Emily es la hija del Alfa de la manada Luna gris, del reino Silver Moon, uno de los cinco reinos que rigen en el mundo. Su vida ha sido la de una esclava. Cuando nació, su madre murió, y su padre, el Alfa Mauro, la culpó por ello y jamás la aceptó como su hija.
Durante la cumbre del Reino Silver Moon, es atrapada por el enemigo y llevada a un lugar desconocido. Allí, conoce a un hombre con una presión autoritaria que la hace temblar, sin imaginarse que él se convertirá en su pareja destinada.
Draven es el Rey Alfa del reino Shadow Moon, un reino enemigo de Silver Moon. Es un rey audaz que gobierna con rigidez, y nadie se atreve a traicionarlo, ya que quienes lo hacen sufren la peor de las muertes.
Ahora que la ha encontrado, no dejará que se la arrebaten. Emily es suya, la única con la que será un dócil y obediente cachorro. Quienes se atrevan a querer quitársela sufrirán su ira.
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La cumbre del Reino
Emily vive en la manada Luna Gris. Su madre, la Luna de la manada, falleció cuando ella nació, lo que le ganó el odio de su padre. A pesar de ser hija de Alfa, Emily es tratada como una esclava. Su padre nunca se ha encargado de ella, por lo que Emily vive y viste como una sirvienta, trabajando día y noche en la mansión Alfa.
Allí, sirve a todos los habitantes, sobre todo a la pareja elegida de su padre, Luna Liliana y su hija Gina. Ellas dos se encargan de hacerle la vida imposible.
Todas las mañanas, Emily se levanta antes que los demás para tener tiempo de realizar sus actividades y así poder tener un momento para ella. Esa mañana no fue diferente. Después de ducharse y ponerse sus ropas viejas y gastadas, se dirigió a la cocina para preparar el desayuno de todos.
— Emily —escuchó que la llamaban.
Se giró y se encontró con Aldo, el hijo del Beta de la manada.
—Buenos días, joven Aldo —saludó con cortesía.
—Ya te dije que solo me llames por mi nombre, deja las formalidades —Aldo se colocó cerca de la barra desayunadora y la observó lentamente. A pesar de su ropa gastada, notó que Emily tenía un lindo cuerpo, con curvas muy bien proporcionadas.
—¿Ya despertó tu loba? —preguntó.
—Emily, ¿ya está el desayuno? —Gina entró al comedor interrumpiendo la conversación, luciendo elegante y sexy.
—Sí —respondió Emily de inmediato.
Gina era una chica muy guapa, con cabello rubio, ojos azules y curvas más desarrolladas que las de Emily, a pesar de ser dos años menor.
—¿Qué esperas para servir? Ya estamos todos en el comedor —dijo con autoridad.
Emily se tensó, sabiendo que al Alfa Mauro no le gustaba esperar, pues siempre tenía mucho trabajo que atender, ya que Luna Gris era una de las manadas más grandes y poderosas del Reino Silver Moon. Empezó a servir los platillos que había preparado en una bandeja y se apresuró al comedor. Al llegar, comprobó que Gina no había mentido, todos estaban allí.
—¿Por qué carajos tardaste? —se escuchó la gruesa voz del Alfa Mauro.
Emily trató de controlar sus temblores, bajó la mirada y comenzó a servir a cada uno de los presentes.
—Disculpe, Alfa —dijo en un susurro apenas audible.
—Tus disculpas no sirven de nada —murmuró Liliana.
—Alfa, nos llegó una invitación —habló el Beta Charlie, entregándole un sobre al Alfa Mauro.
El Alfa lo abrió y, al leerlo, una sonrisa se dibujó en su rostro. Sus ojos marrones se iluminaron; era una invitación que había estado esperando por muchos años.
—Nos invitaron a la cumbre del Reino —dijo mirando a su Luna—. El Rey licántropo está en búsqueda de su pareja predestinada, su Reina —continuó, y luego miró a su hija, Gina.
—Es mi oportunidad —Gina habló con emoción.
—Por supuesto, eres la única digna de ser la pareja del Rey licántropo del Reino Silver Moon —dijo Liliana.
Emily solo escuchó en silencio. Gina era hija de un Alfa y una Luna, por supuesto que tenía una gran oportunidad. Además de ser hermosa y heredera de la manada más grande del reino, si no resultaba tener la bendición de la Diosa Luna, Emily podía apostar que el Rey la tomaría como pareja elegida.
—Bien, debemos irnos, tenemos mucho que hacer antes de partir —el Alfa Mauro se puso de pie, al igual que el Beta Charlie y Aldo.
Los tres hombres se marcharon sin más para terminar con todo lo pendiente antes de irse a la cumbre del Reino.
—¿Qué crees que haces? —Gina miró a Emily—. ¡Muévete! ¡Tienes que preparar mi equipaje! —ordenó con altanería.
—Sí, señorita Gina —dijo Emily. Así era como debía llamarla. A pesar de ser medias hermanas, para todos Gina era la hija del Alfa Mauro y ella solo una esclava.
—¡Esto sabe asqueroso! —gritó Liliana.
Emily palideció y miró a Luna Liliana. Cometer un error en el desayuno tendría graves consecuencias.
—¡Te dije que no agregaras sal a mis alimentos! —volvió a gritar Luna Liliana.
—Yo no… —trató de defenderse Emily, pero antes de que terminara su frase, Luna Liliana se levantó de su asiento y le arrojó el plato en la cara.
—¿Te atreves a contradecirme? —siseó, colocando ambas manos en su cintura.
Emily bajó la mirada y negó con la cabeza ante su pregunta. Decir una sola palabra sería un castigo peor que tener comida en su rostro.
—Limpia todo y después subes a empacar nuestras maletas.
Liliana y Gina se marcharon. Emily comenzó a recoger la mesa, observada por Sofía, la pareja del Beta Charlie, quien siempre la trataba con amabilidad.
—Tienes que ser fuerte, Emily —dijo Sofía con ternura—. ¿Ya despertó tu loba? —preguntó.
Emily solo negó.
—Su despertar sería tu salvación, solo así podrás encontrar a tu pareja destinada y librarte de este infierno —agregó Sofía.
Emily la miró y suspiró. A esas alturas, perdía las esperanzas de que su loba despertara.
****
El viaje llegó más pronto de lo esperado. Irían en un jet privado que el mismo Rey licántropo había enviado para el Alfa de la manada. Emily tuvo que ir como sirvienta personal de la familia, así que sus planes de tener unos días de descanso fueron arruinados.
Durante todo el trayecto, tuvo que estar atenta a lo que todos necesitaran, especialmente a Luna Liliana y Gina, quienes no la dejaban descansar.
—Muero por llegar, mi loba está muy ansiosa —dijo Gina—. Papá, creo que siente a nuestra pareja —agregó, mirando a su padre, quien estaba sentado a su lado.
—Eres digna de ser una Reina, mi pequeña —respondió el Alfa Mauro, acariciando la cabeza de Gina.
Emily estaba lejos, pero alcanzó a ver aquel gesto que aún le dolía profundamente. Siempre había anhelado una muestra de afecto así por parte de su padre.
Llevó una mano a su pecho, sintiendo unas punzadas dolorosas que le cortaban la respiración.
—¿Emily? ¿Estás bien? —Aldo no dudó en levantarse de su asiento y acercarse a ella.
—Sí —susurró Emily. El dolor seguía ahí, pero era tolerable.
—¡Emily! —gritó Luna Liliana.
Emily dio un respingo, se levantó de inmediato y corrió hacia Luna Liliana para recibir sus órdenes.
******
El viaje finalizó al llegar al lugar de la cumbre de Alfas, el palacio del Rey Alfa, ubicado en la capital Silver Moon. Para llegar, fueron escoltados en lujosos vehículos por la guardia personal del Rey. Gina se sentía como una reina y su loba estaba más ansiosa de lo normal.
Emily iba en uno de los vehículos, sintiendo todavía esas punzadas en el corazón. El calor en su cuerpo aumentaba, era la primera vez que se sentía así, pero no servía de nada decírselo al Alfa Mauro, pues él simplemente la ignoraría.
Al bajar del vehículo, se maravilló con el palacio. Nunca lo había visto en persona; era mucho más grande que la mansión donde vivía, incluso más que la manada Luna Gris. Los escoltaron hasta las habitaciones de los invitados. Por supuesto, a ella la presentaron como una simple sirvienta, por lo que le dieron un cuarto con el resto del personal.
Emily ayudó a Gina a desempacar y a prepararse para la cumbre que se celebraría esa misma noche. Sería Luna Llena, el momento especial para encontrar a tu pareja predestinada.
—¿Dónde está el vestido blanco? —preguntó Gina.
—¿El vestido blanco? —susurró Emily asustada.
Emily retrocedió al ver cómo el rostro de Gina se llenaba de rabia. Debía huir en ese momento, pero sabía que hacerlo solo complicaría más las cosas.
Gina se acercó a paso firme, le dio una fuerte bofetada y después la jaló del cabello y la tiró al suelo, dándole unas cuantas patadas en las costillas.
—¡Eres una maldita inútil! ¡Arruinaste todo! —dijo mientras seguía pateándola.
Emily no hizo nada por defenderse. No tenía caso, pues la única vez que lo intentó, su propio padre, el Alfa Mauro, la castigó severamente. La golpeó y la encerró en los calabozos de la manada Luna Plata por dos semanas, sin comida ni agua.
Cuando Gina se cansó de golpearla, Emily seguía en el suelo, inmóvil pero consciente. Ya no gritaba ni lloraba, y eso era lo que más hacía enojar a Gina.
—¡Largo! —le ordenó dándole otra patada.
Emily se levantó como pudo y salió de la habitación. No fue al área de sirvientes; quería irse lejos. Se adentró en el bosque, corrió lo más rápido que pudo, sin importarle el dolor de los golpes que Gina le había dado.
Sin darse cuenta, tropezó con una rama, cayó y rodó hasta golpearse la espalda con una roca. Ahogó su grito de dolor, todo se volvió oscuro para Emily.
—Despierta, despierta, Emily, nuestra vida apenas comienza.
Emily abrió los ojos con sorpresa. La voz vino de lo más profundo de su ser. ¿Fue un sueño? Se sentó en el suelo de tierra. Sus costillas y su espalda le dolían. Miró a su alrededor y solo había árboles; al mirar hacia arriba, vio que ya era de noche.
No quería regresar al palacio.
—No, vuelve —escuchó la voz de nuevo.
—¿Quién eres? —preguntó nerviosa.
—Noah —dijo aquella voz femenina—. Lamento haberme demorado en despertar —agregó con tranquilidad.
—No importa, ya estás aquí —respondió Emily con la voz quebrada.
- Regresemos, puedo sentir a nuestra pareja cerca – Dijo Noah con determinación.
bendiciones a la autora estoy a la espera del siguiente capitulo ❤️🙏