NovelToon NovelToon
El Precio De Una Promesa

El Precio De Una Promesa

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Traiciones y engaños / Amor eterno / Completas
Popularitas:844
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

En las calles de Maipú, una promesa sellada con el corazón se convierte en un vínculo que ni siquiera la muerte puede vencer

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 13 El límite de la paciencia

Con cada día que pasaba, la tensión en nuestra casa se hacía más pesada, casi irrespirable.

Ya no era solo duda, ni silencio, ni miradas que se esquivaban; era una mezcla de rabia contenida, dolor y desesperación que crecía en el pecho de los dos, como un fuego al que sin querer le seguíamos echando leña.

Las mentiras ya no llegaban de a una, sino en oleadas, cada vez más detalladas, más creíbles, dichas por personas que parecían no tener ningún motivo para engañarnos.

Y lo que antes parecía imposible de creer, poco a poco se fue transformando en algo que empezaba a parecernos posible.

Esa semana en particular fue la más difícil de todas.

En el colegio, el ambiente se había vuelto incómodo: los compañeros nos miraban con curiosidad, algunos con lástima y otros con esa sonrisa disimulada de quien sabe algo que nosotros no.

Si nos sentábamos juntos en clase, sentía que todos nos observaban; si nos separábamos un momento, notaba que susurraban cosas a nuestras espaldas.

Nicole caminaba con la cabeza baja, su cabello rubio ya no brillaba con la misma luz y sus ojos verdes parecían haber perdido todo su brillo, apagados por la tristeza y la confusión.

Yo, por mi parte, me sentía cada vez más amargado, vestía siempre de negro como queriendo ocultar lo que sentía, y respondía con pocas palabras y tono seco a cualquiera que se me acercaba.

Una tarde, al salir de clases, un hombre mayor, vecino de toda la vida, me detuvo en la esquina y me habló con tono de gravedad:

—Nicolás, no quiero ver que te hagan daño.

Ayer vi a Nicole caminando por el sector de las tiendas del centro, hablando muy cerca con un joven que no es de por aquí.

Se reían entre los dos y parecían muy cómodos.

Yo no quiero meterte en problemas, pero te lo digo porque te conozco desde niño y no me gusta que te engañen así.

Esas palabras me golpearon como un golpe en la cabeza.

Ya no era un comentario cualquiera, era alguien que yo respetaba, que nunca había hablado mal de nadie.

Me fui a casa con la sangre hirviendo en las venas, con la mente llena de imágenes que yo mismo me inventaba, sin darme tiempo a pensar si había explicación o si todo era otra invención.

En el camino, en lugar de buscar la verdad, solo iba acumulando rabia, repitiéndome que si todo eso fuera mentira, ella me lo habría dicho, que no me daría motivos para dudar.

Al llegar a casa, la encontré en la cocina, preparando la merienda con movimientos lentos.

Al verme entrar con la cara descompuesta y el paso pesado, se detuvo de inmediato y me miró asustada, como si ya supiera que algo malo iba a pasar.

Intentó hablarme con suavidad, pero yo no la dejé ni siquiera saludar.

—¿De qué hablabas ayer en el centro con ese chico? —

Le grité, con la voz temblando de furia—.

¿Ahora ya ni te cuidas de que te vean?

¿Tan poco respeto me tienes que andas mostrándote con otros?

Ella se quedó pálida como la pared, soltó el trapo que tenía en la mano y negó con la cabeza, asustada y confundida.

—¿De qué hablas, Nicolás?

No he estado en el centro, ayer salí solo a comprar pan y volví enseguida.

No sé de quién me hablas, te lo juro…

—¡No me jures nada! —

le interrumpí, cada vez más alterado—.

Ya estoy cansado de excusas, de palabras que no me convencen.

Todo el mundo lo ve menos yo.

¿verdad?

Todo el mundo sabe la verdad menos yo, que he sido un tonto creyendo que eras distinta.

Mientras gritaba, recorría la casa de un lado a otro, golpeando con los puños los muebles, sin darme cuenta de que estaba rompiendo no solo el silencio, sino todo lo que habíamos construido.

Ella intentó acercarse para calmarme, para explicarme, pero yo la empujé con brusquedad, y al tocarla sentí que ya no era el mismo tacto suave de antes, sino algo que en mi mente confundía con traición.

En ese momento, todo lo que nos rodeaba parecía ponerse en contra nuestra: el rosa de sus adornos, que antes me parecía dulce, ahora me parecía una máscara para ocultar mentiras; el negro de mis cosas, que antes me daba seguridad, ahora solo reflejaba la oscuridad en la que estaba cayendo.

El comedor amplio, el escritorio lleno de recuerdos, el jacuzzi donde tantas veces habíamos llorado de felicidad, todo me parecía una farsa, un escenario donde habíamos fingido ser felices.

Ella rompió a llorar con desesperación, diciéndome que me amaba, que nunca me había engañado, que todo era mentira.

Pero yo ya no escuchaba.

La rabia, la duda acumulada durante semanas, las palabras de todos los que me habían hablado, se habían apoderado de mi razón.

Ya no veía a la chica que me había dado los mejores años de mi vida, a la que había prometido proteger y amar por encima de todo; solo veía lo que los demás me habían dicho que era.

En ese instante, sin pensar en las consecuencias, sin darme cuenta de que estaba a punto de cometer el error más grande de mi existencia, me dejé llevar por la furia ciega.

No supe ver que la verdad estaba delante de mis ojos, ni que estaba siendo manipulado con tanta facilidad.

Solo sentía dolor, rabia y la sensación de haber sido traicionado, sin saber que la traición no venía de ella, sino de quienes nos habían sembrado la duda con tanta maldad.

Y así, en medio de esa discusión, en el calor de ese momento en que la razón se apaga y solo manda el corazón confundido, llegó el momento en que todo se rompió para siempre.

 

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play