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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

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capitulo 17

El rugido de las hélices del helicóptero se fue apagando progresivamente hasta convertirse en un zumbido distante, sofocado por la inmensidad de los jardines de *The Oak Manor*. La tarde caía sobre Long Island, tiñendo el cielo de un tono violeta oscuro, casi fúnebre. El aire de la costa traía consigo un olor a sal, tierra húmeda y pinos viejos; un perfume que en cualquier otro momento me habría parecido reconfortante, pero que ahora se sentía pesado, saturado de un presagio indescifrable.

Descendí del helicóptero apoyada en el brazo de Arthur. Mi vestido de seda marfil, ajado por la batalla de la jornada y las garras de la pasión en la limusina, ondeaba con la brisa helada. El frío me erizó la piel al instante, pero me mantuve erguida, con la barbilla en alto y la mirada fija en la imponente fachada de la mansión.

*The Oak Manor* no era solo una casa; era una fortaleza de piedra oscura, arcos ojivales y ventanales monumentales que proyectaban sombras alargadas sobre la grava del camino. Construida a principios del siglo XX por el fundador de la dinastía Vance, la propiedad rezumaba ese tipo de riqueza rancia y heredada que no necesita gritar para imponerse. Te aplastaba con su mero peso arquitectónico.

A lo largo de la escalinata de entrada, el servicio se había alineado en dos hileras perfectas. Ocho personas vestidas con uniformes oscuros e impecables, con los rostros esculpidos en una disciplina absoluta. Ninguno se atrevió a mirarme fijamente a los ojos; inclinaron las cabezas al unísono cuando Arthur y yo cruzamos el umbral.

—Bienvenida a su hogar definitivo, señora Vance —dijo el mayordomo principal, un hombre maduro de cabello cano y expresión impenetrable llamado Mr. Graves.

—Gracias, Graves —respondió Arthur, entregándole las llaves del vehículo de escolta y su abrigo de paño—. Prepara el salón de puros y asegúrate de que el ala oeste permanezca libre de interrupciones. La señora y yo tenemos asuntos que revisar.

—Entendido, señor.

Caminamos por el vestíbulo principal, un espacio majestuoso dominado por una doble escalinata de mármol negro y techos de cañón con vigas de roble tallado. Las paredes estaban cubiertas de retratos al óleo de las generaciones anteriores de los Vance: hombres de mandíbula severa y ojos fríos; mujeres cubiertas de perlas con sonrisas ensayadas. Sentí sus miradas pintadas clavándose en mi nuca como agujas. Ahora yo formaba parte de esa galería. Yo era la intrusa que se había sentado en el trono a través de un pacto de sangre y fuego.

El peso de la intimidación no provenía solo de la casa, sino del hombre que caminaba a mi lado. Arthur exudaba una autoridad tan natural que cada centímetro de *The Oak Manor* parecía responder a su pulso. Ya no estábamos en la oficina; este era su feudo, el lugar donde su palabra era la única ley.

Nos dirigimos a la suite principal del ala oeste. La habitación era colosal: una cama de matrimonio con columnas de madera oscura, una chimenea de piedra tallada donde las brasas ardiendo crepitaban con suavidad, y grandes ventanales que daban a los acantilados privados de la finca.

Arthur se quitó la pajarita del esmoquin y la arrojó sobre una otomana de cuero. Luego se giró hacia mí, desabrochando los dos primeros botones de su camisa blanca. La luz del fuego delineaba sus facciones maduras, acentuando la dureza de su mandíbula y la profundidad de sus ojos grises.

—Pareces preocupada, Emma —dijo, dando dos pasos lentos hacia mí. Su voz era un susurro grave que retumbó en la quietud de la estancia.

—Procesando la transición —respondí, intentando que mi tono sonara analítico, desprovisto de cualquier atisbo de vulnerabilidad—. En veinticuatro horas he pasado de ser la Directora de Operaciones traicionada por su prometido a la Vicepresidenta Ejecutiva de un consorcio multimillonario y la esposa del patriarca. Necesito un momento para digerir la velocidad de los acontecimientos.

Arthur esbozó una sonrisa helada, esa curva sutil de los labios que usaba antes de cerrar un trato multimillonario.

—No hay tiempo para digerir, mi reina. Mañana a primera hora los analistas de mercado intentarán destripar nuestra estructura accionarial. No puedes permitirte dudar ni un solo segundo.

Se acercó tanto que sentí el calor directo que emanaba de su pecho. Su mano subió por mi cuello, rozando con la punta de los dedos la piel expuesta justo encima del collar de diamantes. El tacto de su piel era denso, dominante, cargado con una posesión implacable que hacía que mi ritmo cardíaco se acelerara de inmediato.

—¿Sientes miedo? —preguntó, mirándome fijamente a los ojos.

—No le tengo miedo a nada, Arthur —mentí, alzando el rostro hacia el suyo.

—Mientes —murmuró, e inclinándose hacia adelante, atrapó mis labios en un beso cargado de un dominio absoluto.

No fue un beso suave de consuelo; fue una reclamación. Su lengua se abrió paso con la misma determinación con la que había desmantelado el imperio de su sobrino unas horas antes. Sus manos bajaron a mi cintura, apretándome contra su torso con una fuerza que me dejó sin aliento. Sentí la dureza de su cuerpo, la evidencia de que mi presencia encendía en él un deseo primario que ninguna convención social podía frenar.

Me tomó por los muslos y me levantó sin esfuerzo, sentándome en el borde de la cómoda de caoba que flanqueaba la entrada de la suite. Los frascos de perfume y los adornos de cristal resonaron al ser desplazados. Mis piernas se abrieron instintivamente alrededor de sus caderas mientras sus dedos se abrían paso entre las capas de seda de mi vestido marfil.

—Eres mi esposa —gruñó contra mi cuello, mordisqueando la piel sensible bajo mi oreja mientras sus manos buscaban la calidez de mi muslo interior—. En esta casa, tu única lealtad es hacia mí. ¿Queda claro?

—Queda claro... —jadeé, arqueando la espalda cuando sus dedos encontraron el centro de mi encaje, ejerciendo una presión firme y certera que me sacó un gemido ahogado de la garganta.

La mezcla de sometimiento, poder y el éxtasis de nuestra victoria reciente desencadenó una tormenta erótica entre los dos. Arthur me desabrochó el vestido con manos maestras, dejando mis pechos expuestos al aire frío de la habitación. Sus labios descendieron con devoción y ferocidad, devorando cada centímetro de mi piel mientras sus dedos establecían un ritmo lento y tortuoso entre mis piernas.

El placer me golpeó en olas sucesivas, profundas y devastadoras. Me aferré a sus hombros, clavando mis uñas en la tela de su camisa mientras el clímax se concentraba en mi vientre con la fuerza de una marea imparable. Cuando la descarga de placer me hizo temblar de la cabeza a los pies, Arthur no se detuvo; me tomó por las caderas y se hundió en mí con un empuje decidido, reclamando mi cuerpo con la autoridad de un rey en su trono.

Nos amamos con una vehemencia salvaje, un intercambio de poder donde las fronteras entre el cálculo político y el deseo puro se borraron por completo. Cada embestida de Arthur era un sello impreso en mi piel, una advertencia de que la vida que había dejado atrás había muerto para siempre.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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