Después de años de dedicación a su carrera como modelos en París, Louise y Elodie Venâncio regresan a Brasil para Navidad, ansiosas por reencontrar a la familia y a sus antiguos amores: Romeo y Bernardo. Sin embargo, lo que debió ser un dulce reencuentro se convierte en un juego de miradas, provocaciones y sentimientos sin resolver: los hombres están comprometidos, pero la atracción entre ellos y las hermanas sigue siendo intensa.
Entre fiestas familiares, cuidados a los sobrinos y planes para abrir su propia agencia de modelos, Louise y Elodie descubren que el corazón no se controla. Cartas antiguas, encuentros inesperados y coqueteos peligrosos revelan deseos secretos, pasiones guardadas y conflictos entre amor, celos y madurez. Ahora tendrán que decidir hasta dónde están dispuestas a llegar para conquistar a quienes siempre amaron, mientras equilibran carrera, familia y emociones a flor de piel.
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Capítulo 19
La cirugía de extirpación de un tumor abdominal terminó antes de lo previsto, y agradecí a Dios por ello. Tan pronto como la paciente fue llevada a la habitación, le di toda la misión a Cris, y corrí contra el tiempo. Pasé por el hotel y pagué por todo, incluso lo de Cris, y corrí. Subí al taxi que estaba parando frente al Copacabana Palace, dejando a la mujer atrás, insultándome.
Romeo - Aeropuerto, amigo, corre, y duplico la tarifa.
El hombre sonrió de oreja a oreja. Ni siquiera conté el dinero. Tomé la valija doblada y prácticamente la arrojé a su cara. Él dijo algo sobre Dios, y espero que haya orado para tener un vuelo directo a São Paulo. Me detuve en la ventanilla, jadeando.
Romeo - São Paulo, ahora.
La chica solo me dijo que estaba saliendo uno en un minuto.
Romeo - Necesito entrar en ese. Llamo a la policía, al Papa, soy médico, y necesito salvar a una persona.
Ella mira la pantalla y sonríe, diciendo que me dio una mejora a primera clase, y dejé una enorme propina, y ella pide mi teléfono. Digo que no lo sé de memoria, y corrí hacia la pasarela de embarque. Un señor entra tan despacio, que tengo ganas de patearlo, pero no podía hacer eso.
Esperé, esperé, hasta que se sentó, qué lindo, y voy a mi asiento, orando para que el vuelo despegue pronto, y Dios no me abandonó. En una hora y media, bajo llamando a Carlos Eduardo.
Cadu - Son las dos de la mañana.
Romeo - Me importa un carajo, haz que pueda entrar en tu casa, sin ser visto por tu suegro, dime dónde está la habitación de Elodie.
Cadu - Estás bromeando, ¿verdad?
Betina - Voy a dejar la puerta abierta.
Romeo - Te amo, cuñada.
Betina - Más te vale ser bien convincente en tu excusa, y hacer feliz a mi hermana.
Romeo - Lo prometo.
Cadu - Y me vas a pagar por esto.
Romeo - Te voy a romper las piernas, y ahí te agradezco.
Cadu - Vete a la mierda.
Cuelgo y Cadu me manda la ubicación de la habitación de Elodie. Entro en mi coche que dejé en el aeropuerto, y corrí, nunca corrí tanto en coche. Detuve el coche en el espacio de garaje. Betina ya había dicho que Louise salió escondida, y puse el coche en su espacio.
Y fui hasta el balcón de Elodie. Cómo voy a subir, no sé, pero voy a hacerlo. Oigo un ruido, y me escondo, pero era Edu con una escalera.
Cadu - Idiota, cómo vas a subir, si te pillan, has invadido mi casa.
Romeo - Ve rápido, o vas a despertar a todos con tu bocaza.
Él lleva la escalera así que piso en el balcón, y me da un dedo del medio, le doy otro a él. Entro sin hacer ruido. Betina dejó mismo la puerta del balcón de su habitación abierta, estaba a media luz, y coloco su regalo, y mis bolsas que ni había notado que estaban en mis espaldas, dejo en el sillón y voy hasta la puerta principal y la cierro con llave.
Me siento en la cama de Elodie, ella duerme abrazada a alguna cosa, mi carta, ella leyó, paso la mano por su rostro.
Coloco los cabellos largos detrás de la oreja, Elodie se despierta, y yo le tapo la boca.
Elodie - Humm.
Romeo - No grites, por favor.
Ella niega con la cabeza cubriéndose con la sábana, quito la mano de su boca.
Elodie - Cómo entraste aquí.
Romeo - Salté tu balcón.
Elodie - Necesitas irte.
Romeo - No voy a ningún lado, te amo.
Elodie me mira, y una lágrima corre de su ojo, la seco.
Elodie - ¿Qué dijiste?
Romeo - Amo, desde siempre, amo ahora, y después y después.
Me levanto, para ir al sofá a coger el regalo, y golpeo el pie.
Romeo - Ay, mierda.
Elodie - Jajaja, Romeo.
Romeo - Ay, creo que me he roto el dedo.
Elodie, se levanta sonriendo con la mano en la boca, y enciende la luz de la habitación.
Romeo - Ay, Elodie, es en serio.
Elodie me coloca sentado, y quita mi zapato y media.
Elodie - Jaja, fue solo un golpe, mira.
Ella mueve mi dedo.
Romeo - Ay, porra.
Elodie tapa mi boca, y no consigo no mirar, sus senos a la vista, perfectos, en una camisola rosa bebé toda transparente, y la braga igual, Elodie, quita la mano de mi boca y va hasta la puerta, pero estaba cerrada.
Romeo - Cerré la puerta, toma.
Muestro la llave y ella vuelve, desfilando lindamente.
Romeo - Estás completamente linda.
Elodie abre los ojos, y corre para coger el hobby y se lo pone, su rostro gana un color lindo, me acerco a ella cojeando y ella sonríe, la agarro besando su boca, apoyándola en la pared.
Elodie - Romeo.
Romeo - Te quiero, te amo.
Elodie - También te amo.
Nos besamos perdiéndonos en la boca uno del otro, hasta que alguien golpea la puerta.
Louis - Hija.
Elodie - Mi padre, escóndete en el armario.
Voy cojeando, cojo mis cosas todas, y me escondo, pero olvidé el zapato, Elodie abre la puerta, y el padre entra furioso.
Louis - Tu hermana, ¿dónde está?
Elodie - No sé, padre, ella salió, pensé que ella te avisó a ti.
Mi padre mira alrededor.
Louis - ¿De quién es este zapato?
Trago seco.
Elodie - El zapato... creo que las chicas lo escondieron del Edu.
Louis - Hum, si pillo a tu hermana, juro, que la desheredo, Elodie.
Elodie - ¿Ya llamaste para ella?
Louis - Ya sí, varias veces, voy a llamar de nuevo.
Mi padre me besa.
Louis - Estás bien, estás roja.
Elodie - Estoy sí, solo con mucho sueño, voy a llamar también, te amo padre.
Mi padre pasa por la puerta, pero da una última mirada, en la habitación, y yo cierro la puerta, colocando la mano en el pecho, y Romeo sale del armario.
Romeo - Pensé que iba a morir.
Elodie - Solo tú, tú estás con la ropa de hospital ¿no quieres tomar un baño?
Romeo - ¿Puedo?
Elodie - Voy a coger una toalla, ven.
Él va cojeando, y yo acabo sonriendo.
Romeo - Eso ríe mismo.
Romeo entra en el baño, y yo entrego una toalla a él, me siento en la cama mirando el paquete en el sofá, luego él sale lindo del baño.
Se arrodilla apoyado en la cama mirándome, cojo la toalla y seco los cabellos de él.
Elodie - Está oliendo a frutos rojos.
Romeo - Tú tienes el mejor olor del mundo.
Él coge la carta y me mira.