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Líneas De Escape: El Arte Del Disimulo

Líneas De Escape: El Arte Del Disimulo

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Escuela / Amor eterno
Popularitas:680
Nilai: 5
nombre de autor: feliannys Jiménez

Daniel siempre decía que su superpoder era encontrarle el chiste a cualquier tragedia. Si se quemaba la cena, era "una oportunidad para probar el carbón gourmet". Si llovía a cántaros y se inundaba la calle, "un parque acuático gratuito". Sonreír era fácil. Era su escudo, su forma de mantener el mundo a una distancia segura donde nadie pudiera ver lo que realmente guardaba en el pecho

NovelToon tiene autorización de feliannys Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El taller de las tentaciones

El sol de la mañana golpeaba las grandes ventanas del taller de maquetas, llenando el espacio con una luz blanca que hacía resaltar el desorden de cartones y planos. Daniel sostenía el cúter con firmeza, cortando una tira de balsa para su entrega de Estructuras, pero su mente no estaba en la escala del plano. Estaba atrapada en la calidez de la noche anterior.

A pesar de las palabras de Alex, del abrazo desgarrador y de la confesión que le había vaciado el pecho, Daniel se había despertado con un peso invisible en el estómago. Había pasado años metido en el molde del "mejor amigo", y la inercia de esa costumbre era una fuerza poderosa.

Cuando Alex entró al taller cargando dos termos de café y se sentó en el restirador de al lado, a Daniel se le aceleró el pulso. Pero en lugar de acortar la distancia o buscar su mano, se tensó.

«Cálmate, Daniel. Ve despacio», se repitió a sí mismo en un bucle mental. «Acaba de pasar lo de Camila. Si presionas demasiado, si actúas como si ya fueran novios frente a todos, lo vas a asustar. Vas a romper esto antes de que empiece».

El miedo a dar ese paso definitivo, el pánico a descubrir que todo había sido un sueño piadoso de Alex debido al shock de su ruptura, lo hizo refugiarse de inmediato en su vieja y confiable fachada.

—Vaya, miren quién decidió traer el combustible matutino —soltó Daniel, forzando su habitual sonrisa brillante y ruidosa mientras le arrebataba uno de los termos—. Espero que este café esté lo suficientemente cargado como para borrar las ojeras que me dejaste por tener que recoger tus planos de Urbanismo a mitad de la noche.

Alex se detuvo con el termo a mitad de camino, parpadeando con sorpresa. Miró a Daniel a los ojos, buscando al chico que unas horas antes le había confesado su amor con la voz rota. Pero Daniel se mantuvo firme detrás de su máscara de bromista, ladeando la cabeza y picándole la costilla con el extremo de una regla de plástico, actuando exactamente igual que el lunes anterior.

—Dani... —murmuró Alex en un susurro bajo, arqueando una ceja, visiblemente desconcertado por el repentino regreso de la barrera amistosa.

—¿Qué? ¿Vas a reclamar los derechos de autor del café? —bromeó Daniel, hablando un poco más rápido de lo normal para ocultar el dolor que le causaba ponerse el freno a sí mismo—. Martín está por llegar y si nos ve con cara de drama va a pensar que reprobamos la entrega.

Anda, saca tus escuadras, que el tiempo vuela.

Daniel se giró de nuevo hacia su maqueta, concentrándose fijamente en el cartón para no tener que mirar la expresión de Alex.

Le dolía el pecho por contenerse, le ardían las manos por no tocarlo, pero el terror de dar el paso final hacia una relación real era un abismo que todavía no se atrevía a cruzar

Alex se quedó mirando el perfil de Daniel mientras este fingía estar sumamente concentrado en cortar tiras de madera balsa. El regreso repentino de su máscara de bromista profesional lo había tomado por sorpresa durante un segundo, pero Alex no tardó en descifrar lo que estaba pasando. «Tiene miedo», pensó, sintiendo una mezcla de ternura y frustración. «Cree que voy a arrepentirme o que estamos yendo muy rápido».

Si Daniel pensaba que metiéndose de nuevo en el papel de "solo amigos" iba a lograr que las cosas volvieran a ser como antes, estaba muy equivocado. Alex ya había probado sus labios y no tenía ninguna intención de dejar que se escondiera otra vez.

—Tienes razón, Dani. Martín ya debe estar por llegar y hay que avanzar —dijo Alex en un tono extrañamente dócil, dibujando una sonrisa inocente.

Daniel soltó un suspiro imperceptible, visiblemente aliviado al creer que su estrategia de alejamiento había funcionado. Pero su alivio duró muy poco.

Alex acomodó su silla alta de dibujo de manera que quedara casi pegada a la de su amigo. Se sentó, sacó sus planos y, con total deliberación, estiró la pierna izquierda por debajo del restirador. Buscó la pantorrilla de Daniel y enredó su tobillo con el de él, ejerciendo una presión firme y constante que conectaba sus cuerpos bajo la madera.

Daniel dio un respingo brusco, y el cúter se le desvió un milímetro del trazo del cartón. Volteó a mirarlo de reojo, con los ojos verdes abiertos de par en par, llenos de un pánico silencioso. Pero Alex ni siquiera se inmutó; seguía mirando su propio plano de estructuras, sosteniendo el compás con total tranquilidad.

Para aumentar la apuesta, Alex se inclinó hacia el lado de Daniel, fingiendo que necesitaba revisar la escala de la regla metálica que compartían. Al hacerlo, apoyó todo el peso de su hombro contra el de Daniel y dejó que su respiración rozara directamente su oreja.

—Oye, Dani... pásame el pegamento, por favor —susurró Alex con una voz deliberadamente pausada, arrastrando las palabras con una suavidad que sabía que desarmaría a su amigo.

—A-Alex... —consiguió articular Daniel en un hilo de voz, completamente rígido. Su mano, que aún sostenía la tira de madera, temblaba de una forma que hacía imposible cualquier corte preciso—. El pegamento está... del otro lado de la mesa.

—Ah, gracias —respondió Alex con total naturalidad, pero en lugar de apartarse, deslizó su mano libre por debajo del plano y rozó con suavidad la rodilla de Daniel, subiendo un par de centímetros de forma lenta antes de retirar los dedos con una sonrisa felina.

Daniel tragó saliva con tanta dificultad que el sonido pareció retumbar en el taller. Sus orejas estaban completamente encendidas y la respiración se le había vuelto errática en un segundo. Miraba el cartón como si fuera el objeto más peligroso del mundo, atrapado por completo en el juego silencioso y atrevido de Alex. Si Daniel quería jugar al amigo distante, Alex estaba dispuesto a demostrarle que, en ese juego, él tenía el control de todas las reglas.

Daniel sentía que el taller de Arquitectura se estaba quedando sin oxígeno. El roce del tobillo de Alex enredado con el suyo bajo el restirador ya lo tenía al borde del colapso, pero la caricia lenta e imprevista sobre su rodilla fue el detonante definitivo.

Sintió un escalofrío violento recorrerle la espina dorsal, y el cúter se le resbaló de los dedos, golpeando la madera con un chasquido metálico.

«Me va a volver loco. De verdad me va a volver loco», pensó Daniel, con el corazón martilleándole el pecho con una fuerza salvaje.

Intentó aferrarse a su plano, a la entrega de Estructuras, a la idea de que Martín entraría por la puerta en cualquier segundo.

Pero tener el hombro de Alex pegado al suyo y escuchar ese susurro tan cerca de su oreja borró cualquier rastro de cordura que le quedaba. No podía seguir fingiendo. No cuando Alex lo estaba desarmando con tanta ventaja y deliberación.

Daniel soltó el aire de golpe, abandonando la última línea de su ridícula defensa.

Aprovechando que la enorme mesa de dibujo técnico del taller tenía paneles laterales altos que tapaban la vista desde el pasillo principal, Daniel se movió con rapidez. Giró su silla de golpe, estiró los brazos y tomó a Alex por las muñecas con una firmeza que no admitía réplicas.

Con un movimiento decidido, lo empujó hacia atrás hasta que la espalda de Alex impactó suavemente contra el borde del restirador, acorralándolo por completo contra la mesa.

Daniel se inclinó hacia adelante, metiéndose en su espacio personal y bloqueando cualquier ruta de escape con su propio cuerpo. Alzar la vista y encontrarse con los ojos oscuros de Alex —que no tenían ni un ápice de sorpresa, sino una chispa de puro triunfo— hizo que la mandíbula de Daniel se tensara.

—¿Qué haces, Alex? —preguntó Daniel en un susurro ronco, peligrosamente bajo, con la respiración entrecortada golpeando directamente sobre las mejillas de su amigo.

Sostuvo las muñecas de Alex contra la madera de la mesa, mirándolo fijamente, despojado una vez más de su fachada alegre.

—¿Qué se supone que estás intentando hacer? —continuó Daniel, acortando la distancia hasta que sus labios quedaron a milímetros de los suyos—. Te dije que teníamos que ir despacio, que Martín está por llegar... y tú vienes aquí a tocarme de esa manera.

¿Estás jugando conmigo o qué? Porque te juro que no tengo las fuerzas para aguantarte el paso si sigues provocándome así en mitad de la facultad.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Estar acorralado contra el restirador por Daniel, sintiendo la firmeza de sus manos en sus muñecas y la urgencia de su respiración ronca, era exactamente lo que Alex había estado buscando.

Lejos de amedrentarse por la mirada oscura y posesiva de su amigo, Alex sintió que una oleada de calor y adrenalina le recorría el cuerpo.

Le encantaba ver cómo la máscara de Daniel se agrietaba hasta desaparecer por completo cuando estaba cerca de él.

Miró fijamente los labios de Daniel, que estaban a tan solo un milímetro de los suyos, y luego subió la vista para clavar sus ojos en los de él con una sonrisa desafiante y felina.

—¿Y quién dijo que estoy jugando, Dani? —susurró Alex, relajando las muñecas bajo el agarre de alex para demostrarle que no tenía ninguna intención de huir—. Te lo dije anoche: no quiero que vuelvas a esconderte.

Si te provoco, es porque me encanta ver que no puedes controlarte cuando estás cerca de mí.

Así que no me pidas que me detenga.

Para rematar la provocación, Alex humedeció sutilmente sus propios labios con la punta de la lengua, sosteniéndole la mirada con un descaro absoluto que terminó por romper la última línea de cordura de Daniel.

Daniel soltó un sutil gemido de frustración y, cediendo por completo a la tentación, acortó la distancia. Alex cerró los ojos instintivamente, estirando el cuello hacia adelante, listo para sentir una vez más la deliciosa desesperación de sus labios sobre los suyos.

Daniel aflojó el agarre de sus muñecas para subir sus manos hacia las mejillas de Alex, inclinado por completo sobre la mesa, a un suspiro de fundirse en un beso salvaje en medio del taller de maquetas.

¡CLACK-CLACK-CLACK!

El eco violento de unos pasos apresurados y el arrastrar de una mochila pesada por el pasillo del taller rompieron la atmósfera como un balde de agua helada.

—¡Muchachos! ¡No van a creer el tráfico que había en la avenida! ¡Pensé que no llegaba a la entrega! —la voz estruendosa de Martín retumbó en las paredes de concreto, cada vez más cerca de su mesa.

El hechizo se rompió al instante. Daniel se apartó de Alex como si la mesa hubiera recibido una descarga eléctrica de alto voltaje. Retrocedió dos pasos a toda prisa, dándose la vuelta y tomando el cúter del suelo con movimientos tan torpes y acelerados que casi se corta un dedo.

Alex se quedó apoyado contra el restirador, exhalando el aire de golpe y acomodándose la sudadera gris con el pulso a mil por hora. Miró de reojo a Daniel, quien ya estaba fingiendo revisar con suma intensidad el corte de una tira de madera balsa, con las orejas encendidas en un rojo carmín que ningún plano de estructuras podría justificar jamás

1
Julissa Jimenez
Alex te odio tanto más que Daniel 🙄🙄🙄🙄🙄
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢Daniel trata de mantenerte lúcido 😢😢😢😢no te hagas más daño😢😢😢😢Alex aprenderá de mala manera lo que hizo😢😢😢😢
Julissa Jimenez
eres el ser más estupido del mundo mundial🙄🙄🙄🙄🙄eres de lo peor por mentir
Julissa Jimenez
Alex ya la cagaste😢😢😢😢😢😢que piensas que Daniel es tonto🙄🙄🙄🙄dile la verdad y ya😢😢😢😢que pase lo que tenga que pasar😢😢😢😢
Julissa Jimenez
esos son los mejores amigos 😍😍😍😍😍y eso me encanta
Julissa Jimenez
ohhhh por lo menos los cimientos no flaquearon con la magnitud del estremecimiento 😊😊😊😊😊
Julissa Jimenez
no me jodas es enserio😢😢😢😢😢
Julissa Jimenez
esa estúpida ahora si quiere joder porque no lo pensó antes, ahhhh me saca de quisio
Julissa Jimenez
bien Alex así se hace😊😊😊😊😊 ay mujeres que hacen lo mismo que esta camila 6 estúpido el hombre que les cree, ah mi hermano le hicieron lo mismo que a Alex y si que le quería sacar los ojos a la cusca 🙄🙄🙄🙄🙄tal cual con el laboratorio 🙄🙄🙄🙄pero gracias a Dios que no era descendiente😊
Julissa Jimenez
Daniel confía en Alex 😢😢😢😢😢esa mujer es de lo peor,🙄🙄🙄🙄🙄
Julissa Jimenez
😂😂😂😂Alex tiene acorralado a Daniel 😂😂😂😂
Julissa Jimenez
😂😂😂😂😂admiro esa audacia con la que aparenta tener el control de la relación 😂😂😂😂😂
Julissa Jimenez
autora más capítulos 😊😊😊😊esta demasiado buena la situación 😂😂😂
Julissa Jimenez
😍😍😍😍lindo lindo😍😍😍😍a la carga 😂😂😂😂😂
Julissa Jimenez
que maravilla 😊😊😊😊😊Alex es más maduro que Daniel para aceptar las cosas😊😊😊😊sin ocultar nada😘😘😘😘😊😊😊😊
Julissa Jimenez
😍😍😍😍amo a Alex es más como se dice lógico realista que se yo que el mismo Daniel 😊😊😊😊el está aceptando los sentimientos de su amigo 😘😘😘😘sin importar nada😍😍😍😍y eso me encanta
Julissa Jimenez
😍😍😍😍😍Daniel reaccionas bien a la presión 😂😂😂😂😂hay carajo más que interesante se está volviendo esta relación 😍😍😍
Julissa Jimenez
más capítulos autora 😊😊😊😊😊esto se está poniendo bueno😍😍😍😍😂😂😂😂😂hasta donde van a llegar los amigos 😍😍😍😍😍más más más capítulos
Julissa Jimenez
🙄🙄🙄🙄🙄🙄de pana lo cacheteo 🙄🙄🙄🙄🙄🙄cuando se dará cuenta 🙄🙄🙄🙄🙄esta como lentoso 😊😊😊😊
Julissa Jimenez
de verdad Daniel 🙄🙄🙄🙄🙄eres un cobarde🙄🙄🙄🙄tu amigo te está dando el ladito 😊😊😊😊😊😊y 🙄🙄🙄🙄🙄que te puedo decir, has como Jessi Uribe matemos la ganas 😂😂😂😂😂😂
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