NovelToon NovelToon
Las Vueltas Del Destino Entre Sombras Y Verdades

Las Vueltas Del Destino Entre Sombras Y Verdades

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Amor prohibido
Popularitas:833
Nilai: 5
nombre de autor: Jszkina

¿Qué harías si la persona que te salvó de la tormenta fuera el verdadero peligro?
Para Leyla, el mundo siempre ha tenido reglas claras y predecibles. Sin embargo, bastan unos minutos en los pasillos de una exclusiva gala para que toda su seguridad se desmorone bajo la presión de un depredador al acecho. De la nada, una mano firme y una voz cortante la rescatan del abismo. Su nombre es Lorenzo.
Tras esa noche, una atracción inevitable y cargada de preguntas sin respuesta empieza a cercar a Leyla. Mientras intenta mantener a flote su cotidianidad en la universidad, una inquietante sensación de paranoia la persigue a cada paso. Hay secretos flotando en su entorno que se niegan a permanecer enterrados, y la figura de Lorenzo se vuelve un enigma cada vez más oscuro.
Las vueltas del destino es un thriller adictivo sobre las líneas invisibles que cruzamos sin saberlo y el peligroso despertar de una mujer que se niega a seguir siendo la pieza de un juego que no comprende.

NovelToon tiene autorización de Jszkina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11

Leyla

El entrenamiento se convirtió en una rutina, tres días a la semana, temprano antes de la universidad. Una hora y Cuarenta minutos en el jardín, después agua en los escalones

El sudor me resbalaba por la frente, picando en los ojos, pero no me atreví a mover un solo músculo. Mis pulmones ardían tras los 40 minutos más intensos de mi vida. Beto estaba de pie frente a mí, imperturbable, con esa calma que, en momentos como este, me resultaba casi irritante.

—Otra vez —dijo él, sin rastro de compasión en su tono áspero.

Repetí el movimiento de ruptura de agarre. Era la decimocuarta vez. Mis manos, que usualmente estaban ocupadas con lápices de diseño o el mouse de mi computadora, ahora se sentían pesadas, torpes, pero extrañamente eficaces.

El entrenamiento con Beto había cambiado algo en la manera en que ocupo los espacios.

No fue inmediato. No fue un día que me levanté distinta y lo noté de golpe. Fue más gradual que eso, más parecido a cuando los ojos se adaptan a la oscuridad: sin que uno les dé instrucciones, sin que uno sepa exactamente en qué momento pasó, y de repente hay formas donde antes solo había negro.

Beto me lo dijo en la tercera sesión, un miércoles con el jardín todavía húmedo de la noche anterior y mi madre en la cocina con una taza de café en la mano, la agenda de la semana lista y el teléfono pegado a la oreja.

—Tus ojos son tu mejor arma —dijo, corrigiendo mi postura con una mano firme entre los omóplatos—. No busques el peligro. Deja que el entorno te lo cuente.

Lo intenté. Me quedé quieta en medio del jardín, con las manos sueltas a los lados y la vista sin foco, y me dediqué a no hacer nada durante un minuto entero que se sintió como diez.

—¿Qué ves? —preguntó Beto desde detrás.

—Las plantas. El muro. La ventana de la cocina.

—¿Qué más?

Miré de nuevo. La maceta azul de mi madre estaba desplazada tres centímetros de donde solía estar, probablemente por el viento de la noche. La puerta lateral del garaje no estaba del todo cerrada. Había una sombra en el ángulo del tejado que no era una sombra sino un pájaro inmóvil que yo había interpretado como parte de la arquitectura.

—Más —dije.

Beto me miró fijamente, y por un segundo, vi algo más que al chofer que me cuidaba desde los seis años y al que siempre he visto como un hombre protector, no solo porque es su trabajo, sino porque en verdad se preocupa por nosotras, algo parecido a una ¿Familia? Si, eso, familia…

Al final de la sesión, mientras caminábamos hacia la casa, él soltó un comentario que me dejó helada:

—Está progresando más rápido de lo que pensé —dijo, y luego, más para sí mismo que para mí—: Me alivia saber que ahora sabrá protegerse.

No le respondí. Subí a mi habitación con el cuerpo cansado, un cansancio distinto, uno que sabía a victoria. Me di una ducha rápida, ropa limpia y, poco después, salía rumbo a la universidad.

Esa misma semana, un jueves sin nada particular, lo vi…

El sonido de los coches pasando por la avenida era un rumor lejano, un eco de una vida que, hasta hace poco, me parecía ajena. Estaba sentada en la pequeña cafetería de la esquina, a unas calles de la facultad, jugueteando con el borde de mi servilleta. La librería de al lado proyectaba una sombra alargada sobre la mesa de madera.

Ahí estaba él, Lorenzo, saliendo de la librería, con una bolsa de papel marrón en la mano y los ojos en el teléfono, con una concentración que hacía que el resto del mundo se redujera a ruido de fondo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play