Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Huida 2
El amanecer apenas comenzaba a teñir de gris el cielo cuando Sienna Gray abandonó el último camino que llevaba hacia la capital.
Había cabalgado durante gran parte de la noche.
El caballo que había tomado de los establos de la mansión Gray respiraba con fuerza, pero aún podía continuar. Sienna lo había elegido con cuidado no era el más vistoso, ni el más rápido, pero sí uno resistente.
Lo había preparado todo durante días.
La ropa sencilla que ahora llevaba puesta no parecía la de una noble. Era la de una joven del pueblo una falda oscura, una blusa simple y una capa de viaje.
El cabello lo llevaba recogido con una cinta sencilla.
Sin joyas.
Sin adornos.
Sin nada que revelara que pertenecía a la familia Gray.
Mientras guiaba al caballo por un sendero rodeado de árboles, repasaba mentalmente su situación.
[Los Gray ya deben haber notado mi ausencia.]
No eran especialmente atentos con ella, pero el caballo faltante en los establos no pasaría desapercibido mucho tiempo.
Y si el duque Julian Bridge había decidido visitar la mansión… las cosas seguramente se habrían vuelto aún más complicadas.
Sienna suspiró suavemente.
—Espero que no haya sido hoy…
Si el duque descubría que ella había desaparecido justo antes de la visita, probablemente lo tomaría como una ofensa.
Pero quedarse habría sido peor.
Su mente volvía una y otra vez a la misma conclusión
No podía confiar en los Gray.
Si el compromiso fracasaba, ellos necesitarían un culpable.
Y Sienna siempre había sido la persona más fácil de sacrificar.
Por eso había decidido huir antes.
Mientras el caballo avanzaba lentamente por el camino rural, Sienna pensaba en su siguiente destino.
El sur parecía la mejor opción.
Había escuchado que en los pueblos comerciales había trabajo para gente capaz.
No como noble.
Pero sí como escribiente, guardia, o incluso ayudante en algún puesto administrativo.
Sus conocimientos de su vida anterior podrían ser útiles.
Y lo más importante…
Estaría lejos de la familia Gray.
Y lejos del duque Bridge.
Sin embargo… no era la única persona moviéndose por esos caminos.
A varios kilometros de distancia, un grupo de tres hombres avanzaba por otro sendero.
Vestían ropas sencillas, pero sus movimientos revelaban experiencia.
Eran hombres de Sarco Gray.
—El viejo está furioso —dijo uno de ellos mientras revisaba las huellas en el camino.
—Claro que lo está.. Esa chica era la única que podía salvarlo del duque.
El tercero se agachó para observar el suelo.
—Aquí.
Los otros se acercaron.
—Las huellas del caballo van hacia el sur.
El primero escupió al suelo.
—Entonces vamos hacia el sur.
El segundo soltó una risa desagradable.
—Cuando la encontremos… el lord dijo que no tengamos demasiadas consideraciones.
El tercero asintió.
—Mientras la traigamos viva.
Los tres volvieron a montar y continuaron la persecución.
Pero no eran los únicos.
Mucho más atrás, otro grupo seguía la misma ruta.
Sus caballos eran mejores.
Sus movimientos más disciplinados.
Y su líder era Ronan.
El hombre del duque observaba el camino con calma.
Uno de sus compañeros habló
—Hay más huellas.
Ronan ya lo había notado.
—Tres caballos.
—¿Los hombres de los Gray?
—Probablemente.
Ronan miró el horizonte.
—Entonces tenemos competencia.
El otro hombre sonrió.
—¿Los detenemos?
Ronan negó con la cabeza.
—No.
Volvió a mirar las huellas.
—Déjenlos buscar primero.
El hombre frunció el ceño.
—¿Por qué?
Ronan respondió con tranquilidad.
—Porque los hombres desesperados cometen errores.
Luego añadió
—Y nosotros no.
Mientras tanto, completamente ajena a todo esto, Sienna había detenido su caballo cerca de un pequeño arroyo.
El sol ya se alzaba sobre los árboles.
Sienna dejó que el caballo bebiera mientras ella se sentaba sobre una roca.
Sus músculos estaban cansados.
Pero su mente seguía alerta.
Miró el mapa sencillo que había comprado en el pueblo.
—Si sigo este camino… Podría llegar a una pequeño pueblo en tres días.
Era un buen plan.
Un plan prudente.
Un plan que aumentaba sus probabilidades de sobrevivir.
Pero algo dentro de ella seguía inquieto.
No sabía exactamente por qué.
Quizás era solo instinto.
Ese mismo instinto que en su vida anterior le había salvado la vida muchas veces.
Le decía que las cosas rara vez eran tan simples.
Y tenía razón.
Porque en ese mismo momento… dos grupos distintos la estaban buscando.
Uno la perseguía por desesperación.
El otro… por algo mucho más complicado.
Y en el pueblo, el duque Julian Bridge observaba un mapa en su escritorio mientras escuchaba informes.
Luego levantó la mirada lentamente.
—Interesante.
Apoyó un dedo sobre la ruta hacia el sur.
—Así que elegiste ese camino.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
No era una sonrisa amable.
Era la sonrisa de un hombre que disfruta un desafío.
—Corre todo lo que quieras, Sienna Gray…
Sus ojos oscuros brillaban con determinación.
—Veamos cuánto puedes huir.