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La Heredera Del Tiempo

La Heredera Del Tiempo

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Romance / Viaje En El Tiempo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

El futuro regresa al pasado para evitar la destrucción completa, pero ¿como haces para pelear contra algo que es inevitable? ¿como fue posible que ellos terminaran juntos y encima tuviesen descendencia? quizás del odio al amor hay un solo paso o quizás, solo quizás, nunca fue odio ni rechazo.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los recuerdos del fin

Todo estaba oscuro.

No era una oscuridad completa.

Había luces.

Azules.

Violetas.

Destellos que aparecían y desaparecían como estrellas perdidas en un cielo sin luna.

Lyra y los demás flotaban en medio de aquella extraña oscuridad sin saber dónde estaban.

No podían sentir el suelo bajo sus pies.

No podían escuchar voces con claridad.

Solo podían ver.

Fragmentos.

Pedazos de una vida.

Recuerdos que aparecían ante ella y desaparecían antes de que pudiera comprenderlos.

Algunos eran felices.

Otros daban miedo.

Y algunos dolían tanto que incluso dormida su pequeño cuerpo comenzaba a estremecerse.

Las luces azules y violetas envolvieron nuevamente su pequeño cuerpo.

Entonces apareció el primero.

---

Unas manos pequeñas.

Sus manos.

Lyra las observó mientras movía los dedos lentamente.

Era muy pequeña.

Tan pequeña que apenas podía controlar sus movimientos.

Una sombra apareció frente a ella.

Una mujer.

Cabello negro.

Largo.

Hermoso.

La mujer se inclinó y depositó un beso en su mejilla.

Lyra sonrió.

No sabía hablar todavía.

No sabía caminar.

No sabía siquiera quién era.

Pero sabía una cosa.

Aquella mujer era su mundo.

Su mamá.

La pequeña soltó un sonido parecido a una risa.

Avelina sonrió.

—Mi pequeña princesa.

La bebé agitó sus manos.

Su madre volvió a besarle la mejilla.

Y durante unos segundos no existió nada más.

Ni guerras.

Ni clanes.

Ni peligros.

Solo una madre sosteniendo a su hija.

El recuerdo comenzó a desvanecerse.

Lyra quiso quedarse.

Pero no pudo.

Las luces azules volvieron a envolverla.

---

Ahora tenía aproximadamente un año.

Estaba frente a un espejo.

Llevaba un hermoso vestido blanco.

Su cabello oscuro estaba adornado con una pequeña vincha.

En el centro había un corazón de color lila.

Lyra observó su reflejo con curiosidad.

Entonces unos brazos la levantaron.

Su padre.

Kael.

—Mira quién está aquí.

La pequeña giró la cabeza.

Kael sonreía.

—Eres tan hermosa, mi princesa.

Lyra sonrió.

Su padre acercó su rostro al de ella.

—¿Quién es la niña más hermosa del mundo?

La pequeña soltó una carcajada.

Kael fingió sorpresa.

—¿Tú?

Lyra volvió a reír.

—¡Eso pensé!

La levantó en el aire y la hizo girar.

El vestido blanco se movió alrededor de ella.

Lyra chilló de felicidad.

Aquel recuerdo estaba lleno de calor.

De seguridad.

De amor.

Su padre siempre había conseguido que el mundo pareciera un lugar seguro.

Pero entonces el recuerdo comenzó a cambiar.

Las luces violetas aparecieron.

El espejo se quebró.

No literalmente.

La imagen se fragmentó.

Y Lyra cayó nuevamente en la oscuridad.

---

—Entonces el león dejó que el lobo se uniera a su manada.

La voz de su madre llenaba una habitación cálida.

Lyra estaba acostada en la cama.

Ya era más grande.

Quizás tres años.

Tenía los ojos abiertos mientras escuchaba atentamente.

—No porque confiara en él —continuó Avelina—, sino porque sabía lo que era sentirse solo.

Lyra frunció el ceño.

Había muchas cosas que no entendía.

—¿Son de distintos clanes?

Avelina sonrió.

—Sí.

Se levantó y llevó el libro hasta una pequeña biblioteca.

—Pero eso no define las amistades.

Lyra pensó durante unos segundos.

—Entonces…

Miró a su madre.

—¿Por eso papá se casó con mamá?

Avelina se quedó quieta.

Una voz masculina respondió desde la puerta.

—Exactamente.

Kael entró en la habitación.

Lyra sonrió.

—¡Papá!

Kael caminó hasta Avelina y la tomó suavemente por la cintura.

—Mamá es una bruja.

Avelina levantó una ceja.

—¿Solo eso?

Kael sonrió.

—Y papá es un vampiro.

Se inclinó y besó a Avelina.

—Pero nos amamos sin importar lo que los demás digan.

Lyra infló los cachetes.

—Papi…

Kael la miró.

—¿Sí, princesa?

—Mamá estaba conmigo.

Avelina soltó una carcajada.

—Eso es cierto.

—Es mi turno de tenerla.

Kael levantó las manos.

—Yo solo estaba escuchando la historia.

—¡Pero la abrazaste!

Avelina se rio.

Kael terminó acostándose junto a ella.

Lyra inmediatamente se acurrucó entre sus brazos.

—¿Ves? —murmuró Kael—. Ahora somos tres.

Avelina se acostó junto a ellos.

—Siempre seremos tres.

La pequeña cerró los ojos.

Sonrió.

El recuerdo era perfecto.

Demasiado perfecto.

Porque después llegó el ruido.

---

—¡Kael!

Avelina gritaba.

Lyra estaba detrás de una puerta.

No podía ver a sus padres.

Pero podía escucharlos.

—¡Las cosas están avanzando demasiado rápido! ¡Debemos frenarlo!

La voz de su madre sonaba diferente.

Asustada.

Desesperada.

Kael intentaba mantener la calma.

—Lina, estaremos bien.

—¡El mundo se está destruyendo! ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

Lyra se llevó las manos a los oídos.

No entendía.

¿Qué significaba que el mundo se estaba destruyendo?

¿Por qué mamá lloraba?

¿Por qué papá hablaba tan suavemente?

—Porque lo que más amo está sano y salvo bajo este techo.

Silencio.

Lyra se quedó inmóvil.

Después escuchó a su madre llorar.

Y por primera vez, la pequeña comprendió que algo terrible estaba sucediendo.

---

—¡Kael!

Ahora corrían.

Lyra estaba en brazos de su madre.

Avelina corría por los pasillos del palacio.

Había explosiones.

Gritos.

El suelo temblaba.

Lyra no entendía nada.

Su madre la apretó contra su pecho y le cubrió la cabeza.

—No mires, mi amor.

—Mamá…

—No mires.

El olor a humo llenaba el aire.

Entonces una voz resonó en el pasillo.

—¡Lina!

Lyra levantó la cabeza.

Su padre estaba allí.

Kael llevaba una armadura negra.

Una espada descansaba en su cintura.

Ya no era el padre que la había hecho reír frente al espejo.

Ahora parecía un guerrero.

—¡Tienes que irte!

Avelina negó con la cabeza.

—No.

—¡Lina!

—¡No voy a dejarte!

Kael se acercó.

—Luna está con Cony e Ian.

Avelina lloraba.

—¿Vendrás?

Kael la miró.

—Las alcanzaré después.

—Kael…

—Ve a Eden y espérame allí.

La voz de Kael se endureció.

—Avelina, no hagas nada.

No estaba enojado con ellas.

Estaba aterrorizado.

Lyra lo entendió aunque era demasiado pequeña para ponerle nombre a aquella emoción.

Avelina se acercó y besó a Kael.

—Te amo.

—Yo también.

Después su madre volvió a correr.

Lyra miró hacia atrás.

Su padre permaneció allí.

Solo.

---

El bosque.

La noche.

Las ramas golpeaban el rostro de Lyra mientras Avelina corría.

Luna iba delante.

Cony estaba herida.

Ian corría junto a ellas.

Lyra estaba nuevamente en brazos de su madre.

—Mami…

Avelina lloraba.

—¿Sí, mi amor?

—¿Papi va a venir?

Avelina la miró.

Intentó sonreír.

—Sí.

Pero su voz tembló.

—Papi nos alcanzará luego.

Lyra quiso creerle.

Porque mamá nunca mentía.

—¡Lina, apúrate!

Era Luna.

—¡Están demasiado cerca!

Avelina aceleró.

Detrás de ellas había voces.

Gritos.

Algo las perseguía.

Algo que Lyra no podía ver.

---

Llegaron a unas puertas extrañas.

Lyra no sabía dónde estaban.

Avelina estaba agotada.

Herida.

Cony apenas podía caminar.

Ian miraba alrededor con miedo.

Luna permaneció fuera.

—¡Luna!

Avelina gritaba.

—¡Ven con nosotros!

Pero Luna negó con la cabeza.

—No puedo.

—¡Luna!

—¡Corre!

Las puertas comenzaron a cerrarse.

Lyra vio a su madre llorar.

—¡Luna!

Y entonces todo desapareció.

---

Una casa desconocida.

Lyra estaba sentada en una mesa.

Había una manzana frente a ella.

Avelina se la había dado para que comiera.

Lyra la miró.

No estaba cortada como conejitos.

Pero no dijo nada.

La pequeña miró hacia Cony.

Su tía estaba muy herida.

Ian permanecía cerca.

Juliette había aparecido y las había encontrado.

Avelina seguía sangrando.

Lyra no entendía por qué.

No entendía por qué todos estaban lastimados.

Solo sabía que quería volver a casa.

Quería a su papá.

—Mamá…

Avelina levantó la mirada.

—¿Sí?

—Quiero a papi.

Los ojos de Avelina se llenaron de lágrimas.

—Lo sé, mi amor.

---

Otra vez estaban corriendo.

Avelina la llevaba en brazos.

Lyra miró hacia atrás.

Cony no estaba.

Ian tampoco.

Juliette tampoco.

—Mamá…

Avelina no respondió.

—¿Dónde están?

Avelina apretó los dientes.

—Tenemos que seguir.

—¿Por qué dejamos a la tía Cony?

Nada.

—¿Mamá?

Avelina continuó corriendo.

Hasta que llegaron a una cueva.

Había una fuente.

Una fuente extraña.

El agua brillaba con una luz azulada.

Entonces apareció un hombre.

Lyra no sabía quién era.

Estaba cubierto por una luz plateada.

No podía verle bien el rostro.

La luz era demasiado intensa.

El hombre habló con su madre.

Lyra no entendió las palabras.

Pero entendió la reacción de Avelina.

Estaba llorando.

—Debes ser fuerte, amor.

Avelina se arrodilló frente a ella.

Le mostró algunos objetos.

Lyra los reconoció inmediatamente.

—El collar de mami…

Avelina asintió.

—Y el anillo de papi.

La niña extendió una pequeña mano.

—¿Por qué?

Avelina acarició su mejilla.

—Esto demuestra quién eres.

Entonces sintió humedad.

Sangre.

—Mami…

Lyra tocó la mejilla de su madre.

—Estás herida.

Avelina sonrió.

Una sonrisa rota.

—Estaré bien, mi amor.

La pequeña comenzó a llorar.

—No quiero perderte.

Avelina la abrazó.

—No me vas a perder.

Pero estaba llorando.

Lyra podía sentir sus lágrimas sobre el cabello.

—Recuerda quién eres.

La voz de Avelina temblaba.

—¿Sí?

Lyra asintió.

—Debes dormir, mi vida.

—Pero…

—Cuando despiertes, todo estará bien.

Entonces aquella voz apareció detrás de ellas.

Una voz que Lyra nunca olvidaría.

—Bruja.

La pequeña se estremeció.

El hombre de la luz plateada volvió a hablar.

—¿Entiendes lo que debes darme para esto?

Avelina cerró los ojos.

—Lo sé.

—Entonces hazlo.

Lyra abrazó a su madre con más fuerza.

Tenía miedo.

Muchísimo miedo.

—Solo deja que me encuentre.

La voz de Avelina se quebró.

—Te amo, mi amor.

Lyra lloraba.

—Yo también te amo, mami.

Avelina besó su frente.

—Duerme.

Los ojos de Lyra comenzaron a pesar.

—Mami…

—Duerme, princesa.

Las luces azules y violetas volvieron a aparecer.

La voz de su madre comenzó a alejarse.

—Te amo…

Lyra cerró los ojos.

Y el último recuerdo que conservó antes de caer en aquella oscuridad fue el rostro de Avelina.

Llorando.

Sonriendo.

Y mirándola como si quisiera memorizar cada detalle de su pequeña hija.

---

En otra habitación, muy lejos de aquel futuro destruido, Lyra se movió inquieta mientras dormía.

Avelina no estaba allí.

Kael tampoco.

Pero la niña comenzó a llorar.

Una lágrima recorrió su mejilla.

—Mamá…

Su respiración se aceleró.

—Papá…

Entonces las luces azules y violetas desaparecieron.

Y Lyra abrió los ojos.

No estaba en aquella cueva.

No estaba en el palacio en llamas.

No estaba en el futuro.

Estaba nuevamente en el presente.

Pero había algo diferente.

Porque esta vez, al abrir los ojos, encontró a su madre y a su padre sentados en un sillón, a sus abuelos y a su tío en otro.

Ya no estaba sola, ya no había gritos o explosiones.

Ya no había sangre.

Su mamá le había prometido que al despertar todo estaría bien y ella había cumplido.

1
patry
maravilloso 🥰 me encantó estos capítulo
patry 🌹
wowww que increíble capítulos mil gracias
patry
excelente narrativo me encantó como comenzó la historia
patry
como siempre ya me tiene atrapada querida autora muchos éxitos
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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