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LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Anna Marín muere a los 32 años con seis puñaladas en el pecho, asesinada por su hermanastra Mariana mientras su esposo Javier observa sin intervenir. Sus últimos pensamientos son de arrepentimiento: por amar demasiado, por callarse demasiado, por convertirse en invisible.
Pero cuando abre los ojos, está de vuelta dos años antes de su muerte.
Con todos los recuerdos intactos.
Anna sabe exactamente lo que viene: cómo Mariana manipulará a sus hijas gemelas para que la odien, cómo Javier la torturará durante meses para robarle la herencia de la abuela, cómo morirá sola en el mismo piso de mármol donde alguna vez creyó que construiría un hogar.
Esta vez no será la esposa sumisa que se arrastra por amor.
Esta vez será la Loba Blanca que todos temían en los tribunales.
Esta vez cada traidor pagará por adelantado.
Pero cambiar el futuro tiene un precio. Y Anna descubrirá que la venganza, aunque dulce, puede costarle lo único que aún le importa: el alma de la mujer que alguna vez fue.
Una histo

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9

Anna Marín se despierta a las cinco de la mañana en su apartamento pequeño del centro de Ciudad S con una sensación que no ha experimentado en años: expectativa. No el terror que se instaló en sus entrañas desde que despertó con los recuerdos de su muerte. No la rabia que ha sido su combustible durante los últimos días. Esto es diferente. Es algo más cercano a la vida. Como si por primera vez desde que regresó, parte de ella recordara quién fue antes de ser la esposa invisible.

Se ducha rápido, se pone un traje sastre negro de tres piezas que compró ayer con dinero propio, se recoge el cabello en un moño apretado y se maquilla con mano firme. Hay un momento mientras se mira al espejo que sus manos se detienen justo cuando va a aplicar el labial. Se mira fijamente durante varios segundos. En su otra vida usaba maquillaje suave, colores tenues, nada que la hiciera sobresalir porque Javier decía que llamar la atención era "vulgar". Hoy elige rojo. Un rojo oscuro y denso que contrasta con la palidez de su rostro como una declaración de guerra.

El día comienza doble desde el momento en que sale por la puerta. Por las mañanas trabaja en el despacho del profesor Salazar revisando casos, redactando estrategias legales y preparando documentos que en su otra vida no tendría ni tiempo ni energía de pensar. Por las tardes entra a las oficinas del Grupo Lin donde Leonardo le tiene una oficina entera dedicada para el proyecto de expansión internacional. Trabaja hasta las diez de la noche sin descanso. Se come el almuerzo en diez minutos. No toma pausas. Se mueve de una tarea a la siguiente como máquina de precisión.

Es agotador.

Es exactamente lo que necesita.

Porque en la mansión de Javier, durante diez años, Anna fue la secretaria invisible que nadie vio. La mujer que preparaba desayunos y hacía tarea de sus hijas y firmaba contratos de Javier y preparaba presentaciones que él no entendía la mitad y nunca, NUNCA, recibió ni un solo reconocimiento.

En los tribunales, Anna Marín es otra cosa.

En los tribunales Anna Marín es la Loba Blanca.

El primer caso que acepta es un litigio corporativo que ningún otro abogado en Ciudad S quiere tocar porque involucra a una empresa conectada con políticos locales. Una empresa pequeña acusada de desaparecer millones en fondos públicos mientras sus dueños se enriquecen. El caso tiene tres años sin resolución porque cada abogado que lo toma se retira misteriosamente después de recibir amenazas.

El profesor Salazar le lo ofrece con precaución. "Mira, es un caso complicado. Si quieres empezar con algo más sencillo..."

Anna lo interrumpe: "Lo tomo".

Salazar la mira con esa expresión que Anna conoce bien. La expresión que tuvo cuando la vio por primera vez en la universidad, una estudiante de segundo año con ojos grandes que levantó la mano en medio de un debate donde todos los demás se callaban. "Bienvenida de nuevo, loba", dijo entonces. Y lo dice de nuevo ahora, esta vez con algo parecido al orgullo.

Anna prepara el caso durante cuatro días sin dormir. Estudia cada documento, cada contrato, cada transferencia bancaria. En la otra vida no tendría tiempo para esto porque estaría en la mansión haciendo las tareas de Javier. Ahora tiene tiempo. Ahora tiene espacio. Ahora tiene libertad.

El día del juicio llega un martes. Anna se pone traje negro, tacones de diez centímetros, el cabello en moño apretado y el labial rojo. Lleva una carpeta de doscientas páginas de pruebas y entra al tribunal de Ciudad S con paso que hace volver la cabeza de todos los que están en el pasillo.

Dura seis horas la audiencia. Anna desmonta al abogado de la defensa punto por punto, cita leyes que el propio juez tiene que buscar en el momento, presenta pruebas tan devastadoras que cuando las proyecta en pantalla el salón queda en silencio absoluto.

El juez falla a su favor antes de que llegue a las cinco de la tarde.

Anna sale del tribunal y la prensa ya está esperando.

Cámara tras cámara. Flash tras flash. Reporteros gritando nombres y preguntas que se mezclan en un coro desordenado.

—¡Es ella! ¡Es la Loba Blanca! ¡Está viva!

Uno de los periodistas más veteranos se empuja hacia el frente con micrófono en mano. "Señorita Marín, ¿es cierto que es la misma abogada que hace seis años tenía aterrorizado a todo el gremio legal del país?"

Anna mira las cámaras. En su otra vida se habría escondido. Se habría disculpado. Se habría hecho pequeña. Porque Javier la entrenó para ser invisible.

Hoy responde con voz que no tiembla:

—Si. Soy la LOBA BLANCA. Y sí, soy la misma. Volví. Y vengo por sangre.

Los periodistas se alborotan. Los titulares escribiéndose solos. En menos de una hora las redes sociales explotan. #LaLobaBlancaVuelve tendencia nacional. #AnnaMarínEsReal trending en todas las plataformas.

Fotos de Anna saliendo del tribunal llenando portadas digitales. La mujer del traje negro, el labial rojo, la expresión de acero. Parece una guerrera recién bañada en victoria.

Y nada de esto sabe Javier Rojas hasta las seis de la tarde cuando enciende la televisión en la mansión mientras las gemelas cenan frente a él en silencio. Desde que Anna se fue la casa se mueve con la torpeza de un mecanismo al que le retiraron una pieza clave. La nueva ama de llaves cocina, pero no como Anna. Las niñas no comen bien. El ambiente es tenso y frío como si la temperatura de la mansión hubiera bajado varios grados.

El reportero de noticias sale en pantalla con la foto de Anna detrás de él, grande y brillante como un cartel de película.

"La abogada más temida del país ha regresado a los tribunales después de seis años de ausencia. Anna Marín, conocida como la Loba Blanca, ganó esta tarde un caso que ningún otro profesional legal se atreve a tomar. Según los testigos del tribunal fue un desempeño sin igual..."

Javier deja la cuchara en el plato y mira la pantalla sin parpadear.

No la conoce.

Es la primera vez que Javier Rojas ve a su esposa en televisión y no reconoce a la persona que está ahí. La mujer del traje negro con los ojos de fuego y la postura de guerra no tiene nada que ver con la Anna que él conoció durante diez años. Esa sombra silenciosa que caminaba por los pasillos de la mansión como un fantasma sin forma ni volumen.

El reportero continúa: "La Loba Blanca, como la conocen en el mundo legal, es considerada una de las mentes más brillantes de la generación. Antes de desaparecer hace seis años era la abogada más temida de los tribunales del país. Sus victorias eran legendarias. Sus estrategias devastadoras. Nadie entendió por qué dejó la profesión repentinamente..."

Javier se pone de pie dejando la mesa.

Seis años. La mujer que él obligó a trabajar como secretaria porque pensó que Anna pasaba el día sin hacer nada en la mansión disfrutando lujos que no merecía era esto. Era la abogada más temida del país. Era la Loba Blanca que hacía temblar a empresarios y políticos. Era un profesional de tal nivel que él, con sus estudios mediocres y su título comprado en una universidad de dudosa reputación, nunca podría alcanzar ni en sueños.

Y él la convirtió en su empleada doméstica.

La obligó a preparar desayunos y organizar su agenda y firmar contratos que ella redactó y que él no entendía ni la mitad. La trató como basura durante una década entera. La humilló frente a los accionistas. La bofeteó en la sala de juntas por errores que él mismo creó.

Porque en diez años de matrimonio nunca la miró.

Nunca la vio de verdad.

Nunca se preguntó quién era la mujer detrás de los pancakes y la sonrisa forzada y el vestido apagado que caminaba por sus pasillos como si no tuviera derecho a existir.

Javier se recarga contra el bar del comedor con los brazos cruzados mirando la televisión donde siguen pasando fragmentos de la entrevista. Anna hablando con esa voz firme y esa mirada directa que él nunca conoció. La mujer de la pantalla es una desconocida y al mismo tiempo es la persona con la que compartió cama, aunque en habitaciones separadas, durante 10 años.

—Papá —la voz de Sofía lo saca de sus pensamientos—. ¿Esa es mamá?

Javier mira a su hija. La niña está señalando la pantalla con la cuchara del postre, boca abierta, ojos grandes.

—Sí —responde Javier y su propia voz suena rara en sus oídos—. Esa es tu mamá.

—Se ve diferente —dice Sofía.

—Sí —repite Javier—. Mucho.

Valentina no dice nada, pero sus ojos no se apartan de la pantalla. De la imagen de la mujer que la parió, la alimentó, la cuidó durante seis años, y que ellas trataron como la sirvienta de la casa.

La mujer que dijeron que no quieren.

En la pantalla el reportero cierra el segmento con la última imagen: Anna saliendo del tribunal con la carpeta bajo el brazo y esa sonrisa que no es alegría. Es algo más oscuro. Más peligroso.

Es la sonrisa de alguien que acaba de declarar guerra.

Javier apaga la televisión y se queda en silencio durante varios minutos mirando nada.

En diez años nunca miró realmente a su esposa. Y la primera vez que lo hace es desde una pantalla de televisión. Como un extraño mirando a alguien que nunca conoció.

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Betty Saavedra Alvarado
Las gemelas los ponen en apuros son y que apuros
Betty Saavedra Alvarado
Anna eres una nadre coraje que no le teme a nada por sus hijas ellos son todo para ti
Betty Saavedra Alvarado: Javier ahora a la cárcel
total 1 replies
Luz Angela Castillo Ramirez
esta buenisima
Luz Angela Castillo Ramirez
👏
Mercedes Tibisay Marin
estos desgaciados no se cansas de hechar vaina
Mercedes Tibisay Marin
jajaja Ana se las comio
Mercedes Tibisay Marin
esté hombre no entiende es otro loco ygual que la mujer
Marcela Lopez
excelente
Marcela Lopez
Javier nada que aprende
Marcela Lopez
logro ser feliz en su último día
Mercedes Tibisay Marin
bueno Ana deja de pensar tanto y hacesta a ese que te ama de verdad
Marisel Rio
💪💪💪💪💪💕💕💕💕💕Vamos Anna y junto con Leonardo van a ser imparables ♥️♥️♥️♥️
Marisel Rio
Vamos 💪 💪 💪 Anna a destruir a esos bastardos 😅😅😅
Johann
Así se hace Ana 👏👏👏👏👏
Marisel Rio
No me canso de decir que es una novela extraordinaria 💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
Al menos los padres de la LOCA tienen dos dedos de frente 👏👏👏
Vamos a ver como se destruyen Javier y Mariana 😅😅
Betty Saavedra Alvarado
Javier solo te interesa el dinero parece que no tienes corazón
Betty Saavedra Alvarado
Cuídate de la víbora de Mariana que no se quedará tranquila algo malo hará en contra tuya
Betty Saavedra Alvarado
Javier eres un títere en manos de Marianano piensas en tus hijas solo le haces a esa loca van acabar en la cárcel
Betty Saavedra Alvarado
Mariana quieres destruir va Loba Blanca no lo harás ella es más fuerte y inteligente que tu
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