Ella es maltratada por su familia hasta que un golpe en la cabeza cambia su personalidad y saca su lado más despiadado
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Capitulo 18
Kamali apenas se enteró de lo que estaba sucediendo, salió corriendo hacia mis aposentos.
Mientras tanto, un guardia real se acercó a mí y me susurró unas palabras al oído.
Mi hermanastra no pudo escuchar lo que me dijo.
Asentí tranquilamente.
Después me acerqué a ella con una sonrisa.
—Te robaste mi boda. Pero cuando le explique todo al príncipe, él me hará justicia.
Ella me miró con furia.
Yo, en cambio, mantuve la calma.
—Ay, querida... ¿De verdad piensas que todos son como nuestros padres?
Ella frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—¿Crees que puedes hacerte la pobrecita y que todo el mundo te dará lo que quieres?
Me acerqué un poco más.
—Quizás nuestros padres sí. También Gael.
Su expresión se endureció.
—Pero el mundo no te debe nada.
Señalé las joyas que llevaba.
—No puedes tomar lo que quieras de quien quieras solo porque estás acostumbrada a conseguirlo.
La miré directamente a los ojos.
—Así no funciona el mundo.
Ella abrió la boca para responder.
Pero antes de que pudiera hacerlo, escuchamos pasos apresurados acercándose por el pasillo.
Kamali había llegado.
Y por la expresión de los guardias, parecía que su paciencia se había terminado mucho antes de entrar en la habitación.
Mi hermanastra realmente creía que todo lo que me pertenecía también le pertenecía a ella.
Eso era lo que le habían enseñado toda su vida.
Mis vestidos.
Mis joyas.
Mi posición.
Incluso mi prometido.
Siempre había conseguido lo que quería porque mi padres se lo permitía y Gael había terminado cediendo ante ella.
Por eso ahora me miraba como si yo fuera la intrusa.
Y lo peor era que también había comenzado a mirar a Kamali de la misma manera.
¿Ahora quiere a mi esposo?
Casi me dieron ganas de reír.
Había conseguido quedarse con Gael y seguramente pensaba que con Kamali ocurriría lo mismo.
Qué ingenua.
Kamali no era Gael.
No era mi padre.
No era alguien a quien pudiera manipular con lágrimas, caprichos o fingiendo ser la víctima.
Ella todavía no lo había entendido.
Pero estaba a punto de descubrirlo.
Los pasos de Kamali se escucharon cada vez más cerca.
Mi hermanastra levantó la barbilla, preparándose para hablar con él.
Yo simplemente permanecí en silencio.
Quería ver qué ocurría cuando, por primera vez, alguien no le diera lo que exigía.
Kamali finalmente llegó.
Apenas mi hermanastra lo vio, comenzó a llorar.
Seguramente pensaba que aquellas lágrimas conseguirían conmoverlo, tal como habían funcionado con otras personas.
—Príncipe... —dijo entre sollozos—. Ella me robó la boda. Yo soy su esposa legítima.
Tuve que hacer un esfuerzo para ocultar la sonrisa que amenazaba con aparecer en mis labios.
Me acerqué a Kamali y, aprovechando que nadie podía escucharme, le susurré:
—Juega.
Kamali me miró.
Por un instante, nuestras miradas se encontraron.
Entonces sonrió.
—Tienes razón —dijo él, mirando a mi hermanastra—. Tú debiste ser mi esposa legítima.
Ella dejó de llorar.
Su expresión cambió inmediatamente.
Me miró con sus aires de superioridad.
Había vuelto a creer que me había ganado.
Qué ingenua.
Kamali se acercó lentamente a ella.
—Entonces supongo que debemos solucionar este error.
Mi hermanastra levantó ligeramente la barbilla.
Pero entonces Kamali extendió la mano hacia uno de los guardias.
—Dame tu espada.
El guardia obedeció de inmediato.
Kamali tomó el arma y se acercó un poco más a mi hermanastra.
Ella retrocedió.
—Príncipe...
Kamali señaló el suelo frente a él con la espada.
—Vamos. Apoya tu cabeza.
Ella palideció.
—¿Qué...?
—Si realmente eres mi esposa legítima, entonces no deberías tener ningún problema en demostrarlo
Mi hermanastra comenzó a temblar.
Kamali inclinó ligeramente la cabeza.
—Después de todo, una esposa legítima le pertenece a su esposo así que tú vida es mía y no la quiero
Todos los presentes guardaron silencio.
Yo observé la escena tranquilamente.
Porque sabía algo que ella todavía no comprendía.
Si ella realmente se hubiera convertido en la esposa de Kamali aquella noche, probablemente no habría sobrevivido o quizás si Pero sería viuda porque el actuaría como si no la conociera
Kamali era despiadado.
Y yo era la única persona a la que había decidido tratar de una manera diferente.
Por eso, mientras mi hermanastra temblaba frente a él, pensé:
Ahora entiende la diferencia entre Gael y mi esposo.
Gael podía ser manipulado.
Kamali no.
Y la verdad era todavía más sencilla.
La única mujer que Kamali quería en su vida era yo.
Por eso mi hermanastra había cometido un terrible error al pensar que podía ocupar mi lugar.
Ella todavía creía que todo funcionaba como antes.
Que podía llorar, hacerse la víctima y conseguir lo que quisiera.
Pero Kamali no era Gael.
Y yo ya no era la Aine que permitía que los demás decidieran por mí.