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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

Tomás no esperaba que yo fuera tan difícil de manejar.

Sonrió con torpeza.

—Kiara, no te alteres. Sólo preguntaba. Si no quieres hablar, no hablamos. No hay que ponerse así.

—Si te comportas, no voy a buscar problemas. Pero si intentas tocarme, tampoco voy a quedarme quieta como muerta para que me humilles.

Me levanté.

No quería seguir con él.

Tomás me vio alejarme con el puño apretado.

Esa tarde, al volver a casa, estaba pensando qué preparar de cenar cuando sonó mi celular.

Gabriel.

Con él me sentía cómoda.

Era prudente, educado, no empujaba más de lo necesario. Podíamos ser amigos.

Contesté mientras me quitaba los zapatos en la entrada.

—¿Qué pasa?

—Quería saber si mañana por la noche estás libre. Me gustaría invitarte a cenar.

Su voz seguía siendo tranquila.

Agradable.

Desde el día del puesto de mi abuela no habíamos vuelto a vernos.

Pero no era tonta.

Podía notar que Gabriel tenía interés en mí.

Miré mi sala ordenada y suspiré en silencio.

Aceptaría.

No para dar esperanza.

Para hablar claro.

Nos conocimos por Marcela. Yo no rechazaba a Gabriel, pero sabía que no podía ser su novia. Mejor decirlo antes de hacerle perder tiempo.

—Estos días no tengo tantos proyectos. Podemos cenar. Además, todavía te debo una comida. Espero que esta vez no aparezca ninguna emergencia.

Mi tono salió más ligero.

Gabriel rió.

—Entonces yo elijo el lugar. ¿Hay algo que se te antoje?

—Elige tú. Me mandas la dirección y voy.

Hablamos un rato más y colgamos.

Al día siguiente terminé mi trabajo paso a paso. Revisé que no hubiera detalles pendientes y, cuando llegó la hora de salir, tomé mi bolsa.

No alcancé la puerta.

Bruno Cano me bloqueó el paso.

Era uno de los directores del área. Alto, serio, con una expresión que no prometía nada bueno.

—¿Pasa algo, director Cano?

Me entregó unas láminas.

—Este diseño no cumple con lo que pidió el cliente. Está tosco. Se nota apresurado. Corrígelo antes de irte.

—¿Apresurado?

No pude evitar mirarlo.

Ese diseño lo había trabajado mucho.

—No quise hacerlo por salir del paso. El cliente pidió algo retro y también líneas menos rígidas. Por eso el trazo es más libre.

Bruno ni siquiera intentó escuchar.

—¿Tú eres directora o yo? Te pido que lo corrijas por tu bien. Si el cliente no queda satisfecho, habrá problemas. ¿Puedes asumir esa responsabilidad?

Usó al cliente como presión.

Me quedé sin respuesta.

Él siguió:

—Si no quieres modificarlo, informaré a la dirección. Y no creas que por llegar joven a este puesto puedes hacer lo que quieras. Tú sabes mejor que nadie cómo subiste tan rápido. Si sigues tan altiva, la caída puede ser dura.

La acusación estaba clara.

Según él, yo había subido por medios sucios.

También quedaba claro por qué quería obligarme a rehacer el diseño.

Respiré.

No podía pelear con un director en medio de la oficina.

Forcé una sonrisa.

—Si desde su criterio profesional considera que no cumple, lo modificaré.

Le quité las láminas de las manos y volví a mi lugar.

Bruno sonrió apenas antes de irse.

Cuando se fue, tomé un lápiz con una mano y marqué el número de Gabriel con la otra.

Contestó rápido.

—¿Ya vas llegando? Yo todavía tardo un poco.

Su voz clara me hizo sentir peor.

Miré la oficina vacía.

—Me devolvieron el diseño. El director quiere que lo corrija hoy y sólo podré irme cuando le parezca bien. No podré cenar. Lo siento muchísimo. Te hice preparar todo para nada. La próxima vez sí te invito yo.

Gabriel guardó silencio un segundo.

Luego respondió con calma:

—Parece que tenemos una maldición: cada vez que intentamos comer juntos, pasa algo. Tú trabaja. Una cena debería ser algo feliz, no una carga.

Su comprensión me aflojó el pecho.

—Gracias. De verdad. Voy a corregir y luego te busco.

Colgué.

Quizá porque el problema de la cena quedó resuelto, pude concentrarme.

Me sumergí en el diseño.

No noté cómo la luz de afuera se apagaba.

Cuando el celular volvió a sonar, eran casi las ocho.

Miré el nombre y mi expresión se suavizó.

—Acabo de terminar. ¿Ya cenaste?

Gabriel rió al otro lado.

—Llegué en buen momento.

—¿Qué significa eso?

—Si no tienes otro pendiente, baja. Estoy en la entrada de tu edificio. Venía a visitar a una trabajadora desafortunada y terminé llegando cuando terminó su turno. ¿Ya cenaste?

—¿Qué?

Me enderecé.

—¿Estás en mi empresa?

—¿No soy bienvenido?

Su tono tenía una broma ligera.

Suspiré.

—Sí eres bienvenido. Y gracias al bendito overtime, no he cenado. Si tú no cenaste mucho, quizá todavía alcancemos algo.

—Claro.

Tomé mis cosas y fui al elevador.

No vi la figura alta al final del pasillo oscuro.

Darío estaba ahí.

En la planta baja, crucé la puerta giratoria y caminé hacia Gabriel.

—No pensé que una pequeña trabajadora explotada recibiera visitas. ¿Qué comemos?

Gabriel me mostró su celular.

—Busqué algunos lugares cerca. Mira.

Me incliné para ver la pantalla.

Desde lejos, quizá parecía que estábamos pegados.

—El primero —dije—. Tiene más variedad y se ve cómodo. Ya trabajé hasta esta hora. No me importa tardar un poco más afuera.

Gabriel sonrió.

—¿Ustedes trabajan así seguido?

—Sólo cuando se acumulan proyectos. Ahora debería ser temporada tranquila. Si no fuera por la lámina, habría salido normal.

—No trabajar horas extra con frecuencia es bueno. Si no, se muere la motivación.

Asentí con fuerza.

Podía firmar esa frase con sangre.

Hablé más de lo normal.

De trabajo.

De diseños.

De lo horrible que era rehacer algo cuando ni siquiera sabías qué quería la otra persona.

Gabriel se quedó mirándome.

—¿En qué piensas? —pregunté—. ¿Hablo demasiado?

—No. Me hiciste pensar en algo.

Me calmé.

El restaurante estaba justo enfrente.

Aunque era tarde, seguía lleno y bien iluminado.

—Parece bueno —murmuré al entrar.

Ya sentados, Gabriel preguntó por qué estaba tan segura.

Me incliné con entusiasmo.

—Porque si un lugar sabe mal, por barato que sea, nadie vuelve. Además, la gente aquí se ve contenta.

Gabriel me miró con una ternura que no supe leer.

—Entonces no nos decepcionará.

Me reí.

—Ojalá.

Cenamos.

Comimos bien.

Al salir, la noche estaba más profunda y las nubes cubrían las estrellas.

Estiré los brazos.

—Gracias por venir. Se me quitó todo el cansancio del trabajo.

—Te llevo a casa.

Era tarde.

No era seguro volver sola.

Acepté.

Al día siguiente entré a la empresa con el cuerpo descansado.

En el elevador, Darío entró detrás de mí.

—Buenos días, director Zárate.

No me aparté.

Pero él sólo me miró con frialdad y no respondió.

Me quedé confundida.

¿Qué le pasaba?

El elevador llegó al nivel del departamento de diseño.

Quise salir.

Su voz cortó el aire detrás de mí.

—No tan rápido. Tengo algo para ti.

Me giré.

Darío tenía los ojos cerrados, las pestañas proyectando una sombra fría.

Sentí un mal presentimiento.

Y no me equivoqué.

En su oficina, apenas entramos, sacó un archivo.

—El proyecto va bien, pero tu cierre no está fino. Mira aquí. Hay desviaciones. Vuelve a pulirlo.

Revisé.

No encontré el problema.

—¿Hacia qué aspecto quiere que lo pula?

Darío soltó una risa sin humor.

—¿Tu trabajo también tengo que pensarlo yo? Entonces que tu sueldo me lo depositen a mí.

Me asustó su frialdad.

—Lo siento. Lo revisaré otra vez.

—¿Revisar?

Su voz bajó.

—No te puse en este cargo para que revises eternamente. Si ni algo tan pequeño puedes resolver, ¿en qué estás usando la cabeza?

Me quedé aturdida por el regaño.

Levanté la vista.

Sus ojos estaban llenos de fuego.

Y de algo parecido a berrinche.

¿Berrinche?

—Director Zárate... ¿hice algo mal?

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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