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La Bailarina Rota

La Bailarina Rota

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mujer poderosa / Romance / Completas
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SherlyBlanco

Sinopsis
"La Bailarina Rota" es un drama romántico de superación y redención escrito por Sherly Blanco. La historia sigue a Emmeline, la máxima promesa del ballet clásico, cuya brillante carrera se trunca trágicamente una noche en la playa tras sufrir una grave lesión en la pierna al salvar a un joven llamado Felipe de morir ahogado.
Conmovido por su sacrificio y deslumbrado por su belleza, Felipe se casa con ella y promete cuidarla. Sin embargo, a los pocos meses el idilio se rompe: él empieza a distanciarse y Emmeline termina descubriéndolo burlándose de sus cicatrices ante sus amigos, mientras trata con extrema delicadeza a otra mujer. Tras enfrentarlo con dignidad, Emmeline lo abandona para reconstruir su vida desde las cenizas, encontrando un nuevo propósito como maestra de ballet para ayudar a otras jóvenes a cumplir sus sueños, mientras un arrepentido Felipe la busca desesperadamente.

NovelToon tiene autorización de SherlyBlanco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El Peso de la Corona de Plumas

​La mañana siguiente al nombramiento trajo consigo una realidad ineludible: el éxito en el mundo del ballet clásico es un préstamo que se cobra diariamente con intereses de sudor y exigencia física. Las felicitaciones, los mensajes eufóricos en el grupo de WhatsApp de sus hermanos trillizos y los abrazos orgullosos que sus padres y su hermana Emely le habían dado durante la cena de celebración quedaron suspendidos en el aire en cuanto Emmeline Fontane cruzó el umbral del salón principal de ensayos. El ambiente ya no era el de una competencia abierta; ahora, todas las miradas de la compañía estaban puestas sobre ella, esperando que demostrara en cada segundo por qué merecía portar el título de Prima Ballerina.

​El salón de danza parecía haber cambiado de temperatura. El aire se sentía más denso, y el espejo, que antes reflejaba a una joven aspirante entre muchas, ahora devolvía la imagen de una bailarina de diecinueve años sobre la cual recaía la responsabilidad de una temporada nacional completa. Emmeline se colocó en su lugar habitual en la barra, vistiendo su playera de calentamiento azul y ajustando sus zapatillas con una concentración que rozaba la meditación. A su lado, Juliana Valois estiraba las piernas con su habitual energía, dedicándole una sonrisa cómplice que funcionaba como el único cable a tierra en medio de tanta presión.

​—Se acabó el tiempo de las promesas, Fontane —le susurró Juliana mientras se posicionaba para el primer plié de la mañana—. Ahora viene la parte divertida: hacer que parezca que no te están matando los pies.

​Emmeline sonrió levemente, pero su rostro recuperó de inmediato la rigidez profesional cuando Madame Grimaldi entró al salón, flanqueada por el pianista de la compañía y un fotógrafo oficial que documentaría el detrás de escena para los principales diarios culturales del país. La directora no perdió tiempo en preámbulos. Con un golpe seco de su bastón de madera contra el suelo, ordenó el inicio de la sesión.

​—El público nacional no compra boletos para ver una técnica aceptable, señoritas. Compra boletos para presenciar la perfección —sentenció Madame Grimaldi con su voz de hielo—. Emmeline, al centro. Vamos a trabajar la transición del Cisne Blanco al Cisne Negro. Quiero ver la dualidad de tu alma en esa secuencia.

​El ensayo general comenzó y con él, el verdadero calvario físico. La coreografía de El Lago de los Cisnes requería una resistencia casi inhumana. Emmeline debía interpretar la pureza, la vulnerabilidad y la gracia lírica de Odette, para inmediatamente después transformarse en la malicia, la seducción y la fuerza arrolladora de Odile. Cada cambio de ritmo exigía una modificación total en la colocación de sus hombros, en la expresión de sus ojos grandes y en la forma en que sus manos cortaban el aire imitando el aleteo de un ave.

​Durante las primeras tres horas, Emmeline repitió la misma secuencia de giros una y otra vez. Madame Grimaldi detenía la música por los detalles más mínimos: un milímetro de desviación en el ángulo del brazo, una caída que no terminaba exactamente en la quinta posición, o una falta de fluidez en el en dehors. El fotógrafo captaba cada instante; el contraste entre la belleza angelical y pulcra que Emmeline proyectaba en los momentos de fluidez, y el rostro de absoluto esfuerzo, surcado por hilos de sudor, cuando la música se detenía.

​Juliana, desde su posición de primera solista, observaba con atención cada corrección, asimilando los comentarios y apoyando visualmente a su amiga cada vez que los ojos de Emmeline flaqueaban por el cansancio. La complicidad entre ambas se mantenía intacta; cuando Emmeline terminaba una variación extenuante, Juliana le acercaba discretamente la botella de agua o una toalla limpia, recordándole con una mirada silenciosa que no estaba sola en ese inmenso escenario.

​Al mediodía, los directores ejecutivos de la compañía ingresaron al salón acompañados por el equipo de vestuario. Era el día de la primera prueba oficial del tutor de tul azul y plumas blancas que Emmeline usaría para el acto principal. Cuando las costureras deslizaron la imponente prenda sobre su silueta y ajustaron el corsé de pedrería, el salón quedó en absoluto silencio. El fotógrafo comenzó a disparar su cámara de forma continua. Al mirarse en el espejo, Emmeline Fontane ya no era la pequeña de la casa de los Fontane, ni la hermana consentida de Andrés, Mateo y Luis, ni la confidente de Emely. Era una verdadera reina de la danza, una criatura de una belleza mística y una elegancia aristocrática que parecía pertenecer a otro plano de la existencia.

​—Es una línea perfecta —comentó uno de los directores extranjeros que observaba la sesión desde el fondo—. Tiene esa mezcla de fragilidad y fuerza que solo poseen las elegidas. Si mantiene este nivel durante el estreno, el país le va a quedar muy pequeño en menos de un año.

​Emmeline escuchó los comentarios mientras mantenía la pose frente al espejo, sintiendo un escalofrío de emoción mezclado con una profunda responsabilidad. Sabía que estaba viviendo sus días de gloria, saboreando el preludio de un éxito monumental que apenas comenzaba a gestarse en su propia tierra. Al terminar la jornada, tras seis horas de entrenamiento ininterrumpido, sus pies sangraban levemente bajo los vendajes y cada articulación de su cuerpo protestaba ante el menor movimiento. Sin embargo, mientras se desataba las cintas de satén en la penumbra del camerino junto a Juliana, Emmeline miró su reflejo con una sonrisa de absoluta determinación. Había reclamado la corona del ballet nacional, y estaba dispuesta a pagar cualquier precio físico para conservarla y demostrarle al mundo entero de lo que era capaz.

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Isabel Martín
Una bonita historia, felicidades autora 🤗👏👏👏👏
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
hermosa historia ,, vale la pena detenerse a leer porque es muy buena , felicidades autora 🎁💝🤗
Sherly 💜: me alegra que te esté gustando querida 😌,🫂
total 1 replies
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