todo puede ser diferente.
Debo estar soñando, me repito constantemente, sin embargo creo que debo de ir aceptando mi tonto destino, aunque sea terrible, es y será mi vida después de todo.
Recuerdo claramente el día antes de que mi infelicidad llegara, yo era una joven normal con una vida normal.
Acababa de cumplir 17 años, recuerdo cómo toda mi familia llegó a despertarme con tanto cariño cantándome la típica canción de cumpleaños, luego me mostraron un pastel de frutas con chocolate que partí, después fuimos a pasear y a buscar mi regalo. Todo era muy bonito.
Finalmente toda mi tragedia comenzaba cuando contemplaba un hermoso atardecer por mi ventana. Mi padre se acercó a mi y me dijo "¿Te imaginas que estuvieras comprometida?", no podía dejar de reír mientras pensaba en lo absurdo que sonaba eso. Hasta que mi padre comenzó a llorar y se culpaba a sí mismo diciendo que por su culpa me había comprometido con un príncipe.
Creo que fue ese momento cuando mi vida comenzó a dar un giro completo, no podía imaginarme estar comprometida a mis tiernos 17 años con un desconocido....
"¿Quién será él? ¿Cómo será?" pensaba en cada momento.
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Capítulo III: ¿es un trato?
-Jajajajajaja- el Rey se ríe de lo que dije- por su puesto que tendrás un anillo, y muchas cosas más, tu boda será la más espléndida de todas, no debes preocuparte por nada de esas cosas.
-Oh, jeje, muchas gracias, supongo -aún tengo miedo, pero siento que puedo entrar en confianza - Disculpe, ¿qué va a pasar con mi familia?
-No los volverás a ver
Comienzo a llorar, ni si quiera me había despedido, no estoy lista para dejarlos así como si nada.
-No-tengo coraje, miedo y desesperación- yo no dejaré a mi familia, ¡no me casaré si ellos no van conmigo!
-¿Me estás retando?
-¡Sí! A donde vaya irá mi familia.
Decido enfrentarme con el Rey cara a cara, parece un hombre muy apuesto, fuerte y masculino, ojalá y su hijo sea tan bien parecido como él. Él tenía el cabello castaño claro de largi hasta los hombros y con unas cuantas rastas, ojos azules, nariz larga y recta, barba corta y la mandíbula muy marcada. El Rey también me está viendo fijamente, pero no parece enojado ni molesto, más bien le parece gracioso.
-Ahora sé que hice una buena elección al elegirte como esposa de mi hijo. Eres tan mandona como tu padre te describió, jajaja.
-¡¿Qué?! ¿Así me describió? Y yo que pensé que era una dulzura de niña. -digo en tono burlón
-En un futuro serás buena reina -me sonríe como si ya fuera un padre para mí- tu familia podrá acompañarte a Ksnki si así lo deseas y podrás vivir con ellos por un determinado tiempo. ¿Te parece?
-Bueno, ya que supongo que no se puede cancelar este absurdo matrimonio, yo...acepto ese acuerdo.
El Rey frota un anillo que lleva y de pronto dos de sus hombres aparecen. Él les habla en otro idioma, uno que no logro comprender. Yo como no comprendo que es lo que hablan, me pongo a analizar mi alrededor.
Los dos hombres vestían de una manera muy extravagante y anticuada para el siglo, llevaban una capa negra con capucha en forma de pico, una camisa color azul marino que tenía como mangas una armadura muy rara, y el pantalón era hecho de algún metal. Además portaban armas de todo tipo como espadas, pistolas, palos y algunas otras que no podía distinguir. En su oreja derecha tenían un pendiente negro pequeño en forma de equis, llevaban muchos anillos y cadenas y tenían una enorme cantidad de tatuajes y piercings.
El Rey llevaba una túnica verde militar con capucha, una corona de plata de guirnalda, un pantalón muy flojo de color blanco, muchos anillos, cadenas, el pendiente de equis de lado derecho y un cetro.
Finalmente los tres hombres me dirigen la mirada y un guardia se me acerca.
-Prepárese señorita, vamos a modificar el transporte.
Sólo afirmo con la cabeza intentándo mostrarme madura, aunque no sé a qué se referían con "modificar". De pronto todo empieza a girar tan rápido que me cuesta darme cuenta de que está girando y se estira quedando de una manera circular, lujosa, cómoda y de cristal. Ya no es un carro lujoso, ahora es una...¿bola?
Los hombres matones muestran su huella digital en un cristal y aparece una puerta en donde entra Diana, mamá y papá.