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UN ERROR DE NEON. MI ESPOSO MULTIMILLONARIO

UN ERROR DE NEON. MI ESPOSO MULTIMILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Cristine Gómez es una talentosa diseñadora de Queens que acaba de conseguir el trabajo de sus sueños. Para celebrarlo, viaja a Las Vegas con su novio, sin imaginar que él planea emborracharla para casarse por interés. En el mismo registro civil se encuentra Jacob Fernández, el frío y arrogante heredero del imperio textil Vanguard, quien asiste bajo el chantaje de su ambiciosa prometida.
Un error administrativo de la capilla, sumado a una severa resaca etílica, hace que Jacob y Cristine firmen el acta equivocada. Al despertar, están legalmente casados.
Cuando la foto del escándalo llega a la prensa de Nueva York, las acciones de la multinacional se desploman. Para salvar el imperio, Jacob obliga a Cristine a firmar un contrato de convivencia forzada y fingir que se aman ante la alta sociedad. En un ático lleno de lujo, desprecio e hilos de una pasión secreta e intensa, descubrirán que el peor error de sus vidas fue el diseño perfecto del destino.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 7. LAS LUCES DE LA NOCHE LOCA

Las Vegas recibió a los viajeros envuelta en su habitual sinfonía de luces de neón, el tintineo incesante de las tragaperras y ese calor denso del desierto que parecía evaporar la cordura. Los dos mundos de Nueva York habían aterrizado en el aeropuerto Harry Reid con pocas horas de diferencia, instalándose en las dos realidades paralelas que convivían en la famosa avenida del Strip.

En la suite presidencial del Hotel Bellagio, Jacob contemplaba el espectáculo de las fuentes danzantes a través del inmenso ventanal acristalado. Se había quitado la chaqueta del traje y se servía un vaso de bourbon con hielo, intentando ahogar la rabia que le quemaba las entrañas. En el dormitorio principal, Sara se miraba en el espejo mientras se retocaba el lápiz de labios, tarareando una melodía con una tranquilidad que a Jacob le resultaba insoportable. Ella creía que lo tenía acorralado con las fotos del chantaje de su padre David; él solo pensaba en la forma de sabotear la cita de la mañana siguiente en el registro civil.

Mientras tanto, a unas pocas manzanas de allí, en una habitación estándar pero confortable del hotel Caesars Palace, el ambiente era radicalmente opuesto. Cristine Gómez se apoyaba en la barandilla del balcón, con los ojos abiertos de par en par, deslumbrada por la opulencia de la ciudad. Nunca había salido de Nueva York y todo aquello le parecía un decorado de película.

—¿Te gusta, mi vida? —la voz de Mikel la sacó de sus pensamientos. El joven se acercó por detrás, rodeándole la cintura con sus brazos y depositando un beso en su cuello.

—Es impresionante, Mikel… todavía no me creo que estemos aquí —respondió Cristine con una sonrisa ingenua, girándose para mirarlo—. Sigo pensando que es demasiado gasto. Acabo de graduarme, todavía no he cobrado mi primer sueldo en Vanguard Textiles…

—Olvida el dinero, preciosa. Te he dicho que esto es una celebración por todo lo alto —la cortó Mikel con su eterna sonrisa encantadora, aunque sus ojos reflejaban una fría impaciencia—. Mañana va a ser el día más importante de nuestras vidas. He reservado una cita temprano en la oficina de licencias del condado de Clark y luego iremos a una de las capillas más bonitas del Strip. Nos vamos a casar, Cristine. Quiero que regresemos a Nueva York como marido y mujer.

Cristine parpadeó, sintiendo un repentino vuelco en el corazón. Aunque amaba a Mikel, la idea de una boda exprés en Las Vegas, sin sus padres delante, le producía una punzada de culpa.

—Mikel… ¿estás seguro? Me gustaría que mi madre y mi padre Austin estuvieran allí. Sabes que a mi padre no le hace mucha gracia que hagamos las cosas corriendo.

—Tu padre es un hombre de otra época, mi amor —replicó Mikel, suavizando el tono para manipularla con maestría—. Si se lo decimos en Queens, organizará una boda gigantesca, tardaremos meses y ahora mismo lo que necesitamos es consolidar nuestro futuro. Mi padre nos dará el piso de Manhattan en cuanto firmemos los papeles. Hazlo por nosotros. Mañana por la noche lo celebraremos cenando en el mejor restaurante de la ciudad.

Mikel se dirigió al mueble bar de la habitación y sacó una botella de champán premium y dos copas de cristal. Su plan requería que Cristine estuviera lo suficientemente relajada y alegre como para no oponer resistencia a la mañana siguiente.

—Vamos a empezar la fiesta desde ya. Bebe conmigo.

A las once de la noche, las calles de Las Vegas eran un hito de turistas, limusinas y despedidas de soltero. Jacob había logrado cumplir la primera parte de su plan de escape. En cuanto Sara se había metido en la bañera de hidromasaje tras el largo viaje y el cansancio del vuelo la había dejado adormecida, él había abandonado la suite del Bellagio en silencio, refugiándose en la barra del exclusivo casino del hotel Wynn. Necesitaba beber para adormecer el peso del compromiso forzado que le esperaba a las nueve de la mañana.

El camarero le sirvió su tercer vaso de whisky puro. Jacob bebió un trago largo, sintiendo cómo el alcohol comenzaba a enturbiarle la mente de forma peligrosa. Miró a su alrededor, deteniéndose en el vaivén de la gente. Mañana firmaría un papel que lo encadenaría a Sara para siempre; mañana perdería la poca libertad que le quedaba por salvar el imperio de Vanguard Textiles.

A pocos metros de allí, en la zona de las mesas de blackjack del mismo casino, Mikel guiaba a una Cristine que ya caminaba con paso alegre y risueño. El champán de la habitación y un par de cócteles exóticos que Mikel le había comprado en el trayecto habían hecho efecto rápidamente en la joven diseñadora, que no estaba acostumbrada a beber alcohol.

—¡Mikel, mira cuántas luces! —rio Cristine, apoyándose en su hombro mientras sentía que el suelo se movía sutilmente bajo sus pies—. Creo que… creo que se me ha subido un poco a la cabeza. Deberíamos volver al hotel. Mañana tenemos que madrugar para lo del registro civil.

—Solo una copa más en la barra, mi vida, y nos vamos —la tranquilizó Mikel, guiándola precisamente hacia el mismo mostrador de madera noble donde Jacob apuraba su vaso de whisky.

Los hilos del destino terminaron de trenzarse en mitad de la barra del casino. Cristine se sentó en la banqueta contigua a la de Jacob de forma un poco torpe, rozando sin querer el brazo del imponente heredero con su bolso.

—Perdone… —alcanzó a balbucear Cristine con una sonrisa tímida, entornando sus ojos marrones empañados por el alcohol.

Jacob se giró lentamente, con la molestia reflejada en el rostro por la interrupción. Pero en cuanto sus ojos claros se cruzaron con la mirada de la joven castaña, las palabras se le quedaron atascadas en la garganta. El alcohol en sus venas pareció congelarse por un microsegundo. Cristine desprendía una belleza fresca, natural y una pureza que contrastaba drásticamente con la sofisticación artificial de Sara y de las amantes de Nueva York.

Cristine, por su parte, se quedó mirando las facciones esculpidas de Jacob, su mandíbula marcada y la intensidad de esa mirada clara que parecía atravesarla por completo. Fue un chispazo silencioso, un flechazo eléctrico y mutuo que duró apenas tres segundos en mitad del bullicio de Las Vegas. Ninguno de los dos supo qué significaba aquel vuelco en el pecho; estaban demasiado ebrios y acompañados por las peores personas de sus vidas como para procesarlo.

—No pasa nada —respondió Jacob con una voz profunda, ronca por el alcohol, sin apartar la mirada de la de ella.

—Vamos, Cristine, los cócteles están listos en la otra mesa —intervino Mikel de forma brusca, tomándola del brazo y alejándola de la barra, molesto por la forma en que el atractivo desconocido la miraba.

Cristine se dejó arrastrar, girando la cabeza una última vez para mirar a Jacob a través de la penumbra del casino. Jacob apuró su vaso de whisky de un golpe, sintiendo que la imagen de esos ojos marrones se le quedaba grabada a fuego en la mente confusa. La noche avanzaba devorando las horas, y mientras las botellas seguían vaciándose en ambos hoteles, la mañana del sábado se preparaba para abrir las puertas del registro civil del condado de Clark, donde el flechazo de la barra del casino iba a transformarse en el error legal más espectacular de sus vidas.

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Helizahira Cohen
Excelente novela corta y buena
Helizahira Cohen
La novela me parece muy interesante, me esta gustando 👏
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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