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Atrapada En Tu Mundo

Atrapada En Tu Mundo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo de fantasía / Padre soltero
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

Elizabeth solo quería terminar de leer el libro que su amiga le recomendó.

Una historia oscura sobre un poderoso señor del Norte, un hombre que pasó años en el campo de batalla y que, en su obsesión por la guerra, terminó abandonando a sus propios hijos. Niños que crecieron sin el amor de su padre, sin una madre que los protegiera y bajo el cuidado de una madrastra cruel que solo sabía repetir el mismo dolor que alguna vez recibió.

Todo porque, cuando más lo necesitaban, nadie estuvo allí para ellos.

Elizabeth conocía perfectamente aquella historia.

Sabía quiénes serían los villanos.

Sabía cómo terminaría cada personaje.

Y, sobre todo, sabía que la madrastra tendría un final terrible.

Y lo peor para ella es que la verdadera madrastra Elizabeth ha cambiado de lugar con ella, y ahora ella ha reencarnado como la madrastra.

NovelToon tiene autorización de Tiinii_1605 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los padres que regresaron

Apenas el carruaje se detuvo frente a la mansión, Elizabeth pudo ver con claridad a las personas que se encontraban reunidas en la entrada. Durante unos segundos no comprendió lo que estaba viendo, hasta que reconoció a quienes se encontraban en medio de aquella discusión.

Eran los marqueses que habían adoptado a la antigua Elizabeth.

Sus padres adoptivos se encontraban frente a las puertas de la mansión, haciendo un escándalo y exigiendo que los dejaran entrar. Aseguraban que eran los padres de la Señora del Norte y que, por esa razón, tenían derecho a ser recibidos y tratados con las consideraciones correspondientes a su posición.

Elizabeth sintió que algo dentro de ella comenzaba a arder.

No alcanzaba a escuchar con claridad todo lo que estaban diciendo, pues hablaban al mismo tiempo que los sirvientes intentaban explicarles que no podían entrar sin autorización de la señora.

Elizabeth bajó del carruaje y miró inmediatamente hacia el interior.

Bastian continuaba profundamente dormido después del largo día que había tenido. María lo tomó cuidadosamente en brazos y descendió del carruaje con él.

—María.

—¿Sí, señora?

—Lleva a Bastian a mi habitación. Déjalo descansar y permanece con él hasta que yo llegue.

—Como ordene.

María comenzó a caminar hacia la mansión con el niño dormido entre sus brazos. Elizabeth esperó hasta asegurarse de que estuviera dentro antes de dirigirse hacia la entrada.

Fue entonces cuando sus padres adoptivos la vieron.

La expresión de ambos cambió durante un instante, pero rápidamente recuperaron su actitud arrogante.

—¡Elizabeth! —exclamó la marquesa—. ¿Qué clase de educación estás dando a tus sirvientes?

Elizabeth se detuvo frente a ellos.

—¿Perdón?

—¡Hemos estado esperando aquí! —intervino el marqués—. Tus sirvientes se negaron a dejarnos entrar y ni siquiera tuvieron la decencia de recibirnos como corresponde.

La marquesa continuó hablando sin darle oportunidad de responder.

—Somos tus padres. Ahora que eres la esposa del Señor del Norte, deberías enseñarles a tus sirvientes quiénes somos y qué posición ocupamos.

Elizabeth permaneció inmóvil.

Los escuchaba hablar y, por alguna razón, sentía que su rabia aumentaba con cada palabra.

Ellos estaban frente a ella como si tuvieran algún derecho sobre su vida.

Como si hubieran olvidado todo lo ocurrido.

Elizabeth recordó las imágenes de aquella vida.

Cuando descubrieron que la antigua Elizabeth no había desarrollado los poderes de bruja que esperaban de ella, comenzaron a tratarla de manera diferente.

Su sangre de dragón tampoco había despertado.

Al no demostrar ninguna de las capacidades que esperaban, dejaron de considerarla digna de ser su hija y la relegaron a una posición inferior dentro de la propia mansión.

Había terminado realizando tareas propias de una sirvienta.

Había sido humillada, despreciada y utilizada durante años.

Y ahora aquellas mismas personas estaban frente a ella exigiendo ser tratadas como los padres de una gran señora.

Elizabeth apretó lentamente las manos.

Sentía que iba a perder el control de su temperamento.

Lo peor era que sabía que aquella rabia no pertenecía completamente a la Elizabeth que ella era ahora.

Ella no había vivido personalmente aquellos años.

No había sufrido aquellas humillaciones.

Pero los recuerdos seguían allí.

Y, junto con ellos, las emociones que la antigua Elizabeth había guardado durante tanto tiempo.

—Ya veo —dijo finalmente.

Su voz era demasiado tranquila.

Los marqueses parecieron interpretar aquella calma como una señal de obediencia.

—Entonces ordena inmediatamente a tus sirvientes que nos reciban como corresponde —dijo el marqués—. Hemos venido a hablar contigo y no pensamos marcharnos simplemente porque ellos hayan decidido faltarnos al respeto.

Elizabeth levantó la mirada.

—No.

Ambos quedaron en silencio.

—¿Qué dijiste?

—Dije que no.

Elizabeth dio un paso hacia ellos.

—No tienen ningún derecho a entrar en mi mansión sin mi autorización.

La marquesa abrió los ojos con indignación.

—¡Somos tus padres!

—Fueron mis padres adoptivos —respondió Elizabeth con frialdad—. Y eso no les concede ningún derecho sobre esta mansión ni sobre mi territorio.

El rostro de ambos se volvió cada vez más furioso.

—¿Cómo te atreves a hablarnos así? —espetó la marquesa—. Después de todo lo que hicimos por ti...

Elizabeth casi soltó una risa.

¿Todo lo que habían hecho por ella?

Aquellas palabras resultaban absurdas.

Habían esperado que fuera una bruja poderosa.

Cuando no cumplió sus expectativas, la habían tratado como si no valiera nada.

Y ahora que se había convertido en la esposa del Señor del Norte, de repente recordaban que era su hija.

Elizabeth no quería escuchar más.

—Guardias.

Varios soldados que se encontraban cerca de la entrada se acercaron inmediatamente.

—Sí, señora.

Elizabeth señaló a los marqueses.

—Sáquenlos de la propiedad.

Los dos se quedaron completamente sorprendidos.

—¡Elizabeth!

—No han sido invitados.

—¡Somos tus padres!

—Y aun así no tienen permiso para entrar.

Elizabeth ni siquiera levantó la voz.

—Llévenlos hasta el pueblo. Allí podrán buscar alojamiento si así lo desean. Será lo único que haré por ustedes.

Los soldados obedecieron.

Los marqueses comenzaron a protestar y a exigir que Elizabeth cambiara de opinión, pero ella no volvió a prestarles atención.

Poco después, ambos fueron alejados de la entrada de la mansión.

Elizabeth permaneció allí unos segundos, observando cómo se marchaban.

Cuando finalmente desaparecieron de su vista, sintió que toda la tensión que había acumulado comenzaba a caer sobre ella de golpe.

No dijo nada.

Simplemente, se dio la vuelta y regresó a la mansión.

Al llegar a su habitación, encontró a Bastian dormido sobre la cama. María permanecía sentada cerca de él, vigilándolo mientras descansaba.

Elizabeth entró en silencio.

María se levantó inmediatamente.

—Se quedó dormido durante el viaje, señora. No ha despertado.

Elizabeth asintió.

—Gracias, María.

La sirvienta hizo una pequeña reverencia.

—¿Necesita algo más?

Elizabeth negó con la cabeza.

—No. Puedes retirarte.

—Sí, señora.

María salió de la habitación y cerró la puerta detrás de ella.

Elizabeth se quedó observando al pequeño durante unos segundos.

Bastian parecía completamente tranquilo mientras dormía, sin saber nada de lo que había ocurrido en la entrada de la mansión.

Elizabeth sintió que la tensión de su cuerpo regresaba.

Se dirigió al baño y cerró la puerta detrás de ella.

Una vez que estuvo sola, se apoyó contra la pared.

No entendía lo que estaba ocurriendo.

Había sido capaz de enfrentarse a los señores que habían robado al territorio, despedir a los sirvientes que habían descuidado a Bastian e incluso invocar a un demonio superior sin dudarlo.

Pero encontrarse nuevamente con aquellas personas había despertado algo completamente diferente.

Elizabeth entró en la bañera y dejó que el agua caliente cubriera su cuerpo.

Entonces las lágrimas comenzaron a caer.

Se llevó una mano al rostro.

—¿Por qué estoy llorando?

No entendía sus propias emociones.

Ella no había vivido aquellos años.

No había experimentado directamente el desprecio de los marqueses ni las humillaciones que había sufrido la antigua Elizabeth.

Sin embargo, su cuerpo parecía recordar.

Los recuerdos estaban allí.

Y las emociones también.

Elizabeth cerró los ojos mientras las lágrimas continuaban cayendo.

—No son mis padres...

Intentó convencerse de ello.

Pero incluso después de repetirlo varias veces, el dolor no desapareció.

Poco después escuchó unos pequeños golpes en la puerta.

Elizabeth se quedó quieta.

—¿Liz?

Era Bastian.

Elizabeth se sorprendió.

El pequeño se había despertado y había notado que ella no estaba en la habitación.

Se secó rápidamente el rostro y salió del baño.

Al abrir la puerta encontró a Bastian de pie junto a la cama, todavía algo adormilado.

—¿Qué ocurre?

El niño la observó con preocupación.

—Te escuché llorar.

Elizabeth se agachó frente a él.

—No te preocupes. Estoy bien.

Bastian no parecía completamente convencido.

—Pero estabas llorando.

Elizabeth sonrió suavemente.

—A veces los adultos también lloramos.

El pequeño permaneció en silencio.

Finalmente, extendió los brazos hacia ella.

Elizabeth lo abrazó.

Aquello fue suficiente para que el peso que sentía en el pecho comenzara a disminuir.

—Gracias.

Bastian apoyó la cabeza contra ella.

—No estés triste, Liz.

Elizabeth cerró los ojos.

—Lo intentaré.

Después de terminar de prepararse para dormir, Elizabeth regresó a la cama junto con Bastian.

El pequeño se acomodó a su lado y, poco después, la abrazó con fuerza.

Elizabeth observó su rostro tranquilo.

Quizá todavía no comprendía completamente lo que había sucedido aquel día, pero sí sabía una cosa.

No permitiría que nadie volviera a hacer sentir a Bastian que no era querido.

Ni permitiría que nadie volviera a hacerla sentir como si no tuviera valor.

Con ese pensamiento, cerró los ojos.

Bastian continuó abrazándola durante toda la noche.

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rina marcela vergara martinez
me encanta tu historia
inuyasha/ Tomoe🦊
amo esta historia autora, no dejes de actualizar plis😭🫠 lo espero con ansias
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajajaajajajajajaja un poco tóxico el pequeño no? jajajajajajajajajaajajajajaj
Vanessa Ibáñez Fernández
que guapos serán cuando crezcan
Vanessa Ibáñez Fernández
tan adorable que es Bastian
Vanessa Ibáñez Fernández
muuuuajajajajajajaa llego la Ama del lugar!!!!
Vanessa Ibáñez Fernández
me pregunto si el señor del norte nunca regresaba a casa, como carajos tuvo hijos y quienes son sus madres.?
Vanessa Ibáñez Fernández
woooo eso a sido intenso, me gusto mucho el tema de cambio de almas en ves de la reencarnacion típica dd siempre
Vanessa Ibáñez Fernández
es hermosaa, aunque ella no describió los cuernos.. serán dragones??
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajaja
Ania ✈️
La quiere como su mamá 🥺
Ania ✈️
Que alguien me espere así 😭
Anny Daniela Beleño
gracias execelente historia
Alianay Guirola
Mi apoyo para la autora
ミ★ 𝘔𝘰𝘳𝘰𝘤𝘩𝘢-𝘤𝘩𝘢𝘯★彡
♥️♥️♥️♥️♥️
Rosmery Romero Beltré
me encantó quiero más capitulo por favor 😭😭
Cosass UNI
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