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LA REINA Y EL TORBELLINO

LA REINA Y EL TORBELLINO

Status: Terminada
Genre:CEO / Padre soltero / Romance / Completas
Popularitas:12.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

La protagonista
(La Reina de Concreto)
Edad y Profesión: 42 años. CEO de Rangel & Asociados Ingeniería, una de las firmas de arquitectura y construcción más cotizadas del país. Seria, con carácter.

El protagonista
Gael "Gaelito" Navarro Fuentes (El Torbellino de Azúcar)
Edad y Profesión: 35 años. Arquitecto de alma bohemia.

Personalidad: Mide 1.90 m, tiene un cuerpo de infarto, una cara de ángel que es pura fachada y una sonrisa burlona que desarma a cualquiera.

La cupido de la historia
Zoe (10 años): Una miniversión de su padre pero con un doctorado en ironía. Lengua afilada, defensora de la justicia y alérgica a la prepotencia y a la gente altanera. Odia mortalmente a la "amiga fija" de su papá, a quien considera una grosería estética y mental.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL COLAPSO DEL BÚNKER

​El silencio que siguió al sellado de la emergencia hidráulica en el sótano dos tuvo una densidad extraña, casi eléctrica. El zumbido lejano de la obra y el goteo residual del agua chocando contra el suelo de cemento crudo eran los únicos sonidos que rompían la atmósfera cargada.

​Miranda seguía apoyada contra las rodillas, con las manos manchadas de resina epóxica y barro, sintiendo cómo el ritmo de su respiración disminuía poco a poco. Estaba cubierta de polvo de construcción, con un mechón de cabello pegado a la frente sudorosa y el casco de seguridad ladeado de cualquier manera. Había actuado con la precisión milimétrica que la caracterizaba, resolviendo el desastre técnico en tiempo récord y codo a codo con el único hombre en el planeta capaz de desestabilizar su universo en menos de cinco minutos.

​Giró ligeramente la cabeza para comprobar que el sellado hidráulico resistiera la presión. En ese mismo instante, se dio cuenta de que Gael no estaba mirando la tubería.

​El arquitecto la observaba con una fijeza abrumadora. Tenía los ojos claros oscurecidos por una intensidad magnética, el cabello castaño revuelto sobre la frente y una media sonrisa torcida que desprendía una peligrosa mezcla de orgullo y desafío. Las manos grandes y manchadas de cemento de Gael seguían apoyadas en el suelo, a pocos centímetros de las suyas.

​—Tengo que admitir, ingeniera Guzmán —rompió el silencio la voz ronca de Gael, con un tono bajo, deliberado y cargado de una intimidad abrasadora—, que trabajar en el barro a tu lado tiene un encanto infinitamente superior al de cualquier junta directiva de mármol y cristal. Te queda bien el caos. Deberías ensuciarte más seguido.

​Miranda sintió que la sangre, que minutos antes se había concentrado en resolver la crisis estructural, se desbordaba de golpe hacia sus mejillas. Intentó enderezarse con la rigidez de una jueza a punto de dictar sentencia, buscando en su memoria alguna cláusula contractual o amonestación verbal que pusiera a ese hombre en su lugar.

​—La emergencia técnica ha terminado, arquitecto Fuentes —respondió Miranda con un hilo de voz que intentaba sonar gélido, aunque le temblaban los labios—. Los operarios ya pueden retirarse a sus puestos. Le sugiero que haga lo mismo y regrese a su mesa de dibujo antes de que considere esto una violación directa al metro y medio de distancia que estipula el protocolo.

​Gael no se apartó ni un solo milímetro. Al contrario, con una lentitud felina y absoluta, se puso de pie en un solo movimiento fluido, estirando una mano grande y callosa hacia ella para ayudarla a incorporarse.

​Miranda miró la mano extendida con desconfianza absoluta, como si se tratara de la trampa de un oso. Decidió ignorarla por completo; apoyó las palmas sucias contra el suelo y se impulsó hacia arriba por sus propios medios, dispuesta a marchar con lo que le quedaba de dignidad hacia las escaleras de salida.

​Pero antes de que pudiera dar el primer paso, Gael dio un rodeo rápido, cerró el espacio entre ellos con una agilidad pasmosa y la acorraló contra el muro perimetral de concreto recién sellado.

​—Ya basta de protocolos, Miri —susurró él con una voz tan ronca y grave que le sacudió hasta la última fibra del sistema nervioso.

​Antes de que Miranda pudiera levantar los brazos para empujarlo o proferir una sola palabra de su repertorio legal, Gael la atrajo con una fuerza irresistible hacia su cuerpo. Sus manos se aferraron con firmeza a su cintura, aprisionándola contra la pared, y su boca capturó los labios de Miranda en un beso salvaje, hambriento y absolutamente desbocado.

​No fue un roce controlado ni una provocación a medias. Fue una colisión volcánica. Los labios de Gael se abrieron paso con una urgencia que no admitía réplicas, devorando la resistencia de la ingeniera con una voracidad que la dejó sin aliento. La sorpresa inicial de Miranda se transformó de inmediato en una descarga eléctrica tan violenta que hizo que el mundo entero se desvaneciera a su alrededor.

​Por un segundo, intentó aferrarse a sus murallas, a su orgullo de CEO inquebrantable, a las normas de conducta corporativa. Pero el torbellino era demasiado fuerte. Sus manos, traicionando por completo a su cerebro, se deslizaron hacia arriba y se aferraron con desesperación a las solapas de su camisa sucia de lodo, arrugando la tela mientras se entregaba al vértigo del momento.

​Un gemido bajo, ronco e involuntario se escapó de la garganta de Miranda, vibrando directamente en la boca de Gael. Ese sonido fue el detonante definitivo: el arquitecto profundizó el beso con una desesperación aún mayor, aprisionándola con más fuerza contra el muro, como si quisiera fusionarla con el cemento fresco de la obra.

​El aire comenzó a escasear en sus pulmones de manera alarmante. El pulso de Miranda latía con tanta fuerza en sus sienes que amenazaba con hacerla desmayar.

​De golpe, con una mezcla de pánico, adrenalina y furia contra sí misma por haberse rendido de esa manera, Miranda lo empuñó con todas las fuerzas que le quedaban en los brazos y lo apartó de un violento empujón.

​Retrocedió dos pasos, con los labios hinchados, la respiración absolutamente desbocada, el rostro encendido de rabia y vergüenza, y los ojos abiertos de par en par, brillando con una mezcla de furia ciega y terror absoluto ante lo que acababa de permitir.

​Gael se quedó de pie en medio del pasillo del sótano, con la respiración también acelerada, el labio marcado y una sonrisa de triunfo absoluto bailando en su boca, aunque en sus ojos claros se reflejaba una fascinación infinita.

​—¡Estás... estás completamente loco! —logró articular Miranda con la voz temblando de rabia, pasándose el dorso de la mano por los labios con un gesto casi desesperado—. ¡No vuelvas a tocarme! ¡Te odio! ¡Te juro que te odio!

​Dió media vuelta sobre sus talones, con los ojos anegados en una mezcla de coraje y turbación que detestaba experimentar, y echó a correr hacia las escaleras de concreto, abandonando el sótano a toda velocidad.

​A pocos metros de distancia, ocultos detrás de una columna de soporte provisional, dos operarios de la construcción que habían estado observando la escena con los ojos abiertos como platos y las bocas completamente abiertas se miraron entre sí. Uno de ellos dejó caer la llave inglesa que llevaba en la mano con un estrépito seco contra el suelo, y el otro silbó bajito con una mezcla de asombro y respeto absoluto.

​—Vaya... —murmuró el operario más joven, rascándose la cabeza con el casco de seguridad—. Con que así era la técnica secreta de ingeniería civil del arquitecto Fuentes para sellar las filtraciones de agua.

​Gael, sin apartar la mirada de las escaleras por donde Miranda había desaparecido a toda prisa, se pasó la lengua por el labio inferior, sintiendo el ardor de la victoria y una sonrisa enorme ensanchándole la boca. Sabía perfectamente que, con aquel beso salvaje, los cimientos de la reina de concreto acababan de venirse abajo de manera definitiva.

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Victor Javier Gamez Acevedo
muy buena historia felicitaciones
Valentina Vmr
Llego la caballería jajaj
Flor de Maria Paredes
🤣buenisima historia me he reido👏
America Lopez
muy buena la historia 🥰
America Lopez
ya no sé en qué capa subterránea de la tierra se encuentra la Ingeniera, de tanto que se la ha tragado 🤭🤭🤭
America Lopez
ya no sé en qué capa subterránea de la tierra se encuentra la Ingeniera, de tanto que se la ha tragado 🤭🤭🤭
America Lopez
los límites de Miranda están llegando al valor mínimo de aproximación, lo que va a generar un derivada al precipicio del abismo o del amor 🤭
ʘ⁠‿⁠ʘ
aquí hay unos errores son hermanos de mirando no cuñados y se supone que el cumpleaños de Gael ya pasó, que me acuerdo que mirando fue al baña a retirarse el maquillaje y Gael la siguió y tuvieron un maratón ahí dentro. autora deberías de corregir estos errores para que no esté enredada la novela, porque es muy confuso la verdad.
Naibelys Perez: gracias corazón lo corregiré.🫂
total 1 replies
Graciela Saiz
que paso ! 😡 adónde está el capítulo 41 que supuestamente está echo no aparece 😭😭😭😭😭😭😭😭😭por favor autoraaaaaa! jamás leo novelas que no son completas , y ahora?????? 😭
Graciela Saiz
todavía está a tiempo de hablar antes de que pase
Graciela Saiz
las cosas se hablan de frente , y se aclaran mujer vieja ya para esos berrinches 😡
ʘ⁠‿⁠ʘ: amiga cálmate 🙄
total 1 replies
Graciela Saiz
🤭🤭😂😂😂😂😂😂😂😂😂destruida 😂😂😂😂😂
Graciela Saiz
😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Graciela Saiz
Wwwwoooo 🔥🔥🔥🔥🔥🔥Gael!!!! me sorprendiste !! 🤭🫠🫠
Graciela Saiz
creo que lo haya sido que sufrió, no le da derecho de se ser tan soberbia hasta con su familia , porque no con sus hijos es cariñosa , no , la verdad no me gusta ella para Gael, el es un ser de Luz , merece alguien mejor , y más joven 😏
Graciela Saiz
una hermosa familia para alguien sin corazon😡y muy divertidos 😂😂
Graciela Saiz
la verdad, que ella no me gusta para nada para ese Dios griego😄
Graciela Saiz
amo ese arquitecto 😂😂😂😂
Graciela Saiz
chupate esa mandarina Mir😂
Graciela Saiz
Amarga !!! 😏
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