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No Me Iba a Morir por Ti

No Me Iba a Morir por Ti

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Enfermizo
Popularitas:34.2k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

Ximena Reyes creyó que su matrimonio con Víctor Rivas era lo único que le quedaba después del accidente que la dejó en cama. Pero la verdad era mucho más cruel: su esposo no solo tenía una amante, también había escondido un hijo con ella, había tomado control de su empresa y estaba esperando el momento perfecto para deshacerse de Ximena sin dejar pruebas.

Encerrada en su propia casa, vigilada, debilitada y sin poder mover las piernas, Ximena parecía no tener salida.

Hasta que entendió algo.

Víctor podía quitarle el teléfono, sus documentos, su dinero y hasta su cuerpo.

Pero no podía quitarle la cabeza.

Con ayuda de su mejor amiga Nadia, un médico frío que parece saber más de lo que dice y las grietas que empiezan a abrirse entre sus enemigos, Ximena decide dejar de suplicar.

Si su esposo quería verla muerta, primero tendría que verla levantarse.

Y esta vez, cada mentira, cada golpe y cada traición iba a cobrarse con intereses.

NovelToon tiene autorización de VivianMansano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Capítulo 20

Yareli regresó antes del mediodía.

Su voz subió desde la sala, brillante, imposible de esconder.

—Marisol, ya puedes descansar. Mañana Toño entra al colegio. Ya no va a andar corriendo por toda la casa.

Marisol respondió con un alivio demasiado real.

El niño había vuelto loco a todo el servicio.

Yo esperé unos minutos.

Luego llamé:

—Yareli, sube un momento.

—Voy, Xime.

Entró con el documento en la mano, todavía sonriendo.

—Mira. Salió todo. Registro temporal aprobado, validación del comité y carta para el colegio.

Tomé los papeles.

Los revisé despacio.

No porque me importara Toño.

Porque quería que ella se calmara.

Que creyera que el momento importante ya había pasado.

—Muy bien —dije—. Guárdalos en el cajón.

Yareli obedeció.

Iba a salir cuando solté la frase.

—Tus papás vinieron.

Su espalda se puso rígida.

—¿Mis papás?

—Sí. Trajeron naranjas.

La cara se le borró.

—¿Qué te dijeron?

—Que tu hermano se casa. Que tú prometiste pagar la casa, la camioneta, la boda y el dinero para la novia.

—Mi mamá inventa cosas.

—Dos millones.

Yareli apretó los dedos.

—Xime, no le hagas caso. Mi mamá siempre exagera.

—También dijo que hace poco les mandaste más de doscientos mil para poner una fonda.

El color se le fue.

Justo entonces, Víctor entró.

—¿Qué doscientos mil?

La escena quedó perfecta.

Yareli en medio del cuarto.

Víctor en la puerta.

Yo en la cama, enferma, preocupada, inocente.

—No es nada —dijo ella rápido—. Mi mamá vino a pedir dinero y se puso a hablar de más.

—Pregunté qué doscientos mil.

Víctor no gritó.

Eso era peor.

Cuando Víctor hablaba bajo, ya estaba calculando cuánto le habían tocado el bolsillo.

—Yo ahorré —balbuceó Yareli.

—¿Con tu sueldo?

Me metí con cuidado.

—Víctor, no te enojes. A lo mejor se los prestaron.

Él no me miró.

Sus ojos seguían clavados en ella.

—¿Quién te prestó doscientos mil?

Yareli abrió la boca.

No salió nada.

Yo suspiré.

—Además, ella maneja muchas cosas de la empresa, ¿no? Tal vez recibió algún bono o comisión.

La palabra empresa cayó como una piedra.

Víctor giró la cabeza hacia mí.

—¿Qué quieres decir?

—Nada. Solo que si sus papás creen que tiene dinero, quizá es porque la vieron moverse con más de lo normal. No digo que haya hecho algo malo.

Eso era exactamente decirlo.

Yareli lo entendió.

—Xime, ¿por qué dices eso?

—Porque me preocupa —respondí con dulzura—. Si tus papás vienen a pedir dos millones, Víctor tiene derecho a saber de dónde creen que los vas a sacar.

Víctor avanzó un paso.

—¿Me robaste?

—¡No!

—¿Tocaste pagos? ¿Proveedores? ¿Transferencias?

—Víctor, escúchame...

Él la agarró del cabello.

Yareli gritó.

—¡No! ¡Me duele!

—Víctor —dije, fingiendo alarma—. No le pegues. Si necesita dinero, se lo prestamos. No tiene sentido armar esto.

Eso lo encendió más.

—¿Prestamos? ¿Con mi dinero?

La arrastró hacia la puerta.

—¡Víctor, por favor!

Los golpes contra la escalera sonaron secos.

Uno.

Otro.

Otro.

Yareli lloraba.

Marisol gritó abajo, pero no se acercó.

Yo me cubrí con la cobija.

Y sonreí.

No porque la violencia fuera justicia.

Sino porque por primera vez esa violencia no estaba reservada para mí.

Por primera vez, la amante veía la cara real del hombre por el que me había vendido.

La casa quedó llena de gritos durante un rato.

Después, silencio.

Un silencio pesado, incómodo, como si todos hubieran visto algo que no podían borrar.

Me quedé dormida.

No profundamente.

Pero descansé mejor que en muchos días.

Cuando desperté, llamé a Marisol.

—¿Yareli?

—Se fue, señora.

—¿Al hospital?

Marisol dudó.

—No sé. El señor no la llevó. Ella salió llorando. Traía la cara hinchada y creo que un brazo mal.

—Ayúdame a levantarme. Quiero ir a verla.

Marisol bajó la mirada.

—No sé a dónde fue.

Mi excusa para salir murió ahí.

Qué lástima.

Había pensado aprovechar el desastre para que alguien me sacara de la casa.

No funcionó.

No importaba.

La grieta ya estaba hecha.

Esa noche Víctor volvió solo.

Subió al cuarto todavía con la camisa arrugada y los ojos cargados de rabia.

—¿Yareli no vino? —pregunté con preocupación ensayada—. No debiste pegarle. Si sus papás vienen a reclamar...

—¿Ahora la defiendes?

—No la defiendo. Solo digo que no sabemos si de verdad hizo algo. Tal vez sus papás mintieron.

—Sus papás no inventaron los doscientos mil de la nada.

Perfecto.

La duda ya había echado raíz.

—Eso sí —dije—. Aunque, sinceramente, no sé por qué te alteró tanto. Si quería ayudar a su familia, ¿qué tiene?

Víctor me miró como si yo fuera tonta.

—¿Qué tiene? Son dos millones.

—Pero no te los pidió a ti.

—¿Y de dónde crees que los iba a sacar?

Me quedé callada el tiempo justo.

Luego hablé despacio.

—No sé. Ella es tu secretaria. Maneja tu agenda, proveedores, pagos, anticipos. Si alguien en contabilidad la ayuda, podría mover cantidades sin que tú lo notes.

Víctor se puso verde.

—¿Qué sabes?

—Nada. Estoy en esta cama. Pero conozco la empresa. Sé cómo se puede esconder dinero si quien revisa está del lado correcto.

—Doña Elena...

—Doña Elena no se deja comprar. Por eso nunca le cayó bien a Yareli.

Eso fue otra semilla.

Más limpia.

Más profunda.

Víctor apretó los puños.

—Esa perra.

—No afirmes nada hasta revisar —dije—. Solo digo que conviene quitarle accesos mientras aclaras.

—Mañana mismo.

Mi corazón golpeó fuerte.

—¿Mañana?

—Hoy si puedo. Correo, banca, proveedores, todo. Nadie toca mi dinero.

Mi dinero.

Así pensaba.

La cama podía compartirla.

El hijo podía presumirlo.

La casa podía prometerla.

Pero el dinero no.

Ahí Yareli había tocado el nervio correcto.

—Hazlo con calma —dije—. Y el niño...

—El niño se queda. Ella tiene el brazo mal, no va a venir seguido. Marisol puede cuidarlo.

No era lo que quería.

Pero era suficiente por ahora.

Cuando Víctor bajó, activé el comunicador.

—Nadia.

—Aquí.

—Dile a Doña Elena que esté lista. Víctor va a quitarle accesos a Yareli y va a pedir revisión de cuentas.

—Por fin una buena.

—También dile que no se adelante. Que encuentre movimientos raros, pero que parezca que ella los detectó.

—Entendido.

Guardé el dije.

Horas después, el micrófono del coche volvió a hablar.

Víctor estaba en una llamada.

—Cancela sus accesos. Todos. Correo, banca, proveedores. Si pregunta, dile que es temporal.

Pausa.

—Y revisa transferencias de los últimos seis meses. No quiero sorpresas.

Sonreí en la oscuridad.

Luego llamó Yareli.

Su voz sonó rota.

—Víctor, yo no te robé.

—Entonces demuestra de dónde salió el dinero.

—Era para mi familia.

—Con mi dinero no.

—También era por nuestro hijo.

—No metas al niño.

Ella sollozó.

Él colgó.

No sentí lástima.

Yareli entró a mi vida como una muchacha pobre a la que yo ayudé.

Le di escuela, techo, comida, trabajo y confianza.

Ella me devolvió una cama robada, un hijo escondido, veneno y una muerte planeada.

Que llorara.

Que aprendiera lo que yo ya sabía.

Víctor no amaba.

Víctor poseía.

Y cuando algo suyo parecía costarle dinero, lo rompía sin mirar atrás.

A la mañana siguiente, Marisol subió más temprano que de costumbre.

—Señora, el señor salió a la empresa antes de desayunar.

—¿Solo?

—Sí. La señorita Yareli no vino.

Tomé el vaso de agua y bebí despacio.

La empresa respiraba.

No estaba salvada.

Yo tampoco.

Mis padres seguían perdidos.

Mis piernas seguían muertas.

Toño seguía en la casa.

Pero Yareli ya no caminaba por mi empresa como dueña.

Y Víctor acababa de mirarla como miraba a sus enemigos.

Era una grieta.

La primera de verdad.

1
Adolis Cardona
más capítulos
Lolly Carazo
Está historia está buena pero deja a la protagonista ganar alguna de las tantas batallas que ha hecho para salvarse volver a caminar y salir del martirio y recuperar lo de ella y su familia
Becky Navarro
tofavia no entiendo a ese vecino que pitos toca esta igual de loco que el esposo
Becky Navarro
uff una ayudita no cae mal🥰🥰🥰🥰🥰
Becky Navarro
yo hasta me engarruño cada que el idiota ese aparece con ganas de agarrarlo de las bolas bien recio
Becky Navarro
gracias la ban a escuchar
Becky Navarro
una pendendeja bien echa x sue madres no le tomo fotos 😡😡😡
Becky Navarro
esto empezó muy bien
Isidra Marta Sánchez Ortiz
Sí, cómo? 😭😭😭😭😭😭😭
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Vamos a leer cómo supera Ximena esta terrible situación. Qué será de los papás de ella? 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Flor de lis
bonito
Monica Raquel Martin
ahora lo que falta es que XIMENA valla a la cárcel y se haga aliada de Yareli
Alix Sarmiento
muy bueno excelente
Alix Sarmiento
es muy buena tiene mucho suspenso, como se va a escapar?
Alix Sarmiento
está muy buena alguien la debe ayudar
Zaira
No leo más demasiados capítulos de sufrimiento y maldad.
Zaira
Bueno y que clase amiga tiene que ni se preocupa
Zaira
ERES UNA ESTUPIDA ,ESCRITORA HASTA CUANDO LA VAS HACER SUFRIR, YA YO ESTOY QUE ARDO DE LA IMPOTENCIA ,NO SOPORTO EL ABUSO.
Becky Navarro: tampoco ofendan a la escritora x favor
total 2 replies
Rossy Bta
más capitulos 🙏 por favor
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