Sinopsis: Un amor prohibido
Todo comenzó cuando empecé a ir a la casa de Juan Alcázar, mi mejor amigo. Al principio, todo era normal, hasta que comencé a mirar a su mamá con otros ojos. Ella era una mujer hermosa, madura y completamente diferente a todas las que había conocido. Sin darme cuenta, empecé a sentir algo que jamás imaginé sentir por la madre de mi mejor amigo. Intenté luchar contra aquellos sentimientos, pero el corazón no entiende de reglas ni de prohibiciones. Hasta que una mirada se convirtió en deseo y comenzamos a vivir un amor a escondidas, capaz de destruir nuestra amistad y cambiarlo todo.
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Capítulo 17: Un viaje con mi amor
¡Por fin había llegado el día de viajar a Miami con mi novio! No les voy a mentir, estaba más feliz que nunca. Llevaba varios días organizando las reuniones con mis proveedores, revisando documentos de la empresa y preparando las maletas, pero lo que más ilusión me hacía era saber que iba a compartir esos días con Joaquín.
¡Ave María, qué muchacho para tenerme así de enamorada!
Desde que empezamos nuestra relación, yo había vuelto a sentir esas mariposas en el estómago que creía olvidadas. Joaquín era atento, detallista y tenía una forma de hablarme que me desarmaba por completo.
Esa mañana me levanté temprano en mi apartamento de Pereira. Me puse una blusa elegante, un pantalón negro y unos tacones. Después revisé por última vez que llevara mi pasaporte, los documentos de la empresa y todo lo necesario para el viaje.
Mientras cerraba la maleta, escuché que alguien tocaba la puerta de mi habitación.
—Mamá, ¿ya estás despierta? —preguntó Juan.
—Sí, mijo. Pase.
Mi hijo entró y se quedó mirando las dos maletas que tenía junto a la cama.
—¡Ave María, mamá! ¿Usted se va a mudar o qué? —soltó, riéndose.
—Ay, Juan, no sea exagerado. Voy para varios días y necesito llevar mis cosas.
—¿Varios días? ¿Y eso? ¿Pa' dónde va?
Sentí un pequeño nudo en el estómago. No porque estuviera haciendo algo malo, sino porque todavía no me sentía preparada para contarle que su mejor amigo era mi novio.
Respiré tranquilamente y le respondí:
—Me salió un viaje de negocios a Miami. Tengo varias reuniones con unos proveedores y debo aprovechar para cerrar unos acuerdos importantes para la empresa.
Juan abrió los ojos.
—¿A Miami? ¡No, mamá! ¿Y apenas me cuenta?
—Te lo estoy contando ahora, mijo. Todo se organizó un poquito de afán.
—¿Y cuánto tiempo se va a quedar?
—Unos días. Depende de cómo salgan las reuniones.
Mi hijo se sentó en el borde de la cama y me miró con esa expresión tan suya, como si estuviera intentando descubrir algo.
—Bueno, ¿y se va sola?
Ay, juepucha. Esa pregunta sí me puso nerviosa.
—Voy a encontrarme con algunas personas de la empresa —contesté, procurando sonar natural—. Además, tengo todo organizado, así que no te preocupés.
Juan entrecerró los ojos.
—Mamá, usted está como rara últimamente.
—¿Rara yo? ¡Deje la bobada, ome! Estoy ocupada con el trabajo, eso es todo.
Él soltó una carcajada.
—Bueno, pues. Solo digo. Eso sí, me avisa cuando llegue y me manda una fotico para saber que está bien.
—Claro que sí, mi amor.
Juan se levantó y me dio un beso en la mejilla antes de salir de la habitación.
—Que le vaya muy bien, ma. Y no se me ponga a trabajar las veinticuatro horas, ¿oyó? También tiene que descansar.
—Sí, señor. ¿Algo más, papá? —le dije en tono burlón.
—¡Ah, no! Encima que me preocupo por usted, me trata así. ¡Qué falta de respeto! —respondió, haciéndose el ofendido.
Nos reímos y él salió de la habitación.
Cuando me quedé sola, solté el aire que había estado conteniendo.
—Dios mío, dame paciencia —murmuré—. ¿Cómo voy a hacer cuando se entere de lo de Joaquín?
Porque tarde o temprano tendría que decírselo. No quería vivir escondiéndome de mi propio hijo, pero tampoco quería perder la amistad tan bonita que existía entre ellos.
En ese momento, mi celular vibró sobre la mesa.
Era Joaquín.
Joaquín ❤️: Buenos días, muñeca hermosa. ¿Ya está lista para irse con su novio o todavía está organizando media casa?
Me reí como una boba antes de responderle.
Yo: Buenos días, mi amor. Ya casi estoy lista. Y no sea cansón, que yo sí sé empacar.
Joaquín ❤️: Jajajaja, sí, claro, mi reina. La estoy esperando. Tengo unas ganas de verla que ni le cuento.
Yo: Ya voy, precioso. Nos vemos en el aeropuerto.
Joaquín ❤️: La voy a llenar de besitos apenas la vea.
Ay, no. Ese muchacho me tenía perdida.
Terminé de arreglarme, bajé las maletas y me despedí de Juan, quien insistió en acompañarme hasta la entrada del edificio. Le repetí que le avisaría cuando llegara al aeropuerto y cuando aterrizara en Miami.
Después tomé el transporte que me llevaría al aeropuerto, con el corazón acelerado por la emoción.
Cuando llegué, vi a Joaquín esperándome cerca de la entrada, con su equipaje y una sonrisa que me iluminó la mañana.
Apenas me vio, caminó hacia mí.
—¡Mi reina hermosa! —exclamó, abrazándome con cuidado—. Por fin llegó mi novia.
—Hola, mi amor —le dije, sonriendo—. ¿Hace cuánto está esperando?
—Un ratico, pero valió la pena. Vea nada más esa belleza.
—Ay, Joaquín, no empiece, que estamos en público.
—¿Y qué tiene, muñeca? ¿Acaso no puedo decir que mi novia está preciosa?
Me dio un beso en la mejilla y tomó una de mis maletas.
—Venga, vamos a hacer el registro antes de que nos coja la tarde.
Caminamos juntos, hablando de las reuniones que yo tenía programadas y de los lugares que podríamos conocer cuando terminara de trabajar.
Joaquín estaba tan emocionado como yo. Me decía que quería invitarme a cenar frente al mar, caminar conmigo por Miami y tomarnos muchas fotos para recordar nuestro primer viaje juntos.
Yo lo escuchaba encantada, aunque en el fondo sabía que había un asunto pendiente.
Juan.
Mi hijo todavía no sabía que el hombre que me tomaba de la mano en ese aeropuerto era su mejor amigo, el mismo con quien compartía clases, risas y secretos.
Miré a Joaquín mientras caminábamos hacia la sala de embarque. Él entrelazó sus dedos con los míos y me susurró:
—Estos días van a ser inolvidables, mi vida.
Le apreté la mano y sonreí.
—Eso espero, amor mío.
Y así, con la emoción de nuestro primer viaje juntos y un secreto que todavía nos pesaba en el corazón, nos preparamos para abordar el avión rumbo a Miami. 💕