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Ella Le Pertenece Al Alfa.

Ella Le Pertenece Al Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / Romance / Hombre lobo
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Una noche de pasión desenfrenada. Un amanecer en completa soledad. Y un secreto que cambiará las reglas del juego.

Para Irina Duarte, una joven diseñadora gráfica de 24 años, lo que pasó en aquel hotel de Roma debía quedarse en el olvido. El hombre misterioso con el que compartió una química sexual devastadora se había marchado sin dejar rastro, dejando solo el recuerdo de su imponente mirada y un aroma que la perseguía.

La sorpresa llega esa misma mañana, cuando Irina se presenta a su primer día como pasante en la prestigiosa Textilera Galo. El hombre de la noche anterior no es un desconocido: es Damian Galo, el Alfa supremo del imperio textil, su nuevo jefe... un hombre frío, serio y completamente inalcanzable.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Damian mantuvo la espalda recta, sosteniendo la mirada del hombre mayor sin parpadear. El aroma a tormenta inminente que siempre lo acompañaba pareció enfriarse, transformándose en una barrera de hielo absoluto ante la presencia del viejo Alfa.

—Señor Rivera —respondió Damian, usando el apellido de su suegro con una cortesía perfectamente calculada pero desprovista de cualquier calidez—. Mi esposa tiende a alarmarse antes de tiempo. La selección de personal está bajo mi estricta supervisión. Si el material no cumple con los estándares en la revisión de mañana, tomaré las medidas necesarias. No hay necesidad de involucrar a la junta por una simple pasantía.

El señor Rivera entrecerró sus ojos oscuros, evaluando a su yerno con una desconfianza evidente. Dio un paso al frente, haciendo que el peso de su presencia de Alfa puro se sintiera en cada rincón del vestíbulo vacío.

—Espero que así sea, Damian —sentenció el anciano con voz ronca y amenazante—. Recuerda que el apellido Galo recuperó su brillo en Roma gracias al respaldo y las acciones de mi familia. No voy a permitir que tus... inclinaciones vanguardistas pongan en juego nuestro patrimonio. Mañana estaré en la presentación de la campaña de otoño. Buenas noches.

Sin esperar respuesta, el hombre se dio la vuelta con una parsimonia cargada de soberbia y regresó al interior del auto de lujo, que arrancó de inmediato perdiéndose en el tráfico de la noche romana.

Damian se quedó inmóvil en la entrada, observando el asfalto mojado por donde el vehículo se había alejado. Sus puños se apretaron a los costados de su cuerpo, y la tensión en sus hombros delataba una furia sorda que amenazaba con desbordarse.

Oculta tras la columna, Irina sintió que un escalofrío le recorría la espina dorsal. Las piezas del rompecabezas finalmente encajaban. El matrimonio de Damian no era solo una fachada social; era una alianza financiera de castas altas, una jaula de oro donde el Alfa supremo de la textilera estaba encadenado al poder de la familia Rivera. Su cabeza no solo dependía del capricho de Vittoria, sino de la supervivencia de Damian en su propio imperio.

Decidida a no ser descubierta, Irina dio un paso hacia atrás con la intención de regresar sigilosamente a los ascensores, pero el sonido sutil de su tacón contra el mármol pulido rompió el silencio del vestíbulo.

—Sé que estás ahí, Irina —la voz de Damian la detuvo en el sitio, resonando baja, rasposa y peligrosamente calmada.

Ella contuvo el aliento y, saliendo de la penumbra de la columna, caminó con paso firme hacia donde él se encontraba. Damian se giró lentamente, revelando un rostro esculpido en piedra, con los ojos inyectados en una posesividad salvaje que pareció encenderse al verla.

—Escuchaste todo —afirmó él, acortando la distancia entre ambos con zancadas decididas hasta quedar a escasos centímetros de ella, envolviéndola con su calor abrasador en medio del vestíbulo desierto.

—Escuché que tu cabeza también está en la guillotina si mi trabajo falla —replicó Irina, sosteniéndole la mirada con audacia, negándose a mostrar el temor que el apellido Rivera le infundía—. Escuché que el gran Alfa supremo de Roma tiene dueños.

La provocación fue la gota que derramó el vaso del autocontrol de Damian. Con un movimiento rápido y posesivo, la tomó de la cintura y la arrastró hacia la penumbra del pasillo lateral que conducía a las oficinas de seguridad, acorralándola contra la pared de granito oscuro antes de que pudiera protestar.

—Nadie es mi dueño, preciosa —murmuró él contra sus labios, con un barítono cargado de una urgencia salvaje—. Y mañana vas a demostrarles a todos por qué decidí retenerte en mi empresa. No me falles, Irina. Porque si caes tú, nos quemamos los dos.

La cercanía de su cuerpo era tan abrumadora que Irina apenas podía respirar. Sentía los latidos del corazón de Damian golpeando con violencia contra su propio pecho, una confirmación sorda de la tormenta que el Alfa intentaba contener tras su máscara de frialdad executiva.

—No te voy a fallar —susurró ella, con una mezcla de desafío y coraje encendiéndose en sus ojos oscuros—. Pero no lo haré por ti, ni por tu textilera. Lo haré por mí. Porque nadie, ni tu esposa ni ese viejo, va a decir que no soy lo suficientemente buena.

Damian la miró fijamente en la penumbra del pasillo, y por una fracción de segundo, la rigidez de sus facciones se suavizó, reemplazada por una admiración genuina ante la audacia de la humana. Sus dedos grandes se deslizaron por la línea de su mandíbula, ejerciendo una presión sutil pero posesiva antes de presionar sus labios contra los de ella en un beso rápido, duro y cargado de una silenciosa promesa.

—Vuelve arriba y termina —murmuró él, rompiendo el contacto a regañadientes y dándose la vuelta para salir hacia el estacionamiento subterráneo sin mirar atrás.

Irina se tomó un momento para estabilizar su respiración, se alisó el traje de sastre y regresó al ascensor. El cansancio físico había desaparecido por completo, reemplazado por una descarga de adrenalina pura. Al llegar a su cubículo, se sentó frente a la tableta gráfica y comenzó a trabajar a un ritmo frenético. No modificó la esencia oscura y agresiva que Vittoria había criticado; al contrario, la pulió, refinó los contrastes dorados y estructuró el catálogo con una maquetación tan limpia y vanguardista que resultaba imposible de ignorar. Era un diseño que desafiaba la tradición de Roma, tal como Damian quería, pero con una ejecución técnica impecable.

La noche se transformó en madrugada, y la madrugada en el inicio de un martes decisivo. Irina no regresó a su departamento; se lavó la cara en el tocador de la empresa, se soltó el cabello para dejarlo caer en ondas naturales y repasó su maquillaje antes de que el edificio comenzara a llenarse de empleados.

A las nueve en punto de la mañana, la sala de juntas principal del último piso estaba lista. La inmensa mesa de cristal negro estaba rodeada por los directores de departamento, el supervisor de diseño —que no paraba de morderse las uñas— y, en la cabecera, la familia Rivera. El señor Rivera se mantenía con los brazos cruzados, irradiando su pesada presencia de Alfa viejo, mientras Vittoria, sentada a su lado con un impecable vestido sastre color crema, mantenía una sonrisa de absoluta suficiencia.

Damian entró poco después, vistiendo un traje negro que acentuaba su porte implacable. Sus ojos oscuros barrieron la sala hasta detenerse un segundo en Irina, quien se encontraba de pie al fondo junto a los dispositivos de proyección, sosteniendo la carpeta digital.

—Empecemos —dictaminó el señor Rivera con voz ronca, rompiendo el silencio—. Queremos ver la propuesta de la campaña de otoño. Específicamente el material de la pasante que causó tanta... discrepancia ayer.

Vittoria cruzó las piernas, dirigiendo una mirada cargada de anticipación hacia Irina, esperando verla flaquear bajo la presión de las miradas de los Alfas puros.

Irina dio un paso al frente, conectó su dispositivo y la gran pantalla holográfica en el centro de la sala se encendió, proyectando las primeras imágenes de su campaña de otoño.

1
Juliana Mejia
excelente novela emocinanre
NAT
Vittoria se va a arrancar los pelos /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
NAT
yo creo que este Antonio está aliado con Vittoria
NAT
pobre chica, no solo ganó una batalla sino también una enemiga poco recomendable /Grimace/
NAT
abofetear...y pisotear 🤣🤣🤣
NAT
deseo que Irina la rompa y le cierre la boca a la odiosa de Vittoria
NAT
se nota que el matrimonio con Vittoria es solo de conveniencia, y no solo ella sino su padre le respiran en la espalda a Damian. Será difícil salir de ahí/CoolGuy/
NAT
Vittoria se siente demasiado amenazada para llemar a poner quejas, eso no le queda
NAT
por qué creo que esta señora le va a complicar la vida a Irina?
NAT
desgraciada, solo quiere denigrar a Irina porque sintió en ella el olor de su marido
NAT
Ay Damian, quieres que tu mujer haga pólvo a Irina /Grimace/
NAT
y ya la tiene entre ojos /Chuckle/
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Que problemita es esa Vittoria /CoolGuy/
NAT
ya tienes dueño Irina
NAT
jajajaja 🤣 No te dejes Irina /CoolGuy/
NAT
Mi rey usted puede estar de rechupete pero está casado. Guarde su distancia y evitemos la tentación /CoolGuy//Tongue/
NAT
ojalá no la mire el perro chandoso
NAT
uy no 😬 que desastre! que solo fué cosa de una noche ya lo sabemos, pero ser el desahogo de un hombre casado es frustrante
NAT
TRÁGAME TIERRA! 😱
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