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Matrimonio Por Apuesta

Matrimonio Por Apuesta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Fabián de Castro es un hombre poderoso y respetado en su ciudad. Es frío y poco sociable, dueño de un casino muy visitado por toda clase de persona. También es uno de los solteros más deseado. En una deuda de juego su pago es Débora, quien acababa de recibir su título de profesora y estaba orgullosa de haber logrado su sueño. Al llegar a su casa, se entera entre otras cosas, que la pequeña herencia que sus padres pudieron dejarles al morir, su hermano mayor la había acabado en juegos, mujeres y alcohol. Fabián sintió que si él no se hacía cargo, el hermano la vendería a otro hombre y no sé comportaría igual, así que termina por aceptar. Entre ellos comienza una rivalidad que oculta los sentimientos reales que comienzan a surgir con cada gesto cariñoso y detallista que se hacen al descuido.

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Ataque al corazón

La frase de Fabián seguía resonando en la mente de Débora como un eco constante.

"Quiere todo lo que me importa."

Esa noche no logró dormir.

No porque tuviera miedo del silencio de la mansión…

Sino porque sentía que ese silencio ya no era seguro.

Algo había cambiado.

Algo invisible.

Algo que estaba acercándose demasiado rápido.

En el despacho, Fabián tampoco dormía.

La pantalla del ordenador iluminaba su rostro tenso mientras revisaba cada dato que sus contactos habían logrado reunir sobre Valeria Montenegro.

No había errores en su patrón.

No había impulsividad.

Todo estaba calculado.

Demasiado calculado.

—No estás improvisando… —murmuró para sí mismo.

Eso era lo que más le preocupaba.

Un golpe suave en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

—Pasa —dijo sin levantar la vista.

Débora entró.

Esta vez no llevaba la calma habitual.

Su rostro estaba serio.

Demasiado serio.

—No puedo dormir —dijo ella directamente.

Fabián cerró la laptop.

—No deberías estar despierta.

—Tú tampoco.

Silencio.

Débora se acercó al escritorio.

—Estoy empezando a sentir que todo esto se está acercando demasiado a mí.

Fabián la miró con atención.

—No es una sensación equivocada.

Ella respiró hondo.

—¿Qué quiere exactamente de mí?

Fabián tardó en responder.

No porque no lo supiera…

Sino porque decirlo en voz alta lo hacía más real.

—Quiere debilitarme —dijo finalmente—. Y la forma más fácil es contigo.

Débora sintió un escalofrío.

—¿Usarme?

Fabián la observó fijamente.

—Sí.

El silencio se volvió incómodo.

Débora bajó la mirada.

—Entonces ya empezó.

Fabián se levantó y se acercó a ella.

—No voy a permitirlo.

—No puedes controlarlo todo, Fabián.

—Pero puedo protegerte.

Débora lo miró directamente.

—Eso es lo que me preocupa.

A la mañana siguiente.

La mansión despertó aparentemente tranquila.

Pero esa tranquilidad era falsa.

Muy falsa.

Débora bajó a la cocina y encontró a Matilde nerviosa.

—Señorita… llegó esto para usted.

Sobre la mesa había un sobre negro.

Sin remitente.

Sin nombre.

Solo su nombre escrito a mano.

Débora sintió un nudo en el estómago.

—¿Quién lo dejó?

—Un mensajero. Se fue inmediatamente.

Débora lo tomó lentamente.

Subió a su habitación antes de abrirlo.

Sus manos temblaban ligeramente.

Dentro había una fotografía.

Y una nota.

La fotografía mostraba a Fabián.

Solo.

En su despacho.

Pero no era eso lo que hizo que el aire se le cortara.

Era la segunda imagen.

Ella.

Saliendo de la mansión.

Tomada desde lejos.

Como si alguien la estuviera vigilando constantemente.

La nota decía:

"No eres la única que lo ama."

El corazón de Débora se aceleró.

Dejó caer el sobre sobre la cama.

—Esto no es una advertencia… —susurró— es una amenaza.

Esa misma mañana.

Fabián recibió la misma información.

Pero su reacción fue distinta.

No de miedo.

Sino de rabia contenida.

—¿Dónde la encontraron? —preguntó a su equipo.

—Cerca del perímetro de la mansión.

Fabián apretó la mandíbula.

—Quiero cámaras revisadas. Todas.

—Ya lo estamos haciendo.

Pero Fabián ya no escuchaba.

Su mente estaba en otro lugar.

En ella.

Débora decidió salir al jardín.

Necesitaba aire.

Necesitaba pensar.

Pero sobre todo…

necesitaba dejar de sentir que alguien la observaba.

Caminó entre los árboles.

El viento era suave.

Demasiado suave.

Entonces lo sintió.

Un movimiento.

Detrás de ella.

Se giró de inmediato.

Nada.

Solo el jardín.

Respiró hondo.

Intentó calmarse.

Pero entonces…

—Sabía que vendrías sola.

La voz la congeló.

Valeria.

Débora se giró lentamente.

La mujer estaba de pie, elegante, tranquila, como si el lugar le perteneciera.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Débora con firmeza, aunque su voz temblaba ligeramente.

Valeria sonrió.

—Conociéndote.

Débora retrocedió un paso.

—No tienes derecho a estar aquí.

—Oh… sí lo tengo.

Valeria dio un paso hacia ella.

—Todo lo que rodea a Fabián… me pertenece de alguna forma.

El aire se volvió pesado.

—¿Qué quieres?

Valeria ladeó la cabeza.

—Verte de cerca.

Débora sintió un escalofrío profundo.

—Ya me viste.

—No.

Pausa.

—Quiero ver cuánto tardas en romperte.

El corazón de Débora golpeó con fuerza.

—No soy débil.

Valeria sonrió con suavidad.

—Eso creen todas al principio.

Silencio.

El jardín parecía demasiado grande de repente.

Demasiado vacío.

—No vas a asustarme —dijo Débora.

Valeria la observó con calma.

—No quiero asustarte.

Pausa.

—Quiero reemplazarte.

El golpe fue directo.

Sin aviso.

Sin suavidad.

Débora sintió que el aire le faltaba por un segundo.

—Fabián no es un trofeo.

Valeria dio otro paso.

—No. Es una deuda.

Silencio.

Antes de que Débora pudiera responder…

—¡DEBORA!

La voz de Fabián resonó desde la entrada del jardín.

Valeria giró lentamente.

Sonrió.

—Justo a tiempo.

Fabián avanzó rápidamente hacia ellas.

Su expresión era pura amenaza contenida.

Se colocó frente a Débora sin apartar la vista de Valeria.

—Aléjate de ella —dijo con voz baja.

Valeria levantó una ceja.

—Siempre tan protector.

Fabián dio un paso hacia adelante.

—Te lo advertí.

Valeria lo miró fijamente.

—No has cambiado nada.

Silencio.

Débora observaba entre ambos.

Y por primera vez…

entendía el tamaño real de la historia que los unía.

Valeria no era solo una enemiga.

Era alguien que conocía cada punto débil de Fabián.

Y acababa de tocar el más peligroso.

Débora.

Valeria dio un último vistazo a ambos.

—Esto apenas empieza.

Y sin más, se alejó caminando entre los árboles.

Como si el jardín fuera suyo.

El silencio volvió.

Fabián giró de inmediato hacia Débora.

—¿Te hizo algo?

Ella negó lentamente.

Pero su mirada estaba alterada.

Porque ahora lo sabía.

Ya no estaban en una guerra lejana.

Estaban dentro del campo de batalla.

Y el primer ataque…

acababa de ocurrir en su corazón.

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Gladys Dona
Me gusta una porque es corta pero hay cosas que superan mi imaginación como entro con tanta custodia y tienes que ponerle rostro a tus personajes es mucho más interesante un final un poco gustó a más bueno veremos tus próximas novelas Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora apareció una loca otra para el tablero de ajedrez pronto no va quedar ni uno con Fabian de Castro nadie se escapa
Gladys Dona
Debora tú hermano es una 🐀 no le interesa nada date cuenta atacaron y no le intereso que podrías haber muerto solo quiere plata a cualquier precio es realmente un PARÁSITO
Gladys Dona
Ni se te ocurra salvar el parásito de tú hermano porque si le pasa algo a Fabian vos serás la moneda de cambio que necesita tú queridito hermano porque ese no cambia y con tal de tener dinero se va vender al mejor postor 👁 es una TRAMPA
Gladys Dona
Hermano como ese es mejor ser hija única /Awkward/
Gladys Dona
Realmente alguna ves cintio algo por su hermana Realmente es lo peor como ser humano con tal de obtener plata vende hasta su madre 😡 HDP
Andrea Nardelli
exelente
Gladys Dona
Parece que va ser interesante vamos a ver que pasa
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