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El Secreto De Mi Tutor

El Secreto De Mi Tutor

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Todos creen conocer a Damian Varela… pero nadie conoce su verdadero secreto.
Elena solo necesitaba un tutor que la ayudara a superar una etapa complicada de sus estudios. Lo último que esperaba era descubrir que el hombre encargado de ayudarla llevaba una vida completamente diferente a la que aparentaba.
Una fotografía, una puerta entreabierta y un nombre que jamás debería haber escuchado harán que Elena empiece a investigar.
Mientras más descubre, más preguntas aparecen.
¿Quién es realmente Damian Varela?
Y, sobre todo… ¿qué hará cuando descubra que Elena conoce su secreto?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: Todo Cambia de Peso

La luz del atardecer teñía de ámbar cada rincón del despacho, como si el tiempo se hubiera detenido para dejarles ser ellos mismos un instante más. Damian seguía abrazándola, y ahora, por primera vez, no sentía que la ocultaba: sentía que la sostenía para que ambos no cayeran.

—Dime algo más —pidió ella, acurrucada contra su pecho mientras escuchaba su corazón latir pausado—. Algo pequeño, sin importancia. Solo tuyo.

Damian soltó una media sonrisa suave, de esas que solo ella lograba arrancarle.

—Me gusta el café demasiado dulce. Casi empalagoso. Pero en el equipo dicen que es débil pedirlo así, así que siempre lo tomo amargo. Solo aquí… contigo… me permito pedirlo como me gusta.

Elena sonrió contra su camisa, imaginándolo: la estrella imperturbable, intocable, que en secreto amaba lo dulce.

—La próxima vez traeré yo el café —le prometió alzando el rostro—. El tuyo. Con tres cucharadas de azúcar. Nadie tiene que saberlo. Será nuestro secreto pequeño.

Él le acarició la punta de la nariz con el dedo, tierno como si fuera de porcelana.

—Eres mi secreto más dulce. Y el más grande.

Pero el momento se rompió cuando el teléfono de Damian vibró sobre la mesa, una y otra vez, con insistencia urgente. Lo tomó con gesto endurecido al leer el nombre en pantalla. «Agente». Elena sintió cómo el aire se volvía pesado otra vez.

—Tengo que contestar —dijo con voz baja, apartándose apenas y poniéndose de pie—. Espera, ¿sí? No te vayas.

Se alejó hacia la ventana y contestó. Su voz cambió al instante: más firme, fría, esa que usaba para el mundo exterior. Elena escuchaba fragmentos sin querer, con el estómago apretándose cada vez más:

«…han filtrado rumores. Alguien te vio salir de la casa de la chica. Tienes que cortarlo ya, Damian. Antes de que salga todo a la luz. Tu imagen, los contratos… no podemos arriesgarlo todo por un capricho.»

Damian se giró lentamente hacia ella. Sus ojos se encontraron con los suyos y el rostro se le descompuso, como si el suelo se abriera bajo sus pies.

—No es un capricho —respondió al teléfono, con voz quebrada pero firme—. Y nadie va a tocarla. Lo arreglaré yo.

Colgó sin esperar respuesta y se quedó allí, con el aparato apretado en la mano, mirándola como si le pidiera perdón de antemano. Elena se levantó despacio, sintiendo las piernas temblarle.

—¿Me vieron salir de tu casa? —susurró—. ¿O de la mía?

—De la tuya —admitió él con pesadez, pasándose una mano por el cabello desordenándolo más—. Un vecino. Tomó una foto borrosa y la envió a un blog de cotilleos deportivos. Mi agente la detuvo a tiempo, pero… saben que estuve ahí. Saben que hay alguien. Aún no saben quién eres. Pero lo averiguarán pronto si no nos detenemos.

Elena sintió que el corazón se le encogía, pero no de miedo: de rabia contenida.

—¿Detenernos? ¿Es eso lo que vas a proponerme? ¿Dejarnos de ver para salvar tu imagen?

Damian dio un paso hacia ella desesperado, negando con la cabeza con vehemencia.

—¡No! Nunca. Pero tenemos que cambiar la forma en que nos vemos. Ya no basta con cerrar la puerta trasera o mirar para otro lado. Cada paso pesa ahora, Elena. Todo cambia de peso. Una cita, un mensaje, un minuto extra juntos… puede destruirte. Y no lo soporto. No soporto ser yo quien te arruine la vida.

—Entonces ayúdame a no caer —le pidió ella, con lágrimas asomando pero firme—. No me sueltes la mano.

Él se detuvo a su altura y tomó sus manos entre las suyas, besándolas con reverencia y angustia a un tiempo.

—Tengo que viajar la semana próxima. Dos semanas fuera. Torneo internacional. Mi agente dice que es la mejor forma de calmar las aguas: desaparezco un tiempo, se les olvida, se enfría todo… y mientras tanto, nosotros… guardamos silencio absoluto.

—¿Dos semanas? —repitió ella, sintiendo el hueco que se abría entre ambos—. Sin vernos. Sin hablar. ¿Es eso lo que pides?

—Es lo que necesitamos para que no te encuentren —le explicó con dolor en cada sílaba—. Te juro que cada segundo lejos será una tortura. Pero si nos descubren ahora, te arrastrarán al lodo. Te preguntarán, te acosarán, te pondrán en el ojo público como la culpable. Y no voy a permitir eso. Prefiero no verte durante catorce días a que te hagan daño para siempre.

Elena apretó sus manos, buscando su mirada hasta encontrarla perdida y vulnerable.

—¿Y confías en mí ese tiempo? ¿Sabes que no voy a irme a ningún lado, verdad?

Damian cerró los ojos y apoyó su frente contra la suya, soltando un suspiro que pareció aliviarle el alma.

—Lo sé. Y eso es lo que me da fuerzas. Pero ellos… no confían en mí. Vigilarán mis redes, mis llamadas, mis mensajes. Cada palabra que escriba será leída. Cada foto revisada. Así que… si no te escribo… si no te contesto… no pienses que te olvidé. Piensa que te protejo. Con el silencio te cuido. ¿Me prometes esperarme? ¿Aunque duela?

Elena tragó saliva y asintió con el pecho lleno de algo entre el amor y el miedo.

—Te esperaré. Pero vuelve. Pronto. Y con la verdad lista esta vez. Porque cuando regreses… ya no bastarán los secretos, Damian. Tendremos que ser nosotros. Frente a todos. ¿Está listo para eso cuando vuelva?

Damian la miró con ojos brillantes y una determinación que no había visto nunca en él.

—Lo estaré. Lo prometo. Dos semanas para preparar el terreno. Para cerrar cuentas, vender derechos, hablar con abogados. Cuando regrese… saldremos juntos por la puerta principal. Sin escondernos. Sin miedo. Tú y yo. ¿Trato hecho?

—Trato hecho —susurró ella, sellándolo con sus labios sobre los suyos, despacio, guardando el sabor para los días de ausencia.

Se separaron con esfuerzo. Sabían que esa sería la última vez en mucho tiempo. Él saldría primero. Ella se quedaría un momento más. Y durante catorce días, el silencio sería su único lenguaje. Pero sería un silencio lleno de promesas. Y las promesas, pensó Elena mirando la puerta cerrarse tras él… pesan más que cualquier secreto.

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Cliente anónimo
El hombre tiene mucha fuerza de voluntad
Cliente anónimo
Cuál será ese juego
Eliana Angulo
Elena porque lo esperaste con los brazos abiertos, lo hubieras dejado sufrir su rato por desaparecer
Eliana Angulo
yo no me aguantaría eso🤣🤣🤣 solo Elena
Eliana Angulo
se la van a pasar escondido🤔 porque no enfrentan todo lo que se vaya venir juntos
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