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LA ESPOSA DESECHABLE

LA ESPOSA DESECHABLE

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza de la Esposa / CEO / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:130.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Elena Vargas lo entregó todo por su familia.

Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.

Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.

Pero el destino le concede un milagro imposible.

Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.

Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24— Kevin Busca la Verdad

Kevin llevaba el teléfono en la mano desde hacía dos horas, mirando la misma pantalla, la misma noticia que ya se había leído cinco veces.

Fondo a nombre de Kevin Vargas, ocho millones de pesos, apellido legalmente registrado del señor Rodrigo Vidal.

No entendía por qué le había costado tanto atar cabos. Su madre siempre había sido buena para las mentiras cortas, las que se dicen rápido y no dejan tiempo para preguntar. Es un padrino, es un favor, no te metas. Pero un fondo con su nombre y el apellido de Rodrigo registrado como si fuera suyo, eso no era un favor de nadie.

Eso era una firma. Una declaración.

Se levantó del sillón y agarró las llaves. No llamó a su madre. No le dejó ni una nota. Si Camila se enteraba antes de que él hablara con Rodrigo, iba a inventar otra mentira corta, y Kevin ya estaba hasta la madre de mentiras cortas.

Encontró a Rodrigo en el departamento donde antes se veía con Camila. Alguien —probablemente el propio Rodrigo— seguía pagando ese lugar, aunque ya no tuviera a nadie esperándolo ahí. Tocó tres veces. Fuerte.

Rodrigo abrió con la camisa desabotonada y una copa en la mano, la cara de alguien que llevaba días sin dormir bien.

---¿Kevin? ---dijo\, parpadeando\, como si tardara un segundo en ubicarlo---. ¿Qué haces aquí?

---Necesito preguntarte algo.

Rodrigo se hizo a un lado sin mucho entusiasmo. Kevin entró. El lugar olía a whisky y a cigarro, y había papeles regados sobre la mesa del comedor, algunos con membrete de abogados.

---¿Tu madre sabe que estás aquí?

---No.

Rodrigo soltó una risa corta, sin gracia.

---Mejor así.

Kevin sintió que la mandíbula se le tensaba. Todo ese trayecto había ensayado cómo empezar, y ahora que estaba parado frente al tipo, se le olvidó el discurso completo.

---Vi los documentos ---dijo por fin---. Los que mostró Elena en la rueda de prensa. El fondo. Mi nombre con tu apellido.

Rodrigo se quedó quieto un segundo, con la copa a medio camino de la boca.

---¿Y?

---¿Y? ---repitió Kevin\, sin poder creerlo---. ¿Eso es todo lo que vas a decir? ¿"Y"?

Rodrigo dejó la copa sobre la mesa, despacio, como si estuviera calculando cada movimiento.

---¿Qué quieres que te diga?

---La verdad ---dijo Kevin\, con la voz más alta de lo que quería---. ¿Eres mi padre o no?

El silencio duró demasiado. Kevin sintió el estómago cerrársele mientras esperaba, y odió sentirse así, odió necesitar tanto una respuesta de un tipo que ni siquiera lo había mirado bien al abrir la puerta.

---Sí ---dijo Rodrigo finalmente\, sin ninguna emoción en la voz---. Eres mío.

No hubo abrazo. No hubo nada parecido a una disculpa. Rodrigo lo dijo como quien confirma un dato en un contrato, algo de trámite, algo que ya sabía desde hacía años y que nunca le había parecido lo suficientemente importante como para mencionarlo.

Kevin sintió algo raro en el pecho. No era alivio. Tampoco era felicidad. Era más parecido a cuando te confirman que sí, efectivamente, te rompieron un hueso, y ahora solo falta ver qué tan mal está.

---¿Por qué nunca me dijiste nada?

Rodrigo se sirvió otro trago. No lo miró mientras contestaba.

---Porque no era el momento. Nunca era el momento.

---Diecisiete años ---dijo Kevin\, con la voz temblando de rabia---. Diecisiete años y nunca fue el momento.

---Kevin.

---No ---lo cortó él---. No me digas mi nombre así\, como si me conocieras. No me conoces. Nunca quisiste conocerme.

Rodrigo lo miró entonces, con algo parecido a la fastidio, no a la culpa.

---¿Cómo te enteraste? ---preguntó---. ¿Fue tu madre?

Kevin sintió que algo se le apretaba en la garganta. Esa era la pregunta. No estás bien, no perdón, no cuánto tiempo llevas sabiéndolo. La única pregunta que a Rodrigo le importaba de verdad era esa.

---¿Eso es lo que te preocupa? ---dijo Kevin\, con una risa que le salió fea\, sin ganas---. ¿Cómo me enteré?

---Necesito saber si alguien más lo sabe ---insistió Rodrigo\, ya sin disimular la urgencia---. ¿Le contaste a alguien? ¿A tu madre? ¿A algún amigo?

Kevin se quedó mirándolo, esperando que algo cambiara en la cara de ese hombre, algún gesto que se pareciera remotamente a un padre. No llegó nada.

---No le conté a nadie ---dijo por fin\, con la voz plana---. Todavía.

Rodrigo pareció relajarse un poco con eso, y esa fue la parte que más le dolió a Kevin. Ver cómo se le aflojaban los hombros al saber que el secreto seguía cerrado, sin importarle un carajo lo que Kevin sintiera al respecto.

---Bien ---dijo Rodrigo---. Mantenlo así. No es un buen momento para que esto salga a la luz. Con todo lo que está pasando con Elena\, con la demanda\, con mi padre metido en esto...

---¿En serio? ---Kevin dio un paso hacia atrás\, como si necesitara distancia física de esa voz---. ¿Me estás pidiendo que me quede callado? ¿Eso es lo único que tienes para mí?

Rodrigo no contestó de inmediato. Se pasó una mano por la cara, cansado, como si Kevin fuera un problema más en una lista larga de problemas.

---No es el momento ---repitió.

Kevin sintió que algo adentro se le terminaba de cerrar, como una puerta que se cierra sola sin que nadie la empuje.

No había venido a conocer a un padre.

Había venido a confirmar que nunca tuvo uno.

---Olvídalo ---dijo\, dando media vuelta hacia la puerta---. Olvídate de que vine.

---Kevin.

No se detuvo. Salió y bajó las escaleras casi corriendo, con el pecho apretado y las manos temblando, no de miedo, sino de algo más parecido a las ganas de romper algo.

Caminó sin rumbo un buen rato. No pensó a dónde iba. Solo caminó, con la respiración agitada y la cabeza llena de una sola frase repitiéndose: no era el momento. Como si en toda una vida nunca hubiera existido un momento decente para que ese tipo lo mirara y le dijera que sí, que era su hijo, y que le importaba.

Cuando levantó la vista, ya no reconocía bien dónde estaba parado.

Frente a él, las puertas de vidrio de la empresa de Elena reflejaban las luces de la calle. No supo en qué momento sus pies lo habían llevado hasta ahí.

La puerta se abrió. Elena salió con el maletín en la mano y el teléfono pegado a la oreja, hablando con alguien de forma cortante. Cuando lo vio parado ahí, en la acera, se detuvo en seco y cortó la llamada sin terminar la frase.

Ninguno de los dos dijo nada por un momento. Kevin sintió que se le cerraba la garganta, como si de repente le costara respirar normal.

---¿Estás bien? ---preguntó Elena finalmente\, acercándose un par de pasos.

Kevin tardó en contestar. Tenía los ojos calientes y no quería que se le notara.

---No.

Elena lo miró un momento más, sin decir nada, como si estuviera calculando algo que no tenía apuro en decidir.

---¿Tienes hambre?

Kevin casi se rió. La pregunta le sonó tan fuera de lugar, tan absurda después de todo lo que acababa de pasar, que por un segundo se olvidó de las ganas de llorar.

---Sí ---dijo.

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Mercesan
Elena cuéntale a Mateo también, recupera la confianza de tu hijo
Mercesan
Y Mateo?
SIMARA Lamas
Bueno Elena de un tírale la bomba vamos a ver si Luciano te ayuda con el tal notario ése
Mercesan
Me parece que la condena fué muy justa. Me imaginé más años.
SIMARA Lamas
Carajo Elena qué querrá Luciano contigo en estos momento no puedes ni el más mínimo error así qué ponte dura a Rodrigo y Camila les va a llegar el karma poco a poco
SIMARA Lamas
Camila y Rodrigo se van a caer de espaldas y un buen trancazo se van a dar par de gusanos ladrones los dos
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo Elena no es mujer qué no sabe no es una mujer empoderada fuerte y astuta en los negocios y tú no eres más qué un cero a la izquierda de Elena jajaja y te va a dar un ataque cuándo te den el primer golpe y no vas a saber quién te lo dió
SIMARA Lamas
A moverse Elena fría y calculadora hacer de ésos desgraciados un trapo para limpiar pisos y el abogado a trabajar para quitarle todo hasta el modo de caminar y dejarlos a los dos con una mano adelante y la otra atrás
SIMARA Lamas
Rodrigo así qué te arrodillé y le hagas cenas y baile éso no tiene perdón para lo qué le haces a Elena te acuestas con la desgraciada de Camila en tú propia casa y en tú cama adónde dormiste con tú esposa y piensas qué Elena te perdone tú si eres cara dura poco hombre y malvado
SIMARA Lamas
Vamos Elena muy bien qué moviste las piezas Luciano es un zorro astuto en los negros te va ayudar a destruir a Rodrigo y ojalá qué te enamoré poco a poco
SIMARA Lamas: En los negocios
total 1 replies
SIMARA Lamas
La venganza ya la está empezando Elena a saborear
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo y Camila piensan qué están comiéndose a Elena ja y la cosa va hacer al revés cuándo vean lo qué Elena les hizo van a llorar y bastante y los dos se van a dar duro contra la pared
SIMARA Lamas
Hay diosssss éstos reptiles 🐊 quieren seguir chupando a la pobre de Elena jajaja par de muerganos los dos los muy desgraciados
Mercesan
Elena, fallaste por no ser sincera con tu hijo 😢
SIMARA Lamas
Vaya muy interesante amiga Cinvan voy por otra de tus historia la busqué y la comencé a leer
Amparo Muñoz
Kevin no es el hijo dr elena sino el de camila lo q no sabemos rs si depronto rs hijo de Rodrigo
Maria Josefa
jajajaja ya saben al final les está llegando el karma 🤣🤣🤣🤣
Graciela Garcia
Muy linda tu historia hubo de todo traición, mucho sufrimiento pero lo principal la verdad triunfó y también el respeto y el amor ❤️ felicidades y que sigan los éxitos te mando muchas bendiciones en tus próximas historias ❤️🌹🌹🌹🙏
Amparo Muñoz
menos mal q ella ya tiene quien la apoye
Mad 😍
porq fue la única qui la ayudo sinceramente
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